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El sargento Vázquez, el militar olvidado de la revolución de Asturias de 1934

Fuentes: Foro Milicia y Democracia

El presente artículo fue publicado el pasado 5 de octubre, con motivo del 80 aniversario de la Revolución de 1934

En la fecha de hoy [5 de octubre] se cumplen 80 años del inicio de la revolución de 1934, que tuvo su principal eje en la Comunidad de Asturias y las comarcas mineras del norte de la Provincia de León.

Todos los años por estas fechas se publica algún libro sobre los sucesos acaecidos en tan tristes jornadas, que evocan la heroicidad de los que estuvieron en un bando, el de la Unión de Hermanos Proletarios (UHP), formado por la CNT, FAI, Juventudes Libertarias, PSOE, UGT y PCE; o en los del otro, el de la Fuerzas enviadas por el gobierno de Alejandro Lerroux para reprimir el levantamiento, como la Legión, las Fuerzas Regulares, los militares que estaban acuartelados en Oviedo y en Gijón, los Guardias de Asalto y la Guardia Civil.

Pero siempre se olvidan de una figura destacada y no por ello menos importante: la del Sargento de Infantería D. Diego Vázquez Carballo, que apoyó desde un primer momento a los revolucionarios, intentó convencer a sus compañeros de armas del Cuartel del Milán Nº 3 de Oviedo para que se unieran a la Revolución, y al no conseguirlo, se unió a los revolucionarios. El comité revolucionario le pone al frente de un Batallón de 500 mineros procedente de Mieres y asalta el Cuartel de las Pelayas (llamado así pues en él había un antiguo convento de la citada orden religiosa) y por lo que una vez terminada la insurrección, sería juzgado en un Consejo de Guerra sumarísimo celebrado en 1935, condenado a muerte y fusilado al día siguiente. De hecho fue el único participante en la Revolución de 1934 que fue oficialmente condenado a la pena capital. Obviamente a otros muchos (todos ellos civiles) se les dio el «paseillo», o se les aplico la ley de fugas y a día de hoy no se sabe en que fosa o cuneta están enterrados.

¿Pero quién era el Sargento Vázquez?

Como en la canción Asturias, Vázquez «era un hombre del sur, polvo, fatiga y hambre», nacido en la ciudad de Ceuta.

Pero dejemos que sus paisanos ceutíes describan los últimos días del Sargento Vázquez:

Aquel uno de febrero de 1935 no fue un día normal para los ceutíes: un paisano suyo, el Sargento Vázquez, había sido pasado por las armas, tras luchar junto a los mineros asturianos durante el movimiento revolucionario de octubre de 1934. Tras la terminación de la huelga general y la detención del ceutí Vázquez, le formalizaron un consejo de guerra, celebrándose el 3 de enero, acusándole el juez de rebelión militar, pidiendo para el procesado la pena de muerte. El padre, Miguel, profesor de la banda militar del grupo de Regulares de Ceuta, se encontraba al lado de su hijo en Oviedo, y en Ceuta, en la calle Machado, estaba su madre, África Corbacho, junto a su otro hijo Miguel, también Sargento de Regulares. A las cinco de la tarde recibieron un telegrama desde Oviedo: «Diego condenado a la ultima pena, hagan gestiones».

La corporación municipal tenia que celebrar sesión a última hora de la tarde. Al comenzar, toma la palabra el concejal Antonio Berrocal: «Acabo de recibir la notificación del consejo de guerra a Diego Vázquez condenándolo a la pena de muerte, solicito que pidamos al Gobierno el indulto». Antonio Mena pide se levante la sesión para dar mayor trascendencia a la petición de clemencia. A esta se unen todos los concejales. El alcalde, Victori Goñalons, expone que cuando tuvo conocimiento de la condena envió varios telegramas, entre ellos al presidente de la República. Tras varias intervenciones, los concejales acuerdan solicitar el indulto y que el alcalde se desplace a Madrid con algún familiar.

Sus paisanos, sin distinción de clases ni partidos, se movilizan y se comienza una campaña para pedir al Gobierno el indulto. Son muchos los telegramas que se envían, como el del exalcalde y exdiputado de las Cortes Constituyentes Sánchez Prado: «Señor Rafael Sánchez Guerra, Palacio Presidencial. Madrid. Le ruego transmita a su excelencia Presidente de la Republica, súplica de indulto Sargento Vázquez condenado a muerte tribunales de Oviedo, atendiendo a que Sargento Vázquez demostró caridad y nobleza, interviniendo su influencia para indultar prisioneros de revolucionarios.

El 15 de enero, el diputado, el alcalde y el padre del sargento visitaron al presidente de la Republica, al presidente del Gobierno y al líder de la derecha, Gil Robles. El condenado, al tener conocimiento de la campaña emprendida por sus paisanos, el 24 de enero envía un telegrama al alcalde para que lo haga llegar a todos los ceutíes: «Enterado intercede por salvar mi vida, agradezco a mis queridos paisanos que sin mirar en ideas, en la nobleza de sentimientos al solicitar mi perdón, más que por mi, por mi querida madre, gracias».

