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Turismo y ciclones en el mar Caribe

Fuentes: Rebelión

El turismo es el motor económico más importante y la principal fuente de divisas para la región del cálido mar Caribe, azotada con frecuencia, entre junio y noviembre, por tormentas tropicales que se conocen en Latinoamérica como huracanes o ciclones. El cambio climático, que se presenta cada vez más intenso y errático, amenaza la existencia […]

El turismo es el motor económico más importante y la principal fuente de divisas para la región del cálido mar Caribe, azotada con frecuencia, entre junio y noviembre, por tormentas tropicales que se conocen en Latinoamérica como huracanes o ciclones.

El cambio climático, que se presenta cada vez más intenso y errático, amenaza la existencia de los pequeños Estados insulares en el Caribe.

Los científicos explican que el aumento global de las temperaturas hará crecer el número de los ciclones tropicales y la intensidad de éstos. Las sequías e inundaciones incrementarán la vulnerabilidad de los destinos turísticos en el área. Los científicos piensan que debido al calentamiento global los huracanes serán cada vez más destructivos en esta parte del mundo.

La revista italiana especializada en temas de turismo en el Caribe, Travel Trade Caribbean (TTC), relata que, ante la grave amenaza de los huracanes, algunos países de esa región que dependen del turismo estudian nuevos programas con el fin de reducir los efectos del desastre que traen esas tormentas.

En Cuba, por citar el ejemplo de un país insular en el que la industria del turismo desempeña un papel económico de suma importancia, la sociedad y especialmente el sector turístico están bien organizados para hacerles frente a estas amenazas. Desde hace décadas, allí se aplica un programa oficial de medidas que incluye efectivos sistemas de alerta temprana, procedimientos de evacuación inmediata, protección de viviendas, hoteles, áreas económicas y edificios en general. Se mantienen actualizadas numerosas acciones previstas y dispuestas para proteger a las personas con anterioridad, durante y después de la más intensa tormenta tropical.

El servicio meteorológico cubano predice la llegada de los ciclones semanas antes de su arribo. Las estaciones de radio y televisión emiten advertencias sistemáticas y asesoran a la población acerca de los métodos más seguros de hacer frente al huracán. Los hoteles y edificios públicos cubanos que son de reciente construcción se han fabricado con materiales seguros para hacer frente a intensos vientos. La protección incluye sólidas estructuras, puertas blindadas y ventanas resistentes al impacto de la gran mayoría de los ciclones. En Londres, en la Feria World Travel Market (WTM 2017), el ministro del turismo cubano, Manuel Marrero, hizo en noviembre último una exposición acerca de la total recuperación de los destinos turísticos de Cuba tras el paso del huracán Irma. El propio día en que dictó su conferencia, la Isla arribó a los cuatro millones de turistas y Marrero ratificó la proyección cubana de cerrar 2017 con 4,7 millones de visitantes.

Cuba inició la temporada alta el 1ro de noviembre garantizando que todos los destinos del país estuvieran 100% operativos y que cumplieran para entonces los estándares internacionales. Ello se logró al reabrir su actividad Cayo Santa María, Cayo Coco y Cayo Guillermo, las únicas instalaciones hasta entonces inactivas a causa de afectaciones dejadas por el fenómeno meteorológico.

Explicó el ministro que el trabajo rehabilitador no se limitó la recuperación de lo dañado por el huracán, sino que se llevó a cabo una restauración general que mejoró las condiciones intrínsecas de todas las instalaciones. Afortunadamente, las playas resultaron beneficiadas porque la fuerza del huracán trasladó hacia el litoral mucha arena que incluso mejoró sus condiciones recreativas y hasta se crearon algunas áreas nuevas aprovechables por los turistas.

Cuando el huracán Irma pasó por Cuba, el 88% de los turistas se hallaban alojados en zonas de riesgo en la costa norte de la isla y todos fueron evacuados satisfactoriamente según lo planificado. Se restablecieron los servicios de comunicaciones, electricidad y agua en breve tiempo; los aeropuertos y terraplenes sobre la mar que unen los cayos con tierra firme fueron abiertos, y todos los hoteles y demás facilidades fueron rescatados según las exigencias de sus respectivos estándares.

Las autoridades del turismo del país tuvieron que desarrollar un intenso programa de promoción encaminado a contrarrestar la campaña mediática haciendo ver que Cuba no lograría afrontar la temporada alta del turismo. (Campaña insertada en los objetivos del bloqueo económico que Washington ejerce contra Cuba desde hace casi 60 años a pesar de la condena unánime – con Israel como la única excepción- de la comunidad internacional en la ONU).

Marrero pronosticó que, pese a los huracanes, el turismo en la Isla crecerá este año un 4,7% y concluyó con una panorámica de los atributos que ofrece Cuba para el turismo: un pueblo hospitalario y educado que es uno de los destinos más seguros del mundo, con rico patrimonio histórico cultural y sin crimen organizado ni carteles de drogas. Un turismo de paz, salud y seguridad.

Tal es el objetivo que será algún día realidad también en toda la región del Caribe.

Blog del autor: http://manuelyepe.wordpress.com/

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.