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7 Millones de minas en el Sahara Occidental

Fuentes: Rebelión

Este fin de año ha sido el más singular de mi vida. Lo he pasado en pleno desierto del Sáhara, con un poco de miedo, ¡rodeado de 7 millones de minas! Participé en la protesta mensual de la organización saharaui Gritos Contra el Muro Marroquí (http://haiyusahara.wordpress.com/2012/11/13/plataforma-gritos-contra-el-muro-marroqui) y pasamos la noche de fin de año, en […]

Este fin de año ha sido el más singular de mi vida. Lo he pasado en pleno desierto del Sáhara, con un poco de miedo, ¡rodeado de 7 millones de minas! Participé en la protesta mensual de la organización saharaui Gritos Contra el Muro Marroquí (http://haiyusahara.wordpress.com/2012/11/13/plataforma-gritos-contra-el-muro-marroqui) y pasamos la noche de fin de año, en una jaima a unos 300m de los soldados marroquíes que custodian el Muro de la Vergüenza construido por Marruecos.

Este muro de 2.720 km (el segundo más largo del mundo después de la Muralla China), protegido por más de 100.000 soldados marroquíes, es una infraestructura colosal para garantizar la ocupación del Sáhara Occidental por parte de la monarquía alauita. El último reducto del colonialismo en África.

El resumen histórico es que España sometió y saqueó el territorio del Sáhara Occidental desde 1920. Hacia 1968 y con el auge de la descolonización en el continente, comenzaron intensos movimientos de emancipación saharauis, que dieron lugar a la creación del Frente Polisario. En 1975, en pleno declive del franquismo, España abandonó el Sahara Occidental sin cumplir la promesa de retornar el territorio a los saharauis, y presionada por una manifestación de 300.000 marroquíes organizada por el rey Hassan II, hizo un acuerdo con Marruecos y Mauritania para entregar la soberanía saharaui a estos dos países, que se hizo efectiva el día de la muerte de Franco.

Ante la ocupación por parte de Marruecos y Mauritania, el Polisario se resistió y anunció la creación de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD). La represión emprendida por Marruecos y Mauritania fue inmediata, por lo que gran parte de la población huyó hacia el desierto. Marruecos no se detuvo y bombardeó a la población civil en fuga. El bombardeo con bombas, napalm y fósforo blanco fue de tal brutalidad que hace imposible la reconciliación.

Por eso hace 38 años que unos 100.000 saharauis se refugiaron en Argelia, donde funciona el gobierno de la RASD en el exilio, a la espera de poder volver, mientras otros 100.000 saharauis permanecieron bajo ocupación marroquí.

Con pocos medios pero con un gran conocimiento del territorio, el Frente Polisario ganó repetidas batallas en Mauritania que terminó renunciando a su parte del botín en 1979. Por el contrario, Marruecos siguió ocupando el Sahara Occidental a pesar de las frecuentes derrotas ante el Polisario, por eso de 1980 a 1987 construyó un muro para complicar las incursiones guerrilleras.

El muro divide completamente el Sáhara Occidental dejando en el lado marroquí la zona más rica (las minas de fosfatos más grandes del mundo, importantes minas de hierro, costas con abundante pesca y con grandes posibilidades de contener yacimientos de petróleo), mientras que en el otro lado queda una zona desértica controlada por el Polisario.

En 1991 Marruecos y el Polisario firmaron un acuerdo de paz, bajo el auspicio de la ONU, con la promesa de celebrar un referéndum de autodeterminación. Pero hace 23 años que se pospone por las trabas de Marruecos, que últimamente ya no lo acepta contemplando, como máximo, un plan de autonomía, al tiempo que va comprando voluntades entre los países más influyentes a base de contrapartidas en las explotaciones de los yacimientos y la pesca.

Más de 80 países reconocen la RASD, la mayoría africanos y latinoamericanos, mientras que EEUU, Francia, España y el conjunto de la UE, lo tratan como una cuestión interna de Marruecos… Esto nos suena… ¿Podríamos los catalanes imaginarnos tener que esperar más de 23 años para poder realizar la consulta sobre la independencia de Cataluña?

Los saharauis deben tener el derecho de poder decidir su futuro, como cualquier otro pueblo del mundo, y España no puede mirar hacia otro lado, diciendo que la monarquía alauita es hermana de la borbónica, y acabar convirtiendo a Marruecos en el interlocutor a expensas del Sahara Occidental, un territorio que España ocupó, saqueó y, finalmente, abandonó entregándolo a la codicia marroquí.

¿Y Cataluña? Igualmente está por ver el papel que jugará un futuro estado catalán… De momento, el President de la Generalitat, Artur Mas (de la derecha catalana) ya ha enviado una de sus cartas informativas sobre el proceso catalán a Marruecos (no hay problema, debemos explicarnos ante todos los países del mundo, claro que sí) pero esperemos que Marruecos no se convierta en otro estado prioritario para la diplomacia catalana como Mas trató a Israel, en detrimento «involuntario» de los palestinos y saharauis, menos interesantes estratégicamente hablando, según la derecha catalana…

Lo digo porque me viene a la cabeza la única conversación que mantuve con el expresidente de la Generalitat de Cataluña, Jordi Pujol (también de la derecha catalana), cuando él gobernaba, que vino a felicitarnos en una recepción de un premio que nos habían dado y, coincidía que esa semana había recibido al monarca marroquí en Barcelona. Le reproché que porqué no le había hecho ninguna crítica pública por la cuestión saharaui (una cuestión en la que los catalanes deberíamos ser especialmente solidarios, no solo la izquierda catalana) y el President, incómodo, tiró pelotas fuera argumentando que en Marruecos teníamos muchos intereses comerciales y que la pregunta pública sobre el Sahara no era adecuada… y se alejó disimuladamente.

Porque pregunto… no querremos, los catalanes, tener un estado para después avergonzarnos de sus actuaciones y alianzas, ¿verdad?

Al final, si ignoramos la situación de los saharauis, si los dejamos abandonados en los campamentos de refugiados, si no les damos ninguna salida y, en definitiva, si no hacemos nada… los abocaremos de nuevo a la guerra…

Jordi Oriola Folch, es realizador audiovisual

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.