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Hurrican II: Desastres y contratos

Fuentes: La Jiribilla

Para las víctimas de Katrina el Congreso norteamericano aprobó una ayuda de 51 800 millones. Hasta ahí, todo pudiera aparentar que las cosas se encaminan hacia donde sería de esperar, según el sentido común. Pero tras saberse que de los 5 000 millones concedidos para ayudar a pequeñas empresas a recuperarse de los ataques del […]

Para las víctimas de Katrina el Congreso norteamericano aprobó una ayuda de 51 800 millones. Hasta ahí, todo pudiera aparentar que las cosas se encaminan hacia donde sería de esperar, según el sentido común.

Pero tras saberse que de los 5 000 millones concedidos para ayudar a pequeñas empresas a recuperarse de los ataques del 9/11, menos del 11 % fue entregado a compañías de New York o Washington -mientras una emisora radial en… Dakota del Sur, una perfumería en… las Islas Vírgenes, una boutique canina… y más de 100 Dunkin’ Donuts y Subways recibieron los préstamos del gobierno, compañías todas que no necesitaban ayuda, ni la habían solicitado, ni sabían que la iban a recibir- cualquiera se preocuparía.

Alguien muy preocupado resulta ser, por ejemplo, la «ex primera dama» y ahora «primera mamita» del imperio, Bárbara Bush, quien acaba de declarar a propósito de los evacuados en Texas: «es un poco asustante que todos quieren quedarse en Texas» porque: «se sabe, son carentes de recursos, y por lo tanto esto (se refiere al estadio donde han sido alojados de cualquier manera) está bien para ellos».

Y otra preocupación más es que Halliburton -empresa todavía envuelta en un escándalo por sobrefacturación en sus contratos con el Pentágono para obras de reconstrucción en Iraq-, por medio de su intermediaria Kellogg, Brown & Root Services Inc ya consiguió un contrato de 500 millones para hacer reparaciones de emergencia en instalaciones navales afectadas por el huracán. Sí, sí, sí, Halliburton la mismísima empresa de la cual, muy casualmente, el vicepresidente Dick Cheney encabezó desde 1995 y hasta el 2000, cuando entró a la Casa Blanca.

En fin… ante todo eso no es de extrañar que, al saber que ya fueron enviadas al lugar del desastre 25 000 bolsas para cadáveres, la señal de alarma suene en la cabeza de cualquiera con dos dedos de frente, pues la pregunta queda en el aire: ¿quién tiene el contrato por las bolsas?