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X Aniversario del asesinato del periodista burkinés

Norbert Zongo y los mercenarios tipo Bob Denard

Fuentes: billetsdafrique.survie.org

Traducido para Rebelión por María Enguix y Juan Vivanco

El 13 de diciembre de 2008 hará 10 años que el periodista y escritor Norbert Zongo fue asesinado en la carretera de Sapouy. Tras 10 años de investigaciones, el pasado 16 de agosto de 2008 el único inculpado fue sobreseído por el tribunal de primera instancia de Ouagadougou.

«¿Cuántos mercenarios, sobre todo franceses, invaden cada día la África llamada francófona? ¿Cuántos nuevos Bob Denard invaden nuestro país para apoderarse de todo cuanto reluce? ¿Cuántos ilustres mercenarios desembarcan aquí y dictan sus leyes a nuestras autoridades, leyes que ellos cambian con la misma facilidad que la rueda de un coche? ¿Cuántos son los mercenarios, los nuevos Bob Denard, que vienen en jet privado, obligándonos a aplaudir mientras nos desvalijan?», escribía Norbert Zongo con su seudónimo Henri Sebgo.

Lo asesinarán junto a sus tres compañeros el 13 de diciembre de 1998 por seguir el camino de los hombres que luchan por valores de justicia y libertad. Se fue hace 10 años, pero su pluma no ha muerto. Fue el pionero de las grandes revelaciones sobre la represión del régimen del presidente Blaise Compaoré: Dabo Boukari, Oumarou Clément Ouadraogo, Guillaume Sessouma, David Ouédraogo, entre muchos otros, vidas de lágrimas que no descansarán en paz hasta que no se les haga justicia. Norbert habla también de los trágicos sucesos del 15 de octubre de 1987 que instalaron a los «rectificadores» en el poder: «La camarilla del terror se ha despejado el camino: el presidente Thomas Sankara y sus colegas pulverizados con el bazuca, Henri Zongo y Boukary Lingali ejecutados sumariamente por verdugos que quemaron vivos a sus compañeros de armas en Koudougou…» (L’Indépendant 166, 15 de octubre de 1996). Es así como se incorpora Burkina Faso a la «Francáfrica». En 1998, durante la cumbre «Francia África», que él llamaba «Francia Colonias», escribía: «Han sacado a los mendigos de la ciudad de Ouagadougou. Han limpiado Ouagadougou, la han barrido. Nos avergonzamos de nuestra pobreza, de nuestra miseria» (L’Indépendant 228, 5 de enero de 1998). Bajo su pluma surge un tipo de ciudadano que no es de la francofonía, que no lo merece: «Estos pobres parias de la sociedad, que viven en una prisión a cielo abierto en su propio país». Con razón escribía, pues, Norbert Zongo:  «Esclavos hemos sido, esclavos somos. Las cumbres Francia Colonias como esta de Ouagadougou lo demuestran…» (L’Indépendant 173, 3 de diciembre de 1996). Pero el escriba interpelaba a sus conciudadanos, mientras el país se hundía en la miseria, con su secuela de corrupción, nepotismo y asesinatos políticos. Y Blaise Compaoré, muy próximo a París, su principal sostenedor, también causa estragos entre sus vecinos al apoyar al criminal de guerra Charles Taylor en el desmembramiento de Liberia.

Crímenes que Zongo no podía pasar por alto: «Apacigüemos la tormenta sobre nuestras cabezas», aconsejaba, e insistía: «Convivir con la falta de futuro es acabar sin futuro» (L’indépendant, 2 de junio de 1994). El don de sí mismo se convierte también en un motivo por el que vivir para él, autor de dos libros importantes, Parachutage y Rougbenga, en los cuales su afán de libertad suena como un himno vital. Lo sabía y lo proclamaba con aplomo: «Denuncio, luego soy».

No denunciaba únicamente los crímenes de sangre en su país, arremetía contra la política francesa y sus multinacionales que despojan a África de sus bienes, de sus hijos y les imponen el servilismo. La privatización de Air Afrique le indigna, y escribe: «Cuando un Billecart se apropia de Air Afrique, fija las tarifas más elevadas del mundo para destruir el turismo africano o endeuda a la empresa mediante recompras de Airbus francés para declararla en quiebra poco después, es peor que Bob Denard: es un mercenario de los tiempos modernos». (L’Indépendant 114,  10 de octubre de 1995).

