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Perdió a su único hijo en el trayecto entre Senegal y las Canarias

En visita por el Estado la senegalesa Yaye Bayem, presidenta de las Madres y Viudas de los cayucos

Fuentes: Correo Tortuga

Invitada por CEAR y la Fundación CEAR, hará una labor de sensibilización e impulso a los proyectos para el desarrollo de poblaciones que han perdido a muchos de sus jóvenes.

La senegalesa Yaye Bayem Diouf, madre de un joven desaparecido durante el trayecto entre las costas africanas y las Canarias y presidenta de la asociación de Madres y Viudas de los Cayucos, visitará España a partir del 31 de enero. Yaye Bayem ha sido invitada por la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) y la Fundación CEAR para sensibilizar a la sociedad española sobre las causas de la inmigración africana y para dar impulso a los proyectos sociales que su asociación está desarrollando en Thiaroye Sur Mer, población costera que ha perdido a muchos de sus hombres.

Yaye Bayem, de 48 años, organizó tras perder a su único hijo una asociación que agrupa a más de medio millar de familiares de víctimas de los cayucos en Thiaroye. Unas familias que, además de haber perdido a sus seres queridos, se enfrentan al desamparo social, con las deudas que contrajeron para costear el viaje a Europa en busca de una vida digna y sin ningún apoyo económico o psicológico. La asociación que preside Yaye Bayem pretende enfrentar estas carencias, y ha concedido ya numerosos microcréditos a mujeres víctimas de la migración clandestina para el desarrollo de alternativas laborales.

Durante su visita a España, Yaye Bayem se reunirá con instituciones políticas y sociales y con empresarios, y recorrerá varias comunidades autónomas para dar a conocer la voz que pocas veces se oye, la de las y los africanos para los que la emigración a Europa es muchas veces una tragedia, en la que se pierden miles de jóvenes que son la mejor esperanza de futuro de este continente herido.

Senegal es uno de los países golpeados por este drama. Sus principales sectores productivos, la agricultura y la pesca, han quedado en la ruina a consecuencia de las implacables leyes del mercado mundial. Las flotas de los países desarrollados han esquilmado sus bancos de pesca y el imparable aumento del precio del carburante ha supuesto que la pesca artesanal deje de ser rentable.

Por otra parte, los precios internacionales del cacahuete y el algodón, los principales cultivos del país, se han derrumbado debido a las políticas proteccionistas de los países desarrollados y su producción casi ha desaparecido. La crisis de la economía tradicional senegalesa ha desencadenado un éxodo hacia las ciudades, pero éstas carecen de tejido industrial suficiente para absorber esta mano de obra. En consecuencia, ante los jóvenes senegaleses aparece la opción de emprender viaje hacia Canarias a bordo de unas frágiles embarcaciones como la única posibilidad para escapar de la miseria.