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Dos tercios se oponen a enviar más tropas al país ocupado, según un sondeo de "The Washington Post"

Más del 50% de los estadunidenses quiere una fecha para la retirada de Irak

Fuentes: La Jornada

Dos tercios de los estadunidenses desaprueban la política bélica del presidente George W. Bush y por primera vez una mayoría desea establecer un tiempo límite para retirar las tropas de Irak, mientras crece el coro de soldados en activo que públicamente se opone a la estrategia militar del comandante en jefe. Por otra parte, Human […]

Dos tercios de los estadunidenses desaprueban la política bélica del presidente George W. Bush y por primera vez una mayoría desea establecer un tiempo límite para retirar las tropas de Irak, mientras crece el coro de soldados en activo que públicamente se opone a la estrategia militar del comandante en jefe.

Por otra parte, Human Rights Watch envió este martes una carta abierta al presidente en la cual solicita que la CIA rinda cuentas sobre el paradero de detenidos secretos, o sea un grupo de «desaparecidos».

Todo esto sucede al paso en que el Congreso renueva el debate de la guerra en Irak y se cuestiona la hasta ahora ilimitada autoridad de Bush para llevar a cabo sus políticas bélicas.

Una encuesta del Washington Post /ABC News publicada como su nota principal en la edición de hoy del diario, registró que por primera vez la mayoría -53 por ciento- apoya establecer un tiempo límite para el retiro de las fuerzas en Irak y favorece la imposición de condiciones a los militares para limitar el número de tropas disponibles para enviar a esa nación.

El sondeo también confirma que dos de cada tres estadunidenses se opone al plan de Bush de enviar 21 mil 500 tropas adicionales a Irak. Asimismo, revela que la opinión pública está muy por encima en su oposición a la guerra que sus representantes en esta capital. Hasta la fecha, lo único que los políticos han logrado es la aprobación de una resolución no vinculante en la Cámara que expresa la desaprobación al envío de más tropas a Irak; el Senado no ha logrado ni eso.

Sin embargo, senadores demócratas preparan otra resolución que, de ser aprobada, anularía la autoridad otorgada a Bush en 2002 para lanzar una guerra y buscaría el retiro de casi todas las tropas de combate para finales de marzo de 2008.

Esta semana, los legisladores recibirán otro mensaje por parte de soldados en activo y algunos veteranos de esta guerra, cuando representantes de más de mil 400 militares en activo de todas las ramas de las fuerzas armadas instarán al Congreso a «apoyar a las tropas al concluir la guerra en Irak lo más pronto posible» y votar por una legislación para proteger a tropas y evitar que sean enviadas en medio de una guerra civil sin capacitación o equipo adecuado, informó Appeal for Redress, organización creada por el marino Jonathan Hutto y el ex sargento de los Marines Liam Madden hace seis meses.

«Un voto que ayuda a dar fin a la ocupación y subraya los abusos que las tropas enfrentan día a día… es un voto de apoyo a las tropas», declaró Hutto hoy. «Enviar 20 mil soldados no preparados para el combate a luchar en una guerra civil imposible de ganar es como cavar tu propia tumba. Si el Congreso se niega a escuchar a los votantes, tal vez escuchará a los soldados que viven y mueren llevando a cabo sus políticas», concluyó.

Por otra parte, Human Rights Watch difundió hoy un informe con una descripción detallada de una prisión secreta de la CIA ofrecida por un palestino detenido ahí durante 2 años hasta ser liberado en 2006. El informe, dice HRW, ofrece la más detallada crónica hasta la fecha de la vida en una cárcel secreta de la CIA, así como información de 38 posibles detenidos cuyo paradero se desconoce. El informe explica que el trato de estos prisioneros por la CIA «constituye la desaparición forzada, práctica absolutamente prohibida bajo el derecho internacional».

Junto con el informe, HRW envió una carta pública a Bush en la cual insiste en que su gobierno debería rendir cuentas de todos los detenidos capturados por la CIA y cuyo paradero se desconoce. «El presidente Bush no dijo que los últimos 14 prisioneros de la CIA fueron envidos a Guantánamo, pero hay muchos detenidos (‘desaparecidos’) por la CIA cuyo destino aún se desconoce. La pregunta es: ¿qué pasó con esta gente y dónde está ahora?», declaró Joanne Mariner, directora del proyecto sobre terrorismo en HRW.

La carta al presidente contiene dos listas de detenidos desaparecidos, una de 16 personas que se piensa fueron detenidas en prisiones de la CIA y cuyo paradero se desconoce, y otra de 22 personas que podrían haber sido detenidas en estos centros de reclusión clandestinos y cuyo paradero también se desconoce. HRW expresó su preocupación porque podrían haber sido trasladados a prisiones en otros países donde permanecen bajo el control de la CIA, o fueron enviados a países donde podrían ser sometidos a torturas.

La organización llamó a que Bush rechace explícitamente el uso de detenciones secretas e interrogatorios severos y a descontinuar permanentemente el programa de la CIA en estas actividades.

Con todo esto, no sorprende que 67 por ciento desapruebe el manejo de la guerra por Bush, y que mayorías también reprueben su manejo del combate al «terrorismo» y de la economía, y que por amplios márgenes se ofrece mayor confianza a los demócratas en el Congreso sobre estos temas. Peor aún para el presidente: 63 por ciento desconfía del manejo de la inteligencia del gobierno de Bush, y señala que no puede confiar en que el presidente reporte amenazas de otros países de manera honesta y precisa, según el sondeo del Post .

Sin embargo, hay también una advertencia para los demócratas. Sólo 41 por ciento dice aprobar la manera en que el Congreso -controlado ahora por demócratas- cumple con sus tareas, mientras 54 por ciento lo desaprueba.