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Entrevista a Aboubakr Khamlichi, miembro del partido marroquí Vía Democrática

Una mirada al Sahara desde Marruecos

Fuentes: Radio Guiniguada

Actualmente para todos los saharauis el único partido interlocutor democrático en Marruecos es Vía Democrática. Es el único partido dentro de la esfera política marroquí que no está controlado o atado al poder con una postura a favor del Sahara que viene de los tiempos de Serfaty AK: En Vía Democrática a partir de los […]

Actualmente para todos los saharauis el único partido interlocutor democrático en Marruecos es Vía Democrática. Es el único partido dentro de la esfera política marroquí que no está controlado o atado al poder con una postura a favor del Sahara que viene de los tiempos de Serfaty

AK: En Vía Democrática a partir de los años ’90 hemos pasado a trabajar de una forma legal después de dos décadas de clandestinidad en la organización marxista leninista Ila l-Amam. Así hemos cambiado de nombre para entrar en otras formas de trabajo, pero seguimos representando  una  continuidad de la organización Ila l-Amam trabajando por los mismos principios. Para recordar, Ila l-Amam se declaró por la autodeterminación del pueblo sahraui desde 1972, o sea antes de la constitución del POLISARIO y antes de que el Estado Marroquí empezara el proceso por la marroquinización del Sahara.

¿Vía Democrática en el tema de la autodeterminación está con el pueblo saharaui?

AK: Sí, ya que constituye uno de los principales elementos de nuestro programa político,  y lo manifestamos abiertamente  dentro y fuera de Marruecos.

¿Sin ningún problema?

AK: Tuvimos al principio alguna cautela cuando empezamos a trabajar legalmente, en la organización Ila l-Amam, ya que éramos un movimiento clandestino; nuestras posiciones sobre el derecho de autodeterminación del pueblo las manifestábamos en todas nuestros comunicados y artículos políticos. Así desde 1995 -año de la constitución de Vía Democrática- nuestra posición era clara pero teníamos otras prioridades que exigían nuestros primeros años de organización, pero una vez superada esta fase y después de haber podido conseguir la legalidad empezamos a manifestar nuestra posición abiertamente en nuestro periódico, nuestras conferencias y actividades tanto al interior del país como fuera.

Y últimamente hemos sido invitados al palacio para participar en dos reuniones sobre el Sahara, que hemos rechazado en base a la ausencia de una verdadera voluntad para buscar una solución justa.

Hay quienes hablan de que Marruecos está dando pasos importantes hacia la democracia, ¿ha habido tales avances?

AK: En Marruecos desgraciadamente estamos muy lejos de un estado democrático, y  la Constitución actual lo confirma ya que el artículo 19 otorga plenos poderes jurídicos, ejecutivos y legislativos a la persona del Rey. En segundo lugar las instituciones no tienen ningún poder, es el palacio el que sigue teniendo todos los poderes hasta ahora, y la  ausencia de las libertades y la represión sistemática de todos los movimientos contradicen dichos discursos. Y basta presentar los resultados de las últimas elecciones legislativas en septiembre 2007, donde se dio la más baja participación -un 17%- para confirmar que no existe ningún indicio de democracia para el pueblo marroquí. Ahora, claro que la lucha de los movimientos sociales y democráticos empieza a conseguir ciertas conquistas. 

La prensa suele exponer dos Marruecos diferentes, el que se vende como destino turístico y el del Atlas, de las aldeas beréberes, donde la situación es muy diferente.

AK: Y en las ciudades también, hay barrios populares donde hay mucha miseria, y los indicadores de la ONU sitúan a Marruecos en el lugar 126 de pobreza. El nivel de analfabetismo es muy grande: mujer 60-65%, en el medio rural 80%, y casi 50% en el resto,  y muy difícil el tema de la sanidad, del trabajo, y la renta per cápita también es muy baja.

¿Cuál es la visión que la población marroquí tiene actualmente sobre el Sahara?

AK: Creo que este tema con el tiempo ha perdido credibilidad a nivel del pueblo, ya hace tiempo que el pueblo no tiene interés ante esta situación, no le importa el tema del Sahara. No son los años ’70 en que había mucha propaganda y mucha ilusión, ya que después con el tiempo el tema ha perdido credibilidad y el pueblo no habla de esto.

Es un problema del gobierno y los partidos políticos

AK: Sí, es sobre todo en el palacio, pero tanto el tema de la democratización como el del Sahara han perdido interés para la gente. Al pueblo ahora lo que le interesa es el trabajo, sus  condiciones de vida, y ya son más de 30 años hablando del Sahara, es un tema muy desgastado, lo que le interesa ahora a la gente en la calle es su situación familiar. El pueblo ahora no se interesa, no está muy afanado por hablar del tema del Sahara, ni del «proceso democrático», porque ya no tienen ninguna  credibilidad.

Y por supuesto al rey no le interesa que se produzcan cambios en Marruecos…

AK: Al palacio y toda la mafia que está alrededor y que aprovecha estas situaciones favorables para sus intereses. Sin embargo al mismo tiempo hay muchas movilizaciones, contra el encarecimiento de la vida por ejemplo, aunque esos movimientos no son suficientes en este momento para poder crear cambios, pero luchas hay siempre. La prensa libre ha sacado a la luz algunos temas muy graves pero han sido castigados muy fuertemente.

Hablamos con frecuencia de la violación de lo derechos humanos en el Sahara por parte de Marruecos, pero es que en ese país también se violan constantemente los derechos humanos.

AK: Desde los años ’70 tenemos un movimiento cada vez más fuerte de defensa de los derechos humanos, no sólo de los marroquíes sino de los compañeros saharauis, hay solidaridad con ellos desde la Asociación Marroquí de Derechos Humanos que tiene mucha fuerza y es muy conocida, y generalmente los informes sobre derechos humanos en Marruecos se hacen en base a los datos que aporta la Asociación; y además la mayoría de miembros somos militantes de Vía Democrática. Ya llevamos muchos años en esta lucha, desde Hassan II. Es un trabajo muy importante y muy difícil, y la peor parte es la que se han llevado los saharauis con la represión militar y con tantos desaparecidos.
Pero sabemos que nada de esto se dice en Canarias y en España, no sólo por el trabajo de los consulados marroquíes sino sobre todo por los medios de comunicación que son los que llegan a la gente y siempre sacan las mismas cosas y la misma opinión.

¿La relación de Vía Democrática con los otros partidos en Marruecos existe?

AK: Con la izquierda radical aunque tienen otra postura sobre el Sahara, hemos constituido una coalición política con tres partidos: el partido de Vanguardia, el Partido Socialista Unificado y el partido Congreso Itihadi. Y como en la Vía Democrática su principal acción es con los movimientos sociales, sindicales, de derechos humanos, de mujer, amazigh,… pues ahí luchamos junto a todos aquellas fuerzas vivas que comparten con nosotros dichos temas.  

Otro asunto es el apoyo del gobierno de Marruecos a Israel respecto al asunto con Palestina.

AK: Las más grandes manifestaciones de apoyo a Irak y a Palestina se han dado en Marruecos, a nivel de países árabes son las más grandes y suelen producirse de forma espontánea en todas las ciudades y pueblos de Marruecos, se organizan marchas de más un millón de personas, pero efectivamente la política del régimen marroquí tiene muchos vínculos subterráneos con Israel.

Aboubaker el-Khamlichi es miembro de la organización marxista-leninista Ila l-Amam desde 1973, co-fundador del partido Vía Democrática, miembro de la Unión Marroquí de Trabajadores (UMT), ex-prisionero político de 1985 al 1991
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