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Descolonizando la mente

La malinterpretación de las creencias tradicionales africanas

Fuentes: Umoya

Hay pocas religiones tan malinterpretadas a nivel global como las religiones tradicionales africanas. Ya sea con los nombres inapropiados de vudú, juju o brujería, los sistemas indígenas africanos de fe suelen asociarse con la oscuridad, los sacrificios humanos y animales, la violencia y, en general, con el atraso.   Bailarines espirituales Mkota, una troupe de […]

Hay pocas religiones tan malinterpretadas a nivel global como las religiones tradicionales africanas. Ya sea con los nombres inapropiados de vudú, juju o brujería, los sistemas indígenas africanos de fe suelen asociarse con la oscuridad, los sacrificios humanos y animales, la violencia y, en general, con el atraso.

 

Bailarines espirituales Mkota, una troupe de danza Zanzibari tradiconaldel sur de Pemba. Foto: BusaraMusic

Poca gente sabe que el voudou (mejor que «vudú») es una fe basada en la armonía con la naturaleza, que expresamente prohíbe matar a otro ser, o que la mayoría de los sistemas africanos de fe cree en el concepto de un dios sobre el resto de las divinidades y deidades, cuya función es más bien la de un panteón de santos.

Desde los albores del período colonial hasta ahora, se difunde información falsa sobre las espiritualidades indígenas africanas y que además se toma por auténtica. Desde Nigeria hasta Kenia, llama la atención cómo hemos llegado a aceptar las interpretaciones intolerantes occidentales de las espiritualidades indígenas africanas, creyendo que estamos siendo salvados porque ya no participamos en la «adoración de ídolos». Ignoramos las influencias que estos sistemas han tenido y siguen teniendo en la forma en la que los africanos veneran y dirigen su día a día. En lugar de verlos como los sistemas complejos que son, los hemos degradado a una simple serie de sacrificios.

Sacerdotisa de la capilla del santuario Okomfoyaa Anosua, Besease, Ghana, 1970.
Foto: Eliot Elisofon

El colonialismo religioso es la rama menos debatida del colonialismo en sí, aunque sus efectos psicológicos hayan sido tan duraderos. Dado que la religión es un tema sensible, tan cercano a los corazones de muchos africanos, no es siempre fácil mantener un debate sensato sobre la manera problemática mediante la cual el cristianismo eurocéntrico y el islam han alcanzado el continente africano. Sin embargo, el colonialismo religioso ejercido sobre los africanos es la razón principal de que la mayoría de nosotros hayamos llegado a ver nuestros propios sistemas indígenas de fe como epítomes del mal. Presentar las creencias locales como simples supersticiones de los páramos fue parte de los modos en los que los misioneros cristianos actuaron en su afán por traer su religión y su civilización occidental al continente oscuro. La mayoría de los misioneros creían fehacientemente que estaban salvando a los africanos de la opresión satánica y de la ignorancia, una idea que la mayor parte de los africanos postcoloniales han internalizado.

A principios del siglo XX, «las religiones tradicionales africanas todavía tenían la lealtad de la mayoría de la población del África subsahariana«. Los sistemas indígenas de fe les hacían la competencia a aquellos misioneros que querían que sus religiones se estableciesen en África, con lo que se los sometió a una campaña de desprestigio.

Porcentaje de la población practicante de la religión tradicional. Gráfico: Matthew White

Los sistemas indígenas africanos de fe pasaron a ser «primitivos», incivilizados, un mal necesario que había que combatir, y un sistema inferior con el que había que acabar. No fue suficiente con insistir en que toda forma de culto en África era del demonio, sino que esto se asoció a las culturas africanas como un modo de reforzar la noción de que los africanos y sus civilizaciones eran menos en comparación con las de los europeos.

