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El estudio de ambos casos abre nuevas perspectivas

Kennedy y el 11-S

Fuentes: Globalresearch

[Trascripción de una conferencia dada en Dallas el 18 de noviembre de 2006]
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

Cuando imaginé por primera vez esta conferencia pensé: bueno, probablemente sé más en este momento sobre el 11-S que la mayoría de la audiencia, que está profesionalmente interesada en John Kennedy. Pero al prepararla, recién el lunes pasado, tuve una verdadera experiencia de aprendizaje. Al considerar muchas cosas que ya sabía sobre cada caso, pero que nunca había combinado antes -me dieron una idea más clara de lo que ocurría entre bastidores en ambas operaciones. Porque ciertas cosas se repiten. [1]

Esas cosas que se repiten incluyen lo que podríamos llamar hechos externos – con los que estáis muy familiarizados en el caso Kennedy – la capacidad del gobierno de establecer de inmediato una parte o partes culpables, y el consumo por la prensa y los medios de ese producto, excluyendo todas las demás posibilidades.

En su momento, en ambos casos establecieron una comisión – la Comisión Warren en 1963 y la Comisión del 11-S en 2003. Y el punto de partida de ambas comisiones fue validar lo que ya había sido decidido por el FBI en el día en cuestión. Es la primera de las características comunes que quisiera considerar un poco más de cerca porque de cierto modo me impactó al pensar en los dos casos simultáneamente.

Ahora bien, si recordáis el caso de Oswald (y lo tengo que hacer de memoria, así que corregidme si me equivoco en los detalles) quince minutos después del asesinato y mucho antes de que Oswald fuera capturado en el Texas Theater, colocaron en la red policial y posiblemente en otras redes, una descripción del asesino – 1,65 m – 75 Kg. (WR 5; 17 WH 397), que corresponde exactamente a lo que aparece en su archivo del FBI, corresponde exactamente a lo que contienen los documentos de la CIA sobre su persona. [2]

Uno de los problemas es que no corresponde a la altura y el peso reales del hombre detenido y acusado, que son más bien 1,65 m y 63,5 Kg. [3] Y también es muy sospechoso porque hasta donde podemos rastrear los orígenes de ese ajuste exacto al archivo del FBI, son atribuidos a Howard Brennan [4] – que vio a alguien a dos calles de distancia en la ventana del sexto piso, de la cintura arriba. Así que tendréis que imaginar cómo lograron obtener la medida exacta. Parecería que alguien ya había decidido quién iba a ser acusado antes de que la policía encontrara a Oswald en el Texas Theater.

Ahora bien, el paralelo con lo del 11-S es, tengo que decir, aún más sorprendente, debido a Richard Clarke, que fue director de actividades antiterroristas en la Casa Blanca, y que es un testigo presencial muy importante. Su libro: «Against All Enemies» es casi totalmente ignorado por la Comisión del 11-S, y tenía que ser ignorado por la Comisión porque está en conflicto, en numerosos aspectos importantes, con lo que dice el Informe del 11-S (a lo que volveré más adelante). Pero nos dice que a las 9:59 a.m. del 11 de septiembre, que es la hora a la que se derrumba la segunda torre, la Torre Norte, el FBI ya tenía una lista de los presuntos secuestradores. [5]

Esto es extraordinario para comenzar, porque el FBI siempre dice de sí mismo que no realiza mucho trabajo de inteligencia en el campo del terrorismo; su especialidad es la investigación criminal posterior. Tuvo los nombres de los secuestradores a las 9:59; a las 9:59 a.m. el Vuelo 93 todavía no se había estrellado. Aún más sorprendente, si creemos el Informe del 11-S (al que, por supuesto, no le creo en este punto), NORAD, que buscaba los aviones secuestrados, no supo que el Vuelo 93 había sido secuestrado hasta las 10:08, o sea nueve minutos más tarde.

(«No acepto la idea de que no supiéramos lo que iba a ocurrir,» dijo posteriormente un antiguo funcionario del FBI con amplia experiencia en el contraterrorismo. «Dentro de 24 horas [del ataque] el Buró había identificado a unas 20 personas, y se enviaron fotos a los medios noticiosos. Obviamente esta información estaba disponible en los archivos y alguien se la guardaba.») [6]

Así que vale la pena pensar en eso por un momento, en los dos eventos en conjunto. Y luego en los otros casos de los que sabemos, cómo la identidad de la persona que finalmente sería identificada como culpable es establecida desde el comienzo – Sirhan Sirhan, la bolsa con el arma que identifica a James Earl Ray – no es un trabajo investigativo DESPUÉS del asesinato, el que encuentra a esta gente, es simplemente el seguimiento de lo que ya se tiene, desde el comienzo mismo.

Como digo, eso es lo primero que se me ocurre sobre las similitudes entre los dos acontecimientos. Y luego llegamos a lo que llamo la continuidad interna del contenido. Históricamente fui llevado a esto por primera vez porque en las noticias del New York Times, el 17 de junio de 1972 sobre la violación de domicilio en Watergate, que recuerdo de modo muy vívido, estaba Frank Sturgis, alias Frank Fiorini. Yo ya había escrito sobre él un año antes en «The Dallas Conspiracy» por su papel en la inmortalización de historias falsas sobre Oswald, lo que ahora llamo historias Oswald Fase Uno, vinculando falsamente a Oswald con Cuba. [7]

Podría continuar eternamente sobre el tema, pero sólo quería decir que, en la nueva edición en rústica del libro de Lamar Waldon «Ultimate Sacrifice,» encontramos la validación de una historia muy antigua de que Hunt y McCord, a los que podemos llamar de modo muy aproximado dos de los rateros de Watergate, ciertamente los dos que controlaban el destino del resto, trabajaron juntos en 1963. [8] Se trata de una acusación antigua, que fue en gran parte olvidada, pero es resucitada en este libro y, a mi juicio, de modo verosímil. Sólo quiero dejar claro que no me impresiona la edición de tapa dura de «Ultimate Sacrifice,» y que sólo comencé a leer mi copia de la edición en rústica durante esta semana. Y tengo problemas con varias cosas que contiene, pero estoy convencido de que tiene que ser tomado en serio. Tenga o no razón en cuanto a su tesis central, tiene más razón en los detalles de apoyo que ha reunido y su libro tiene la ventaja de estar exhaustivamente documentado. La calidad de la documentación sube y baja, pero es abundante.

LA AGENCIA DE COMUNICACIONES DE LA CASA BLANCA

Ahora quiero pasar a un común denominador entre lo que sucedió en 1963 y lo que sucedió en 2001. No se discute a menudo, pero por coincidencia, creo que está siendo discutido ahora en el otro sitio, como lo llamamos [es decir la Conferencia Lancer], el papel de la Agencia de Comunicaciones de la Casa Blanca [WHCA, por sus siglas en inglés]. Sois todos investigadores de Kennedy. ¿Cuántos de vosotros se han preguntado alguna vez sobre el papel de la Agencia de Comunicaciones de la Casa Blanca -sobre el 22 de noviembre de 1963? ¿Alguno? ¡Rex! [9] (risas) Bueno se lo debo a Rex [Bradford], que desde luego administra el sitio en la Red de la Fundación Mary Ferrell. Tienen bastantes documentos, y voy a utilizarlos. Lo que es tan maravilloso con la Fundación Mary Ferrell, es que nunca tienes que volver a los Archivos Nacionales, basta con golpear un par de veces el teclado y obtienes estas cosas.

Nos va a ayudar en lo que considero un aspecto muy crucial e irresoluto del 11-S, y lamento que en esto tenga que abreviar. Mi gran problema y el centro de mi próximo libro – «The Road to 9/11» – es que de ese inmenso libro con 14 capítulos, hay sólo dos sobre el 11-S propiamente tal, y los dos consideran casi exclusivamente lo que Dick Cheney hizo entre las 9 y las 10:39 de esa mañana – porque existen diferentes explicaciones de eso, y es interesante que también haya diferentes explicaciones del propio Dick Cheney, explicaciones incompatibles.

Creo que es un tema muy importante porque o estuvo en el búnker, lo que llamamos el PEOC [o CPOU (siglas correspondientes a Centro Presidencial de Operaciones de Urgencia)] bajo la Casa Blanca, o no, cuando se expidieron dos órdenes cruciales: una orden de Stand Down [suspender vuelos] que hizo descender a tierra a todos los aviones, que provino del búnker, y una orden de Shoot Down [derribar], de derribar a todos los aviones secuestrados restantes. (En ese momento había uno solo – Vuelo 93, que desde luego es el avión que no debería haber sido derribado, según la versión oficial, porque los pasajeros se estaban ocupando por sí solos del problema.)

Y no cabe duda, todos están de acuerdo, incluso el Informe del 11-S, de que ambas órdenes ocurrieron. No cabe duda de que la primera fue a las 9:42. [10] Sin embargo, existe gran confusión en cuanto a si la segunda orden fue dada cerca de las 9:45-9:55 (Richard Clarke dice que fue antes de que Air Force One despegara a las 9:54); [11] o cuando el Informe lo indica: probablemente cerca de las 10:15, que por cierto es después de que el Vuelo 93 se había estrellado. [12]

¿Cuándo entonces fue Dick Cheney al PEOC? Habló con Tim Russert en «Meet the Press» cinco días después, el 16 de septiembre, y dijo que llegó allí antes de que el avión, si se trató de eso, se estrellara contra el Pentágono, lo que ocurrió a las 9:37. Y yo creo lo que dijo el 16 de septiembre.

