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La marea violeta en Nueva York (sin miedo a Gallardón ni a la nieve)

Fuentes: eldiario.es

Crónica de la concentración en Nueva York el 15 de febrero de 2014 contra el proyecto de reforma de la ley del aborto.

Nueva York, 15 de febrero 2014

FREE ABORTION en letras blancas sobre fondo violeta. Perchas colgadas encima de las vallas que había instalado la policía de Nueva York. My body, my choice: Mi cuerpo es mío, solo mío; si nos tocan a una nos tocan a todas… lemas así se escucharon, este sábado 15 de febrero, frente al consulado de España en Nueva York.

A pesar de la tormenta de nieve, alrededor de 100 personas se manifestaron, como parte de la marea violeta, en contra de la reforma de la ley del aborto. Durante hora y media, hombres y mujeres no sólo de España y de Estados Unidos, sino también de otros países de Europa y Latinoamérica, se concentraron para expresar su rechazo a una ley retrógrada que situaría a España a la cola de los países con menos justicia de género en Occidente.

La convocatoria ha sido organizada colectiva y horizontalmente por un grupo de mujeres que viven en la ciudad de Nueva York, incluyendo la acción en una lucha global por la defensa de los derechos reproductivos y sexuales de las mujeres que tendrá continuidad. Esta nota ha sido elaborada por las mismas organizadoras, recogiendo testimonios entre las manifestantes.

Concentración ante el Consulado español en NYC
Cómo llegamos acá:

– Me enteré por ‘Mujeres en plural’ y la marea violeta. Estaba participando en sus acciones en España y cuando llegué a Nueva York hace sólo 10 días, me enviaron el evento de Facebook para que siguiera participando activamente aquí.

– Una amiga me incluyó en una lista de correo en la que lanzaba la pregunta de si queríamos organizar algo en solidaridad con la marea violeta y para protestar contra el proyecto de la ley del aborto.

– Una amiga me dijo: «estamos organizando esta movida y necesitamos ayuda». Dije: «ayuda no puedo dar porque tengo un hijo pequeño pero puedo ayudar en Facebook». Y aquí estoy.

– Yo estaba con ganas de mostrar mi repudio al anteproyecto de ley y justo recibí un mail de una amiga justo para ello. En mi país [Uruguay] se legalizó hace poco el derecho al aborto y es terrible sentir que son los derechos de las mujeres son los más frágiles.

– Me enteré a través de las redes sociales y quise participar porque estando fuera de España me siento culpable de no poder contribuir a las protestas en Madrid.

– Después de participar en varias acciones del movimiento feminista en Madrid y en Bilbao, quería seguir en Nueva York. Escribí a varias amigas y conocidas para organizar una acción en solidaridad con las acciones del 8 de febrero y resultó que otras mujeres en la ciudad ya estaban pensando lo mismo, así que nos organizamos.

– Participé hoy porque el anteproyecto de ley me parece una injusticia nacida de dogmas religiosos que va a perjudicar desproporcionadamente a mujeres, menores y personas con escasos recursos económicos, perpetrada principalmente por hombres adultos de clase media-alta que nunca sufrirán la consecuencia de sus actos ni están mostrando empatía.

«Mi cuerpo me pertenece»

¿Qué ha significado este acto para tí?

– Una alegría ante la paridad de género en la protesta. La manifestación física de que no es que los hombres se solidaricen, sino que entienden que este problema es común.

– Para mí participar en la manifestación de hoy ha sido un momento importante. El aborto es para las mujeres un tema increíblemente delicado y, como cristiana que soy, para mí hay un nivel espiritual involucrado. Pero creo en la necesidad de que las mujeres decidan en total libertad lo que es mejor para sus vidas. Según sus creencias, ideales y valores. Sobre todo teniendo en cuenta que las religiones han contribuido siempre a plasmar el modelo de sociedades patriarcales en las que vivimos. Hoy ha sido muy lindo salir a la calle para pedir libertad, para afirmar que todo es más complejo y más profundo de lo que quiere imponer una ley represiva, y hacerlo con un grupo de mujeres y hombres involucrados, participativos y alegres.

– Sentí una sensación térmica de -6C, tormenta de nieve -mucho viento, mucha nieve-. Miedo de que no viniera nadie. Alegría de que viniéramos muchas.

– Algunas nos conocíamos de antes. La mayoría, no. A través de la lista de correo se creó una dinámica de cooperación lindísima para sacar la concentración adelante. Cada una se ofreció a hacer lo que podía, cuando podía. Y pudimos mucho.

– Saber que esto es sólo el comienzo. Encontrarme con mujeres de lugares tan diversos y haber tenido una comunicación tan fluida. El hecho de que planear el evento haya sido tan fácil y natural me hace sentir que de este grupo van a seguir surgiendo proyectos.

– Solidaridad y compañía en una ciudad donde la individualidad es reina.

– Me ha parecido un evento extraordinario. El hecho de unirnos en Nueva York demuestra, no sólo el sentimiento que tenemos hacia España, sino también un sentimiento de no estar sola. Compartir amistad y complicidad entre los participantes ha sido una cosa única. El hecho de que no haya ningún partido detrás, que no haya ningún movimiento detrás y que hayamos sido tantas, es muy hermoso.

– Para mí el significado bonito ha sido que nos juntáramos fuera de nuestro país para apoyar esta causa. Eso me parece muy importante, no por estar fuera no te puedes comprometer con esta causa.

– Para mí ha sido muy lindo que mujeres de sitios tan diferentes nos juntemos, comuniquemos y que primara un sentimiento de cooperación y de ganas de hacer. Es bonito también que ya estemos hablando de seguir, de volver a juntarnos y organizar junto a otros grupos algo para el 8 de marzo, el día internacional de la mujer. Además de que hemos quedado en hacer una fiesta ¡porque muchas cumplimos años en esos días!

– El hecho de que esta acción haya sido organizada sólo por mujeres, aunque hayan participado muchos hombres, ha supuesto un empoderamiento de las mujeres muy interesante que no se da normalmente. Después de la manifestación casi todas y todos los participantes, unas 70 personas, hemos ido a un bar. Las mujeres hemos estado redactando varias crónicas y notas de prensa que nos habían pedido. Esto ha producido comunicación muy intensa entre nosotras y ganas de seguir organizando cosas juntas aquí en Nueva York. De pronto sientes que es una situación anómala pero llena de posibilidades. Hemos acabado bailando durante horas en una fiesta, cosa bastante rara en esta ciudad. Y el sábado próximo nos reuniremos de nuevo para continuar las conversaciones. Algo está pasando.

«Alto a la violencia contra las mujeres»

Todas las fotos son de Alex Fradkin.

Fuente: http://www.eldiario.es/interferencias/marea_violeta_nueva_york_6_229637038.html