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Chanchullos del Departamento de Defensa y sus contratistas

Un ladrón en la sala

Fuentes: Progreso Semanal

Un elefante delincuente destroza la sala norteamericana. Pero en vez de impedir las travesuras criminales, la gente y los funcionarios elegidos lo saludan, lo elogian y lo honran, y lo mantienen junto a nuestro corazón y a nuestras billeteras. ¿El nombre del sinvergüenza? El Departamento de Defensa. Gracias a inteligentes equipos de Relaciones Públicas, los […]

Un elefante delincuente destroza la sala norteamericana. Pero en vez de impedir las travesuras criminales, la gente y los funcionarios elegidos lo saludan, lo elogian y lo honran, y lo mantienen junto a nuestro corazón y a nuestras billeteras.

¿El nombre del sinvergüenza? El Departamento de Defensa. Gracias a inteligentes equipos de Relaciones Públicas, los medios se refieren a sus asesinos y ladrones excesos con elogios a «nuestros valientes hombres y mujeres de uniforme que mantienen viva nuestra libertad».

Hasta hace poco, el Congreso alababa rutinariamente sus «hazañas». A pesar de que los congresistas dedicaban su atención a reducir la deuda, continuaban financiando guerras costosas y el desarrollo de sistemas futuristas de armamento; algunos se retorcían las manos en desesperación por la insuficiencia de fondos para mantener la infraestructura básica.

El Pentágono (otro nombre para el elefante delincuente en la sala), siguiendo órdenes del presidente, realiza estas costosas guerras ofensivas para defender la «seguridad nacional». Coincidentemente, algunos contratistas se hacen súper adinerados y algunos funcionarios militares se hacen tan solo ricos. Dios, invocado en la guerra y cuando se aprueban los presupuestos de defensa, debe haber querido que sea así.

Su voluntad nos cuesta dinero, y por supuesto, Él constantemente nos pone a prueba. El Inspector General Especial para la Reconstrucción de Irak (SIGIR), por ejemplo, llegó a la conclusión de que tras ocho y medio años combates y ocupación de Irak por parte de EE.UU., no se ha alcanzado el éxito ni la sostenibilidad. Es más, «Irak sigue siendo un lugar extraordinariamente peligroso», dijo el Inspector inspirado por Job. (Michael Shank, Guardian, 6 de agosto de 2011.)

El SIGIR también reporta que han abundado los abusos financieros, lo cual debió haber obligado al Congreso a reconsiderar la magnitud del presupuesto del Pentágono. Por el contrario, el otrora frugal secretario de Defensa Leon Panetta alertó de que los recortes de defensa debilitarían al país. ¿Hacernos indefensos ante un ataque de Marte?

Sin embargo, el informe del Inspector General Especial demuestra que los recortes ciertamente podrían poner en peligro las ganancias mal habidas de los contratistas y de aquellos militares que reciben sobornos de su parte

Un ejemplo que cita el SIGIR es Anham, una compañía que factura al gobierno $4 500 dólares por un cortacircuitos de $183 (precio en una ferretería) y $900 por un chucho de control de $7. Podemos relacionar esas cifras con los miles de millones de dólares gastados en Investigación y Desarrollo de nuevos sistemas de armamento, aviones súper invisibles a reacción y bombarderos aún más letales. (¿De qué otra manera podríamos defendernos de 19 maníacos suicidas saudíes armados de cortadores de cajas?)

Mientras nosotros (en realidad muy pocos de nosotros) nos dedicamos a una guerra contra el terror en Irak, Pakistán, Afganistán, Yemen, Libia, Somalia y países de los cuales se supone que no sepamos, algunos héroes uniformados alabados en eventos deportivos han combinado su defensa de la seguridad nacional con las ganancias.

El Sargento de Primera Clase Richard Evick fue arrestado por recibir más de $170 000 dólares en sobornos de parte de dos firmas que tenían contratos con el Departamento de Defensa de EE.UU. en Kuwait. También se acusó a Vick, junto con su asociado Crystal Martin, de lavar dinero por medio de cuentas bancarias en Kuwait y Estados Unidos. Recuerden, las firmas tuvieron que pagar los sobornos, pero siguen haciendo negocios con el Departamento de Defensa.

En mayo, un ex mayor del Ejército de EE.UU. admitió haber recibido $400 000 por falsificar un acuerdo con contratistas de agua embotellada en Kuwait. Los contratistas continúan vendiendo el agua embotellada.

Un oficial de la Infantería de Marina en Irak aceptó «honorarios» por lavar dinero de sobornos de los contratistas. Abundan historias de soldados que roban equipos dedicados a la ayuda a Irak. Mientras Obama engaña con las decisiones para reducir drásticamente la cifra de soldados norteamericanos (unos 50 000 permanecen, además de unos 60 000 contratistas) Irak sigue siendo el sitio donde se lucha y estallan bombas en lugares considerados seguros. El robo y el tejemaneje financiero también ese extiende a Afganistán, lo que ha dado al soborno mala fama.

Los chanchullos comenzaron mucho antes de estas guerras. Un informe del Inspector General en marzo de 2000 aseguró que el Pentágono no podía rastrear casi una tercera parte de las entradas de contabilidad en su presupuesto de $7,6 mil millones. No hay rastros, reportó el Pentágono.

En 2005, el Congreso «solucionó» el problema al excusar al Departamento de Defensa de gastar dinero en una auditoría -hasta que el secretario de Defensa presentara un plan para mejorar el manejo financiero. El Congreso dio al Pentágono hasta 2017 para que terminara su auditoría, pero en 2010, «funcionarios del Pentágono declararon que el cumplimiento de la meta de 2017 pudiera no ser realista y que la agencia pudiera necesitar más dinero del Congreso para lograr una auditoría completa». En el año fiscal de 2010, casi la mitad de los contratos concedidos en los $366 mil millones no estaban totalmente completados. (Sección 376 de la Ley de Autorización de Defensa Nacional para el Año Fiscal 2006. Shank)

Finalmente, un indignado Peter de Fazio (demócrata por Oregón) dijo: «Los mandamases del Pentágono tienen tanto descaro que vinieron a una audiencia el otoño pasado y dijeron: ‘Si ustedes quieren que se complete la auditoría para 2017, vamos a necesitar más dinero para construir el sistema que se pueda auditar’.» (April Baer, 8 de julio de 2011, http://news.opb.org/article/defazio-amendment-seeks-pentagon-audit/)

En julio, la Cámara de Representantes aprobó la enmienda de DeFazio para «auditar al Pentágono en el proyecto de ley de asignaciones de Defensa. «El Pentágono ha gastado más de $10 billones desde 1990 y gastará más de $4 billones en los próximos cuatro años sin siquiera pasar una auditoría», dijo DeFazio. «No hay razón para que la mayor y más cara agencia del gobierno federal oculte del escrutinio sus libros de contabilidad».

¿Ha contribuido a la seguridad nacional el hecho de que el Departamento de Defensa haya gastado billones de dólares -parte de los cuales han sido robados o se han perdido inexplicablemente? ¿O nos habremos convertido en víctimas de lo que Eisenhower advirtió hace unos 50 años? Un complejo militar-industrial-científico institucionalizado ahora tiene bases y empresas relacionadas con el servicio militar en la mayoría de los distritos congresionales -la sala norteamericana, desde donde lanza sus tontas guerras y también practica el robo a gran escala.

Fuente: http://progreso-semanal.com/4/index.php?option=com_content&view=article&id=3767:un-ladron-en-la-sala&catid=3:en-los-estados-unidos&Itemid=4