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Gadafi masacra a manifestantes desarmados

El pueblo de Libia vencerá

Fuentes: Rebelión

La Revolución Árabe se instaló en Libia. Y aquí ha adquirido su rostro más violento. El gobierno de Gadafi ha desatado una masacre que muestra a los pueblos del mundo el horror de que son capaces los dictadores sumisos o no al imperialismo. Los bombardeos aéreos de manifestantes en la segunda ciudad más importante de […]

La Revolución Árabe se instaló en Libia. Y aquí ha adquirido su rostro más violento. El gobierno de Gadafi ha desatado una masacre que muestra a los pueblos del mundo el horror de que son capaces los dictadores sumisos o no al imperialismo. Los bombardeos aéreos de manifestantes en la segunda ciudad más importante de Libia y el fuego recorriendo Trípoli, la capital, son testigos de esta masacre.

Algunos en el mundo pretenden dudar de la realidad de ese levantamiento. Insinúan el interés de la OTAN y del imperialismo en su afán de mantener el control sobre el petróleo y el gas de Libia. Y de todo el mundo árabe. Este argumento es falso aunque exista ese interés.

Si hiciera falta una prueba, la sola medida de cortar las comunicaciones con el exterior, la telefonía fija e internet es una medida de guerra de un Estado. Pero en este caso es contra un pueblo rebelado contra una dictadura.

De líder independentista a fines de los 60 del siglo pasado Gadafi se ha convertido en un dictador capitalista socio de la Unión Europea a la que suministra el fino petróleo de su desierto y es aceptado por Estados Unidos con quien en los últimos años ha tenido un contubernio. El precio de esta metamorfosis lo pagó y lo paga el pueblo libio.

Los mismos que ponen en duda la realidad de los hechos también sugieren, claro que no abiertamente, que algo similar pasa con las revoluciones en Túnez y en Egipto. Pero ninguno de los «defensores del pueblo Libio» contra las intenciones de la OTAN se ha pronunciado a favor de los cambios democráticos pedidos por esos pueblos. Ni rechazan abiertamente las masacres que se están produciendo.

Una insurrección en toda la línea

Lo que está sucediendo en Libia es una sublevación popular en toda la línea. Una insurrección contra una dictadura que está probando que es sangrienta. La división en diferentes tribus, unas aliadas y otras supuestamente enemigas de Gadafi, forma parte de una realidad que se está manipulando para construir el relato de «oscuros» intereses que se esconderían detrás del levantamiento.

Sin embargo, lo que ocurre es parte del movimiento sísmico, del terremoto democrático que recorre el mundo árabe, toda África, Asia y Europa. Estos países que se mantienen firmes en rebeldía, principalmente sus jóvenes, están cansados de represión, mordaza y falta de futuro, han salido a la calle y ya no volverán atrás. Sobre todo porque no tienen retorno. En las calles de Trípoli y de todas las ciudades de Libia la suerte está echada, o triunfa la insurrección popular y salen Gadafi y su régimen o triunfa Gadafi y provocará un baño de sangre enormemente superior al que se ha visto hasta ahora.

Por eso un sector importante de las fuerzas armadas se ha pasado a la rebelión. Por eso las masas no temen a la represión. Porque saben que si retroceden será peor.

Está en curso una insurrección en toda la línea, pero como sea que concluya este capítulo de la Revolución Democrática en Libia, no será con un sector del viejo régimen tratando de imponer una salida ordenada. No quedará piedra sobre piedra de ese régimen ni de su vetusto dictador.

Viva la revolución democrática árabe

Marea Socialista se pronuncia categóricamente en solidaridad con el pueblo Libio y el pueblo árabe que lucha por conquistar libertad y democracia. Debajo del manto de mentiras o falsas interpretaciones interesadas está la realidad de un pueblo sojuzgado por casi medio siglo.

Las transformaciones democráticas que piden los pueblos árabes no son solo el derecho al voto. Está también y sobre todo, la necesidad de una vida digna. Trabajo, nivel de vida, y perspectiva de un futuro negado por esos dictadores y sus regímenes. Los pueblos, las masas de esa región del mundo han encontrado el camino de la lucha para lograr lo que quieren. Ese fantasma recorre todos los continentes. Y en su lucha han abierto las puertas a la revolución internacional contra el capitalismo y sus regímenes de opresión y miseria.

¡Basta de masacres en Libia!

¡Viva la revolución árabe!

Stalin Pérez, Gonzalo Gómez, Vilma Vivas, Osman Cañizales, Christian Pereyra, Alexander Marín, Zuleika Matamoros, Juan García, William Serafino, Cesar Romero…

rCR

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