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Entrevista a Higinio Polo, doctor en Historia Contemporánea

USA: El Estado delincuente

Fuentes: Fusion

Es Doctor en Historia Contemporánea e intelectual comprometido. Ha publicado numerosos artículos y libros sobre cuestiones políticas y culturales, aportando siempre una visión crítica de los acontecimientos. En USA: El Estado delincuente (Ed. Viejo Topo), Higinio Polo analiza la actividad de los EEUU en distintos escenarios del planeta y pone de manifiesto los mecanismos en los que se apoya el nuevo imperialismo norteamericano

Viajó a Iraq para comprobar en persona los estragos que causó la política norteamericana a la población iraquí. Se acercó al sufrimiento de aquellas gentes y luego quiso contarlo para que una vez más conociésemos de cerca «la crueldad y fatalidad del sufrimiento en un conflicto bélico». Un conflicto «originado por Bush, un señor de la guerra más peligroso que los guerreros asesinos de Afganistán, Somalia, Liberia o Sudán, porque su poder es mucho mayor».

-EEUU se ha convertido en un Estado delincuente, comenta en su libro. ¿Cuáles son los ejes sobre los que se apoya para hacer esta afirmación?
-Todos los Estados, por definición, cometen atropellos. Sin embargo, desde la progresiva codificación jurídica de las relaciones internacionales entre países, a lo largo del siglo XX, acompañada de la proclamación de la Carta de las Naciones Unidas, de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, de las distintas Convenciones de Ginebra y otros textos jurídicos semejantes, los ciudadanos del mundo han conseguido una protección de sus derechos humanos y cívicos que no es desdeñable, y, además, los procesos revolucionarios y progresistas han arrancado cotas de libertad y de justicia que han limitado la arbitrariedad del capitalismo. Es cierto que hoy esa realidad coexiste con la actuación depredadora de las empresas transnacionales y de los principales Estados capitalistas, que pretenden continuar apropiándose de las riquezas del mundo, como vemos en el caso del petróleo y de muchas otras materias primas, y siguen extorsionando a los trabajadores de los cinco continentes y limitando la libertad. Por eso, cuando los Estados Unidos proclaman que sus intereses están por encima del derecho internacional, que van a recurrir a las guerras preventivas, y vemos que no dudan a la hora de bombardear poblaciones civiles, que recurren a la tortura y a los asesinatos sistemáticos, podemos hablar, con rigor, de un Estado delincuente que incumple los tratados internacionales y se ha convertido en el principal factor de inestabilidad mundial. Además, hago notar, por si alguien lo ha olvidado, que Estados Unidos es el único país del mundo que ha utilizado todas las armas de destrucción masiva, convencionalmente reconocidas como tal: las nucleares, químicas y bacteriológicas, y que lo ha hecho contra poblaciones civiles. Ningún otro país ha sido capaz de hacer algo semejante.

-¿Qué cambios ve o espera en este segundo mandato del presidente Bush?
-El gobierno norteamericano va a continuar impulsando su programa de dominación planetaria, aunque es muy dudoso que consiga sus propósitos, si nos atenemos a la oposición mundial que están suscitando, al fracaso evidente de la ocupación de Iraq, al declive de su propia economía y a sus dificultades para mantener un nivel de vida que está muy por encima de sus posibilidades. Principales focos de interés: Oriente Medio y Asia Central, y, en segundo plano, Oriente y América Latina. Estados Unidos continuará dirigiendo su política y su diplomacia hacia la contención del emergente poder chino y querrá culminar la destrucción del espacio estratégico de Moscú, mientras procura mantener la dependencia europea a través de la OTAN y de sus satélites en el viejo continente, sobre todo Gran Bretaña, Italia y Polonia. Por otra parte, Washington sabe que una crisis latente, en su propio país, amenaza las bases de su poder, y, por si fuera poco, Bush y su círculo están empeñados en destruir el parcial sistema de protección social con que cuenta la población norteamericana.
Junto a ello, es sabido que Estados Unidos importa multitud de productos de todo el mundo y entrega a cambio papel: esos dólares, aunque continúen siendo atesorados como una reserva estratégica por muchos países, no van a ser aceptados indefinidamente, como muestran los cautelosos movimientos de Japón, China y otros países que explican la debilidad del dólar, y, al mismo tiempo, el doble déficit (comercial y fiscal) norteamericano que va a seguir creciendo. Esa situación insostenible a medio plazo puede desembocar en una huída hacia delante: la guerra como solución a la crisis. No quiero ser alarmista, pero ésa es una de las hipótesis con las que hay que trabajar. La situación en Iraq, las cada vez más claras amenazas hacia Irán, Corea del Norte, Siria y otros países, muestran hasta qué punto los sectores de extrema derecha que dirigen el gobierno norteamericano juegan con la idea de las guerras preventivas, que pueden desembocar en conflictos generales muy peligrosos. El gobierno Bush no podrá atender tantos frentes, pero no dudará, si es necesario, en incendiar territorios enteros.

