Recomiendo:
0

El periodista Marc Almodóvar habla sobre la situación del país tres años después de la caída de Hosni Mubarak

«El pueblo egipcio puede volver a rebelarse»

Fuentes: Diagonal

El 25 de enero se cumplieron tres años de la revolución egipcia que derrocó a Hosni Mubarak. Enton­ces, miles de egipcios tomaron las calles para exigir pan, libertad y justicia social. Tres años después, la conmemoración de aquel levantamiento ha dejado un saldo de más de 30 muertos, cerca de mil detenidos y cientos de […]

El 25 de enero se cumplieron tres años de la revolución egipcia que derrocó a Hosni Mubarak. Enton­ces, miles de egipcios tomaron las calles para exigir pan, libertad y justicia social. Tres años después, la conmemoración de aquel levantamiento ha dejado un saldo de más de 30 muertos, cerca de mil detenidos y cientos de heridos.

La primavera egipcia, iniciada por las miles de personas que ocuparon la ya mítica plaza de Tahrir siguiendo el ejemplo tunecino y que consiguieron cambiar la historia del país, se encuentra hoy en un proceso de involución. Tras el golpe de Estado de julio pasado, los militares se han hecho de nuevo con el poder y han aprobado una Constitución que les da más poder.

Para Marc Almodóvar, periodista experto en Egipto, que acaba de publicar Egipto tras la barricada (Virus), la revolución no ha acabado: «Las revoluciones no son hitos sino procesos largos. Sólo hace falta analizar casos como el francés, el ruso, el español… el egipcio no es una excepción. De hecho, hemos visto grandes cambios en un corto período de tiempo. Mubarak cayó en sólo 18 días. Si eso se hubiera dicho unas semanas antes, nadie lo hubiera creído», afirma Almodóvar. El periodista también recuerda que los tanques fueron recibidos en la calle, el 28 de enero de 2011, con gritos contra el poder militar. Hoy, tras el año de Gobierno de Mohamed Mursi y los Hermanos Musulmanes, el Ejército ha recobrado su popularidad entre amplios sectores de la población.

«Sociedad en transformación»

«De la noche a la mañana, las corrientes de opinión pueden virar en una sociedad en transformación como la egipcia y así ha sucedido en estos tres años. El pueblo egipcio puede volver a rebelarse, especialmente después de ver cómo las demandas de enero de 2011 no son atendidas por las fuerzas políticas, que pretenden poner parches que no alteren el status quo imperante desde hace décadas».

Almodóvar apunta que los Her­manos Musulmanes tienen mucho que ver con la situación actual. Ellos intentaron formar parte «de ese consenso antirrevolucionario y fueron traicionados por los militares. Los islamistas respondieron a casi todas las demandas de la cúpula militar. Pero el general Abdel Fattá al- Sisi volvió a tomar las riendas».

Sin embargo, afirma, «los militares no son los únicos responsables del caos actual». La comunidad internacional cuenta con actores interesados en que la primavera árabe no triunfe en Egipto. «El Golpe militar del verano fue apoyado de forma entusiasta por las potencias del Golfo, especialmente por los Emiratos Árabes, Arabia Saudí y Kuwait, que son los que hoy mantienen económicamente el régimen político. Con el tiempo veremos que fue algo más que apoyarlo. Lo hicieron porque el peso creciente de los Hermanos Musulmanes representaba un contrapoder a su hegemonía regional, garantizada durante décadas por las dóciles autocracias instaladas en la zona», dice el periodista. Mantiene que la hermandad representaba el ariete de la campaña diplomática «encabezada por Qatar y apoyada por la Turquía de Erdogan para hacer que el pequeño emirato ganase influencia en la región y el mundo árabe, como sucedió en los primeros compases de la revolución tras la caída de Mubarak», explica.

Para Almodóvar, lo que algunos medios han denominado primavera árabe se ha convertido «en un juego de ajedrez en el que las potencias del Golfo mueven ficha» para aumentar su influencia regional. Es en Egipto y, sobre todo, en Siria, «donde esta partida ha tenido sus jugadas más decisivas», por la importancia estratégica de estos dos países. Por su parte, EE UU se encuentra desco­lo­ca­do -continúa Almo­dóvar- ante una partida en la que se demuestra el fracaso de sus cuerpos diplomáticos y sus análisis regionales y en la que los dos lados son aliados suyos». El periodista coincide en que a Washing­ton le interesa la estabilidad en Egip­to y en la frontera con Israel, y que por eso optó por apoyar y apadrinar el pacto entre islamistas y militares.

«Pero ante el fracaso de este pacto, está optando por una política de hechos consumados que no irrite al poder militar haciendo tibias denuncias de los abusos militares y hablando de ‘golpe de Estado’, porque supondría poner fin a la ayuda económica a las fuerzas armadas egipcias, algo que Washington puede hacer pero no de forma definitiva, puesto que eso le haría perder influencia», aclara.

Al cierre de esta edición, el presidente interino, Adly Mansour, anunció que se celebrarán elecciones presidenciales -en las que los Herma­nos Musulmanes no podrán presen­tar­se- antes que las legislativas. Esta situación pone al frente del futuro Go­bierno al jefe de las fuerzas armadas, Al-Sisi, ministro de Defensa y responsable del golpe de Estado. «Si se confirma la candidatura de Al-Sisi es muy probable que veamos un nuevo viraje de la popularidad militar, ya que las penalidades sociales y económicas no serán satisfechas, como ya sucedió en 2011 con la Junta del mariscal Tantawi», concluye Almodóvar.

Marc Almodóvar acaba de publicar «Egipto tras la barricada», donde recopila la lucha del pueblo egipcio en los últimos tres años. Con prólogo de Santiago Alba Rico, el autor afirma que, «mientras las demandas de pan, libertad y justicia social que se lanzaron en enero de 2011 no sean satisfechas, es muy probable que las insurrecciones populares se repitan». Y recuerda que tras la toma de las calles, «los egipcios han aprendido el camino y saben que la movilización produce cambios. Incluso algunos que parecían impensables».

Fuente original: http://www.diagonalperiodico.net/global/21552-pueblo-egipcio-puede-volver-rebelarse.html