Después lo entrevistó Newsweek, y apareció en Newsweek el 31 de diciembre; y forma la base de la historia en el Informe del 11-S: el que «llegó,» y es la palabra en el Informe, al búnker «poco antes de las 10 (a.m.), tal vez a las 9:58.»[13]

Os daréis cuenta de que si ése fue el caso, no estuvo presente para ninguna de las órdenes, aunque numerosas fuentes dicen que estuvo allí para la primera, y la única lectura coherente del libro de Richard Clarke es que transmitió a Clarke la orden de derribar en algún momento antes de las 9:54.

Lo que creo que pasó – y aquí volveremos a Kennedy – es que Cheney ciertamente llegó bastante temprano al búnker, como testificó Norman Mineta, que también estaba ahí. (Hay una historia muy interesante de la que no me puedo ocupar aquí.) [14] Y LUEGO Cheney se fue, y es lo interesante, abandonó el búnker, volvió al túnel que conduce al búnker – y desde el túnel hizo el llamado telefónico crucial a Bush y tal vez un llamado telefónico aún más crucial a Rumsfeld, al que Rumsfeld se ha referido, pero que el Informe ignora, que fue sobre tres cosas:

1.Proteger a Air Force One, lo que era irrelevante.

2.Órdenes [cuestionadas] sobre aviones, que pueden haber involucrado la orden de derribar;

3.Continuidad del gobierno. [15]

Quisiera poder tratar del tema -es el corazón de mi libro: instituir COG, Continuidad del Gobierno (que yo llamo Cambio de Gobierno, porque es calificado a menudo de plan para la suspensión de la Constitución de USA- y es un resumen bastante exacto). [16]

¿Cuántos de ustedes saben que fue realmente instituido el 11-S? Tal vez sea una de las cosas más importantes que ocurrieron el 11-S, y sucedió debido a ese llamado telefónico, y no existe evidencia de ese llamado. [17] Y creo que es bastante obvio que no hay evidencia de ese llamado porque Cheney no estaba en el búnker donde la gente estaba tomando notas y se mantenían registros. Se fue a un canal secreto desde un teléfono seguro en otro sitio. No cabe duda, todos están de acuerdo, incluso el propio Cheney, de que en ese momento utilizó un teléfono seguro en el túnel. [18]

Ahora bien, este asunto podría ser resuelto consultando la evidencia en la Agencia de Comunicaciones de la Casa Blanca. Mantienen registros. El Servicio Secreto mantuvo registros. Y tenemos registros de ese día que registran un llamado telefónico trivial a las 9:15 a.m. y otro llamado trivial a las 10:15 a.m.

Pero Thomas Kean, presidente de la comisión, se quejó públicamente de que los registros no estaban completos. [19] Tenemos el equivalente de un lapso de silencio de 18 minutos, que algunos recordaréis de la investigación Watergate. [20] La Comisión del 11-S no presenta ninguna evidencia de los registros para el tiempo del llamado telefónico, sea porque nunca los vieron, posiblemente porque los registros habían sido amañados, limpiados y purgados antes de que llegaran a verlos, posiblemente porque la propia comisión los purgó o, y es lo que yo creo, y creo que ustedes deberían pensar en ello muy seriamente, porque el teléfono en el túnel era un canal secreto del que no se mantenían registros normales, posiblemente debido a que tenía una clasificación de confidencialidad superior porque involucraba la Continuidad del Gobierno.

Y una de las cosas que exigiría es que el Congreso – cuando comencemos a presentar demandas judiciales pidiendo archivos que no serán publicados en 2009 [21] – haga que se publiquen todos los documentos relacionados con la COG. Creo que nos informarán sobre la intervención de líneas telefónicas sin mandato judicial, de la construcción de campos de detención para gran número de gente indeseable como NOSOTROS, etc., etc. Y creo que es un tópico muy importante. [22]

Permítanme que vea en mis notas por dónde voy. En todo caso, me di cuenta de ese lapso de silencio. Ante todo, a propósito, hice que un investigador contactara al encargado de prensa en la WHCA, y de modo muy servicial me dijeron que presentara una solicitud según la FOIA [Ley de Libertad de Información]. Bueno, el pobre ARRB [Assassination Records Review Board, Comité de Revisión de los Documentos del Asesinato] no logró obtener documentos significativos de la WHCA, así que no me preocupé de tratar yo mismo. [23] Sin embargo fui a su sitio en la Red, y lo que leí allí, y ésta es una cita directa: «WHCA fue… un jugador clave en la documentación del asesinato del presidente Kennedy.» [24]

¡Esto sí me pareció extremadamente interesante! Porque no sé para quién lo documentaron, pero sobre la base de mi investigación, no lo documentaron para la Comisión Warren. Porque la Comisión Warren nunca obtuvo sus documentos. Y tampoco el ARRB. Y existe realmente una sección del Informe ARRB en el que dicen – y pienso que se limitaron demasiado en su curiosidad, pero les llamó la atención que llamados telefónicos redactados provenientes de Air Force One en su vuelo de retorno a Washington se encontraran en, de todos los sitios posibles, en la Biblioteca Lyndon Baines Johnson [LBJ]. Buenos, entonces ellos se imaginaron que si los archivos redactados están en la Biblioteca LBJ, deberíamos lograr que los publicaran todos sin redactar. Pero el informe dijo: «La WHCA no pudo presentar ningún registro.» [25]

Lo que realmente deberían haber pedido, y creo que eso habría documentado el asesinato, eran los archivos de la WHCA ANTES de que se dispararan los tiros, que conducían al momento en el que fueron disparados, pero como dije, sólo pidieron los archivos de Air Force One, es decir de un cierto tiempo después.

Sin embargo se entregaron unos pocos documentos de 1963. (Y lo hermoso de la Fundación Mary Ferrell es que puedes leerlos allí.) Y lo que leemos allí resuena extraordinariamente como lo que descubrí respecto al 11-S. En el período después de los tiros, la central telefónica regular en Washington estuvo fuera de contacto con Dallas, y la única manera para comunicarse fue pasar por Fort Worth, que por su parte pasaba a Dallas. Pero al mismo tiempo hubo un canal secreto, exactamente como lo que decía sobre el 11-S. El canal secreto fue establecido en Parkland Hospital, a través del Servicio Secreto, y la central telefónica principal de WHCA no lo sabía. [26]

Y esto es lo que realmente se hace interesante, porque en el 11-S me fascinó el canal de WHCA – que en efecto era el canal del Servicio Secreto, así que el Servicio Secreto supo de inmediato todo lo que estaba ocurriendo el 11-S, incluyendo lo que estaba en los monitores de la FAA (Administración Federal de Aviación) o de NORAD (Defensa del Espacio Aéreo Norteamericano). Esa información iba directa e inmediatamente al Servicio Secreto y por ello desde luego a Cheney, que tenía consigo a un agente del Servicio Secreto. Lo que pienso que resultará – y hago esta predicción, si alguna vez llegamos a la capa siguiente de lo que ocurrió ese día, nos interesará extremadamente esa red del Servicio Secreto con la Agencia de Comunicaciones de la Casa Blanca. Y digo que involucra dos niveles, encontraréis un canal regular de comunicaciones y el canal secreto, donde ocurre la acción significativa.

Lo que es realmente interesante, a juzgar por los informes que presentaron en 1963, es que los regulares de la WHCA ignoraban por completo que hubiera en operación un canal secreto.

Esto lo leí del sitio de la Fundación Mary Ferrell: «La comunicación directa fue establecida de inmediato, fuera de la Sala de Emergencias (en Parkland), con Mr. Behn (el Agente Especial a cargo del equipo del Servicio Secreto en la Casa Blanca.) Así que no fue siquiera un canal secreto en la WHCA sino que fue directamente el jefe del equipo del Servicio Secreto en su oficina en Washington, «que se convirtió en el Puesto de Comando y en el centro de intercambio de Washington.» [27]

Ahora bien, ¿qué sabemos de lo que estaba sucediendo en ese Puesto de Comando ese día? Casi nada. Pero por lo que he averiguado sobre el 11-S, es allí donde debemos mirar para saber más sobre Kennedy. Y lo pienso potencialmente, y en esto sólo especulo, que si jamás obtenemos los antecedentes del WHCA antes del tiro, sabremos más sobre por qué el Agente del Servicio Secreto Winston Lawson, por ejemplo, se detuvo justo delante del TSBD [Texas School Book Depository, Depósito de Libros Escolares de Texas] donde un hombre tenía un así llamado ataque epiléptico, que llevó a la Policía de Dallas a ordenar que se abriera un camino directo para una ambulancia hacia el Parkland Hospital. [28]

De manera que cuando ocurrió el tiroteo del presidente, el coche del presidente era como un guisante en una cerbatana, sólo había un camino: el camino al Parkland estaba abierto mientras el acceso estaba bloqueado, para que pudiera llegar el epiléptico. Para aquellos de entre vosotros que conocéis la historia, hubo un hombre que llegó, se levantó de la camilla y dijo que se sentía regio y que no había tenido un ataque epiléptico. Había cambiado la historia, había afectado la historia, pero no había tenido un ataque epiléptico. [29]

 

DROGAS

Estaba pensando en dos o tres puntos adicionales. Uno es más amplio, y ahora diréis: «Ahí viene de nuevo… «con el tema de las drogas.