-Estamos asistiendo a un éxodo de norteamericanos -muchos de ellos famosos- que dicen salir del país porque están en contra de la reelección de Bush y su política. Un hecho curioso teniendo en cuenta el exacerbado patriotismo americano.
-El origen de esa corriente se encuentra en los años de la caza de brujas de McCarthy, que no fue un loco, como hoy es presentado, sino el instrumento utilizado por el poder económico y político norteamericano para aterrorizar a los sectores progresistas y desmantelar el Partido Comunista y otras fuerzas de izquierda. La marcha de Charles Chaplin de los Estados Unidos, en esos años, también acusado de tener simpatías comunistas, puede ejemplificar esa actitud, y Gore Vidal hace años que no vive en su país, entre otros casos que podríamos citar. Sí, son significativos esos abandonos, aunque, para ser rigurosos, no puede hablarse de una huída semejante al éxodo europeo ante el ascenso del nazismo. Y ese patriotismo de que usted habla está arraigado en los sectores más conservadores y religiosos del llamado Bible Belt, el «cinturón de la Biblia» que se extiende, más o menos, por el centro geográfico de los Estados Unidos. Unos y otros no tienen nada que ver: son las dos caras de América.

-«No está escrito que el nuevo capitalismo vaya a ser derrotado: en todo caso, dependerá de la capacidad de los movimientos revolucionarios y democráticos para levantar un gigantesco frente opositor que recorra los cinco continentes», ha escrito usted. ¿Cómo se articularía ese frente opositor? ¿No cree que existe ya una semilla?
-En mi opinión, es urgente la recomposición de las fuerzas políticas de izquierda, de los partidos comunistas, de las agrupaciones y corrientes anarquistas, y la revitalización del movimiento sindical internacional que, además, debe abandonar las posturas de sumisión a una idea de crecimiento económico y de participación en la gestión capitalista que hace aguas por todas partes. También es urgente el fortalecimiento de los movimientos de rechazo contra el capitalismo y la construcción de una amplia coalición que reconstruya la razón socialista, el imaginario colectivo simbolizado por la bandera roja de los trabajadores, de los pobres, de los marginados. Desde luego que existen semillas, y muy importantes. El ejemplo de algunos países que resisten al imperialismo, la presencia del movimiento altermundista y de las organizaciones de izquierda que no han claudicado ante el sistema, permiten hablar del inicio de una recomposición. Otra cosa es el sistema de Estados que se enfrentan hoy en el planeta, y que, simplificando, opone a los Estados Unidos el embrión de una coalición, contradictoria y confusa pero interesante, en el que participan Pekín y Moscú, pero también Berlín y París. Ese esquema debe estar presente en los análisis de la izquierda.

