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El futuro de Cuba se decide en la isla

Fuentes:

El hombre que ha liderado Cuba desde que sus gentes derrocaran al dictador Batista ha cedido sus poderes a causa de un problema grave de salud. La noticia, emitida en hora de máxima audiencia en la televisión cubana, reviste una indudable importancia. No en vano es la primera vez en 47 años que Fidel Castro […]

El hombre que ha liderado Cuba desde que sus gentes derrocaran al dictador Batista ha cedido sus poderes a causa de un problema grave de salud. La noticia, emitida en hora de máxima audiencia en la televisión cubana, reviste una indudable importancia. No en vano es la primera vez en 47 años que Fidel Castro deja de estar, siquiera temporalmente, al frente de los destinos del pueblo cubano. Desde que en enero de 1959 los rebeldes entraran triunfantes en La Habana, Fidel Castro ha sido una presencia constante, ya en el gobierno, ya en la jefatura del Estado, del país caribeño. Incluso cuando sufrió anteriores problemas de salud, como el desvanecimiento en un acto público en 2001 o la fractura en una pierna, a consecuencia de una caída, en octubre de 2004, el líder cubano se mantuvo al frente de las más altas responsabilidades; y ello, pese a que la lesión en la rodilla le obligó, como ahora, a pasar por el quirófano. Un dato éste que resalta por sí mismo la relevancia de la decisión anunciada por el jefe del despacho presidencial, Carlos Valenciaga, ante las cámaras de la televisión cubana.

El comunicado, en el que Fidel Castro escribe bajo su firma la hora en que lo suscribió, las 6.22 p.m del 31 de julio, el líder cubano aporta información precisa sobre los motivos de la quiebra de su salud y no oculta la complejidad de la operación quirúrgica a la que se ha visto abocado. La razón primera de ese ejercicio de transparencia informativa se puede encontrar entre las líneas del anuncio presidencial, en el que se alude a que en circunstancias como ésta Cuba puede verse más amenazada si cabe por el gobierno que le somete a un férreo bloqueo comercial y a un hostigamiento político permanente desde hace cinco décadas. En un momento tan crucial, cabe exigir de Estados Unidos una actitud de responsabilidad, lo que implica dejar a Cuba hacer su camino sin injerencias.

A la par de anunciar la cesión de los cargos políticos y militares que ocupa, Fidel Castro ­que ya en años anteriores ha cedido otras responsabilidades­ reclama a sus colaboradores una especial atención para los proyectos de educación, salud y energía, mientras que en el capítulo diplomático remarca la relevancia de la próxima cita de los no alineados. En este sentido, el líder cubano dibuja los raíles estratégicos sobre los que discurre un proyecto transformador cuyo pasado, presente y futuro pertenece a los hombres y mujeres de Cuba. –