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Madrid

La morera de Tetuán, símbolo de resistencia

Fuentes: Viento Sur

En ocasiones una lucha social puede representarse con una imagen simbólica. Este es el caso de la centenaria morera que los vecinos desalojados por la especulación urbana en el madrileño barrio de Tetuán tratan de salvar como su memoria viva.

Este 3 de marzo, la Junta Municipal del Distrito de Tetuán decide si conceder la protección especial demandada por el movimiento vecinal a una humilde morera, único superviviente de los almendros, higueras, fresnos y olivos con los que convivía antes que las excavadoras arrasarán con las casitas con jardín que poblaban el entorno. Al no pertenecer a ninguna de las parcelas expropiadas, y gracias al cuidado que le aportaron los vecinos, pudo resistir en pie, como un castizo roble de Gernika. Ahora la rodean unas torres de lujo producto de una operación financiera que ha supuesto una jugosa plusvalía (vulgarmente pelotazo) para la empresa ACS de Florentino Pérez. Los allí residentes, expropiados de su hábitat pueblerino por supuestas razones de bien común, tras una veintena de años de lucha por sus derechos, en vez de los equipamientos sociales prometidos lo que hoy contemplan casi terminado es el complejo Skylane: dos torres de 100 metros de altura cada una y 25 plantas con 303 viviendas de lujo, publicitados como “nuevo concepto residencial que creará una nueva visión de la capital. Por su estructura, formarán un pórtico de entrada a la ciudad, icono de referencia de un modelo de barrio que…se convertirán en un mirador a la periferia y en el balcón del cielo de Madrid”. Esta historia compleja y repleta de engaños merece ser repasada.

Los orígenes del distrito se remontan a 1860, cuando el victorioso ejército de la Guerra de África acampaba al norte de Madrid, mientras preparaba su entrada triunfal en la capital, que nunca sucedió. Alrededor del campamento se fueron instalando comerciantes creándose el barrio conocido como Tetuán de las Victorias, de mayoría obrera y reivindicativa que en la República fueron un baluarte antifascista. Su parte oeste, Valdeacederas (26.000 habitantes) se extendía con caseríos bajos con muchas moreras (cuyas hojas recogían los niños para alimentar sus gusanos de seda) hasta la elevada cornisa que constituye una de las zonas más altas de Madrid, dominando un amplio territorio hasta la Sierra de Guadarrama; un enclave semejante al del Palacio Real. En 1929 se planea atravesarlo con una especie de Paseo de la Castellana, sin llevarlo a cabo. Era un barrio degradado, receptor de inmigrantes y con tejido pueblerino, pero de enorme valor geográfico. No será extraño que a finales del siglo XX, cuando apenas quedaban solares libres dentro del perímetro de la M-30, los constructores se fijaran en él.

El Ayuntamiento cedió a la Comunidad la gestión de la Cornisa de Tetuán, y su Plan General de Ordenación Urbana de Madrid de 1997 incluía la expropiación forzosa a 900 familias de una superficie de 197.000 m2 supuestamente por el Bien Común, para edificar viviendas sociales. Ante la incertidumbre de estar expropiados pero sin que se ejecutara, unida al deterioro de la zona pues el ayuntamiento no llevaba a cabo las tareas de mantenimiento y limpieza a la espera de la ejecución urbanística, en 2001 se constituyó la Asociación de Afectados. En 2003, la Comunidad de Madrid (presidida por Ruiz Gallardón, PP) renuncia a sus derechos urbanísticos y los transfiere al Ayuntamiento de Madrid (al que está llegando como alcalde el mismo Ruiz Gallardón) quien en 2006 convoca un concurso para desarrollar el Plan de Ordenación correspondiente a la zona.

Entonces llegó el cataclismo al barrio. El concurso fue ganado por la constructora Dragados S.A. (del grupo empresarial ACS), encargándose por 176 millones de euros de expropiar, realojar y urbanizar antes de 6 años una superficie de 166.000 m2 (dedicando el 21% a zonas verdes), además de disponer del 33% del terreno para edificar. En mayo de 2008 la Junta de Gobierno del Ayuntamiento aprobó el Proyecto de urbanización del Paseo de la Dirección y su entorno, en el distrito de Tetuán. La justificación era que la zona tenía importantes deficiencias en su red viaria, escasez de equipamientos y espacios públicos y un alto porcentaje de infraviviendas. Se valoraban las casas a expropiar en 868 euros el m2, reduciendo el coste para Dragados en 32 millones de euros. Muchos afectados recurrieron la valoración, ya que lo recibido por sus casas estaba muy por debajo del precio de los pisos de realojo que se les ofrecían, pasando años antes que el Supremo diera la razón a los pocos que mantenían el litigio (estimando les correspondían 2700 euros por m2).

