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Entrevista a Marina Pereda, autora de ‘La obra’

«Lo más restaurativo para las víctimas del Opus Dei es la verdad»

Fuentes: Naiz

Marina Pereda (Miranda de Ebro, 1989) pasó diez años al interior del Opus Dei, hasta que decidió romper con la institución y comenzó a denunciar sus abusos. Participó en el documental ‘El minuto heroico’, y ahora presenta ‘La obra. Memorias divinas y humanas de una chica en el Opus Dei’ (Aguilar).

Marina Pereda (Miranda de Ebro, 1989) pasó diez años al interior del Opus Dei. Hizo lo que se esperaba de ella: pertenecer a grupos de estudio, pedir su integración en el grupo fundamentalista, estudiar en la Universidad de Navarra… hasta que decidió romper con la institución fundada por José María Escrivá de Balaguer y comenzó a denunciar sus abusos. 

Participó en el documental ‘El minuto heroico’, dirigido por la periodista catalana Mónica Terribas, y ahora presenta ‘La obra. Memorias divinas y humanas de una chica en el Opus Dei’ (Editorial Aguilar), en el que se adentra en las profundidades de la institución ultra, desde la captación de menores hasta el uso de mano obra captada entre las clases populares. 

¿Qué es el Opus Dei?

Es un grupo religioso que predica la santidad en medio del mundo. No tienes que cambiar nada de tu día a día, todo el mundo puede ser santo. Luego en su manera de funcionar y en su organización, pues ya hay una serie de categorías, niveles de pertenencia. La mayoría de gente los conoce por sus colegios, por sus clubes, porque suelen tener familias numerosas y porque cumplen la norma católica a rajatabla. 
Siempre se le vinculó con posiciones ultraconservadoras y posiciones muy elitistas. 

En mi caso, yo nací en una familia de Miranda de Ebro humilde, vivimos en una vivienda de protección oficial, no estamos cerca ni por casualidad de un círculo de poder, de influencia o de gente pudiente. Sin embargo, es cierto que el Opus Dei se presenta ante la sociedad a través de las élites. Además, a las mujeres se les suele pedir que tengan capacidad de sacrificio. También se las asocia más con el mundo de los cuidados. Y por eso existen figuras que son poco conocidas como las numerarias auxiliares, mujeres que limpian y que friegan y que vienen de sectores sociales de clase baja y que en España son reclutadas sobre todo en los pueblos y en sectores  vulnerables.

Usted cuenta que formaba parte de una familia vinculada al grupo religioso. ¿Cómo es el proceso de entrada en el Opus Dei?

Aunque tú nazcas en una de estas familias, tienes que dar un paso de incorporación y de acceso, no es algo que venga dado simplemente por pertenencia a las familias. Tienes que escribir una carta solicitando la admisión. En ese momento, una persona adulta que pertenece a la organización te plantea la vocación. No te dicen, ‘oye, ¿quieres ser del Opus Dei en general?’, sino que te dicen, ‘Dios me ha hecho ver que seas numerario’. Te plantean una vocación específica. A mí, por ejemplo, nunca me plantearon ser numeraria auxiliar, porque verían que yo no tenía esas características. Y luego, cuando tú ya escribes la carta, te dicen de palabra, sin un documento por escrito, que el padre, es decir, el líder de la organización, te ha concedido la admisión. Entonces, tú ya estás admitida, pero te lo dicen de palabra.

¿Cómo es la vida de alguien dentro del Opus Dei? 

Depende de su género y de su posición social. Si eres una numeraria auxiliar, tu día y el resto de tu vida consistirá en limpiar en los centros del Opus Dei. No podrás tener estudios superiores y, si los tienes, no podrás ejercer tu profesión, porque la vocación que Dios te ha dado ha sido a limpiar y a cocinar para los hombres del Opus y para algunas mujeres, las numerarias. En mi caso, yo viví dos años en un centro de estudio y trabajo con las numerarias auxiliares, o sea, que lo he vivido de primera mano y he trabajado en estos centros.

En el caso de las agregadas, que es el tipo de miembro que yo era, puedes vivir tú sola o con tu familia o con amigas e incorporas todas las normas del Opus: misa diaria, lectura del Evangelio, rosario, oración de la mañana, de la tarde… también las mortificaciones corporales, las oraciones específicas, el retiro por la mañana una vez al mes, ejercicios espirituales durante cinco días una vez al año. Una vez que entras y que ya has tomado la decisión, vas descubriendo todo lo que tienes que hacer. Y son cosas que no son opcionales. Son vidas muy distintas dependiendo del tipo de miembro que seas. Lo que tienen en común es cumplir con todas las normas obligatorias y acudir a los medios de formación del Opus Dei, tener esa especie de lealtad y de fidelidad a la organización y colaborar económicamente.

Hace referencia a las mortificaciones físicas. ¿Se obliga a usar el cilicio a todas las personas que integran la organización?

