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Actores en una obra muy dramática

Francia: niños de Chad, ojos que no ven

Fuentes: Prensa Latina

Lo que en diversos países constituiría un escándalo de grandes dimensiones, tomó otro giro en Francia. El secuestro de 103 niños de Chad con dudosos propósitos de venta a familias en Europa, se centra ahora en el futuro judicial de los inculpados. Medios internacionales de información y la propia prensa local francesa, salvo excepciones, no […]

Lo que en diversos países constituiría un escándalo de grandes dimensiones, tomó otro giro en Francia. El secuestro de 103 niños de Chad con dudosos propósitos de venta a familias en Europa, se centra ahora en el futuro judicial de los inculpados.

Medios internacionales de información y la propia prensa local francesa, salvo excepciones, no cesan de apelar a la presunción de inocencia y cuestionan los métodos jurídicos y de procesamiento en el país africano.

El primer exabrupto ocurrió hace pocos días, después de conocerse el caso, en el cual 103 infantes chadianos iban a ser transportados en avión para entregar en Europa, con precios per cápita entre dos mil 500 y seis mil euros, según la UNICEF.

España, en defensa de cuatro azafatas (ya liberadas) y tres tripulantes del avión, y Francia, preocupada por la suerte de tres periodistas en particular, y también de los seis integrantes de la ONG Arca de Zoé.

La indignante operación ya tuvo un capítulo de espectáculo, como calificaron los partidos de izquierda galos al viaje relámpago del presidente de la República, Nicolás Sarkozy, para traer de vuelta a los reporteros y las aeromozas españolas, sin cargos por ahora.

Empero, mientras más se profundiza en la investigación, se hace evidente que los supuestos «iluminados» de Arca de Zoé mintieron varias veces para lograr sus propósitos. Dijeron que los niños estaban heridos y resultó falso.

Asimismo, afirmaron que se trataba de un grupo de refugiados de Darfur y sólo cuatro de los infantes es de origen sudanés. Por añadidura indicaron que eran huérfanos, lo cual fue rechazado categóricamente por la UNICEF.

En sus entrevistas con la policía francesa, tampoco expusieron la verdad. Aseguraron que eran una organización estadounidense interesada en un proyecto para la protección de menores afectados por el conflicto de Darfur.

Por si faltaran ingredientes, el presidente del Arca de Zoé, Eric Breteau, ante la brigada de protección de menores francesa, aseveró el 10 de agosto último que contaba con el apoyo de UNICEF y la colaboración de la ONG estadounidense Children Rescue.

CIUDADANOS DE SEGUNDA CLASE

El vuelco del expediente de Chad despertó la irritación de grupos franceses defensores de los derechos humanos, en especial por una mirada que parece concentrar los mayores esfuerzos en que los integrantes de Arca de Zoé sean juzgados aquí.

Analistas consultados por Prensa Latina, que pidieron no revelar sus nombres, comentaron que se antoja muy extraño el desarrollo de un asunto de tanta trascendencia en Chad sin el conocimiento del gobierno francés.

«En Chad no se mueve una mosca sin que los franceses lo sepan», recalcaron al indicar que otros intereses están detrás de asunto, como el deseo de París de instalar tropas de refuerzo en las cercanías de la zona de conflicto de Darfur.

Ministros chadianos fustigaron las declaraciones del presidente Sarkozy en el sentido de que traería de vuelta a todos los franceses encartados en el plagio, «sean culpables o no», para ser procesados en territorio galo.

El Palacio del Elíseo intentó minimizar el impacto de las palabras de Sarkozy, al explicar que el mandatario no quiso cuestionar la independencia de Chad en materia judicial.

Este tipo de postura recuerda la mirada colonial de Francia hacia las naciones africanas, anotó un vocero de la Liga Comunista Revolucionaria (LCR) de este país.

Los acusados del secuestro de los 103 niños enfrentan hasta 20 años de condena a trabajos forzosos si son hallados culpables. De ser procesados en Francia, la pena sería menos severa.

Tampoco el caso de las cuatro azafatas españolas ni de los tres periodistas franceses está cerrado para las autoridades chadianas, que sospechan de complicidad.

Aunque el asunto parece bastante claro a partir de las distintas revelaciones y pruebas, todavía los medios locales y agencias de noticias siguen llamando a Arca de Zoé «socorristas», «grupo de ayuda humanitaria» e «iluminados».

El hecho trae a la memoria la exigencia de Estados Unidos a Vietnam en los años 90, de buscar los restos o el paradero de cerca de dos mil soldados desaparecidos durante su guerra de agresión contra Hanoi.

Cifra bastante menor que los más de 300 mil vietnamitas desaparecidos en la conflagración del Pentágono contra Indochina.

Una postura que refrenda la óptica de ciudadanos de segunda clase con la cual Occidente sigue tratando al Tercer Mundo, pese a que obviamente está claro el lado de la razón.

*Fausto Triana es corresponsal Jefe de Prensa Latina en Francia.