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Entrevista a Mohamed Beissat, encargado de África en el Ministerio de Asuntos Exteriores del Frente Polisario

«En los territorios ocupados se ha perdido el miedo»

Fuentes: Guin Guin Bali

Se disculpa por su español, pero acto seguido hila un perfecto castellano, por momentos, propio incluso de un poeta. Aunque su ocupación, la política, esté lejos de ese arte. O quizás no tanto en el caso del pueblo saharaui, apegado a una lucha por uno de los derechos más fundamentales: la libertad. Mohamed Beissat, encargado […]

Se disculpa por su español, pero acto seguido hila un perfecto castellano, por momentos, propio incluso de un poeta. Aunque su ocupación, la política, esté lejos de ese arte. O quizás no tanto en el caso del pueblo saharaui, apegado a una lucha por uno de los derechos más fundamentales: la libertad. Mohamed Beissat, encargado de África en el Ministerio de Asuntos Exteriores del Frente Polisario. Fue antes embajador en Sudafrica, y en Argelia. Y todavía antes, fue un estudiante refugiado, también en Argelia, cuando estalló la guerra. Terminó en el 91 «con el alto al fuego» y se incorporó al Ministerio de Información.

Se siente orgulloso de su continente, de dónde llegó la solidaridad más cálida y vibrante, dice. Y la primera. Denuncia el Apartheid al que está sometido por el «grupo de los ricos». Señala a los culpables del sufrimiento de su pueblo, o a los principales aliados de Marruecos: Francia y España. Pero como buen nómada, «si la esperanza fuera mujer, me casaría con ella», afirma. Así que es optimista respecto al futuro.

¿Qué valoración hace de la Conferencia? ¿Ha cubierto sus expectativas?

Sí, de largo. Ha sido un éxito a nivel de participación saharaui, extranjera, de compromiso y solidaridad. Estoy seguro de que marcará un antes y un después, va a comenzar una nueva etapa.

¿En qué dirección?

Los activistas saharauis están muy decididos, saben de dónde vienen y hacia dónde van, y tienen una determinación de hierro y planes muy ambiciosos. Creo, sinceramente, que los que viven en los territorios ocupados han perdido el miedo, han roto las cadenas de la intimidación y tienen una autoestima a la altura de sus aspiraciones. Y el movimiento solidario ha captado las vibraciones, hay un impulso por renovar sus métodos. Están saliendo con propuestas muy creativas y geniales. Se trata de llamar la atención del mundo no con burkas y barbas, sino con sonrisas, melfas y la bandera tricolor. Creo que el mundo ha tenido la mala tradición de escuchar las bombas y dejarse teñir por el rojo de la sangre, pero ahora hay una parte de la humanidad con una bomba desarmada, con una solución más eficaz que la de cualquier talibán: queremos dar otro ejemplo de la resistencia, no violenta pero más eficaz.

¿Se refiere a las propuestas que activistas como Antonio Velázquez o Willy Toledo han defendido, de aumentar la presencia de observadores extranjeros en los territorios ocupados? ¿De dedicar a estas acciones la mayor parte del presupuesto de solidaridad?

Sí, estamos redefiniendo la solución y llevándola más allá de nuestras fronteras, se trata de fortalecer esta valentía y convertirla en un arma de destrucción masiva.

Más allá de sus fronteras, pero no tan allá, está su propio continente. Cómo delegado del Ministerio de Asuntos Exteriores para África ¿cómo valora el apoyo de sus vecinos a la causa saharaui?

