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El arzobispado de Valencia provoca la indignación de las víctimas del franquismo

Fuentes: Gara

El proyecto del Arzobispado de València de erigir un macrosantuario en memoria de 233 «víctimas inocentes de la Santa Cruzada» ha provocado la indignación de las víctimas del franquismo y sus familias, que denuncian, además, la colaboración del PP, que ha donado a la Iglesia 4.000 metros cuadrados de terreno en una de las zona […]

El proyecto del Arzobispado de València de erigir un macrosantuario en memoria de 233 «víctimas inocentes de la Santa Cruzada» ha provocado la indignación de las víctimas del franquismo y sus familias, que denuncian, además, la colaboración del PP, que ha donado a la Iglesia 4.000 metros cuadrados de terreno en una de las zona más caras de la ciudad.

València fue la capital de la II República española en los últimos tiempos de la Guerra Civil y la última ciudad que cayó en poder las tropas fascistas, por lo que acogía a numerosos refugiados que habían huido del avance de las tropas de Francisco Franco en otras zonas.

Por eso, la represión que llevaron a cabo fue atroz. El Fòrum per la Memòria del País Valencià tiene catalogadas, con nombres y apellidos, 26.300 personas que fueron enterradas en las fosas comunes del cementerio. muchas de ellas arrojadas allí sin un ataúd. «Por eso, lo que quieren hacer nos parece una afrenta», explica a GARA Amparo Salvador, integrante del Fòrum per la Memòria.

Quienes están enterrados en las fosas comunes de València murieron entre el 1 de abril de 1939 y el 31 de diciembre de 1945. Es decir, fallecieron como consecuencia de la represión tras la victoria fascista. Algunos de ellos son de origen vasco. «A València le pasó lo mismo que a Alacant, que se convirtieron en una ratonera de la que nadie pudo huir. Después, nunca más se supo qué paso con toda esa gente, que eran miles y miles de personas. Ahora, por lo menos, sabemos dónde está una parte», señala.

El Fòrum per la Memòria denuncia que «no se puede considerar `inocentes’ a miembros de una organización como la Iglesia Católica, que se alió con Hitler y Mussolini para ejecutar un golpe de Estado criminal contra el Gobierno legítimo de la II República».

Amparo Salvador denuncia que en todo este proyecto el Arzobispado, además, se ha visto beneficiado económicamente, puesto que ha conseguido una permuta del Ayuntamiento, con la que se ha hecho con una decena de solares en València y un terreno colindante al complejo de la Ciutat de les Arts i de les Ciències. «El del Arzobispado es un proyecto tan faraónico como el de la Ciutat de les Ciències. Sólo los terrenos valen una traca de millones», destaca Amparo Salvador.

«Para nosotros, es un insulto directo a la memoria de las víctimas del franquismo. La Iglesia Católica estuvo totalmente implicada en la represión. Al acabar la guerra, València entera se convirtió en una inmensa prisión. Todos los conventos eran cárceles. Y todas las cárceles estuvieron regidas por órdenes religiosas. Tenemos 26.300 personas registradas con nombre, apellidos, lugar de procedencia y causa de la muerte que murieron por esa represión. Y ésa sí que era gente inocente», explica Salvador.

«Yo se lo dije claramente al arzobispo (Agustín García-Gasco). Que si quería hacer una basílica en honor de gente inocente, de la noche a la mañana era capaz de darle una lista de 500 niños, de cero a diez años. Pero que si me daba un par de días, podía darle una lista de varios miles», recuerda la integrante del Fòrum per la Memòria.

Amparo Salvador califica de «tremendo» el hecho de que «tengamos decenas de miles de muertos sobre los que no han dicho ni esta boca es mía. Las víctimas del franquismo, después de 30 años de democracia, están sin rehabilitar. Aquí no ha habido ningún genocida que haya sido procesado ni se le haya pedido responsabilidades de ningún tipo. Y ahora nos quieren hacer una obra faraónica dedicada a miembros de una organización que pacta incluso con Hitler».

Ocultar responsabilidades

«Las guerras se hacen para matar gente. Y el que tiene la culpa de los que mueren en esa guerra es el que la ha empezado. Franco tiene la culpa tanto de los muertos de un lado como de los del otro. Si hubiera respetado el Gobierno legítimo de la República, ni hubieran muerto esos curas ni nosotros hubiéramos tenido centenares de miles de muertos», añade Amparo Salvador.

A juicio del Fòrum per la Memòria del País Valencià, con este proyecto de macrosantuario, la Iglesia Católica, pretende «desviar la atención del inmenso horror que fue la represión del franquismo y su colaboración con el mismo».

«Y estamos hablando de un genocidio. Después de una guerra, en un estado de indefensión total, hubo un genocidio en el que se cargaron a centenares de miles de personas. Esos son los que están en las fosas comunes de València, los que mataron de hambre, de enfermedades no asistidas y de ejecuciones extrajudiciales, de palizas y de torturas. Y ahí hay niños y hay de todo. Porque tenemos a niños de seis meses, en cuyas fichas pone que murieron de fractura de cráneo, porque les cogían de los pies y les golpeaban la cabeza contra el suelo», añade Amparo Salvador.

El ayuntamiento del pp quiso destrozar las fosas comunes

La colaboración que el Ayuntamiento de València (PP) ha tenido con el Arzobispado contrasta con las trabas que ha puesto a las familias de las víctimas del franquismo.

En cuanto se descubrieron las fosas comunes que albergaban a 26.300 personas, el Ayuntamiento trató de destrozarlas e, incluso, pretendió construir unos nichos encima. Amparo Salvador denuncia que también trataron de destruir los documentos que acreditaban los nombres de las víctimas. «Tuvimos que hacer guardia noche y día para que no los destrozaran», recuerda. Finalmente, un juez paralizó los proyectos del Ayuntamiento.