El sábado 4 de julio, millones de personas en todo Estados Unidos colocarán la bandera nacional en sus casas y celebrarán no sólo el Día de la Independencia de su país, sino también el 250 aniversario de la fundación de la nación. Pero alguien de visita en Washington podría preguntarse si la celebración es por los 250 años o una oda al presidente Donald Trump.
Lonas de 10 metros de altura sobre edificios federales con la imagen de Trump, programas para medicamentos y asistencia gubernamental a estudiantes que llevan la etiqueta “TrumpRX” y “Cuentas Trump”, el anuncio de que “su arco del triunfo” se construirá al otro lado del río Potomac frente al monumento a Lincoln, billetes conmemorativos de 250 dólares que marcan el 250 aniversario llevarán la imagen del mandatario, así como unos 40 mil pasaportes conmemorativos. El Presidente es el orador principal en todos los actos conmemorativos, incluyendo el que se llevará a cabo el Día de la Independencia.
Aunque nadie duda del tamaño del ego presidencial –él mismo lo infla– detrás de tanta celebración está el negocio, con el uso de los festejos para promover la marca Trump y ganar dinero para su familia y aliados. Esta semana, el presidente reveló en su declaración fiscal anual que a través de sus empresas e inversiones ganó al menos 2 mil 200 millones de dólaresdesde su regreso a la Casa Blanca en enero de 2025. Trump y su familia han lanzado numerosas iniciativas de negocios para lucrar con su presidencia, creando lo que algunos críticos califican como un nivel de corrupción oficial sin precedente. The New Yorker estima que el Presidente y su familia han ganado al menos 3 mil 400 millones de dólares, aprovechando su cargo, desde que regresó al poder en enero de 2025, atrayendo inversiones de negocios en Medio Oriente, Europa y hasta en México.
El presidente suele argumentar que no está lucrando, que su único interés es “hacer grande otra vez” al país, incluyendo remodelar su capital. Por eso, dice, está solicitando donaciones privadas para financiar la renovación de la Casa Blanca, las celebraciones del 4 de julio y otras actividades patrióticas. Pero un estudio reciente reveló que empresas privadas que generosamente han aportado al menos 400 millones de dólares para la construcción de un nuevo salón de baile en la Casa Blanca son las mismas que, en un plazo de seis meses después de sus contribuciones, recibieron contratos gubernamentales por valor de más de 50 mil millones de dólares.
Todo es negocio –desde las contribuciones a los proyectos de vanidad presidencial a los pagos para resolver disputas personales con empresas y universidades, a las contribuciones a cambio de indultos presidenciales. Recientemente, un acuerdo negociado por Trump y su secretario de Comercio, Howard Lutnick, abrió la puerta para que una empresa parcialmente propiedad de los dos hijos del Presidente, obtenga ganancias de las exportaciones de minerales desde Kazajistán, informó esta semana el New York Times. En mayo, el Pentágono otorgó un préstamo por 620 millones de dólares a una pequeña empresa para desarrollar un proyecto para reducir la dependencia de Estados Unidos sobre minerales de tierras raras de China, pero una de las razones por las cuales esta empresa relativamente desconocida fue seleccionada para el contrato lucrativo fue que tres meses antes el hijo del presidente, Donald Trump Jr, se convirtió en inversionista de ella. “La llamada llegó de la Casa Blanca, teníamos que concretar este acuerdo”, explicó una fuente.
La ironía es que al mismo tiempo que el gobierno de Estados Unidos acusa a su contraparte mexicana y a otras alrededor del mundo de corrupción, los medios informan que la corrupción se ha disparado del lado estadunidense de la frontera. Las familias Trump y Lutnick tienen vínculos con al menos 14 empresas que colaboran con el gobierno federal en el sector minero, según un informe del The New York Times.
El manejo empresarial por parte de Trump y sus cuates no es nada nuevo. Llevan décadas recurriendo a la intimidación y a tácticas ilegales –o de legalidad cuestionable– en la gestión de sus negocios, muchos de los cuales fueron fracasos colosales –seis empresas de Trump se han declarado en bancarrota. En el pasado, empresas controladas por Lutnick, actual secretario de Comercio, tuvieron que pagar más de 50 millones de dólares en multas por lavado de dinero, divulgaciones engañosas y otras ofensas.
En medio de la llamada Gran Feria en Washington, uno de los espectáculos para festejar el 250 aniversario de la Declaración de la Independencia de Estados Unidos, está una gran rueda de la fortuna, acertado símbolo de lo que hoy es Washington.
Fuente: https://www.lajornadainternacional.com/p/250-aniversario-trump


