Recomiendo:
0

Marco Rubio y el nuevo régimen latinoamericano

Fuentes: Rebelión

Cuando el derecho internacional se ha convertido en un simple ornamento para el gobierno estadounidense, es posible recurrir a cualquier medio para cumplir con sus objetivos, que si en el pasado eran bastante cuestionables, en medio de la actual crisis de su hegemonía podría devenir en una gran crisis humanitaria para América Latina.

En días recientes los periodistas Maggie Haberman y Jonathan Swan publicaron su libro “Regime Change. Inside the Imperial Presidency of Donald Trump”, el cual prometía exponer comunicaciones altamente confidenciales del actual gobierno estadounidense, lo que generó revuelo por temas como la lista de Epstein y la guerra contra Irán.

Pasadas unas semanas desde su publicación, llama la atención que entre los temas que se discuten en el libro se encuentra la presunta relación directa entre Marco Rubio y Delcy Rodríguez, quienes de acuerdo con el libro, tuvieron comunicación previa al secuestro de Maduro y acordaron que ella colaboraría con el gobierno estadounidense.

En el capítulo 32 se apunta que Rubio caracteriza a Rodríguez como “corrupta, pero una persona seria”. De acuerdo con los autores, la Casa Blanca no tomó como serias las declaraciones de Delcy Rodríguez sobre la condena al secuestro de Maduro y que el país se “movilizaría para defenderse”.

Por el contrario, incluso señalan que la noche del operativo que devino en el secuestro, Rubio habló por teléfono con la vicepresidenta y le giró instrucciones: “Tienes que hacer dos cosas inmediatamente. Tienes que llevar a tu país a la estabilidad y prevenir la migración masiva y la violencia. Tienes que hacerlo. Esa es tu prioridad número uno ahora”.

Esta información causa pocas alarmas entre los políticos y comentólogos estadounidenses, quienes muestran poca inconformidad con la manera en que Trump dirigió esta operación, pues su cultura política está construída sobre la idea de que cualquier personaje y país que se atrevan a cuestionar su hegemonía merecen la peor de las suertes.

Recordando acciones estadounidenses del pasado no sorprenderá a nadie que republicanos o democrátas estén dispuestos a violar la ley nacional o internacional con tal de llevar a cabo sus objetivos, sin embargo, llama la atención de la facilidad con la que ahora pueden actuar de forma descarada, sobre todo en América Latina.

Ante su previsible pérdida de presencia en Asia y África, por la llegada de una nueva hegemonía: China. Estados Unidos reforzará su presencia en América Latina por medio de la profundización de la doctrina Monroe, rebautizaba como Donroe por los bufones que alaban cada acción del anaranjado presidente.

Probablemente Trump tenga poco tiempo restante, ya sea política o físicamente, pero Marco Rubio es considerado un político “respetable” por ambos espectros de la política estadounidense y es previsible que sea quien ocupe la presidencia del país del norte en un futuro, tal vez no inmediato, pero no muy lejano.

El sueño de tener un presidente estadounidense que hablara español tal vez podía sonar prometedor para algunos latinoamericanos, pero cuando es un descendiente de los emigrados cubanos en Miami, lo que se puede esperar es el recrudecimiento de la presencia del vecino del norte y sus intereses en la región.

Hoy Marco Rubio llama a líderes de derecha y ultraderecha a unirse para hacer de América Latina su bastión, mostrando condiciones muy apropiadas para ello, con una sociedad desarticulada, poco dispuesta a la cooperación y el constante golpeteo ideológico de personajes que van desde gurús del machismo hasta empresarios hampones.

Ya sea por medios legales o ilegales, Estados Unidos, republicanos o demócratas, están poniendo en marcha un plan para supeditar a toda América Latina a los intereses de su decadente imperio.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.