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Entrevista a Guadi Calvo, autor, periodista y analista internacional argentino

«Lo de Trump en Nigeria ha sido, también, plantar bandera en la segunda nación petrolera de África»

Fuentes: Rebelión

Guadi Calvo es un destacado autor, periodista y analista internacional argentino, reconocido por su profundo trabajo en el estudio de conflictos y dinámicas sociopolíticas en regiones frecuentemente marginadas por los grandes medios. Su labor se centra en África, Oriente Medio y Asia Central, áreas en las que aporta una mirada crítica y documentada, combinando el rigor periodístico con un compromiso por visibilizar realidades complejas y a menudo silenciadas.

Con una amplia trayectoria en el análisis geopolítico, Calvo ha colaborado de manera destacada con la Agencia Latinoamericana de Información (ALAI), plataforma que promueve el acceso a la información desde una perspectiva crítica y al servicio de los derechos humanos. Además, su trabajo ha sido difundido en numerosos medios alternativos y comunitarios, tanto de América Latina como a nivel global, consolidándose como una voz de referencia para entender las tensiones globales desde el Sur.

El enfoque de Guadi trasciende la mera descripción de eventos: aborda las raíces históricas, económicas y culturales de los conflictos, con especial atención a los efectos del colonialismo, la injerencia externa y las luchas por la autodeterminación de los pueblos. Esta perspectiva lo ha llevado a cubrir temas como las guerras en el Sahel, las resistencias en Oriente Medio, las dinámicas de poder en Asia Central tras la retirada de Estados Unidos de Afganistán, y el papel de potencias emergentes como China y Rusia en estos escenarios.

Calvo también se ha destacado por su compromiso con el periodismo independiente, defendiendo el acceso a la información como herramienta de transformación social. Su obra, difundida en artículos, ensayos y análisis multimedia, contribuye a desmontar narrativas hegemónicas y a amplificar las voces de comunidades afectadas por conflictos y desigualdades estructurales.

Más allá de su labor informativa, Calvo participa activamente en debates, promoviendo una mirada decolonial en el análisis internacional. Su trabajo refleja una convicción: entender el mundo requiere escuchar a quienes habitan sus fronteras más olvidadas. Por eso, sigue siendo hoy un referente indispensable para quienes buscamos comprender las complejidades globales desde una óptica crítica, ética y profundamente humana. Guadi ha contestado todas nuestras preguntas. Todas sus respuestas son para ser compartidas con todos vosotros.

– Wilkins Román Samot (WRS, en adelante) – La intervención militar de Estados Unidos en Nigeria bajo el gobierno de Donald J. Trump se justificó públicamente como una respuesta a las masacres de cristianos por parte de Boko Haram. ¿Cree usted que esta justificación oculta otros intereses estratégicos o económicos, como el control del petróleo nigeriano?

– Guadi Calvo (GC, en adelante) – Durante la mayoría del primer año de este segundo mandato, a Trump lo he visto como un perro enloquecido tirando mordiscones a diestra y siniestra sin acertarle a nada. Su primero y hasta ahora único “éxito” ha sido la intervención en Venezuela, que por otra parte fue como patear un borracho en el piso, ya que el proyecto bolivariano llevaba años fracasando. En este contexto los bombardeos a Sokoto, podríamos considerarlos como un ensayo. Una bravuconada más, con la excusa de que están asesinando cristianos, cuando todos sabemos que cristianos se asesinan todos los días en Nigeria desde el 2009, y si por ello fuera, también podría hacer algo al respecto en Siria, donde su amigo Mohamed al-Golani, antiguo capitanejo de bin Laden. Un terrorista contumaz, al que no le han quedado crímenes por cometer. Desde que fue depositado en la presidencia de Siria por la CIA, también la ha emprendido contra cristianos, alauitas, chiíes, drusos y ahora también contra los kurdos. Por lo que es evidente que lo de Trump en Nigeria, más que la defensa de los cristianos, ha sido también, más allá del ensayo, plantar bandera en la segunda nación petrolera de África.

