Tres personas perdieron la vida durante un tiroteo ocurrido el 18 de mayo en el Centro Islámico de San Diego. El Centro es la mezquita más grande del condado de San Diego y alberga también la escuela Al Rashid. Además, los dos adolescentes que presuntamente abrieron fuego contra el Centro han fallecido, al parecer por suicidio.
Una de las víctimas fue Amin Abdullah, guardia de seguridad y padre de ocho hijos. Llevaba 10 años trabajando en el Centro. Abdullah es considerado un héroe por haber sacrificado su vida para proteger a los niños que se encontraban en el centro durante el tiroteo. Afortunadamente, ningún niño resultó herido.
Mundo Obrero coincide con la valoración del Consejo de Relaciones Americano-Islámicas (CAIR), uno de los mayores grupos de defensa y derechos civiles musulmanes de EE. UU. En su comunicado, el CAIR condenó el tiroteo afirmando: «Nos sentimos profundamente consternados, pero en absoluto sorprendidos, al saber que, según se informa, quienes atacaron el Centro Islámico de San Diego estaban motivados por el odio antimusulmán».
El CAIR continuó: «El odio contra los musulmanes estadounidenses está completamente fuera de control. Numerosos políticos han pasado el último año afirmando que todos los “musulmanes moderados” deberían ser eliminados, que las mezquitas y las escuelas primarias estadounidenses deberían cerrarse, y que los musulmanes estadounidenses deberían ser expulsados de nuestra nación. La semana pasada, los republicanos de la Cámara de Representantes celebraron una audiencia en el Congreso para avivar las llamas del odio contra los musulmanes estadounidenses, sus lugares de culto e incluso los escolares musulmanes.
«Un ataque mortal contra una mezquita estadounidense era tan previsible como inaceptable. El odio contra los musulmanes es una de las últimas formas de intolerancia que aún se toleran en la sociedad estadounidense, y ya es hora de que se ponga fin a la tolerancia hacia este odio». (cair.com, 18 de mayo)
Dos mil personas asisten el 21 de mayo de 2026 a un acto conmemorativo en memoria de las tres víctimas asesinadas en el Centro Islámico de San Diego. (Foto: Al-Jazeera)
En su página web, el Centro Islámico de San Diego afirma que su misión es «colaborar con la comunidad en general para atender a los más desfavorecidos, educar y mejorar nuestra nación». (icsd.org) Las otras dos víctimas mortales fueron Mansour Kaziha y Nader Awad. Al igual que Abdullah, se les considera héroes. Dos mil personas asistieron el 21 de mayo a un acto conmemorativo en San Diego en memoria de las tres víctimas.
El verdadero culpable: la islamofobia
Puede que los dos adolescentes apretaran el gatillo que acabó trágicamente con la vida de tres personas. Sin embargo, este tiroteo no ocurrió en el vacío. Se produjo en medio de una ola de odio antimusulmán, también llamada islamofobia, impulsada por la clase dominante imperialista estadounidense, sus políticos y los medios de comunicación corporativos, que tienen como objetivo el islam como religión y cultura arraigada principalmente en las naciones oprimidas del mundo.
La islamofobia en Estados Unidos alcanzó su punto álgido tras el 11 de septiembre de 2001 (11-S), cuando los gobernantes estadounidenses convirtieron a todos los musulmanes en chivos expiatorios de los atentados contra el World Trade Center y el Pentágono. Personas al azar que vestían ropa tradicional musulmana fueron objeto de agresiones físicas, algunas de las cuales provocaron la muerte de varias personas.
Tras el 11-S se aprobaron leyes reaccionarias, como la Ley Patriota de 2001 (Uniting and Strengthening America by Providing Appropriate Tools Required to Intercept and Obstruct Terrorism), con el fin de tildar falsamente a los árabes y a los musulmanes en general de «terroristas». El objetivo era justificar las invasiones estadounidenses de Afganistán e Irak y permitir que la administración de George W. Bush deportara o encarcelara a personas musulmanas.
Un ejemplo es el de Aafia Siddiqui, quien (junto con sus hijos) fue secuestrada por Estados Unidos en Pakistán en 2003. Fue condenada a 86 años de prisión por un tribunal federal de EE. UU. y permanece recluida en una prisión federal cerca de Fort Worth, Texas, desde 2010.
El sionismo es racismo
El 7 de octubre de 2023, las organizaciones de la Resistencia Palestina se levantaron contra la ocupación israelí con la heroica «Inundación de Al-Aqsa». Cuando las fuerzas de ocupación israelíes respondieron con una guerra genocida contra el pueblo de Gaza, se desarrolló en todo el mundo un movimiento de protesta contra este genocidio.
En Estados Unidos, estas personas que se manifestaban han sido detenidas por las autoridades y demonizadas por los medios de comunicación burgueses como «antisemitas». El hecho de que los medios de comunicación corporativos tachen cualquier acción a favor de Palestina de «antisemita» echa más leña al fuego de la islamofobia y fomenta actos de racismo, como los que tuvieron lugar en San Diego.
Desde 1975 hasta 1991, se celebró anualmente en la Asamblea General de las Naciones Unidas una votación simbólica sobre la propuesta de que «el sionismo es colonialismo y racismo». La mayoría de los países, situados principalmente en el Sur Global, votaban «sí», mientras que los votos en contra procedían siempre del Estado sionista de Israel, de Estados Unidos y, en su mayoría, de otros países imperialistas. La Resistencia Palestina ha solicitado que el movimiento mundial ayude a resucitar «El sionismo es racismo» como eslogan principal.
Son frecuentes los llamamientos públicos para poner fin al «odio antijudío». Sin embargo, no puede decirse lo mismo de los llamamientos para acabar con el odio antiárabe o antimusulmán. Esa simpatía hacia los musulmanes, que sería un antídoto bienvenido contra la islamofobia, no sirve a los intereses geopolíticos del imperialismo estadounidense y de su aliado, el decadente Estado terrorista de Israel.