En «Deep Politics,» y especialmente en «Deep Politics II» (que, gracias a Rex, creo que será publicado de nuevo, y que pronto se podrá obtener de la Fundación Mary Ferrell), discuto la importancia del narcotráfico mexicano como factor – que estaba

  1. conectado con Jack Ruby;[30]

  2. conectado con la DFS [Dirección Federal de Seguridad], que grabó a Oswald en la Ciudad de México;

  3. protegido en efecto por la CIA, que intervino por lo menos una vez en un tribunal USamericano para impedir que se acusara a un contrabandista de la DFS. [31]

  4. conectado con Richard Cain, el multifacético personaje de la mafia y del mantenimiento del orden, que fue el vínculo principal entre Sam Giancana y los círculos gobernantes mexicanos. Y puede perfectamente haberlo estado, como digo en «Deep Politics II,»: su especialidad eran las escuchas telefónicas de embajadas extranjeras en la Ciudad de México para el gobierno mexicano, lo que ciertamente suena bastante relevante con la escucha de un hombre que se identificaba como Lee Oswald, y también de algunos de los cubanos, volveremos de nuevo a ellos, los estudiantes cubanos, sobre todo los estudiantes cubanos que estaban involucrados en el narcotráfico. [32]

En ese punto, cuando escribí esto por primera vez, todavía no había visto la nueva versión de «Ultimate Sacrifice,» y comprendido que la conexión con la droga mexicana es, en todo caso, aún más importante en el libro de Walfron que en el mío, lo que puede explicar mi reciente inclinación a tomar en serio ese libro. Incorpora a gente como, por ejemplo, la Conexión Francesa, y quienquiera fuera (Jean) Souêtre o (Michael Victor) Mertz, quien según se dice estuvo en Dallas el 22 de noviembre de 1963. [33] Vincula a esa gente con Marcello, y con Trafficante y con Rosselli, y hay más gente. Podría pasar el resto de mi conferencia hablando de ese tema, pero no lo haré.

Ahora la situación actual del gobierno de George W. Bush y cómo ellos se sienten respecto a los narcotraficantes. ¿Cuántos os informáis sobre el caso de Luis Posada Carriles?

Nadie niega que es un terrorista, alardea de que es un terrorista. Hizo volar un avión en 1976 y una vez se jactó de haber atacado con bombas un hotel cubano en 1998, lo que resultó en la muerte de un turista. Tuvo realmente una entrevista con un periodista USamericano para tratar de atraer publicidad a este hecho; y se quejó de que ningún periódico había informado, y dijo, en efecto: «¿Qué sentido tiene matar turistas si el turismo continúa?» [34]

Después terminó por ser detenido por tratar de asesinar a Castro en Panamá en el año 2000.

Sabemos perfectamente lo tolerante que fue el gobierno Reagan/Bush con su persona, porque Bush padre organizó que Félix Rodríguez dirigiera la base Ilopango en El Salvador, y le dio trabajo a Luis Posada Carriles, que seguía siendo buscado por esos crímenes, pero ahora estaba en fuga. Cuando fue cerrada en los años noventa, y ahora cito a un periodista mexicano de Por Esto: «Posada Carriles estaba protegido en Guatemala, Belice y México por narcotraficantes del cartel centroamericano dirigido por Otto Herrera García, asociado del principal traficante mexicano Ismael Zambada.»[35] El sitio en la Red del Departamento de Estado dice sobre Otto Herrera García: «Sólo en 2001, su organización movió aproximadamente 12 toneladas métricas de cocaína, y puede tener la capacidad de contrabandear hasta 2 toneladas de cocaína a USA cada mes.» [36]

Bueno, pensaréis que Posada sería mal visto por el gobierno USamericano, pero ¡No! Fue llevado ilegalmente a este país y el hombre que lo llevó, que evidentemente cometió un crimen, no ha sido arrestado por ningún crimen. Y cuando Posada volvió a llamar la atención a su persona y fue detenido, una vez más solicitó asilo, y creo que lo va a obtener. Porque el gobierno tiene que extraditarlo, lo que os garantizo que no va a hacer, o enjuiciarlo, o liberarlo. En este momento, el tiempo corre, y les quedan tres meses para decidir qué hacer con él. [37]

Saben cuánto les queda para decidir qué hacer con él. El motivo por el que no pueden enjuiciarlo es porque cuando volvió, el FBI en Miami decidió no procesarlo y destruyó todos los archivos sobre Luis Posada Carriles files. El hombre que lo hizo es un cubano-USamericano cuyo padre salió de esa red de exiliados donde todos se conocían y se protegían, y esa protección existe. Y el asunto me irrita mucho. [38]

Orlando Bosch, que fue un co-conspirador en la destrucción del avión, pudo pagar por una absolución en Latinoamérica, volvió sin antecedentes, fue patrocinado para la ciudadanía de USA y la obtuvo: Jeb Bush abogó a su favor. [39]

Y entonces poco antes – y esto me irrita aún más, poco antes de que ocurriera el 11-S, los dos hombres que son asesinos confesos del ex embajador de Chile en USA, Orlando Letelier, y de Ronnie Moffitt, directamente en Washington, – y costó años para condenarlos debido a la interferencia de George Bush padre, – terminaron por ser condenados. Y después de servir siete años por ese espectacular asesinato terrorista, no sé si fueron perdonados o si recibieron la libertad condicional, pero en todo caso el gobierno de George W. Bush los dejó salir de la cárcel, después de servir sólo siete años.

Así que esos exiliados cubanos siguen teniendo sus garras en la red de la inteligencia, la seguridad y la justicia, que están tan entrelazadas con ellos – y eso va a ser el tema de la segunda mitad de mi conferencia.

Bueno, así que las drogas siguen siendo un factor en los servicios de inteligencia, y la pregunta es, ahora que enfrentamos a al Qaeda, ¿cuál es la relación de al Qaeda con la droga? ¿Y es parecido a lo que pienso en cuanto a que la droga formó parte del trasfondo del asesinato de John F. Kennedy?

Esto tiene dos aspectos. Les presento ante todo, lo que dijeron al Parlamento británico el 4 de octubre de 2001 y es que «la actividad de al Qaeda incluye una explotación sustancial del tráfico de droga de Afganistán.» [40]

Ahora vemos lo que la Comisión del 11-S dijo sobre el mismo tema. No tuvo nada que decir sobre drogas, a propósito, pero se esforzó mucho por decir: «Aunque el narcotráfico fue una fuente de ingresos para los talibán, no sirvió el mismo propósito para al Qaeda, y no existe evidencia verosímil de que bin Laden haya estado involucrado en, o hecho su dinero mediante, el narcotráfico.» [41]

Y esto fue después que el Comando Central de USA informó que en diciembre de 2003, un dau (velero árabe) fue interceptado cerca del Estrecho de Ormuz con casi dos toneladas de hachis, evaluadas en hasta 10 millones de dólares. Y la declaración de Centcom dijo que había, y cito, «claros vínculos» entre el embarque y al Qaeda. [42] Si eso fuera verdad, ¿por qué se esforzó el Informe del 11-S por decir que no existe evidencia de una conexión entre bin Laden y el narcotráfico?

Quiero terminar esta parte de mi conferencia con las afirmaciones de Sibel Edmonds. Por desgracia no conocemos realmente su contenido porque está sometida a una orden mordaza. Por razones de Estado no puede decir al público lo que le dijo al FBI. Fue una denunciante, que ingenuamente hizo lo que un denunciante debe hacer en nombre de la protección del orden público USamericano, y la despidieron por hacerlo. Y todavía lucha por apelar su caso. No puede hacer declaraciones, pero ha hablado aquí y allá. Y mi amigo Daniel Ellsberg está muy interesado en su caso, y hace muy poco resumió lo que ella dice para KPFA, mi estación local de radio Pacifica. Lo que sigue es el resumen de Ellsberg de lo que dice Sibel Edmonds:

«Al Qaeda, ha estado diciendo al Congreso, es financiada en un 95% con dinero de la droga, narcotráfico ante el que el gobierno de USA hace la vista gorda, que ha sido ignorado por que involucra de modo muy fuerte a aliados y activos nuestros, como ser Turquía, Kirguistán, Tayikistán, Pakistán, Afganistán – todos los estanes, en un narcotráfico en el que el opio proviene de Afganistán, es procesado en Turquía y entregado a Europa donde albanos proveen un 96% de la heroína de Europa, sea en Albania o Kosovo, musulmanes albanos, básicamente el Ejército de Liberación de Kosovo [ELK] (que fue respaldado fuertemente en ese episodio a fines del siglo pasado) —