Los extremos a los que algunos misioneros llegaron en su afán por «civilizar» a aquellos a quienes veían como inferiores siguen asombrando. Se sabe poco de la historia de los niños indígenas de todo el mundo que fueron secuestrados, metidos a la fuerza en seminarios y a los que se les enseñó no solo cristiandad, sino también la superioridad de la cultura y la lengua occidentales con la esperanza de que se impusieran como agentes de la autoridad europea y «civilizaran» a su propia gente. Siendo un chico joven, Malidoma Somé fue abducido por los misioneros jesuitas y sometido al adoctrinamiento en el culto y las formas de pensar europeos en la Burkina Faso colonial. Somé, que ahora es adivino en su tradición de Dagara, escribió sobre el lavado de cerebro que recibió en el seminario y el difícil viaje que realizó para encontrar el camino de vuelta a las tradiciones de su gente en Of Water and the Spirit. En el libro, Somé escribe que «el regionalismo colonial tortura el alma. Crea una atmósfera de miedo, inseguridad y sospecha general. Lo peor es que usa a la gente del lugar para reforzarse». Estas palabras siguen siendo relevantes a día de hoy.

¿Qué son los rituales exactamente?

Para el África moderna que desconfía de estas tradiciones ancestrales, estos sistemas indígenas de fe no pueden ser sino malignos. La prueba de esto está en los sacrificios rituales que siguen teniendo lugar en esta era moderna, bien sean 100 tumbas cavadas en la República de Benín o albinos siendo asesinados para obtener partes de sus cuerpos en Tanzania. Se dice que estos rituales (en otro tiempo llamados brujería) existen debido a la naturaleza supersticiosa de los africanos, que surge de las creencias tradicionales. Se cree que en los rituales, la gente es abducida y asesinada regularmente, para usar pares de sus cuerpos para crear amuletos o «fetiches», que se dice que traen riquezas a cualquiera que los lleve. Estos denominados sacrificios rituales han alcanzado el estatus de leyendas urbanas en países como Nigeria, en el que el 10% de los nigerianos que se adhieren a las creencias tradicionales deben mantener su fe en secreto o corren el riesgo de ser tildados de facilitadores de sacrificios humanos. Existe una gran necesidad de diferenciar entre los sistemas espirituales legítimos y la brujería, aunque está ampliamente aceptado que los sacrificios humanos formaron parte de los sistemas de fe pre-coloniales.

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Una mujer de 39 años de Tanzania que sobrevivió a un ataque pero perdió un brazo. En Tanzania, el mercado de extremidades albinas sigue activo, posiblemente conectado con la brujería. Foto: Under The Same Sun

Que estos rituales se realizan con el objetivo principal de obtener dinero debería ser una pista de su verdadera naturaleza capitalista. En un mundo en el que todos buscan ser ricos y poderosos, las espiritualidades indígenas africanas no están exentas de ser corrompidas por aquellos que harían cualquier cosa para enriquecerse. Los debates sobre las «innovaciones» modernas en las culturas y las prácticas religiosas africanas son casi inexistentes, por lo que la mayoría de nosotros nunca considera que el crecimiento de las iglesias pentecostales esté incentivando la brujería relacionada con los miedos o que las fuerzas del mercado son elementos centrales de las creencias relacionadas con la brujería de hoy en día. Hace unos pocos meses, en una reunión de trabajo, surgió el asunto de los sacrificios rituales y la adoración de ídolos. Entonces, una colega objetó con valentía ante la idea de que los sacrificios rituales hubieran sido realizados por los nigerianos en tiempos pre-coloniales. Ella dijo que se acordaba de cuando los sacrificios humanos comenzaron en Nigeria; por aquel entonces, ella era una niña creciendo en los años 70. Su opinión está respaldada por el Jefe Adelekan, un adivinador yoruba que, durante una charla en el Manchester Museum, insistió en que los sacrificios humanos no tienen nada que ver con los cultos indígenas. Pero en las mentes de la gente, esta práctica moderna de los sacrificios rituales se ha vinculado con los sistemas indígenas de fe.

