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Guinea, la represión de Condé para eternizarse en el poder

Fuentes: Rebelión

Diez años lleva el presidente de Guinea, Alpha Condé, en el poder. Como lo dicta la constitución, su mandato debía concluir este año, al cumplirse los diez años en el cargo.

Sin embargo, a finales de 2019, Condé anunció un plan que desencadenó una terrible crisis política y exacerbó tensiones subyacentes en el país. Al igual que ya lo han hecho otros mandatarios en la región, Condé recurrió a una polémica fórmula para seguir en carrera. A través de una enmienda de la Constitución, el presidente guineano se ha convertido oficialmente en candidato presidencial a un tercer mandato en las próximas elecciones que se llevarán a cabo el 18 de octubre.

El riesgo de violencia ante las elecciones es “enorme”. Así lo ha expresado el principal líder opositor de Condé, Cellou Dalein Diallo. El pronóstico de Dalein Diallo no resulta descabellado, sobre todo si se tiene en cuenta la violencia en la que el país está sumido. Porque mientras Condé asegura que “la democracia está más que nunca en el corazón” de su proyecto de sociedad, las fuerzas de seguridad reprimen con brutalidad las protestas en contra de la reelección del mandatario. Lo que demuestra que, contrario a su discurso público, Condé está dispuesto a todo con tal de aferrarse al poder.

Ejemplo de ello es lo que ha ocurrido en marzo de este año, durante la jornada en la que se llevaron a cabo las elecciones legislativas y la celebración del controvertido referéndum constitucional. Aquel día, la capital de Guinea, Conakry, al igual que varias ciudades del interior del país, amanecieron con protestas contra la reforma de la constitución y contra los planes de Condé para eternizarse en el poder. Observadores internacionales ya habían advertido sobre lo que podía ocurrir si se celebraba el referéndum. Ante sus advertencias, el presidente aseguró que la votación sería “tranquila y serena”. Aunque la jornada estuvo lejos de ser como el mandatario la describió. Con el fin de acallar el descontento social, los miembros de las fuerzas de seguridad reprimieron brutalmente las protestas, convirtiendo a las calles en campos de batalla.

La brutal represión llevada a cabo por las autoridades durante las elecciones ha quedado plasmada en un duro informe presentado por Human Rights Watch (HRW). La ciudad de Nzérékoré, en la región forestal del sureste de Guinea, fue una de las más golpeadas por la violencia. En solo tres días, más de treinta personas murieron y numerosas casas y edificios fueron destruidos. Durante ese 22 de marzo en el que Condé logró validar la polémica reforma constitucional que lo acerca a consolidar su poder, al menos doce manifestantes fueron asesinados. Y según lo han relatado los testigos, algunas de las víctimas fueron atacadas en función de su identidad étnica.

De acuerdo con HRW, las fuerzas de seguridad desplegadas para brindar protección durante los comicios no cumplieron con su labor a la hora de prevenir los asesinatos cometidos o la destrucción generalizada de propiedades. Los policías, gendarmes y soldados desplegados específicamente para proteger a la ciudadanía, no intervinieron, ni respondieron a los llamados de auxilio. Ante su inacción, según relataron los testigos, personas fueron asesinadas a tiros, otras fueron golpeadas hasta la muerte y al menos una persona fue quemada viva.

Además, según consta en el informe, las fuerzas de seguridad presuntamente asesinaron a dos personas y golpearon y arrestaron arbitrariamente a decenas de ciudadanos. Lo que da cuenta de un contexto de violaciones de derechos humanos generalizadas, llevadas a cabo por las fuerzas de seguridad de Guinea. Entre los casos que recoge el informe se encuentran pruebas de homicidios ilegítimos, condiciones de detención inhumanas, detenciones ilegales y uso excesivo de la fuerza.

“Dejan que la gente se mate entre sí”, sentenció la ONG, haciendo referencia a la falta de protección por parte de las autoridades, ante los aberrantes hechos de violencia recopilados en el informe. Lamentablemente, la represión es parte del día a día de los guineanos. Cifras presentadas por Amnistía Internacional demuestran que entre octubre de 2019 y julio de 2020, al menos 50 personas fueron asesinadas durante las protestas contra el presidente Condé.

Los actos de violencia perpetrados durante las elecciones pasadas sientan un preocupante precedente. Sobre todo, de cara a las próximas elecciones de octubre. Según lo ha advertido el líder opositor, Cellou Dalein Diallo, Condé es “un autócrata, determinado a matar para eternizarse en el poder». Es por ello que el opositor considera que “los guineanos van a sancionar a Alpha Condé por su mala gestión del país, pero igualmente por su obstinación en aferrarse al poder violando su juramento y la Constitución sobre la que ha sido elegido y ha jurado respetar y hacer respetar».

Ante la escalada de tensión y en vista de las elecciones, la comunidad internacional, en especial los socios de Guinea deben velar por el fin de la impunidad de las fuerzas de seguridad e instar al gobierno a sancionar a aquellos que hayan estado involucrados en actos de violencia contra la ciudadanía. Tal como lo expresa Ilaria Allegrozzi, investigadora principal sobre África de Human Rights Watch, “el gobierno debe tomar medidas urgentes para garantizar que las fuerzas de seguridad respeten y protejan los derechos de las personas a la protesta política». Porque, así como lo ha expresado DaleinDiallo, «si Condé intenta imponerse por la fuerza, naturalmente se encontrará en el camino la fuerza de nuestro pueblo».

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