[Interrumpiré en este punto. Creo que en mi libro documento de modo bastante adecuado que:

  1. El ELK o sus dirigentes estuvieron profundamente involucrados en el narcotráfico y utilizaron la intervención de la OTAN como un medio para consolidar una ruta de la droga a través de Kosovo. [43]

  2. Que estuvieron muy fuertemente involucrados con al Qaeda. El hermano de al-Zawahiri fue a organizar asuntos del ELK y el propio al-Zawahiri puede haber ido a Kosovo.[44]

  3. Al mismo tiempo dirigentes clave del ELK estuvieron aliados con Contratistas Militares Privados – notablemente MPRI. Hay crímenes de guerra atribuidos a los líderes del ELK quienes en Croacia trabajaron mano a mano con MPRI. [Military Professional Ressources Inc.] [45]

Estoy dejando fuera muchas cosas que son relevantes. Pero para continuar con el informe de Ellsberg sobre lo que dice Sibel Edmonds: «Maletas llenas de dinero en efectivo fueron entregadas al Presidente de la Cámara, Dennis Hastert, en su casa cerca de Chicago por fuentes turcas, a sabiendas de que gran parte era dinero de la droga.» [46]

Estas son acusaciones muy serias que fueron presentadas en parte en algunas revistas Vanity Fair.[47] Y son tan importantes que los medios, previsiblemente, las ignoraron. Y llamo la atención a lo que ella dice no porque se pueda probar lo que ella dice, sino porque estas acusaciones son muy serias y no sólo pertinentes al 11-S, sino a todo el tejido de cómo es manejado este país.

Considero que esto es una prioridad máxima para poner a prueba la honradez y la credibilidad de la nueva dirigencia demócrata en el Congreso. ¿Perseguirán judicialmente estos asuntos? Espero que de una u otra manera tratéis de presionar al nuevo Congreso demócrata para que trate estos problemas, para que obtengamos por primera vez una investigación adecuada.

Y para terminar con esta sección, sea cual sea el alcance de lo que describe Sibel Edmonds, no se trata sólo de ella. Existe otra testigo: Indira Singh, que habló en una conferencia sobre el 11-S en Canadá, y dijo: «Me dijeron que sería mi fin si mencionaba el dinero de la droga en relación con el 11-S.» [48]

Se trata de una mujer que no tiene nada que ver con Sibel Edmonds, pero aludió a lo mismo en el trasfondo del 11-S. [49] Y tenemos que saber más de eso. Y sospecho que sea cual sea la situación, se trata de algo que ya se origina en 1963, y entonces explicaría el mismo trasfondo para el asesinato de Kennedy.

 

Hay una cosa que podemos decir con confianza: el flujo de heroína afgana hacia oeste a través de Turquía es un problema que puede ser rastreado a la complicidad de la CIA con el servicio de inteligencia ISI de Pakistán, con el Banco de Crédito y Comercio Internacional (BCCI) vinculado a la droga, y con muyahidines islamistas afganos como Gulbuddin Hekmatyar en los años ochenta. [50]

En los hechos la red de influencia que describe Indira Singh corresponde de cerca a la influencia del BCCI en los años ochenta, cuando el jefe del BCCI solía alardear ante el líder de Pakistán sobre el papel del BCCI en el logro de la aprobación de la ayuda para Pakistán en el Congreso de USA. [51]

El ISI continuó participando en el narcotráfico después del cierre del BCCI en julio de 1991.

En una entrevista de una franqueza desacostumbrada en septiembre de 1994 – que desmintió posteriormente – el ex primer ministro paquistaní, Nawaz Sharif, reveló que el general Aslam Beg, jefe del estado mayor del ejército, y el jefe del ISI (de 1990 a 1992), teniente general Asad Durrani, había propuesto que se obtuviera dinero para operaciones clandestinas en el extranjero mediante negocios con drogas en gran escala… La complicidad del ISI con el movimiento separatista sij fue reconocida en un informe de la CIA en 1993 sobre el narcotráfico de Pakistán, en el que señalaba que se estaba utilizando heroína para financiar sus compras de armas.» [52]

En las operaciones clandestinas en el extranjero del ISI en esa época se destacaban terroristas árabes afganos que apoyaban al narcotraficante Hekmatyar en Afganistán, de quien voy a hablar mucho más.

AGENTES DOBLES: 1) OSWALD

Todo esto fue material preliminar – ahora llego a lo real: agentes dobles.

En «Deep Politics» exploré con cierto detalle la posibilidad de que Lee Harvey Oswald haya sido, como había escuchado Silvia Odio, un posible (y esto es una cita): «agente doble… que trataba de infiltrar el grupo de refugiados cubanos de Dallas.» [53]

Volví atrás y miré lo que dije al respecto en «Deep Politics,» y debo decir a la luz del 11-S, que me dejó perplejo. Voy a leer de mi propio libro, algo que había olvidado:

«El capítulo precedente consideró la posibilidad de que Oswald estuviera asociado con cubanos contrarios a Kennedy para investigarlos por cuenta de una agencia federal. Pero vimos que afirmaba que Oswald fue un agente doble que colaboraba con algunos de estos grupos, sea (como sospecho) porque él o sus manipuladores compartían sus objetivos [es decir objetivos contra Kennedy], o posiblemente porque él o sus manipuladores habían sido «dados vuelta» por los que debían investigar. Una tal posibilidad era particularmente probable con objetivos, como Alpha 66, respecto a los cuales el propio gobierno tenía conflictos, sentimientos encontrados. [54]

«Hay que recordar que Alpha 66 realizó a comienzos de 1963 una serie de ataques, no sólo contra Cuba, sino contra barcos soviéticos en Cuba. Trataba obviamente de hacer naufragar el entendimiento entre USA y la URSS sobre Cuba, y realmente, en cierto sentido trataba de torpedear toda la política de distensión de Kennedy hacia la Unión Soviética. Y no hay ambigüedad en cuanto a la desaprobación total del Departamento de Justicia (que tomó medidas duras contra ellos e hizo un anuncio público de que tenían que desistir), y tampoco al continuo apoyo a Alpha 66 por parte de la CIA.» [55]

Ahora Waldron dice que David Atlee Phillips – y no sé si realmente hay alguna evidencia sobre David Phillips en 1963 – tuvo una conexión con Alpha 66 en algún punto. [56] No sé si fue Phillips, pero fue ciertamente un grupo cercano a Phillips, y quisiera agregar, que es extremadamente importante en este libro, la edición en rústica de «Ultimate Sacrifice.»

Quisiera leer un párrafo más de mi libro «Deep Politics»:

«Aquí es relevante que Alpha 66, aunque contrario a Kennedy, era utilizado operativamente por la inteligencia militar. Existen señales, aunque complejas y no concluyentes, de que la conducta extraña y auto-inculpatoria de Oswald en Nueva Orleans y Dallas fue escenificada para que fuera documentada en los archivos secretos de la inteligencia militar.» [57]

Y aquí resumiré esto muy brevemente. Voy a mencionar cómo cuando fue arrestado pidió un agente del FBI. (Es un experimento que todos podríamos hacer – hacer que nos arresten por una ofensa, y luego decir que querríamos que viniera el FBI a entrevistarnos. Es lo que hizo Oswald. ¿Cuántos de nosotros podemos conseguir que el FBI venga el sábado por la mañana a hablarnos?)

Bueno, en todo caso, Oswald no tuvo problemas para lograrlo, y también habló con la policía. En ambos casos habló sobre A. J. Hidell, y en ambos casos la información terminó por llegar, de alguna manera, a través del agente del FBI en la Inteligencia Militar, y a través del capitán de policía Martello en la Inteligencia Naval. Así que Oswald estaba enriqueciendo los archivos sobre su persona de una manera que contribuiría a su muerte en Dallas en noviembre de 1963. [58]

Bueno, ¿qué es tan fascinante en la conexión con el 11-S?

AGENTES DOBLES: 2) ALI MOHAMED

Porque quiere hablar de otro agente doble – inconfundible y muy importante: Ali Mohamed. ¿Cuántos han oído el nombre Ali Mohamed antes de hoy? Casi nadie. Bueno, escuchen esto, porque es importante. Ahora hay mucha información sobre él en mi sitio en la Red porque he estado hablando sobre él.

Es notable que sin duda trabajaba para las Fuerzas Especiales del Ejército de USA, trabajaba con la CIA, es casi seguro que fue admitido a este país con una visa de la CIA, y en sus últimos años es casi seguro que trabajaba con el FBI. En realidad fue detenido en Canadá por la Policía Montada del Canadá, y dijo: llamen a este número y me liberarán; y ellos llamaron a la oficina de San Francisco del FBI y, seguro, lo liberaron de inmediato. [59]

Y eso significa que pudo ir a Kenia, fotografiar la embajada en Kenia, y entregar personalmente las fotografías a bin Laden, quien le dijo dónde colocar la bomba. [60]

Y existe este nuevo libro: en realidad llegó el día antes de que tomara el avión para venir a Dallas, así que no he podido leerlo bien, pero he estado siguiendo a Peter Lance. Es el libro de Peter Lance: «Triple Cross – How Bin Laden’s Master Spy [that’s Ali Mohamed] Penetrated the CIA, the Green Berets and the FBI and Why Patrick Fitzgerald Failed to Stop Him.» [Triple traición – Cómo el espía maestro de bin Laden (es Ali Mohamed) penetró la CIA, los Boinas Verdes y el FBI y por qué Patrick Fitzgerald no lo detuvo].

