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Somalia

Los parias de la Tierra

Fuentes: Rebelión

Este país tiene una extensión de 638.000 km2, siendo un territorio muy árido y seco. Situada en la zona del Cuerno de África. Ocupa una posición estratégica de gran valor, pues está muy cerca del estrecho de Bab el Mandeb, paso fundamental para el comercio mundial y sobre todo, para el petrolífero. Además conecta Arabia […]

Este país tiene una extensión de 638.000 km2, siendo un territorio muy árido y seco. Situada en la zona del Cuerno de África. Ocupa una posición estratégica de gran valor, pues está muy cerca del estrecho de Bab el Mandeb, paso fundamental para el comercio mundial y sobre todo, para el petrolífero. Además conecta Arabia Saudí y el mar Rojo con el golfo de Adén.

El territorio somalí está compuesto por llanuras, mesetas y tierras elevadas, destacando las sabanas y los desiertos. En su zona norte nos encontramos las montañas de Karkaar Mountain.Es posible que tu navegador no permita visualizar esta imagen.

Su clima es cálido durante todo el año, en veranos con calores asfixiantes, excepto en los territorios que tienen mayor altitud al norte del país. A pesar de situarse en la zona ecuatorial, la lluvia brilla por su ausencia y la mayor parte de Somalia se encuentra en terreno semiárido, adecuado tan sólo para el pastoreo nómada, que es la forma más habitual de los somalíes. Sólo hay unas áreas de lluvias moderadas en el noroeste y suroeste del país, donde están sus dos únicos ríos y la existencia de una pequeña agricultura.Es posible que tu navegador no permita visualizar esta imagen.

Tiene una población de casi diez millones de habitantes, con una renta per cápita de 460 dólares anuales. Un 70% de sus habitantes no tienen acceso al agua potable. La desnutrición afecta al 17% de la infancia y hay más de 400.000 desplazados internos.

En Somalia no se nace somalí, sino que se forma parte de un clan. Hay cinco grandes clanes:

Los hawiya representan el 25% de la población y ocupan la parte norte y centro, zonas del suroeste de Etiopía y del norte de Kenia.

Los ishaak suponen el 23 % de la población y ocupan la antigua colonia de la Somalia británica, conocida como Somalilandia. Este grupo actúa como un Estado dentro del Estado, aunque no es reconocido internacionalmente.

Los darod representan el 20%, estando situados en Puntland, lugar en el que la leyenda sitúa el antiguo reino de Shaba y en un trozo de Somalilandia.

El clan de los rahanwein que solo suponen el 18%, situándose en el centro y sur del país, en las cercanías de Djibouti y también en un trozo de Somalilandia.

El último clan es el más pequeño, el de los digil que representan el 3% junto a los bantúes, que son los descendientes de los esclavos libertos durante el colonialismo italiano, a los que llaman loona aaraan, que traducido significa «nadie está llorando por ellos».

La familia es para los somalíes una importante unidad social, y la pertenencia a una juega un papel central en la cultura somalí y la política. Las familias son patrilineales y como vemos se dividen en sub-clanes.

Tiene una alta tasa de natalidad de 45,13 0/000, su población es muy joven, el 44,4% es menor de catorce años, y el 2,6% es mayor de 65 años.

LA HISTORIA DE SOMALIA

Entre los siglos II y VI de nuestra era, gran parte del actual territorio somalí fueron incluidos en el reino etíope de Aksum. Posteriormente se instalaron algunas tribus árabes a lo largo de la costa del golfo de Adén y fundaron allí un sultanato con base en el puerto de Zeila. Los somalíes fueron islamizados por la presencia de una numerosa colonia iraní.

A partir del siglo XIII, los somalíes y los pastores nómadas instalados en el norte del cuerno de África emigran hacia las zonas costeras de Somalia. Todos estos pueblos se instalan en el territorio somalí, al mismo tiempo que diversos pueblos árabes intentan apropiarse del territorio, provocando que muchos somalíes fueran desplazándose hacía Etiopia, que entonces era el gran país africano.