Todos los miembros célibes del Opus Dei tienen que utilizar el cilicio, que es una cinta de pinchos que te pones en la pierna dos horas al día durante todos los días de lunes a sábado. Un día a la semana tienes que mortificarte, que son unos pequeños latigazos con unas cuerdas que se llaman disciplinas. En ‘El Código da Vinci’ era un poco exagerado, pero al final esto de la mortificación corporal es una cosa pues que clama al cielo, ¿no? Si ya nos ponemos a criticar cuánto debe medir el látigo para ver si es más o menos grave, creo que tenemos un problema. Estas mortificaciones corporales las incorporas desde que pides entrar al Opus Dei, desde que eres menor. Cuando tienes problemas de sexualidad, pues te dicen que intensifiques la mortificación o cuando tienes problemas de pereza, de disciplina, es como una medida de autocastigo para fortalecer tu voluntad. A mi me dieron el cilicio en el primer curso anual al que fui. Te lo dan cuando pides la admisión, y hay gente a la que se la dan incluso antes. 

Usted fue estudiante en la Universidad de Navarra. ¿Qué papel tiene la institución en el poder del Opus Dei?

La Universidad de Navarra consigue dar una imagen pública de Opus Dei. Además, ahí trabajan las numerarias auxiliares, yo he trabajado con ellas. Ellas viven aparte, o sea, este sistema de división entre hombres y mujeres se mantiene dentro de la universidad. Muchos de los profesores son numerarios y hacen sus tesis doctorales y su carrera intelectual gracias a que hay mujeres limpiando cada día para ellos, cocinando cada día para ellos. Por otro lado, ahí también están lo que se llaman los centros de estudio, que son los centros de formación que se disfrazan como colegios mayores, pero realmente son centros donde solo acuden numerarios.

Además, hay una especie de espiral del silencio dentro de la universidad respecto a ciertos temas. Se crea una sensación donde nadie puede debatir, donde no se discuten las ideas. Cuando personas que no son creyentes o que no siguen al Opus Dei entran y cruzan el umbral del campus de la Universidad de Navarra, ya asumen que están en un territorio dominado por el Opus Dei y saben en qué terreno se mueven y cómo funcionan las cosas. Y eso, para mi, tiene un componente de miedo. 

También hay que recordar que en la Universidad de Navarra, para ser rector y para ser decano de las distintas facultades, tienes que tener una vinculación con el Opus Dei y desde luego no puedes ser una persona crítica. Es un sistema para reclutar a los mejores alumnos, tener una imagen de prestigio de cara a la sociedad y poder manejar la opinión pública. 

Marina Pereda participó en el documental ‘El minuto heroico’, dirigido por la periodista catalana Mónica Terribas y ahora presenta ‘La obra’. (AGUILAR)

También hay denuncias por esclavismo o por abusos sexuales. 

Creo que estas acusaciones, por lo que yo conozco, son absolutamente creíbles. Las víctimas y las personas que lanzan estas denuncias públicas, igual que me ha pasado a mí con el libro, sufren ataques e insultos diciendo que mentimos, que somos embusteros. Entonces, todo mi apoyo está con ellas, pero a la vez, lo que me gustaría es que se hicieran cada vez más investigaciones independientes.

¿Cree que debería haber un proceso judicial contra el Opus Dei?

Creo que podría ayudar una investigación como la que está habiendo en Argentina sobre las condiciones laborales de las auxiliares, pero también sobre las personas que tienen trabajos internos. Necesitamos transparencia, saber qué profesionales pertenecen al Opus Dei, que se inscriban como una sociedad o como una asociación no solo religiosa, sino social. Si tienen colegios, aunque no estén a su nombre, pero que están gestionados por ellos, creo que todos lo tendríamos que saber.

Si alguien va a poner una denuncia contra el Opus Dei, debería saber que el abogado que está atendiendo es del Opus Dei, que el juez ante el que está denunciando es del Opus Dei. No busco venganza, busco que haya justicia cuando haya denuncias y hechos probados.

Se debe exigir una transparencia: cuántos miembros tienen, cuántos ex miembros han salido en los últimos años, a qué edad entran sus miembros, a qué edad salen, en qué estado psicológico salen, en qué estado físico o cuántos han sido medicados. Hay tantas preguntas que el Opus Dei sigue sin contestar al día de hoy, que lo único que quiero y lo que me parece más restaurativo para las víctimas es la verdad. O sea, no creo ni siquiera que ver en la cárcel a una persona que sea un chivo expiatorio del Opus vaya a restaurar todo el daño que han hecho. Para que algo cambie hay que exigirles transparencia e información.

En España hay mucho silencio, mucho miedo al Opus Dei. Ellos al final a lo que aspiran es a una teocracia, a crear un mundo donde todos nos acerquemos a Dios según su visión de Dios, donde no haya aborto, no haya matrimonio igualitario, no haya métodos anticonceptivos. Ese es el mundo al que aspira el Opus Dei y lo intenta conseguir a través de la mano de obra y los recursos humanos de las clases bajas. A muchos numerarios se les ha animado siempre a estudiar judicatura, abogacía, notarios, a ocupar puestos en el Estado como ministros. Yo creo que tendríamos todos derecho a saber qué ministros obedecen y saber si obedecen a las leyes humanas o a las leyes divinas. 

Fuente: https://www.naiz.eus/es/info/noticia/20260629/lo-mas-restaurativo-para-las-victimas-del-opus-dei-es-la-verdad