Es una historia muy interesante y hay mucho más en mi sitio en la Red. [61] Es particularmente importante que Ali Mohamed no fue sólo protegido durante el gobierno de George W. Bush – sino ya lo era en 1989 cuando el SOG [Grupo de Operaciones Especiales] del FBI en Nueva York lo fotografió entrenando a terroristas en actividades terroristas – puntería, etc. [62]

Voy a nombrar a algunos de sus discípulos, [63] y podéis recordarlos durante sesenta segundos y luego olvidarlos:

El Sayyid Nosair, que casi de inmediato asesinó a Meir Kahane, el racista judío, fue entrenado en puntería por Ali Mohamed;

Mohamed Salameh, que luego participó en el primer atentado contra el World Trade Center en 1993:

Y finalmente hay un hombre llamado (Clement) Rodney Hampton-El, que es el único musulmán negro nacido en USA del grupo, que en un cierto punto tuvo apoyo del Ejército de USA. Se le permitió ir a Fort Belvoir, donde un mayor del Ejército le dio una lista de musulmanes en el Ejército de USA que podía reclutar para ir a Bosnia. [64]

Ali Mohamed estaba entrenando a estos islamistas para combatir en Afganistán. Así que podríais decir: Bueno, claro, estábamos combatiendo a los soviéticos en Afganistán, así que tiene sentido que aprobaran ese tipo de actividad. El problema es que los soviéticos se habían retirado por completo de Afganistán en febrero de 1989, y todo este entrenamiento tuvo lugar a fines de 1989, en un período en el que el gobierno de USA, para parafrasear lo que acabo de decir sobre 1963, tenía sentimientos encontrados sobre qué hacer en Afganistán.

Hay que recordar que entonces Gorbachev era el nuevo presidente de Rusia, y que el Departamento de Estado, y creo que también la Casa Blanca, confirieron mucha importante, desde los últimos años de Reagan, a la cooperación con la Unión Soviética.

El hombre que los soviéticos dejaron a cargo de Kabul, su nombre era Najibullah,[65] dijo en efecto: «Puede ser que yo no os guste en Occidente, pero soy lo mejor que vais a conseguir, y si os libráis de mi tendréis una nación de narcotraficantes,» que es esencialmente lo que ahora tenemos de facto en Afganistán. Su predicción fue enteramente correcta. La CIA estaba totalmente fuera de órbita.

La CIA respaldaba a Gulbuddin Hekmatyar, al que algunos llaman el principal traficante de heroína del mundo, para librarse de ese gobierno laico, anti-islamista en Kabul. Creo que pagaríamos un tremendo montón de dinero por volver a tener a este último en la situación actual, ya que es preferible a lo que tenemos. [66]

Mientras tanto, un funcionario del Departamento de Estado, Edmund McWilliams, objetó que «la inteligencia paquistaní y Hekmatyar son aliados peligrosos,» y que USA cometía un importante error al apoyar al gobierno interino afgano títere del ISI. [67] Pero el entrenamiento de Ali Mohamed tanto en Afganistán como más adelante cerca de Nueva York, estaba precisamente proyectado para fortalecer a los afganos árabes en Brooklyn que querían ir a apoyar a Hekmatyar.[68]

De manera que fue un programa conflictivo y la participación de Ali Mohamed le aseguró protección. Y hay tanto más, de lo que no les voy a hablar, sobre cómo realmente volaba a Afganistán y combatía cuando estaba en la nómina del Ejército de USA, lo que es algo definitivamente prohibido. Y a su comandante no le gustaba el asunto, pero no pudo hacer nada porque aparentemente Ali Mohamed estaba dirigido por otra agencia. [69] Y sólo podéis adivinar qué otra agencia podría haber sido.

Bueno, en todo caso, el nuevo libro de Peter Lance confirma que Ali Mohamed fue uno de los máximos entrenadores en terrorismo de al Qaeda – sí, máximos entrenadores en terrorismo, incluyendo entrenamiento máximo en secuestros; en cómo llevar consigo corta-cartones, dónde sentarse en el avión. [70] (Y no eso no iba contra los soviéticos, porque no podías secuestrar un avión soviético, porque nunca un civil pudo subir a un avión soviético en Afganistán.)

También se ha dicho que Mohamed fue una de las fuentes principales del infame informe diario presidencial [PDB, por sus siglas en inglés] del 6 de agosto de 2001, intitulado «Bin Laden determinado a atacar en USA» [71] En el centro de ese PDB del 6 de agosto se hallaba inequívocamente una doble referencia encubierta al propio Mohamed. [72]

Para resumir: Mohamed era un entrenador sobresaliente. Era un agente de la CIA y del Ejército, y en mi libro escribo que en 1990 sus discípulos tenían la intención de ayudar a la CIA a apoyar al narcotraficante Hekmatyar en Afganistán, incluso después de la retirada de los soviéticos.

En 1990, el FBI ya sabía que esa gente estaba involucrada en actividades conspirativas. Como dije: fotografió, filmó con videocámara a Ali Mohamed entrenando a esa gente. Luego, muy poco después, Nosair fue y mató a Meir Kahane, y por su propia falta de calma, terminó siendo herido de bala y arrestado. [73]

La policía y el FBI dijeron al público que era, y ya hemos escuchado anteriormente ese tipo de lenguaje, un «pistolero solitario, desquiciado.» [74] que, y habla el FBI: «actuó solo.» [75]

Tenemos a un sujeto que formaba parte de una conspiración tolerada, y cuando salió a la luz ésa fue la reacción del gobierno. (No creo que hayan anticipado el asesinato de Kahane).

Ante todo, sabían que no estaba solo porque tenían secuencias filmadas en la que estaba entrenando a esas otras personas. Todos sus discípulos eran miembros del Centro al-Kifah en Brooklyn, que servía como el principal centro de reclutamiento USamericano para la red que, después de la guerra de Afganistán, se hizo conocer como al Qaeda. Y se ha dicho que el asesinato de Kahane fue el primer ataque de al Qaeda en USA.

El Centro al-Kifah estaba dirigido en la época, por el jeque ciego Omar Abdel Rahman, quien, como Ali Mohamed, había sido admitido a USA con una visa de la CIA, a pesar de estar en una lista de vigilancia del Departamento de Estado, [76] Y tal como había hecho antes en Egipto, promulgó una fatua que permitía a sus seguidores que robaran bancos y mataran judíos. [77]

En noviembre de 1990, tres de los discípulos de Mohamed conspiraron para matar a Meir Kahane, el fundador racista de la Liga de Defensa Judía. El asesino propiamente tal, El Sayyid Nosair, fue capturado por accidente casi de inmediato; y por casualidad la policía pronto encontró a sus dos co-conspiradores, Mahamud Abouhalima y Mohamed Salameh, esperando en el apartamento de Nosair.

Así que tenían a los otros dos conspiradores, y lo que sigue es lo que también encontraron en la casa de Nosair, y cito:

Había fórmulas para hacer bombas, 1.440 balas, y manuales del Centro de Guerra Especial John F. Kennedy en Fort Bragg, marcados «Altamente Secreto para Entrenamiento» [Agrego que estos manuales fueron suministrados por Ali Mohamed – el agente doble, y se convirtieron en la base para el propio manual de al Qaeda, que fue escrito en su mayor parte por el agente doble Mohamed] junto con documentos confidenciales pertenecientes al Estado Mayor Conjunto de USA. La policía encontró mapas y dibujos de hitos de la Ciudad de Nueva York como la Estatua de la Libertad, Times Square – y el World Trade Center. Las cuarenta y siete cajas de evidencia que recogieron también incluían la colección de sermones del jeque ciego Omar, en los que instaba a sus seguidores a «destruir los edificios del capitalismo.» [78]

De modo que los tres: Nosair, Abouhalima y Salameh – habían sido entrenados por Mohamed. El FBI los había fotografiado, y si hubiera procedido y hubiese capturado a los tres probablemente no habríamos tenido el primer atentado contra el World Trade Center. Y es casi seguro que no habríamos tenido la así llamada Conspiración de los Hitos, en la que también hubo un complot para volar otros hitos que acabo de mencionar, como la Estatua de la Libertad.