– WRS – En el contexto de Nigeria, ¿cómo evalúa la efectividad real de los ataques estadounidenses contra el Daesh (ISWAP)? ¿Esta acción militar aislada en Nigeria responde a una estrategia coherente para el resto de la región (Confederación de Estados del Sahel, por ejemplo)?

– GC –Para nada. Fue una boutade más de Trump. Para combatir al ISWAP, como a Boko Haram, no lo van hacer con bombardeos esporádicos, se debe ejecutar un plan integral profundo. Comenzando por decapitar la jefatura del ejército nigeriano y también a la mayoría del establishment político entre los que se incluye el presidente Bola Timbu, (con acusaciones de narcotraficante) que se han hecho ricos no solo desviado a sus cuentas los infinitos recursos que se han destinado a la “lucha” contra el terrorismo, sino también los grandes negociados con las propias cúpulas de los fundamentalistas, a quienes les vende armamento e información. Nigeria es un cuerpo tan revulsivamente corrupto que jamás ha podido contener al terrorismo. Las bandas rigoristas no podrían haber avanzado, lo que han avanzado, sin esa corrupción. Acerca de la posibilidad de integrar un plan junto a las CES, lo veo imposible ya que para occidente los verdaderos enemigos, son los ejércitos de esos tres países (Mali, Burkina Faso y Níger) que han decidido corta todo tipo de lazos con las estructuras colonialistas que han mantenido al continente en la situación que se encuentra. Desmontado no solo los resortes económicos y financieros sino también militares.

– WRS – Nigeria compite con Libia como principal productor petrolero de África. El saqueo del crudo por cárteles mafiosos tanto en Libia como en Nigeria perjudica a las petroleras occidentales. ¿En qué medida cree que esta realidad influye en la política exterior estadounidense hacia Nigeria entonces (diciembre) y Venezuela ahora (enero)?

– GC – El robo de petróleo en Nigeria, es histórico. El sabotaje de los oleoductos, ha generado más daño a las poblaciones ribereñas del delta del Níger. La constante pérdida de petróleo en las aguas, exterminó la pesca, la fauna y la producción agrícola. Obligando a esas familias a abandonar sus lugares radicándose en Abuya u otras grandes ciudades o incorporarse a esas mafias y cárteles. Mientras que el daño directo a las grandes petroleras, es relativo. El saqueo de los recursos naturales nigerianos, a expensas de la corrupción gubernamental, basados en los bajos costos les permite el lujo de tolerar esos robos. Incluso las pérdidas producidas por los casos de piratería que se suelen producir en el golfo de Guinea, contra petroleros, imagino están considerados. De no ser así, las políticas de represión, serían mucho más severas e incluso occidente habría actuado de manera mucho más contundente Incluso los propios Estados Unidos. Aquí en definitiva el único que pierde es el pueblo nigeriano, que no se ha beneficiado jamás de los ricos recursos que tienen bajos los pies.

– WRS – Tanto musulmanes como cristianos han sido víctimas de Boko Haram e ISWAP, pero Trump solo destacó los ataques contra cristianos en Nigeria. ¿Podría esto agravar las tensiones sectarias en Nigeria, un país ya dividido geográficamente por religión?

– GC – La crisis de seguridad en Nigeria es de tal magnitud, que considero que nada la puede agravar más. Hay que considerar que en el noreste del país donde se asienta mayoritariamente la población musulmana opera no solo el ISWAP, Boko Haram, sino otros dos grupos más pequeños. Desde hace más de un año se ha registrado la presencia de una khatiba del Grupo de Apoyo al islām y los musulmanes, que gracias a las monarquías del golfo y las inteligencias francesa y norteamericana se han extendido en el Sahel, y hoy se atreven a sitiar ciudades como Bamako la capital de Mali y otra banda mucho menos conocida la Vanguardia para la protección de musulmanes en las tierras negras), o Ansaru. Mientras que, en el noroeste, bandas criminales realizan “trabajos” a pedidos por Boko Haram y el ISWAP, secuestros, asaltos a trenes y a escuelas. En el sur mayoritariamente cristiano y animista operan bandas criminales, robo de bancos, saqueos de comunidades, secuestros, tráfico de droga de personas y contrabando en general. Las que de alguna manera luchan contra los terroristas del norte, para impedir que no le copen sus territorios de “caza”. Mientras que, en el Delta, y la costa sobre el Golfo de Guinea, operan las bandas dedicadas con exclusividad al robo y saqueo de petróleo. A lo que habría que sumarle los eternos conflictos entre tribus de pastores y agricultores en el cinturón medio, el área de convergencia entre el norte y el sur.

