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¿Por qué no arrestan al Rey de Marruecos?

Fuentes: Rebelión

Hay datos y estadísticas que nos dan un baño de realidad y que sitúan a Marruecos como el primer productor y exportador de cannabis a nivel mundial, tal como explican los informes anuales de la Oficina de las Naciones Unidas contra las Drogas y el Delito (UNODC). Estimándose en 40.000 toneladas de resina de cannabis, cultivadas en unas 47.000 ha. las que se destinan a negocios ilícitos.

Por si estos datos no fueran suficientes, el informe del año 2017 del Departamento de Estado de EE. UU. situaba a Marruecos como el mayor productor y exportador de drogas y valoraba que estas representan el 23% de los ingresos nacionales de Marruecos. 

La Agencia Europea para la lucha contra la droga estimaba que la droga proveniente de Marruecos significa el 80 % del mercado europeo. Diversas fuentes valoran que entran en Europa unas 2.000 toneladas de marihuana provenientes de este país. La Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes se definía en el mismo sentido, situando a Marruecos como un gran productor mundial de drogas.

Mas allá de las estadísticas de la distribución, es lógico pensar que este comercio ilegal es esencial para financiar el propio Estado de Marruecos, llegando a los presupuestos de gran parte de las instituciones, de los Servicios de Inteligencia, al Ejército, los partidos políticos del sistema, a gran parte de sus instituciones y en su conjunto al propio estado marroquí, que reconoce que más de dos millones de marroquíes viven directamente del cultivo de la planta del cannabis. 

¿Qué más debe saber el mundo para juzgar a Mohamed VI por narcotráfico? 

La exportación de drogas necesita de grupos mafiosos que aseguren la circulación, llegada al destino y distribución de la droga marroquí: bandas de crimen organizado que deben actuar de acuerdo con el régimen marroquí y convierten a Marruecos en un verdadero patrocinador de este tipo de bandas. Tampoco se debería olvidar la vinculación de los grupos terroristas con la circulación de las drogas y que junto a otras actividades delictivas son básicas para su financiación y la realización de sus actividades. Solo debemos repasar los informes de World Atlas of Illicit Flows, elaborado por  el Interpol y el centro noruego RHIPTO, que colabora con las Naciones Unidas y la Iniciativa Global contra el Crimen Organizado. 

En el mismo sentido se define la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito en sus informes  anuales  emitidos con motivo del Día Internacional de la Lucha contra las Drogas, confirmando la estrecha relación entre el tráfico de drogas y el terrorismo. O la Oficina Europea de Policía (Europol) resaltando la estrecha conexión de aproximadamente dos tercios de los grupos de tráfico de drogas que operan en los países de la Unión Europea en más de un ámbito delictivo, incluyendo el lavado de dinero, la trata de personas, el tráfico de armas, el terrorismo y el contrabando de migrantes.

Por fin debemos citar la Declaración de la Vigésima Sesión Extraordinaria de la Asamblea General de las Naciones Unidas (junio de 1998) que afirma que el gran peligro para la paz, la seguridad y la estabilidad en el mundo está relacionado, en gran parte, con la producción y el tráfico de drogas debido a su estrecha conexión con la financiación de grupos terroristas, bandas de crimen organizado transnacional, redes de lavado de dinero, trata de personas y delitos cibernéticos. La sesión declaró su intención de fortalecer la cooperación en respuesta a esos peligros. En el mismo sentido se definía  la Asamblea General en su sesión extraordinaria de 2016, a través de su resolución DA-30/1. 

En el mismo sentido se definía la Unión Africana en la cumbre extraordinaria sobre terrorismo en Malabo (2025) relacionando las drogas con el terrorismo, las bandas del crimen organizado y el lavado de dinero. 

No puede ser casual, llegados a este punto, que el 90% de acciones terroristas realizadas en España, Bélgica, Italia o Finlandia desde los atentados del 11 de marzo de 2004 en la capital española hayan sido perpetrados por marroquíes o terroristas de origen marroquí. Todo indica que Marruecos es uno de los mayores financiadores del terrorismo (a través de la droga) y, por tanto, sitúan a Mohamed VI detrás de toda esta trama que hace proliferar  el narcotráfico y la estrecha relación entre este y las redes de prostitución, blanqueo de capitales e inmigración ilegal. 