La policía encargada del caso pensó al principio que estaba enfrentando una conspiración. [79] Y a pesar de ello sólo horas después del asesinato, Joseph Borelli, jefe de detectives del Departamento de Policía de Nueva York, dio en una nota familiar USamericana y declaró que Nosair era «un pistolero solitario desquiciado.» Y poco después, dijo realmente a la prensa – y ésta es la verdadera revelación involuntaria, que: «no hubo nada en la casa de Nosair, nada que pueda provocar la imaginación. No ha aparecido nada que vaya a cambiar nuestra opinión de que actuó solo.» [80] De manera que 47 cajas de evidencia incriminatoria son recordadas por este sujeto como «nada,» así que o tiene una memoria sorprendentemente mala, o tal vez sea como el sistema de mantenimiento de la ley de USA trata a gente que está marginalmente vinculada a las operaciones de inteligencia, a operaciones clandestinas, incluso a operaciones controvertidas a las que se oponen otros elementos del gobierno de USA. [81]

El propio Borelli no estaba actuando solo en este asunto. Su posición era la misma que la del FBI, que dijo que también creía «que el señor Nosair había actuado solo en el asesinato del rabino Kahane.» «El resultado es que no podemos conectar a nadie más con el asesinato de Kahane,» dijo un agente del FBI. [82]

Así que aquí tenemos un modo de proceder. Y quiero volver a lo que estaba diciendo al principio. Para terminar con un crimen insoluble, alguien ha preseleccionado a un candidato o candidatos. Y el candidato preseleccionado ideal, será aquel del que nunca emerja la verdad, por la participación controvertida del candidato en operaciones previas de encubrimiento. Eso asegurará que un encubrimiento institucional, ya establecido, se ampliará para encubrir el nuevo crimen, incluso si es de importancia.

Oswald era uno de esos candidatos preseleccionados. Los que estuvieron involucrados conspirativamente con Ali Mohamed y con el 11-S también parecerían encajar en la misma descripción. Y lo que me impactó más cuando volví a comparar los dos eventos, o meta-eventos: los asesinatos de Kennedy y de Meir Kahane. Tanto Oswald como Nosair fueron rápidamente declarados asesinos «solitarios,» para proteger a alguien o a alguna otra cosa.

Debiera dejar claro que respecto al 11-S, tengo conocimiento seguro de sólo un hecho: que hubo y sigue habiendo un encubrimiento masivo. Todavía no he asimilado el encubrimiento anterior de Ali Mohamed en 1990 a mi teoría de lo que sucedió en 2001. Pero os encomiendo esto como algo que merece más investigación.

En esta conferencia no me involucro en el tema de la conspiración. Por cierto tiene que haber una teoría conspirativa sobre el 11-S. No se puede decir que el 11-S hubo alguien actuando solo. Para evitar una «teoría conspirativa» seria, lo mejor que puedes producir es algo como «19 locos solitarios actuando en conjunto.»

Por si no lo recordáis, el FBI identificó esos nombres antes de las 10 de esa mañana. Y dentro de dos semanas, hubo cinco, seis o siete personas, en diversos sitios (casi todos resultaron ser pilotos, a propósito) que dijeron: «Ese es mi nombre;» «Sí, fui a esa escuela de vuelo;» dos o tres incluso dijeron: «La fotografía que publicaron es mi fotografía.» Pero también dijeron: «No soy yo,» – y había que entender su lógica – «No soy yo porque todavía estoy aquí y sigo vivo.» Y fue suficientemente malo que el gobierno saudí presentara el tema al gobierno de USA. [83] Como reacción a estos problemas, el director del FBI, Robert Mueller, reconoció el 20 de septiembre de 2001, que las identidades de algunos de los secuestradores suicidas estaban en duda. [84]

¿Cuántos de vosotros habéis mirado el Informe del 11-S? Sois un público virgen. El Informe del 11-S dice mucho sobre los secuestradores del 11-S, pero nunca se sugiere que haya habido siquiera una sombra de sospecha sobre quiénes eran en realidad. Lo que es sólo uno de los indicios de que no fue una investigación muy profunda. Y como el Informe de la Comisión Warren, ya sabían dónde tenían que llegar; porque se lo habían definido por anticipado. Ya sabían. Pero es la combinación en la que quiero que penséis. La verdad sobre el culpable o culpables definidos anticipadamente no puede ser perseguida judicialmente porque él/ellos formaban parte de una operación que es demasiado embarazosa para ser revelada. Lo que constituye un escándalo en el caso del 11-S. Quiero decir que esa gente podría haber sido frenada en 1990, y no fue así. No he mencionada la parte de Patrick Fitzgerald. Este es un libro muy importante: «Triple Cross.» Y Lance tiene otro libro: «A Thousand Years for Revenge,» que es casi tan importante.

Mis últimas palabras son palabras que he tenido que pensar en numerosas ocasiones, y tienen que ver con muchos temas:

Que cuando consideramos algo como el asesinato de Kennedy o el 11-S, agreguemos Irán-Contra – o el asesinato de Letelier, estamos considerado meta-eventos. Los meta-eventos, a diferencia de la mayoría de los eventos, no son tratados normalmente en la prensa de USA; pero son lo que John [Judge] llamó esta mañana una historia oculta. Son reservados para un tipo especial de tratamiento, y eso requiere, entre otras cosas, un tipo especial de público, gente como vosotros.

Porque tropezamos con ello en algún sitio, en este caso con Kennedy, nos abrimos al hecho de que sucede en otro sitio. Y como dijera antes, y lo diré de nuevo, y lo que os digo para terminar es que tenéis que comprender estos acontecimientos en su verdadera profundidad, tenéis que ir más allá de los ángulos de las balas en Dealey Plaza, y las películas del mismo sitio, y considerar lo que sucede en este país.

Y os vuelvo a recordar la posible participación del narcotráfico. Y para llegar a cualquier tipo de ámbito e el que podamos hacer frente y tratar este tipo de problemas en nuestro país, tenemos que ver la continuidad y hacerle frente cada vez que aparezca.

Porque si no le hacemos frente esta vez, y probablemente no lo haremos, volverá a aparecer.

Muchas gracias.

———-

* Peter Dale Scott, ex diplomático canadiense y profesor de inglés en la Universidad de California, es poeta, escritor e investigador. Sus principales libros de poesía son los tres volúmenes de su trilogía: «Seculum»: «Coming to Jakarta: A Poem About Terror» (1989), «Listening to the Candle: A Poem on Impulse» (1992), y «Minding the Darkness: A Poem for the Year 2000.» Además ha publicado: «Crossing Borders: Selected Shorter Poems» (1994). En noviembre de 2002 recibió el Premio Lannan de Poesía. Como orador contra la guerra durante las guerras de Vietnam y del Golfo, fue co-fundador del Programa de Estudios de la Paz y de Conflictos en UC Berkeley, y de la Coalición sobre Asesinatos Políticos (COPA). Su poesía ha tratado tanto su experiencia como su investigación. Su investigación más reciente se ha concentrado en las operaciones clandestinas de USA, su impacto en la democracia en casa y en el extranjero, y sus relaciones con el asesinato de John F. Kennedy y el narcotráfico global. El crítico de poesía Robert Hass escribió (Agni, 31/32, p. 335) que «‘Coming to Jakarta’ es el poema político más importante que haya aparecido en el idioma inglés desde hace mucho tiempo.»

El sitio en la red de Peter Dale Scott es: http://www.peterdalescott.net.

NOTAS

[1] Mi agradecimiento a Bill Kelly por transcribir esta conferencia y colocar su texto en línea.

[2] Por ejemplo el cable de la CIA 74830 del 10 de octubre de 1963 a Ciudad de México. http://www.maryferrell.org/mffweb/archive/viewer/showDoc.do?docId=30335&relPageId=2; reproducido en John Newman: «Oswald and the CIA» (New York: Carroll & Graf, 1995), 512.

[3] Manning Clements FBI FD-302 of 11/23/63; en Warren Report, 614.

[4] WR 5. Brennan no pudo posteriormente identificar a Oswald en una rueda policial. (Sylvia Meagher, Accessories After the Fact [Mary Ferrell Foundation Press, 2006], 10-13, 78n).

[5] Richard A. Clarke, Against All Enemies: Inside America’s War on Terrorism (New York: Simon & Schuster, 2004), 13-14.

[6] William Norman Grigg, «Did We Know What Was Coming?» New American, 3/11/02, http://www.thenewamerican.com/tna/2002/03-11-2002/vo18no05_didweknow.htm. Compare las observacionesc del teniente coronel Anthony Shaffer del proyecto Able Danger del Pentágono: «Nos sorprendió la rapidez con la que el FBI produjo el nombre y las fotos de todos los 19 secuestradores. Pero, a pesar de todo, nos sorprendió con qué rapidez hicieron los arrestos después del primer atentado del World Trade Center. Sólo descubrimos después que el FBI había estado vigilando a algunas de estas personas durante meses antes de ambos incidentes.» (Peter Lance, «Triple Cross» [New York: Regan/HarperCollins, 2006], 383).

[7] Peter Dale Scott, Paul L. Hoch, and Russell Stetler (eds.), The Assassinations: Dallas and Beyond (New York: Vintage, 1976), 356, 360-62.

[8] Lamar Waldron, con Thom Hartmann, Ultimate Sacrifice (New York: Carroll and Graf, 2006), 74, 170.

[9] Antes de dar la conferencia ya había discutido los documentos del WHCA con Rex Bradford, la única persona que alzó la mano en la conferencia en respuesta a mi pregunta.