30 de enero se reunió el Consejo de Ministros para tratar varios asuntos, entre ellos el posible indulto. El Consejo finalizó sobre la una y media de la tarde. Al salir, el presidente del Gobierno, Alejandro Lerroux según costumbre, facilitó a la prensa la referencia verbal de los acuerdos. Sobre el indulto indicó a los periodistas que el Gobierno ya había tomado un acuerdo y que por la noche daría cuenta de la resolución. Los periodistas le recomendaron al padre del sargento Vázquez que se desplazara a Oviedo junto a su hijo, que ellos le telegrafiarían en cuanto tuvieran alguna noticia. A las nueve de la mañana del 1 de febrero de 1935 se llevo a cabo la ejecución. En la madrugada de su ejecución escribió una carta dirigida al pueblo de Ceuta: «Oviedo, 31 de enero 1935. Señor alcalde de Ceuta, con gran sentimiento pongo estas letras para que en mi nombre de las gracias al pueblo de Ceuta, mi pueblo natal, al que nunca le olvidado, ni olvidaré, desde el sitio que el Gobierno de la Republica me designe. Esta carta se la pongo a las cuatro de la mañana, últimas horas de mi vida, pues a las nueve de la mañana seré fusilado. Le saluda cariñosamente Diego Vázquez».

El redactor del diario Tierra, Ignacio Barrado, explica como se vivieron esos momentos en Ceuta: «En España entera se extendió la noticia con la rapidez de las grandes catástrofes. En todos sitios la indignación se manifestó espontánea. Pero donde culminó fue en Ceuta. Ayer quedó paralizada la vida de la ciudad. La gente caminaba consternada, en los cafés, círculos y casas particulares toda conversación giraba en torno a su paisano. Con la llegada del padre, Miguel Vázquez, se repitió en Ceuta la unánime manifestación de duelo. No se recuerda recibimiento más emocionante que el dispensado a los doloridos viajeros. El puerto se encontraba repleto por millares de personas de todos los sectores políticos y representación de la industria y el comercio. La atribulada familia fue acompañada hasta su domicilio, en la calle Machado, en actitud de silencio».

Para sus compañeros de armas, el Sargento Vázquez será tildado de traidor; sin embargo, para los Asturianos que vivieron con él la revolución y sus paisanos ceutíes, a tenor de la anterior crónica, pasaría a ser un héroe, aunque un héroe olvidado, ya que ninguna placa de calle o plaza, ni de Asturias ni de Ceuta, lleva su nombre.

Finamente resumamos en cifras lo que supuso la Revolución de 1934 para Asturias:

Número de sublevados: 50.000

Número de víctimas entre civiles, Fuerzas de Orden Público y Ejército:

MUERTOS:

Oviedo:

– Civiles: 677              Fuerzas de Orden Público: 73              Ejército: 72

Resto de Asturias:

– Civiles: 178              Fuerzas de Orden Público: 71               Ejército: 13

Total:             855                                                144                             85

HERIDOS:

Oviedo:

– Civiles: 1003            Fuerzas de Orden Público: 85              Ejército: 450

Resto de Asturias:

– Civiles: 446              Fuerzas de Orden Público: 67               Ejército: 23

Total:          1.449                                                  152                          483

Nota: Dentro de los Civiles se encuentran contabilizados tanto los revolucionarios (que eran civiles), como los ajenos a la contienda. De todas formas, la diferencia en el número de Bajas entre uno y otro bando fue considerable.

Aunque 80 años es una cifra mas que importante, no hay ningún acto institucional programado; solo a título privado, como los de la Fundación Juan Muñiz Zapico, que junto con las Facultades de Geografía e Historia y la de Turismo de la Universidad de Oviedo, han realizado un Proyecto de Visita Guiada por los principales lugares de la capital de Asturias donde se desarrollaron los combates, junto con un tríptico en el que vienen señalados en una reproducción de un plano de la ciudad, las zonas donde se desarrolló el conflicto.

También tienen organizados actos la CNT y la Fundación Andreu Nin (POUM) en la ciudad de Mieres.

A nivel institucional, hasta el día de la fecha no se tienen noticias de ningún acto (y eso que el partido que gobierna en Asturias era uno de los que participaron activamente en la misma, con el Congresista Indalecio Prieto al Frente de la misma).

Fuentes:

Francisco Sánchez Montoya (www.edicioneslibrosdeceuta.es).

La Guerra civil española (biblioteca El Mundo).

Vicente A. Menéndez González. Brigada del Arma de Ingenieros retirado. Diplomado en Graduado Social por la Escuela Social de Madrid y Máster en Dirección y Gestión de Recursos Humanos en el CEF. Delegado de AUME en Asturias y miembro del Foro Milicia y Democracia. (FMD)

Fuente: http://www.miliciaydemocracia.org/?p=3314

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