A lo largo de los siglos XIX y XX, británicos, franceses e italianos se establecieron en la zona. La Somalia actual, surgió en el año 1960, con la unión de los territorios del Protectorado de la Somalilandia británica y la Somalia italiana y ha vivido en sus últimos cincuenta años en continuos conflictos armados, propiciados por los distintos señores de la guerra.

En el año 1993, Estados Unidos interviene en Somalia bajo misión de la ONU, con la excusa de la ayuda humanitaria, pero que únicamente buscaba defender los intereses de las multinacionales petroleras norteamericanas en el país (Chevron, Mobil, Amoco….) instaladas en él, desde el año 1952. La misión «Restaurar la esperanza» significa el enfrentamiento entre las tropas norteamericanas y los señores de la guerra. En octubre de 1993 se libró la batalla de Mogadiscio, que significó la salida de las tropas norteamericanas, sin haber conseguido ninguno de los objetivos propuestos, dejando a Somalia sometida a los señores de la guerra.

Tras la caída del dictador Said Barre, en 1991, cientos de buques pesqueros de todo el mundo, vieron la posibilidad de faenar libremente en los ricos caladeros somalíes y zonas cercanas, sin ningún tipo de control (ni de redes, ni especies, ni de coste económico para los armadores), que ha propiciado su enriquecimiento, en detrimento de los intereses de Somalia, saltándose los acuerdos internacionales sobre aguas jurisdiccionales de los países ¿Quiénes son los piratas entonces? ¿Qué dirían y harían los norteamericanos si esto pasará en sus costas?

Abdirahman Ibbi viceministro de pesca del gobierno somalí de transición, considera que hay cerca de 220 pesqueros extranjeros faenando en sus aguas y añade «la flota pesquera española también está faenando de forma ilegal en nuestros caladeros».

No sólo sucede el escándalo de la pesca en aguas somalíes, sino que las grandes potencias usan sus aguas y su territorio como basurero de sustancias, que sus países no quieren. Esto se puso de relieve como consecuencia de tsunami, del año 2005, en el océano Índico. El enviado de Naciones Unidas en Somalia comentó «Somalia está siendo utilizada como vertedero para desechos peligrosos desde comienzos de los años noventa, y continua siéndolo con la guerra civil desatada en ese país. La basura es de muy diversas clases. Hay desechos radioactivos de uranio, metales pesados como cadmio y mercurio. También hay basura industrial, desechos de hospitales, basura de sustancias químicas y todo lo que usted pueda imaginar».

La zona de Puntland, situada al noreste del país, que fue antigua colonia italiana y que se declaró autónoma de Somalia en el año 1998, se ha convertido en el santuario de los piratas, apoyados mayoritariamente por su población. Ahora los piratas no sólo atacan a los pesqueros sino también a cualquier tipo de buque.

Después de su salida, los norteamericanos financiaron a estos señores de la guerra laicos, que formaron una alianza contra los islamistas. El catedrático de historia por la Universidad de Harvard, Niall Ferguson escribe en The Angeles Times «al menos durante la guerra fría podía darse por descontado que nuestro hijo de puta (nuestro dirigente anticomunista) impondría una modalidad brutal del orden. Ahora, en plena guerra contra el terrorismo, Estados Unidos prefiere un país dividido entre múltiples hijos de puta que un país gobernado según la ley de la sharia. Sin embargo, cuanto más la política exterior de Washington promueva la anarquía en lugar del orden, más fuerte será el atractivo de los movimientos islamistas». Esto reforzó el prestigio de los islamistas que derrotan, en junio de 2006 a los señores de la guerra, unificando la capital por primera vez, desde 2001. Su progresión hacia el sur hizo temer un contagio en Kenia y en Tanzania.

Los Tribunales islámicos triunfantes pusieron orden en el país, lo que les granjeó simpatías en los comerciantes y las ONGS pudieron volver a trabajar.

