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Entrevista al académico congoleño Benjamín Mugisho

Las venas abiertas de África

Fuentes: Rebelión

 —¿Cómo describirías la actualidad política en África?

—Yo visualizo dos fotografías: una con los políticos tradicionales que están gobernando desde hace mucho tiempo y otra con los jóvenes militares que en los últimos cinco años han dado golpes de Estado.

¿Quiénes son los tradicionales?

—Biya reelecto para su octavo mandato en Camerún, Sassou-Nguesso gobernando Congo-Brazzaville desde 1979, Kagame haciendo lo mismo en Ruanda desde 1994 y Ouattara que está iniciando su cuarto período presidencial en Costa de Marfil.

Allí hubo protestas

—Sí, porque Ouattara ganó proscribiendo a sus principales rivales. Es la mano derecha de los franceses dentro del continente. Apoya el franco CFA, la moneda que imprime el Banco de Francia. ¡Hay 14 países africanos que van a Francia para recoger su moneda! Eso es el neocolonialismo, la persistencia del antiguo vínculo a través de las infraestructuras bancarias.

—¿Cómo lograron esos políticos mantenerse tanto tiempo en el poder?

—Con la independencia, los occidentales pusieron para gobernar a élites formadas ideológicamente en sus universidades. Quienes no tenían la bendición de los colonizadores eran derrocados y hasta asesinados. Lumumba, por ejemplo. Estos presidentes se sostuvieron en la cima porque siempre han dicho sí a Occidente, permitiéndole que se apodere de los recursos minerales.  

—¿Quiénes aparecerían en la segunda fotografía?

—Los llamados putschistas: Traoré en Burkina Faso, Goïta en Malí y Tchiani en Níger. Los tres encabezaron golpes de Estado, rompieron con la hegemonía occidental y expulsaron al ejército francés.

¿Cómo reaccionaron los franceses ante esto?

—En una cumbre Macron dijo que los africanos han sido desagradecidos con Francia. Los franceses están decepcionados, pero también buscan regresar porque no quieren perder su porción del pastel.

Sigamos con los putschistas

—Los críticos afirman que ellos están dejando un patrón (Francia) para escoger otro (Rusia). Lo cierto es que sus políticas han generado una toma de conciencia, un soplo nuevo en todo el continente.

Renació el panafricanismo

—Justamente. Además, los putschistas tienen apoyo popular. No viven en una esfera de cristal. Tienen contacto directo y proximidad con la gente.

¿El líder es Traoré?

—Sin duda. África es un continente con una población muy joven y Traoré impulsa un panafricanismo fundado en la juventud.

¿Podrá seguir en ascenso?

—Creo que las redes jugarán un papel importante porque en todos lados conocen a este joven presidente de un país perdido en África, que nadie sabía dónde quedaba. Claro, está en riesgo porque el imperialismo no quiere que haya conciencias iluminadas. Es persona non grata para los europeos que dicen que los putschistas son criminales. Se está volviendo un nuevo Sankara.

Soldados y monedas, ¿algún otro resabio colonial?

—Las multinacionales y también las organizaciones internacionales.

¿De veras?

—Se las quiera o no, ellas están siempre donde hay conflictos por la explotación de los recursos naturales. Observan y hacen un reporte, pero sin resolver. ¿Quién toma las decisiones? ¿ONU o Francia?

Déjame adivinar

—Los imperialistas están allí para proteger a sus empresas. Las guerras se hacen para defender los bastiones y lucrar.

La violencia se perpetúa

—Continuamente. Hasta que se acaben los minerales, pero ¿cuándo? Nadie lo sabe. Mientras tengamos los minerales, la guerra no se acabará.

¿Por qué los franceses no derrotaron al yihadismo?

—Porque no quieren destruir su criatura, su Frankenstein. El yihadismo es una creación occidental que tuvo auge después de la muerte de Gadafi.

—Háblame de Gadafi

—Gadafi fue caricaturizado, presentado por los medios como el peor dictador. Construyeron una imagen demoníaca de la persona para legitimar luego la violencia. Después de Mandela, el primero que encarnó el anhelo de la unidad africana fue Gadafi y por eso lo mataron.  

¿Por qué tan poca atención internacional a lo que pasa en África?

—Para los colonialistas es un territorio de explotación. Dicen: «si hablamos de temas africanos sería como cortarnos la hierba bajo nuestros pies». Mataron a millones de personas, pero eso no entra en la historia. Las personas no importan. Los recursos sí. Y los dueños de los recursos están detrás de los medios. Por eso no se habla de lo que pasa en África.

Carlos Moreira – sociólogo y fotógrafo

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.