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Gandhi, Joan Tardà y la interesante reflexión de Eva Borreguero

Fuentes: Rebelión

Llamo la atención sobre un artículo que Eva Borreguero [EB] publicó el pasado miércoles en El País [1]. No es necesario coincidir con todas las tesis y argumentos defendidos por la profesora de la Complutense para darse cuenta de la relevancia de la arista central de su reflexión sobre Gandhi y el gandhismo. Un breve […]

Llamo la atención sobre un artículo que Eva Borreguero [EB] publicó el pasado miércoles en El País [1]. No es necesario coincidir con todas las tesis y argumentos defendidos por la profesora de la Complutense para darse cuenta de la relevancia de la arista central de su reflexión sobre Gandhi y el gandhismo. Un breve apunte:

En el reciente debate de investidura, recuerda EB, Joan Tardà (ERC), «tuvo la virtud de intentar conectar Cataluña con un referente internacional», con «el dirigente de la independencia de la India, Mahatma Gandhi». Se recuerdan estas palabras de Tardà: «Cataluña será lo que la voluntad de la mayoría de sus ciudadanos desee y manifieste» (afirmación que se da de bruces con la práctica real de ERC que forma parte de un gobierno que no tiene votos ciudadanos suficientes -si escaños con la ayuda de la CUP que admitió la derrota el 27S- para ninguna hoja de ruta secesionista), y también estas segundas: llegado el momento recurrirán a «fórmulas de desobediencia y protesta en el ejercicio de la resistencia pacífica, cívica y gandhiana».

Pues bien, comenta EB: «si por algo se caracterizó el activismo de Gandhi, quien con sus iniciativas de no violencia articuló un modelo de revolución pacífica, fue por reivindicar la conciliación de los seres humanos por encima de sus creencias y diferencias raciales». Más todavía: «Durante toda su vida, Gandhi estuvo comprometido en la lucha contra la segregación, ya fuese en África o en India, defendió la convivencia respetuosa dentro de la diversidad, y la unidad política y territorial india en contra de los nacionalismos secesionistas de tipo religioso o cultural». Por esta razón, el líder indio «se opuso a los planteamientos de Ali Jinnah, artífice de la creación de un Estado independiente para los musulmanes del subcontinente indio, Pakistán». Jinnah fundamentó sus demandas en la teoría de las dos naciones: «todos los musulmanes, en virtud de su religión, formaban una nación, independientemente de que viviesen diseminados por las distintas regiones del subcontinente. Convencido de que dentro de una India democrática los musulmanes, desde su condición de minoría, se encontrarían en una situación de desventaja permanente, encontró en el proyecto de Pakistán la forma de revertir dicha relación de fuerzas».

La partición de ambos países tuvo lugar en 1947: «Para llevar a cabo el trazado de fronteras se siguió el criterio de mayorías religiosas según el censo demográfico: las provincias donde más de la mitad de la población fuese musulmana formarían Pakistán y el resto sería India». El desenlace es conocido. Por otra parte, Pakistán, formado por dos enclaves separados entre sí por miles de km, «volvería a fragmentarse 24 años más tarde con la independencia de Bangladesh».

La tesis de EB: «la vía independentista que enarbola ERC, en cuanto a construcción ideológica, se acerca más a las posiciones de Jinnah que a las de Gandhi. El sueño de una gran república catalana que se extienda por todas las áreas vinculadas lingüísticamente con Cataluña recuerda a la teoría de las dos naciones que dio lugar a la creación de Pakistán». En definitiva, concluye EB, «Gandhi intuía que la exacerbación de las diferencias puede degenerar en una ruptura social de graves consecuencias. Sería un error no preverlo». Tiene razón: sobre todo en comunidades donde las aristas de convivencia, de unidad, de historia en común, de relaciones familiares, de proximidad y amistad son mucho, muchísimo más profundas que las diferencias que, por supuesto, pueden y deben defenderse. Nos enriquecen a todas.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.