– WRS – La partida de India al bando de China y Rusia es quizás el punto más caliente de la política exterior de Trump. ¿Cómo conecta esto con la situación en África, donde India también está aumentando su influencia mediante inversiones y giras diplomáticas?

– GC – Gracias a su sociedad con China y Rusia, India ya ha dejado de ser una potencia regional, para convertirse en una potencia global, y cómo tal prueba avanzar a regiones más lejanas en procura de nuevo mercado. Fundamentalmente en torno a esto se deben las dos giras del primer ministro Narendra Modi al continente el año pasado. Y esto es solo el principio. El comercio bilateral 2024-2025, superó los 100 mil millones de dólares. Un incremento del 78% respecto a los 56 mil millones del periodo en 2019-2020. Por lo que Nueva Delhi, se ha convertido en el quinto inversor mundial de África. En un contexto del abandono de África por parte de la política exterior de los Estados Unidos, concentrado en la “guerra contra el terrorismo global” a partir del 2001 le facilitó a China y a Rusia extenderse en el continente con inversiones en infraestructura, asistencia militar y búsqueda y explotación de recursos naturales a lo que últimamente se ha sumado Irán, y ahora India, lo que para los Estados Unidos y sus socios cada vez más menores de Europa, les va a ser mucho más difícil reingresar en muchos países y profundizar donde todavía mantiene su influencia. Mucho más en este contexto, donde Trump está decidido a alinear su hemisferio. Postergando sus intereses en África, en una batalla que tarde o temprano se dará entre Washington, Moscú y Beijing.

– WRS – Respecto a la Confederación de Estados del Sahel (Burkina Faso, Mali, Níger), se sabe que Europa financia grupos terroristas para desestabilizarla. ¿Qué opina de esta afirmación y cómo afecta esto a la seguridad de Nigeria y la región?

– GC – No tengo dudas acerca de esa afirmación. La presencia colonial francesa, como el resto de las metrópolis, nunca se interrumpió. Incluso después de los procesos independentistas de los años sesenta. París, Londres, Lisboa, mantuvieron el control político, comercial y militar de sus colonias. Instalando y derrocando gobierno, alentando guerras, golpes de estado y toda la parafernalia que los Imperios guardan en sus cajas de herramientas. ¿Ejemplos? Hay por docenas. Sankara, Cabral, Lumumba, por nombrar algunos. En el caso específico de Francia, que cuando comenzó la operación contra Libia juntos a los Estados Unidos en el marco de la Primavera Árabe, no tuvo en cuenta, no le importó o cometió un error de cálculo, al ignorar que el coronel Gadaffi, fungía como una valla de contención del terrorismo islámico, que alebrestado después de la guerra civil argelina (1992-2002) muchos veteranos no solo de esa guerra civil sino de su experiencia en Afganistán, intentarían su yihad en África. Dando comienzo a la invasión de Mali, Burkina Faso, Níger y algunos países del Golfo de Guinea. Otra vez el pésimo manejo de esa guerra y la corrupción en los tres países del Sahel, generaron finalmente golpes de estado, cuyos protagonistas: la oficialidad joven y media fueran al fondo de la cuestión, donde se encontraron con una maraña de interés franceses, los que cortaron de cuajo, afectado también intereses norteamericanos, buscado apoyo nada menos que de Moscú. Lo que está obligando a París y también un poco a Washington y a Londres a aplicar sus clásicas políticas de desestabilización a cualquier precio y antes de cualquier cosa. En el caso particular de Nigeria, donde el extremismo era totalmente autóctono y tributario del Daesh, con el arribó del Grupo de Apoyo al Islām y los musulmanes que es una de la facción más importante de al-Qaeda en el continente, si no son rápidamente neutralizados será un gran dolor de cabeza para Abuya, alineado como nadie con Trump.