[10] Informe del 11-S, 29. El informe dice que la orden fue dada por el jefe de operaciones nacionales de la FAA, Benedict Sliney, (que estaba en su primer día en ese puesto). Pero un año antes, Mineta había testificado ante el Congreso (como lo haría después ante la Comisión) que él mismo expidió la orden desde el PEOC (U.S. Congress, Senate, Committee on Commerce, Statement by Norman Y. Mineta, Hearing on Federal Aviation Security Standards, 9/20/01); compare Dan Balz y Bob Woodward, Washington Post, 27 de enero de 2002.

[11] Clarke, «Against All Enemies», 8.

[12] Informe del 11-S, 41.

[13] Informe del 11-S, 40.

[14] Discusión de David Ray Griffin, «The 9/11 Commission Report: Omissions and Distortions» (Northampton, MA: Olive Branch Press/Interlink, 2004), 220-23.

[15] Clarke, «Against All Enemies,» 8; Informe del 11-S, 38. Los dos coinciden en cuanto a Air Force One y COG, pero no sobre los aviones (Clarke: «digan al Pentágono que tienen autoridad del Presidente para derribar a aviones hostiles;» Informe del 11-S: «La Casa Blanca solicitó… una patrulla aérea de cazas de combate sobre Washington, D.C.»)

[16] Vea James Mann, «Rise of the Vulcans» (New York: Viking, 2004), 138-45, 295-96.

[17] Informe del 11-S, 41.

[18] Informe del 11-S, 40.

[19] El presidente de la Comisión, Thomas Kean, se quejó posteriormente de que «Los registros telefónicos no existen, porque evidentemente fueron tan corrompidos en las comunicaciones que los registros telefónicos no contienen nada. Así que ésa es la evidencia que tenemos.» «Aquí no hay evidencia documentaria,» agregó el vicepresidente Lee Hamilton. «La única evidencia que tenéis son las declaraciones del presidente y del vicepresidente,» (Comisión del 11-S, Audiencia del 17 de junio de 2004, http://www.9-11commission.gov/archive/hearing12/9-11Commission_Hearing_2004-06-17.pdf).

[20] «La mayoría de los USamericanos han oído hablar del «lapso de silencio de 18 minutos» en una cinta presidencial de Nixon – la parte borrada formaba parte de un encubrimiento por el que Nixon fue expulsado de su puesto. Pero pocos saben de la borradura de una conversación en 1963 entre el presidente Lyndon Johnson y el director del FBI J. Edgar Hoover, un llamado grabado menos de 24 horas después del asesinato del presidente Kennedy. Este nuevo breve documental: «The Fourteen Minute Gap,» relata el descubrimiento por Rex Bradford de la borradura, desmentidos iniciales de la Biblioteca LBJ, y su intento fracasado de hacer llegar la historia a los medios nacionales» (Rex Bradford: «The Fourteen Minute Gap,» http://www.maryferrell.org/wiki/index.php/The_Fourteen_Minute_Gap).

[21] Evidencia de apoyo para el Informe del 11-S debe ser publicada el 2 de enero de 2009. Vea Comisión del 11-S, Media Advisory, 20/08/2004, http://www.9-11commission.gov/press/pr_2004-08-20a.pdf; Thomas H., Kean, y Lee H. Hamilton, con Benjamin Rhodes: «Without Precedent: The Inside Story of the 9/11 Commission» (New York: Knopf, 2006), 312: «Todos nuestros registros fueron transferidos a los Archivos Nacionales, con un acuerdo de que serían hechos públicos a comienzos de 2009.»

[22] Peter Dale Scott, «Homeland Security Contracts for Vast New Detention Camps,» Pacific News Service, 08/02/06, http://news.pacificnews.org/news/view_article.html?article_id=eed74d9d44c30493706fe03f4c9b3a77; Censored 2007: The Top 25 Censored Stories (New York: Seven Stories Press, 2006)

[23] En los años noventa el Assassination Records Review Board trató de obtener de la WHCA las cintas originales no editadas de conversaciones desde Air Force One en el viaje de vuelta de Dallas, el 22 de noviembre de 1963. (Versiones editadas y condensadas de esas cintas han estado disponibles desde los años setenta de la Biblioteca LBJ en Austin.) El intento no tuvo éxito: «El Consejo de Revisión repitió que pedidos escritos y verbales de la Agencia de Comunicaciones de la Casa Blanca, no fructificaron. La WHCA no pudo presentar ningún registro que aclarara la proveniencia de las cintas editadas.» Vea Assassinations Records Review Board, Final Report, Chapter 6, Part 1, 116, http://www.archives.gov/research/jfk/review-board/report/chapter-06-part1.pdf.

[24] http://www.disa.mil/main/whca.html.

[25] «El Consejo de Revisión repitió que pedidos escritos y verbales de la WHCA no fructificaron. La WHCA no pudo presentar ningún registro que aclarara la proveniencia de las cintas editadas.» Vea: Assassinations Records Review Board, Final Report, Chapter 6, Part 1, 116, http://www.archives.gov/research/jfk/review-board/report/chapter-06-part1.pdf. Cf. p. 155.

[26] NARA Record 172-10001-10003 (11/22/63), Declaración de la WHCA: «Dallas.»: «Se estableció inmediatamente una comunicación directa entre el agente colocado directamente fuera de la sala de emergencias [en el hospital Highland] y Mr. Behn

[Agente Especial a Cargo, equipo del Servicio Secreto de la Casa Blanca] en su oficina en Washington que se convirtió en el Puesto de Comando Washington y lugar de intercambio.»

[27] NARA Record 172-10001-10003 (11/22/63), WHCA statement, «Dallas.»

[28] Peter Dale Scott: «Deep Politics and the Death of JFK» (Berkeley: University of California Press, 1998), 273-74, 277-78; citando 23 WH 841, «cortó todo el tráfico para la ambulancia que iba a Parkland.»

[29] Scott, «Deep Politics,» 273-74, 277-78.

[30] Scott, «Deep Politics,» 127-46.

[31] Peter Dale Scott: «Drugs, Parapolitics, and Mexico: The DFS, the Drug Traffic, and the United States,» en Eric Wilson y Tim Lindsey (editores), «Government of the Shadows: Parapolitics and Criminal Sovereignty» (London: Pluto, 2007).

[32] Peter Dale Scott: «Deep Politics Two,» 135-36.

[33] Waldron, «Ultimate Sacrifice,» 513-15, 525-26, 647-48, 785-86, etc.

[34] Ann Louise Bardach, Washington Post, 12/11/06, http://www.bardachreports.com/articles/wp_20061112new.html: Posada se había quejado «de la renuencia de los medios de USA a creer informes sobre una serie de atentados en Cuba, que esperaba asustaría a turistas e inversionistas para que no fueran a la isla de Castro.» New York Times, 12/13-07/98.

[35] Citado por Al Giordano, Narco News Bulletin, 21/06/05, http://www.narconews.com/Issue38/article1354.html.

[36] http://www.state.gov/p/inl/narc/rewards/47900.htm

[37] En agosto de 2003, la oficina de Miami del FBI tomó la sorprendente decisión de cerrar su caso sobre Posada. Subsiguientemente, según el FBI, varias cajas de evidencia fueron sacadas de la sala de evidencia del buró. Desde entonces, en un cambio de opinión el Departamento de Justicia ha reabierto el caso, demandando, no a Posada, sino los archivos de la periodista del New York Times (Ann Louise Bardach) que lo entrevistó. Ella se defendió con un informe sobre sus problemas en el Washington Post (12/11/06): «El Departamento de Justicia… negoció un acuerdo de dos años de cárcel para los compañeros de Posada Santiago Álvarez y Osvaldo Mitat, que arriesgaban hasta 50 años en la prisión por la posesión ilegal de cientos de armas de fuego». Santiago Álvarez, antes de Comandos L, es uno de los terroristas cubanos que se comprometieron a participar en la Junta Revolucionaria de Paulino Sierra Martínez, sus conexiones con el asesinato de Kennedy las discute Robert Blakey y yo («Deep Politics, «89-90, 329-30).

[38] Bardach, Washington Post, 12/11/06.

[39] Bardach, Washington Post, 12/11/06.

[40] «Evidence Presented to the British Parliament, 4 de octubre de 2001,» Los Angeles Times, 04/10/01. Compare por ejemplo Minneapolis Star-Tribune, 30/09/01; Asia Times, 12/08/01; New York Times, 04/10/01, 11/10/01;

San Francisco Chronicle, 04/10/01. Para más documentación vea Peter Dale Scott: «Drugs, Oil, and War» [Lanham, MD: Rowman & Littlefield, 2003], 32, 36.

[41] Informe del 11-S, 171,

[42] «US `seizes al-Qaeda drugs ship’,» BBC News, 19/12/03.

[43] Compare: Scott: «Drugs, Oil, and War,» 29, 34.

[44] Cf. Cliff Kincaid, «Remember Kosovo?» Accuracy in Media, Media Monitor, 12/28/04, http://www.aim.org/media_monitor/2393_0_2_0_C; Yossef Bodansky: «Bin Laden: The Man Who Declared War on America» (Roseville: Prima, 2001), 298 (Muhammad al-Zawahiri); Marcia Kurop, Wall Street Journal Europe, 01/11/01 (Ayman al-Zawahiri).