Toda esta actividad ilegal exige a Marruecos a reforzar las redes globales de blanqueo de capitales. El dinero del narcotráfico vuela entre capitales europeas, pasando por Casablanca y Dubái antes de regresar a París, Bruselas o Londres, donde se deposita en cuentas bancarias seguras. Alternativamente, los capitales viajan a diversas capitales africanas y a través del Wafa Bank, filial del holding real, con sucursales en más de 29 países africanos, y de los servicios de Royal Air Maroc, se blanquea el dinero y se  trae de vuelta a Marruecos. 

A lo ya expuesto, relativo al tráfico de drogas y el terrorismo, el Estado marroquí utiliza estos recursos para extorsionar, comprometer y desmantelar países, así como utiliza  la ciudad de Marrakech como un destino mundial para el turismo sexual y la explotación sexual infantil, intentando involucrar a altos cargos políticos y empresariales en estas actividades. En esta ciudad se encuentran las  famosas residencias reales, el Palacio el Mamonea, el Palacio de Granada, el Palacio de Sevilla, el Palacio de El Badi y el Hotel Napoleón, donde residen y son acogidos estos altos cargos. 

A nivel interno debemos hablar de la delicada situación de Marruecos a través de algunos barómetros:

–  Ocupa el puesto 120 a nivel mundial entre 193 países en el Índice de Desarrollo Humano de 2025.

–  Ocupa el puesto 129 a nivel mundial en el Índice de Libertad Humana 2025 publicado por el Instituto Cato estadounidense y el Instituto Fraser canadiense.

– Ocupa el puesto 120 en la Clasificación Mundial de Libertad de Prensa 2025.

– El  “Informe sobre la democracia mundial 2025″ publicado por el Instituto Internacional para la Democracia, destaca su mala salud democràtica. 

Podemos definir Marruecos como un régimen  dictatorial, que esclaviza a los marroquíes y los trata como a súbditos y no como a ciudadanos, obligándoles a vivir situaciones propias del feudalismo en pleno siglo XXI (a postrarse ante el Rey y besarle la mano). Este Rey ha convertido al país en su propio negocio, acumulando una fortuna de unos 8.000 millones de dólares, que lo convierte en el quinto monarca más rico del mundo. Mientras tanto, los marroquís mueren de hambre y el mar arrastra decenas de cadáveres de quienes huyen del infierno de la opresión, la esclavitud y la pobreza en su propio país. 

A todo ello debemos añadir un expansionismo desmedido que lleva al Reino de Marruecos a ocupar de forma ilegal el Sáhara Occidental, ignorando las resoluciones de la ONU, el derecho internacional, la legitimidad internacional, las resoluciones de la Unión Africana y los dictámenes de los tribunales internacionales, y que persiste en agravar y prolongar la tragedia y el desplazamiento del pueblo saharaui, ignorando su derecho a la autodeterminación y a vivir en paz en su país. 

Marruecos, además tiene problemas con todos sus vecinos y es la causa de la inestabilidad e inseguridad en la región. Como resultado de sus actividades se ha visto involucrado en acciones sospechosas en la región del Sahel y el Sáhara. Se vincula el régimen marroquí detras del surgimiento de varios grupos terroristas en la región, como el Grupo Tawhid y Yihad en el Norte de África, que secuestró a cooperantes que ejercían en  los Campamentos de Refugiados Saharauis (2010).

Es un régimen implicado en diversos casos de espionaje a través de Pegasus, en escándalos de soborno a políticos y personalidades de los medios de comunicación y su implicación en chantajes y sobornos internacionales. 

Según todo lo que se ha explicado, citando fuentes oficiales e investigaciones internacionales, se confirma que Mohamed VI está involucrado en el desarrollo y la protección de bandas criminales transfronterizas  y que  el monarca puede ser considerado la base de gran parte del narcotráfico mundial , lavado de dinero, trata de personas, represión contra su pueblo y privación de libertades públicas y privadas. 

Mohamed Salem Ahmed Laabeid.  periodista saharaui. RASD-TV y delegado del Frente Polisario en Catalunya.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.