La cuestión no es sólo este saqueo de los recursos, sino la arrogancia intrínseca que el periodista trata de poner en evidencia: «Cuando un simple director de restaurante en Burkina (representante de los franceses en Burkina) vulnera, con la arrogancia más insultante, las leyes de nuestro país, pisotea las decisiones judiciales, es peor que Bob Denard. Cuando los Bouygues, los Saga, los Bolloré invaden Costa de Marfil, en Burkina, en Benín (…), compran nuestras empresas privatizadas por un mendrugo de pan, tras sobornar a nuestros responsables políticos prometiéndoles al mismo tiempo el apoyo militar de París, es peor que un mercenario tipo Bob Denard» (Ibid.). Norbert Zongo llama a concienciarse cuando avisa de que: «estos nuevos mercenarios son peligroso, más devastadores (…). Si Bob Denard hubiese invadido nuestro país, lo habríamos combatido por todos los medios. Ahora en cambio permanecemos impotentes ante Sitarail (grupo Bolloré), la peor de las invasiones coloniales y mercenarias que hayamos sufrido. El atraco a mano armada a nuestra Cimat (cementera nacional) es Bob Denard de calidad superior».

Francia no cambia

«Por mucho que Francia niegue las revelaciones de su prensa, que delata la presencia de soldados franceses en el Zaire y de mercenarios rusos de la guardia presidencial francesa, no hay que hacerse ilusiones: París sigue siendo en África lo que ha sido siempre, un amo autoritario que no admite críticas y las castiga severamente. Francia no va a cambiar su política africana» escribía Norbert Zongo. Y se hacía esta pregunta: «¿Somos capaces de cambiar, para que París deje de mandar sus soldados a pisotear las cosechas, como en Chad, a invadir nuestros territorios, como durante la operación Turquesa en Ruanda, a imponernos jefes de estado como Mobutu, a dictarnos nuestro comportamiento económico? No basta con gritar, con despotricar contra el imperialismo y el colonialismo francés. ¿Qué buscan los soldados franceses en Abiyán, Dakar, Yamena…? ¿Qué buscan los numerosos consejeros militares franceses que hay en Ouagadougou, Niamey, Lomé, Cotonou…?». Norbert Zongo vislumbra la respuesta a estas preguntas en el cambio que se produzca en las conciencias cuando se comprenda la necesidad de forjar naciones libres y democráticas con instituciones republicanas fuertes. Para ello «cada uno de nosotros tiene que hacerse esta pregunta: ¿soy un aliado de esa Francia invasora, asesina de las libertades de nuestros pueblos?» (L’Indépendant 179, 14 de enero de 1997).

Norbert criticaba la presencia militar francesa en su zona de influencia y la intromisión de Francia en los asuntos internos de los estados africanos, favoreciendo las presidencias vitalicias, la prevaricación, el saqueo de los recursos del continente, etc. Distinguía entre dos Francias: la de los pueblos libres y la depredadora de libertades. «Lo peor de todo es que la Francia colonial y neocolonial ha inculcado en los poderes políticos africanos y en la mayoría de sus hombres ese orgullo satisfecho, esa suficiencia idiota que les impide reconocer sus errores…» (L’Indépendant, 107, 22 de agosto de 1995). Los estados africanos tienen que dejar de ser «un cubo de la basura, en el sentido propio y figurado, del mundo entero, en este infierno del proteccionismo más descarado e hipócrita, en este mundo de racismo económico…».

El fin de la persecución…

«Hijo mío, he venido a decirte algo: mucha gente ha venido a decirme que sigues escribiendo cosas sobre el presidente. Me han dicho que tu vida corre peligro porque el presidente que manda ahora no se limitará a encarcelarte como el anterior, sino que te matará. Si lo que dicen es cierto, vengo a suplicarte que dejes de escribir. Si mueres…». Con estas palabras premonitorias comienza la carta de la madre de Norbert Zongo a su hijo unos días antes del asesinato.

Fuente: http://billetsdafrique.survie.org/Norbert-Zongo-et-les-nouveaux

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