[45] Michel Chossudovsky: «Macedonia: Washington’s military-intelligence ploy,» Transnational Foundation for Peace and Future Research, http://www.transnational.org/forum/meet/2001/Chossudov_WashingtPloy.html.

[46] Daniel Ellsberg con Kris Welch, KPFA, 26/08/06, http://wotisitgood4.blogspot.com/2006/10/ellsberg-hastert-got-suitcases-of-al.html.

[47] Vanity Fair, septiembre de 2005.

[48] Testimonio de Indira Singh, 9/11 Citizen’s Commission, 128, http://www.justicefor911.org/September-Hearings.doc. Indira Singh era una ex alta empleada de Morgan, que fue despedida después de que compartiera con su banco y el FBI sus preocupaciones sobre una firma de contratación financiada por árabes.

[49] La acusación más sensacional de una conexión directa del 11-S con la droga es hecha por Daniel Hopsicker en su libro en edición propia: «Welcome to Terrorland.» «Hopsicker sigue investigando a los tres pilotos del 11-S entrenados por Huffman, quien dice tuvo vínculos financieros, de narcotráfico y de inteligencia militar con el gobierno de USA. Desarrolla sospechas de que Atta y toda la escuela estuvieron involucrados con Osama bin Laden en el tráfico de heroína. Hopsicker informa que el 25 de julio de 2000 la DEA en Orlando descubrió más de 15 kilos de heroína dentro de un Learjet de propiedad de Wally Hilliard, dueño de Huffman Aviation. Anteriormente durante ese mes, el 3 de julio, Atta y Marwan Al-Shehri habían iniciado sus lecciones de vuelo en Huffman. Hopsicker afirma que no es por coincidencia que presuntamente Atta importaba heroína con ayuda de Hilliard, vendiendo opio y heroína afganos para financiar a los talibanes. Hilliard no pudo ser entrevistado para esta historia. El aparato establecido por Osama bin Laden junto con la CIA en los años ochenta, todavía existe, dice Hopsicker. «El FBI está protegiendo una operación establecida en los años ochenta… un artefacto de lavado de dinero para canalizar dinero a los muyahidín afganos y para inundar este país con heroína.» (Sander Hicks, Long Island Press, 2/26/04, http://www.911citizenswatch.org/modules.php?op=modload&name=News&file=article&sid=82). Se informa sobre las acusaciones de Hopsicker, pero son sólo mínimamente corroboradas en «The Big Wedding» de Sander Hicks, (Vox Pop #2, 2005), 31-39. La mayoría de los demás investigadores, incluyéndome a mí, buscan más corroboración independiente.

[50] Scott: «Drugs, Oil, and War,» 27-58.

[51] Peter Truell, y Larry Gurwin: «False Profits: The Inside Story of BCCI, the World’s Most Corrupt Financial Empire» (Boston: Houghton Mifflin, 1992), 132.

[52] Michael Griffin: «Reaping the Whirlwind: The Taliban Movement in Afghanistan» (London: Pluto Press, 2001), 149-50; Washington Post, 12/09/94. A13.

[53] Scott: «Deep Politics and the Death of JFK,» 252; citando a Lucille Connell, 26 WH 738.

[54] Scott: «Deep Politics and the Death of JFK,» 257.

[55] Hinckle and Turner: «Deadly Deceits,» 173-76.

[56] Waldron: «Ultimate Sacrifice,» 187-88.

[57] Scott: «Deep Politics,» 257.

[58] Scott: «Deep Politics,» 257-58.

[59] Lance: «Triple Cross,» 123-25.

[60] Lawrence Wright: «The Looming Tower: Al-Qaeda and the Road to 9/11» (New York: Knopf, 2006), 198.

[61] http://www.peterdalescott.net/q.html.

[62] Lance: «Triple Cross,» 50

[63] Lance: «Triple Cross,» 47-51.

[64] United States v. Omar Ahmad Ali Abdel Rahman et al., Federal Court, SDNY, 15629-30, 15634-35, 15654, 15667-68, 15671, 15673; Kohlmann: «Al-Qaida’s Jihad,» 72-74; J.M. Berger: «Al Qaeda Recruited U.S. Servicemen: Testimony Links Plot To Saudi Gov’t,» Intelwire.com, http://intelwire.egoplex.com/hamptonel010604.html. En mi conferencia dije erróneamente que Hampton-El estaba reclutando para Afganistán.

[65] Dije erróneamente «Rabbani.» He corregido mi texto hablado en esta sección para presentar mi argumento de modo más exacto.

[66] Steve Coll: «Ghost Wars» (New York: Penguin Press, 2004), 195.

[67] Coll: «Ghost Wars,» 196; cf. 197-202; Barnett Rubin: «The Fragmentation of Afghanistan» (New Haven: Yale UP, 2002), 251. El argumento de McWilliams encontró apoyo entre funcionarios de nivel mediano del Departamernto de Estado en Washington; «Mientras más funcionarios del Departamento de Estado propagaban la línea de McWilliams, más se argumentó lo contrario en Langley.» (Coll, Ghost Wars, 197).

[68] Cf. Lance: «Triple Cross,» 20, 66.

[69] Cf. Lance: «Triple Cross,» 43: «Ali Mohamed desafió a su comandante y se preparó para ir [a Afganistán] en todo caso. En ese punto, parece claro que estaba sirviendo a dos equipos de jefes en Bragg.»

[70] Lance: «Triple Cross,» 365, 382; J.M. Berger [ed.]: «Ali Mohamed: An Intelwire Sourcebook» (Intelwire Press, 2006), 14; cf. Lawrence Wright: «The Looming Tower: Al-Qaeda and the Road to 9/11» (New York: Knopf, 2006), 181.

[71] J.M. Berger: «Unlocking 9/11: Paving the Road to 9/11,» IntelWire, http://intelwire.egoplex.com/unlocking911-1-ali-mohamed-911.html. El agente del FBI Cloonan dijo en un National Geographic Show que «Si se consideran las dieciséis o diecisiete frases que están allí, de lo que he visto, toda esa información vino de Ali.» («National Geographic Presents Triplecross,» 28/08/06; Berger: Ali Mohamed, 20). Pero la declaración de Cloonan exagera: una sección del PDB proviene claramente del conspirador del Millennium Ahmed Ressam.

[72] Informe del 11-S, 261-62: «Miembros de al Qaeda – incluyendo algunos que son ciudadanos de USA – han residido en, o viajado a, USA durante años, y el grupo aparentemente mantiene un estructura de apoyo que pudo ayudar a los ataques. Dos miembros de al Qaeda declarados culpables en la conspiración para atentar contra nuestras embajadas en el Este de África, eran ciudadanos de USA, y un alto miembro de EIJ [Yihád Islámica Egipcia] vivió en California a mediados de los años noventa.» Ali Mohamed es al mismo tiempo uno de los declarados culpables en el complot de las embajadas (el otro fue su amigo Wadih el Hage), y el miembro de EIJ que vivió en California.

[73] Lance: «Triple Cross,» 56-58.

[74] Newsday, 08/11/90; citado en Peter Lance: «1000 Years for Revenge» (New York: Regan Books, 2003), 35.

[75] New York Times, 16/12/90.

[76] Rahman recibió dos visas, una de ellas «de un agente de la CIA que trabajaba encubierto en la sección consular de la embajada USamericana en Sudán.» (Peter L. Bergen, «Holy War, Inc.: Inside the Secret World of Osama bin Laden» [New York: Free Press, 2001], 67). El consultor del FBI Paul Williams escribe que Ali Mohamed «se estableció en USA gracias a un programa de visas controlado por la CIA.» (Paul L. Williams: «Al Qaeda: Brotherhood of Terror» [Upper Saddle River, NJ]: Alpha/ Pearson Education, 2002], 117).

[77] Wright: «The Looming Tower,» 177.

[78] Lance: «1000 Years,» 34. Cf. John Miller y Michael Stone, con Chris Mitchell: «The Cell» (New York: Hyperion, 2003), 45.

[79] Miller and Stone: «The Cell,» 43: «Nosair: El Departamento de Policía de Nueva York ya sabía que no había actuado solo… El teniente Eddie Norris…parecía estar considerando una conspiración que involucraba a tres y posiblemente más asesinos.»

[80] New York Times, 08/11/90; Robert I. Friedman, Village Voice, 3/30/93.

[81] John Miller, que después fue director adjunto de asuntos públicos para el FBI, (Lance: «Triple Cross,» 115), culpa a la cultura del NYPD: «La cultura prevaleciente en el NYPD era: ‘No hagas olas,’… Así que en el caso Nosair, cuando el jefe Borelli hizo la vista gorda ante lo obvio, sólo respetaba la cultura del NYPD» («The Cell,» 44-45.) La improbable explicación de Miller oculta el hecho relevante de que también el FBI hizo la vista gorda ante lo obvio.

[82] New York Times, 16/12/90.

[83] New York Times, 21/09/01.

[84] BBC, 23/09/01; Newsday, 21/09/01; Paul Thompson: «The Terror Timeline: Year by Year, Day by Day, Minute by Minute» (NewYork: HarperCollins/Regan Books, 2004), 498.

© Copyright Peter Dale Scott, Global Research, 2006

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