Los norteamericanos han empujado a uno de los países más pobres del mundo, Etiopia a invadir Somalia. Con el apoyo estadounidense, han derrotado rápidamente a los Tribunales Islámicos, que habían conseguido pacificar el país desde 1991. Este movimiento islámico era una solución casera a una anarquía interminable, debida en gran parte, a las intervenciones extranjeras que tienen su origen en el pasado colonial.

El Pentágono ha impulsado la intervención de la Etiopia cristiana a través de un programa de ayuda militar desde 2002 y ha puesto a su servicio los medios de reconocimiento aéreo y de escucha vía satélite para la ofensiva somalí.

¿Por qué interviene Etiopia en Somalia?

Además de satisfacer a los Estados Unidos, busca que Somalia siga inestable y así impedir la formación de un país fuerte que pueda reclamar la soberanía sobre el Ogaden región etíope, que se encuentra habitado por el clan de los Hawiya y que provocó una guerra entre los dos países (1977-1978).

Mientras todo esto sucede, Estados Unidos, la Unión Europea y la comunidad internacional mira hacia otro lado y permanecen indiferentes ante el gran dolor y miseria existentes en Somalia y callan ante los desastres medioambientales que ellos provocan.

ECONOMIA

A pesar de la falta de un gobierno nacional, Somalia ha mantenido una fuerte economía informal, basada principalmente en la ganadería, en la transferencia y remesas de fondos procedentes de la emigración de su población a otros países, y en las telecomunicaciones. La agricultura es el sector más fuerte, y la ganadería representa unos 40% del PIB y más de 50% de las exportaciones.[]

Es uno de los países más pobres del planeta, con relativamente pocos recursos naturales. La mayor parte de la economía fue devastada en la guerra civil. Gran parte de su población es nómada y vive de la cría de ganado. La banana es otro importante producto de exportación. Azúcar, sorgo, maíz y pescado son producidos solamente para el mercado interno.

La pesca artesanal es una de las pocas actividades económicas que sirven para que la población pueda sobrevivir en este caos somalí. Con la actual sequía todo este desastre humano se ha disparado.

SITUACIÓN TERRITORIAL ACTUAL DE SOMALIA

Dentro de su territorio nos encontramos con «dos Estados» autoproclamados independientes:

SOMALILANDIA tiene una extensión de 137.000 km2 y una población de 3.500.000 de habitantes. Se autoproclamó independiente de Somalia en 1993, reclamando su autoridad dentro de las viejas fronteras coloniales británicas, diferenciándolas de los territorios coloniales italianos de Somalia.

El gobierno de Somalilandia ha hecho grandes esfuerzos para lograr una organización democrática pluripartidista y ha conseguido una pacificación total de la sociedad, en lo interno, así como en el desarrollo de relaciones diplomáticas y comerciales con el resto del mundo.

Las disputas con Puntlandia, le ha impedido fijar las fronteras de sus territorios. Las incursiones militares son frecuentes, lo que provoca enfrentamientos entre diversos clanes. Ningún país lo ha reconocido oficialmente, pero contaba con oficinas reconocidas en Sudáfrica, Etiopia y Ghana, que funcionan prácticamente como embajadas.

PUNTLANDIA con 300.000 km2 y 2.500.000 de habitantes. Se autoproclamó estado regional federal en el año 1998 y posee una organización interna más precaria que Somalilandia. Junto a la grave situación económica, la violencia social interna, los conflictos fronterizos dificultan mucho los intentos de normalizar su vida diaria y despertar interés por las autonomías.

Puntlandia participó en las conversaciones de paz de Somalia y apoyó una Constitución de corte federal. En noviembre de 2006, adoptaron el código legal islámico, que se interpretó como una defensa para la no intervención de las Cortes islámicas que luchan en Somalia en su territorio.

Como vemos, muchos y muy graves son los problemas que sufren los somalíes y gran parte de ellos, son debidos a las injerencias de las grandes potencias occidentales. Debemos ayudar a estas gentes a ser realmente independientes y a asegurarles una alimentación y ponerles los medios para obtenerla, garantizado un desarrollo político normalizado

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.