Espiritualidades indígenas africanas en el siglo XXI

Debido al menosprecio y al miedo que rodean las fes indígenas, le cuento a muy pocos nigerianos que he consultado a un babalawo, un adivinador de la divinidad yoruba Ifa. Sentía curiosidad por obtener una lectura de la línea de la vida y por saber qué Orisha «dirigía mi cabeza» después de que un amigo hubiera tenido una lectura similar. Ahora esta confesión es suficiente para asustar a muchos nigerianos, que creen absurdamente que Ifá, una divinidad de la adivinación, pediría un sacrificio humano. Lo que no les digo es que consulté a este babalawo a través de internet. Mi amigo nos presentó a través de un email; pagué sus servicios a través de su web, y tras consultar con Ifá, me envió la lectura de mi línea de la vida en formato pdf. No pude evitar comparar su servicio, tan moderno y profesional, con el estereotipo recurrente de los brujos de ojos desorbitados, que proporcionan consultas en una habitación oscura, popular en Nollywood e incluso en las descripciones occidentales de cualquier sistema espiritual africano. Para aquellos que sean abiertos de mente y estén interesados, hay un número creciente de sacerdotes ordenados en sus respectivas espiritualidades que les están lavando la cara a las espiritualidades africanas en el continente y en la diáspora.

Un babalawo realizando la adivinación con un opele. Foto: Chief Ogunleye

Un ejemplo es el sacerdote y sanador de Ghana Kwaku Bonsam, protagonista de este artículo del New York Times. Kwaku Bonsam ustiliza normalmente las redes sociales con propósitos de adivinación, y además aparece en programas televisivos de debate. Se llamó a sí mismo «Bonsam», que en twi significa «demonio», con la intención de burlarse de la continua demonización de los sistemas indígenas de fe. Al contrario que los brujos «primitivos» de la imaginación popular, Kwaku Bonsam ha adoptado niños, ha abierto una escuela elemental gratuita y dirige una granja de ganado. A la par que la generación de pastores pentecostales en Ghana que utilizan los medios para ridiculizar la religión tradicional de Ghana como la adoración demoníaca en la tradición colonial continuada, Kwaku Bonsam utiliza tácticas similares para contraatacar. En un caso fascinante, Kwaku Bonsam irrumpió en una iglesia con un cámara siguiéndolo de cerca, para desenmascarar a un sacerdote Pentecostal que solicitaba ayuda de sus deidades y tenía un ídolo en los alrededores de la iglesia. El vídeo resultante (abajo) fue subido a Youtube, exponiendo así las maneras en las que las fes indígenas influencian el culto moderno africano.

El pentecostalismo tiene mucho en común con las maneras en las que las espiritualidades indígenas se practican, con su pesado énfasis en los exorcismos y hablar en otras lenguas. En muchas fes indígenas africanas, la posesión espiritual y los trances son una parte del culto. En la cercana República de Benín, un país en el que la mayoría de la población sigue fiel a su fe indígena, voudou, Aligbono Akpochihala presenta su propio show radiofónico y aparece en televisión para eliminar malentendidos sobre la fe voudou. En su propio afán por modernizar la fe, Akpochihala lanzó un curso intensivo que permite a los devotos del vodou convertirse en sacerdotes en cuatro meses, en contraste con los tres años habituales. La simple existencia de la gente como Kwaku Bonsam y los sitios web que ofrecen el equivalente africano occidental de los signos del zodíaco occidentales muestra los modos en los que los sacerdotes indígenas están adaptando sus tradiciones con siglos de antigüedad al mundo moderno y resistiendo la gran narrativa del cristianismo y del islam. Esto muestra que las culturas y costumbres africanas pertenecen a este mundo. Aquellos que mantienen las tradiciones ancestrales están reclamando credibilidad a pesar de los múltiples desafíos a los que se enfrentan.

Fuente original: This is Africa, Decolonising the mind: The misunderstanding of traditional African beliefs, publicado el 6 de mayo de 2014.

Traducido para Umoya por Óscar Pérez Clemente.