– WRS – Trump ha descuidado a África, excepto por esta intervención en Nigeria. ¿Cree que esto refleja una falta de estrategia global hacia el continente, en contraste con el involucramiento más activo de China, Rusia e Irán?

– GC – Al departamento de estado, nada se le escapa y si Trump no ha intervenido más abiertamente es porque está muy atento a alinear a todo el continente desde Groenlandia a Tierra del Fuego, donde tiene nada menos que negociar con el presidente Lula, que demás de no ser un cipayo como Milei o Delcy Rodríguez es socio de China y Rusia. Por lo que tienen dos grandes batallas Brasil y en menor grado México. Lo que no le está obligando a postergar a África, aunque indefectiblemente es una batalla que tarde o temprano se terminará librando.

– WRS – Trump manejó una salida consensuada de la guerra en Afganistán que luego Biden arruinó. En el caso de Nigeria, ¿ve posible una salida sostenible al conflicto con Boko Haram e ISWAP, o cree que las intervenciones puntuales solo perpetúan la violencia? 

– GC – Lo de Trump en Afganistán, considero que fue una jugada maestra y el gran acierto en política exterior de Trump en su primer mandato, después arruinada por Biden. Pero eso es harina de otro costal. Si bien podría confundirse la lucha del Talibán con la insurgencia integrista en Nigeria. Son dos concepciones totalmente diferentes. Es más, los talibanes son una cuestión aparte de todo lo que se pueda entender como yihad. Al talibán solo le interesa Afganistán, a diferencia del Daesh o al-Qaeda. No pretender extenderse territorialmente, más allá de sus fronteras, incluso a excepción de combatientes de al-Qaeda, siempre han sido muy reacios a aceptar combatientes extranjeros. Por lo que negociar con ellos era muy sencillo, dejaros en paz en su país. En cambio, los grupos que operan en Nigeria, tanto los tributarios del Daesh como el que responde a al-Qaeda, quieren la mayor expansión posible, instalar un emirato, sin límites si fuera posible, por lo que es imposible negociar. Solo resta derrotarlos militarmente, aunque como ha sucedido con el Daesh siempre, cada vez que fueron expulsados (Raqqa, Bengassi, Derna o Sirte) resurgen en cualquier otro local, asociado a guerrillas locales.

– WRS – América Latina es para Estados Unidos un “patio trasero” donde Trump ha sacado ventajas en varios países, pero enfrenta resistencia en México, Brasil y Colombia. ¿Cómo compara esta estrategia con su aproximación a África, donde Nigeria parece ser un punto de atención forzosa?

– GC – Estados Unidos, tiene muchísima influencia en otros países africanos, no solo en Nigeria. Marruecos ocupa el mismo rol en el Magreb y el Sahel, que Israel en Medio Oriente, al que puede convertir cuando lo necesite en una sólida cabeza de playa para ingresar al continente, como también lo es Costa de Marfil, Senegal, Egipto, Kenia, Tanzania y Uganda entre otros, y un hablar en organizaciones plurinacionales como la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO) la Unión Africana, (UA) países con los que incluso tienen acuerdos militares. Por lo que, si Trump pretendiera alinear el continente, tendrá muchas posibilidades de hacerlo.

– WRS – Trump es como un personaje que “perturba todo” sin lograr objetivos concretos. Basándose en el caso nigeriano, ¿cree que el gobierno de Estados Unidos podría dejar un legado de mayor inestabilidad en regiones ya frágiles, o sus acciones solo tendrán un impacto limitado y pasajero? 

– GC – A todas luces que sí. Su política es la de generar inestabilidad, en todo lo que pueda, sino que los digan los gobernadores de California, Minnesota, la Unión Europea, la OTAN y América Latina. Su deriva antidemocrática es peligrosísima, porque nada le interesa más que aterrorizar a los débiles. Aunque se lo ve muy discreto o hasta tímido a la hora de enfrentarse a pesos pesado de verdad como Vladimir Putin o Xi Jinping.

Wilkins Román Samot, Doctor de la Universidad de Salamanca, donde realizó estudios avanzados en Antropología Social y Derecho Constitucional.

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