La primera generosidad ha sido la africana, la primera solidaridad, la acogida más vibrante y cálida fue la africana. En los años 70 obtuvimos un apoyo masivo de nuestro continente, apoyo diplomático y de todo tipo. Aquí es donde los saharauis se sienten con sus hermanos, es África quien apoyó y reconoció primero nuestra causa, y luchó para que la ONU lo hiciera también. Los periodistas han estado ahí siempre, la primera película sobre el Sahara Occidental es de un cineasta mauritano, el primer reconocimiento vino de Madagascar y Burundi, el movimiento panafricano, desde Argelia hasta Sudáfrica, de Uganda a Nigeria, de este a oeste, hay unanimidad, y por eso Marruecos es el segundo gobierno después del Apartheid sudafricano expulsado de la Unión Africana. Antes que nada es una causa africana. Estamos orgullosos de nuestro continente, luchó para llevar nuestros argumentos al Consejo de Seguridad, y el primer esfuerzo común que realizan la UA y la ONU, la primera colaboración en su historia, fue respecto al Sahara Occidental.

Quizás lo que falta entonces es que la voluntad del continente se tenga más en cuenta, una voz más fuerte….

África sufre una injusticia histórica después de la esclavitud, y es su expulsión del Consejo de Seguridad de la ONU. Europa está abusivamente representada y América está también, pero África ha quedado excluida del club de los ricos. Los vencedores de la II Guerra Mundial siguen imponiendo un régimen injusto, perpetúan una injusticia flagrante que da lugar a un mundo blanco, dejando a África fuera de las decisiones del mundo. La causa saharaui es otro ejemplo de este apartheid global.

¿Y en qué medida tiene que ver con la explotación de los recursos naturales? En la Conferencia, muchos han señalado el «expolio» de las riquezas del Sahara como principal motivo de la colonización….

Como consecuencia de ese interés, este bloque de 27 países que tienen las mejores construcciones, con la mejor literatura, cuando actúan hacen lo contrario a lo que dicen esos documentos tan nobles. Europa ha tintado sus actos con la sangre y el sufrimiento de miles de refugiados, el acuerdo de pesca entre la UE y Marruecos pasará a la historia como el día en que Europa vendió su alma a regimenes totalitarios en contra de sus propios valores, y las víctimas no son sólo los saharauis, son los valores europeos.

Y frente a ese panorama ¿De dónde sacan la esperanza?

Si la esperanza fuera una mujer, me casaría con ella (se ríe). Sólo vivo de ella. La única riqueza de los nómadas es la esperanza: esperanza en que vendrán mejores días, mejor cosecha, en que lloverá, en que llegará la paz. Somos, por definición, optimistas, personas positivas, y la justicia terminará por imponerse, sino el mundo no tiene sentido. Mira el ejemplo de Timor Oriental, y ni los saharauis somos más débiles que los timoreses, ni Marruecos más fuerte que Indonesia. Nosotros llevamos esperando 35 años, Sudáfrica lo hizo 500 años, 130 los argelinos…

Supongo que con esa esperanza ha asumido la sustitución de su colega, por enfermedad, destinado en Bruselas, porque allí, la representación respecto a los marroquís es muy desigual…

En Europa hay un gran apoyo institucional y parlamentario, pero hay un gran país que se llama Francia, no la de los valores de Igualdad, Libertad y Fraternidad, otra Francia que optó desgraciadamente por alinearse ciegamente con las tesis de Marruecos y que, junto a España, constituyen el gran obstáculo frente al entendimiento europeo de la causa, y la contribución positiva por parte de Europa a la paz. Ellos serían los dos ganadores, junto a los saharauis, en caso de que llegara la paz, y los grandes perdedores de la desestabilidad. Pero paradójicamente, optan por esto último retrasando un Magreb próspero que constituiría su mejor aliado en tiempos de crisis económica.

Pero no vamos a dejar de esperar que la razón triunfe en España y Francia, intentarán fórmulas distintas a las que hasta ahora han fracasado en su esfuerzo por hacer un Sahara Occidental marroquí. Esperamos que inviertan un tercio de esos esfuerzos en conseguir la paz, seguro obtendrán mejores resultados.

¿Económicos también?

Pueden sacar mucho más, el mejor negocio es la paz. La justicia es el único camino hacia la paz, y sin paz no hay buenos negocios.

Fuente: http://www.guinguinbali.com/index.php?lang=es&mod=news&task=view_news&cat=3&id=905