Al estallar la burbuja inmobiliaria, en 2011 Dragados paraliza las obras al menguar los supuestos beneficios, y el barrio queda en lamentable estado, medio devastado (como denuncia la Plataforma SOS Paseo de la Dirección). En 2014, justo antes de las elecciones, la alcaldesa Ana Botella (PP) encarga a Touza Arquitectos la reforma del Plan, compensando a Dragados con mucha más edificabilidad, separando al barrio del parque y eliminando las vistas; cuando lo normal hubiera sido liquidar la concesión y convocar un nuevo concurso, como exponen varias asociaciones vecinales en sus alegaciones, pidiendo además limitar en un 50% la edificabilidad lucrativa. También critican que las zonas verdes previstas “son en muchas partes terraplenes sin vistas ni aceptables condiciones de uso” Una auditoría revelaría años más tarde irregularidades en el proceso.

A fines de 2016 el nuevo consistorio dirigido por Manuela Carmena (Ahora Madrid) liquida el incumplido contrato con Dragados, indemnizándole con 130 millones de euros en los que se valoran 88.000 m2 de las mejores parcelas, una mitad para construir pisos de venta libre y la otra de protección oficial, a cambio de terminar la red viaria y el segundo edificio para realojados (unas 300 familias, de las que aún quedan 3 en sus casas). El precio parecía muy por debajo del mercado, como pronto se demostraría.

El verano de 2018 la Junta de Gobierno del Ayuntamiento de Madrid presenta una 3ª Modificación del Plan Parcial, a la que el movimiento vecinal alega que “no debiera autorizarse la construcción de vivienda en tanto no se inicien los equipamientos”, planteando mejoras en el viario y la movilidad y proponen más dotaciones públicas: “polideportivo, escuela infantil, centro de mayores, biblioteca; ambulatorio/urgencias, colegio o equipamiento educativo que pueda convertirse en un espacio de referencia para el barrio y escuela de jardinería”. De modo complementario, se libran 12 millones de euros para compensar a los realojados por la diferencia de precio con los pisos nuevos.

A los pocos meses, “El mercado inmobiliario bate un nuevo récord en Madrid: el fondo hispano-suizo Stoneweg ha comprado a Dragados un suelo residencial por 130 millones de euros…donde se levantarán dos torres de viviendas de lujo que se venderán a 6.000 euros el m2” (Idealista/news, 13 dic. 2018), tratándose de dos de las parcelas que suman 45.000 m2. Y el proyecto sería construido por el mismo Dragados, en la operación calificada por este medio como la “más cara de la historia de la capital”. Stoneweg (con sede en Ginebra, que inició su cartera de inversión mediante la compra de inmuebles procedentes de la banca mala -Sareb-) aceleró la construcción de su complejo Skyline, diseñado por los mismos Touza del Plan Parcial, que se finalizará en este 2022, publicitado como ubicado “en una zona con un brillante futuro inmediato”, vendiendo pisos con dos dormitorios desde 462.000 € (93 m2, 1ª pl.) a 838.000€ (146 m2, pl. 22) y, su más caro 1.200.000 €, (124 m2 con terraza de 26 m2, pl. 24) (El Idealista, 28 feb 2022).

En cuanto a los restantes parcelas cedidas, Dragados se las vendió a la aseguradora AXA al parecer por más de 44 millones de euros, y tras intentar modificar su uso para oficinas de lujo sin conseguirlo, ahora se están cimentando las dos torres de 25 pisos que TecuInvestmens (filial de un grupo financiero con sede en Luxemburgo) dedicará a 539 viviendas PPL, las de más alto valor de las públicas.

En resumen, como dice en su blog Luis Romero, último presidente de la Asociación de Afectados: “Se ha sacrificado una posible operación de regeneración urbana en una cornisa privilegiada de Madrid, para favorecer los intereses económicos y especuladores de un agente privado, totalmente contrarios a las necesidades del barrio: vivienda pública, dotaciones, conservación del medio ambiente y el entorno verde, protección del patrimonio”, denunciando “viales sobredimensionados, una edificabilidad excesiva, y una transferencia de suelo de los pequeños propietarios al concesionario, recompensando esta transferencia con unas expropiaciones pagadas a precios irrisorios. El resultado ha sido un paisaje degradado, desarbolado, convertido en un campo de batalla, producto de la especulación de un operador privado y de la desidia municipal”. No es el único caso, pero sí uno de los más sangrantes.

Demetrio E. Brisset es catedrático de Antropología jubilado.

Fuente: https://vientosur.info/madrid-la-morera-de-tetuan-simbolo-de-resistencia/