-Todos los días escuchamos el número de víctimas causadas por bombas de la resistencia iraquí. Las muertes no se detienen. ¿Cómo es la realidad en aquel territorio «controlado» desde hace tiempo por EEUU?
-Si me permite, haré dos precisiones. Primera: los atentados terroristas que tienen lugar en Iraq contra la población civil son condenados por la resistencia, y es muy sospechoso el origen de sus autores. Sólo hay que recordar el asesinato de Margaret Hassan y las bombas en mercados o mezquitas. Otra cosa es el ataque de la resistencia a las fuerzas de ocupación y a sus cómplices. Segunda: en estos dos años de guerra y ocupación, la gran mayoría de las muertes no han sido causadas por la resistencia, sino por los bombardeos sobre la población civil lanzados por la aviación norteamericana, y por las operaciones de castigo contra las ciudades que se oponen con más fuerza a la ocupación. Mientras las explosiones de coches-bomba (insisto, muchas de ellas sospechosas), reciben una atención informativa inmediata de la gran prensa internacional, las muertes causadas por los soldados ocupantes son silenciadas. Le pondré un ejemplo reciente: el 14 de enero, diez iraquíes murieron cuando un tanque norteamericano arrolló el minibús en que viajaban, en Muktadia. Ni un solo periódico se hizo eco de la matanza. Y, debe recordarse que, solamente en Faluya, los norteamericanos, en una lucha desigual, han causado miles de muertos y han pisoteado las Convenciones de Ginebra. Sabemos, también, que amplias zonas de Iraq están, en la práctica, en poder de la resistencia, e ignoramos las matanzas ocasionadas por los miles de mercenarios (contratistas, les llaman, con el lenguaje hipócrita y falsario de los ocupantes) que, desde luego, no están precisamente en Iraq para hacer trabajos humanitarios. Como conclusión, puede decirse que, a medio plazo, la ocupación de Iraq va a saldarse con un duro fracaso para Washington, aunque en el camino, decenas de miles de personas morirán.

-Pinochet y Sadam parece que podrían ser juzgados en un tiempo no muy lejano. ¿Se trata de una coincidencia temporal? ¿Qué interés hay detrás de cada uno de estos procesos y para quién?
-Es una gran victoria del movimiento popular chileno que Pinochet sea encausado: quienes lo encumbraron lo abandonan hoy; ya no les sirve. Washington también abandonó al siniestro Suharto, en Indonesia, y podría poner otros ejemplos. El caso de Sadam Hussein está ligado a la evolución de la situación militar en Iraq, y su juicio público puede resultar embarazoso para los Estados Unidos, por lo que no es descartable un juicio-farsa que sea más una operación de propaganda que una rendición de cuentas ante una justicia independiente iraquí, que, hoy por hoy, no existe. La figura de Sadam no es relevante para la resistencia iraquí. Es un recuerdo del pasado, cómplice en otro tiempo de Washington, como Pinochet. No me resisto a recordar que fue el dictador Franco quien otorgó la máxima condecoración española a Sadam Hussein, la «Gran Cruz de Isabel la Católica».

-Comenta que el expresionismo abstracto fue un movimiento artístico impulsado por empresas y fundaciones, tapaderas de la CIA, que fue utilizado como un arma más en la lucha contra la Unión Soviética y el comunismo. ¿Qué había detrás de ese movimiento artístico?
-Había muchas cosas, también intuiciones artísticas interesantes, pero sus principales representantes aceptaron el dinero sucio de la CIA y las ventajas que para los artistas suponía su sumisión al poder. Detrás de ello, en síntesis, estaba la pretensión de propagar el vigor de la sociedad capitalista norteamericana, de combatir en todo el mundo las tendencias artísticas comprometidas con la realidad social, arraigadas en la izquierda, golpear a las propuestas artísticas ligadas al comunismo y arrebatar a París la capitalidad del arte mundial, en favor de Nueva York. No era poco. Consiguieron desacreditar, en parte, la idea de un arte, de una literatura comprometida con su tiempo y ligada a los movimientos progresistas. Todavía hoy persisten algunas de sus consecuencias.

-Defíname brevemente el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial desde su propia perspectiva.
-Cuando nacieron, en Bretton Woods, ambos organismos eran la expresión del nuevo escenario estratégico y de la emergencia del poder norteamericano. El mundo ha cambiado mucho desde entonces, pero, esencialmente, continúan siendo instrumentos del poder imperial norteamericano.