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El fracaso de la CIA en Somalia

Fuentes: Revista Amanecer

Hace más de una década, las tropas norteamericanas, se retiraron de Somalia tras una desastrosa intervención, que se transformó en una caza de algunos señores de la guerra somalíes y terminó mal para EEUU. El 3 de octubre de 1993, 18 soldados estadounidenses murieron y otros 79 resultaron heridos en una batalla en Mogadiscio contra […]

Hace más de una década, las tropas norteamericanas, se retiraron de Somalia tras una desastrosa intervención, que se transformó en una caza de algunos señores de la guerra somalíes y terminó mal para EEUU. El 3 de octubre de 1993, 18 soldados estadounidenses murieron y otros 79 resultaron heridos en una batalla en Mogadiscio contra guerrilleros leales al señor de la guerra Mohammed Farrah Aidid. En la actualidad, EEUU está de nuevo implicado en los asuntos somalíes al apoyar en secreto a los señores de la guerra laicos, que han estado librando una dura lucha contra los miembros de las milicias islamistas por el control de la ciudad.

Desde los atentados de 2001, el gobierno norteamericano ha visto a Somalia como un estado clave desde el punto de vista geoestratégico. Su localización geográfica en el Cuerno de África y entre este continente y la Península Arábiga, junto con su larga costa en el Mar de Arabia, le convierten en un país importante para EEUU. Por su parte, las compañías petrolíferas norteamericanas han obtenido concesiones por valor de miles de millones de dólares desde la época de Mohammed Siad Harre, que perdió el poder en 1991. Estas corporaciones esperan poder explotar los abundantes recursos de petróleo y gas del país tras la resolución de los actuales problemas de seguridad internos.

La CIA y el Departamento de Defensa de EEUU iniciaron hace algunos años una operación destinada a contener la creciente influencia de la Unión de los Tribunales Islámicos (UTI). Este grupo ha sido acusado por Washington de ser extremista únicamente porque aplica la Shariah, incluso aunque no existe ninguna legislación secular en todo el país. Los reales extremistas y terroristas son, sin embargo, los señores de la guerra y sus mentores estadounidenses, que han extendido el conflicto y el derramamiento de sangre en Somalia.

Esta operación, que viola el embargo de armas de las Naciones Unidas que pesa sobre Somalia y por lo tanto la ley internacional, está siendo controlada por la estación de la CIA en la Embajada de EEUU en Nairobi, que se ocupa de las operaciones de la agencia en el este de África, y la Combined Joint Task Force, compuesta por unos 1.800 hombres y dirigida por el Almirante Richard Hunt, que está situada en Yibuti. Esta fuerza controla las operaciones norteamericanas en el Cuerno de África, especialmente en Somalia.

El apoyo a los señores de la guerra fue aprobado durante una reunión del Consejo de Seguridad Nacional de EEUU donde se abordó la situación en Somalia, que tuvo lugar el pasado mes de marzo. Según diversas informaciones, el antiguo director de la CIA, Porter Gross, estuvo en Nairobi en febrero para formalizar un acuerdo con la coalición de señores de la guerra, que se rebautizó a sí misma como «Alianza para la Restauración de la Paz y la lucha contra el Terrorismo» (ARTCT),» en un abierto intento de lograr el apoyo norteamericano. Gross se reunió allí también con algunos oficiales de la CIA implicados en las operaciones de Somalia.

En realidad, EEUU ha entregado centenares de miles de dólares a los señores de la guerra somalíes durante los años 2005 y 2006, según fuentes del gobierno norteamericano. Oficiales de la CIA han estado aterrizando en las pistas de aviación cercanas a Mogadiscio que se hallan bajo el control de aquellos con grandes cantidades de dinero. De este modo, la coalición de los señores de la guerra ha estado bien equipada con morteros, lanzagranadas y armas antiaéreas. Tales armas han llegado de Italia, los Emiratos Árabes Unidos, Etiopía y Yemen, según la publicación África Confidential. Esta intervención norteamericana posee un «notable paralelismo» con la invasión norteamericana de Afganistán, según señaló el periódico británico Daily Telegraph en un editorial el pasado 19 de mayo.

La Administración Bush ha intentado vincular sus actividades en Somalia a los esfuerzos de lucha contra el terrorismo. En una reciente rueda de prensa, el portavoz del Departamento de Estado, Sean McCormack, afirmó que EEUU trabajaría con «individuos responsables… en aras de la lucha contra el terrorismo. Estamos preocupados por el hecho de que el terrorismo pueda echar raíces en el Cuerno de África. No queremos que se cree otro refugio seguro para los terroristas.» Sin embargo, según Newsweek, algunos en el Departamento de Estado están también viendo los peligros de la actual política estadounidense. Michael Zorick, un funcionario de la embajada norteamericana en Nairobi, ha sido apartado de su puesto después de que enviara un informe crítico a sus jefes en el Departamento de Estado y al Pentágono, en el que señalaba que el apoyo a los señores de la guerra era contraproducente para los intereses de EEUU en Somalia. Este funcionario disidente ha sido silenciado y enviado a la Embajada de EEUU en el Chad. «Él decidió presentar batalla. Comprendió muy bien lo que estaba haciendo,» manifestó un diplomático occidental cercano a Zorick, que pidió no ser identificado.

En realidad, los esfuerzos de la CIA han fracasado. No han sido detenidos «terroristas» en Somalia y las fuerzas de la coalición de los señores de la guerra no han tenido precisamente una actuación brillante en los feroces combates casa por casa que libraron contra las milicias de la UTI en Mogadiscio y otros lugares. Y, lo peor de todo, estas maniobras norteamericanas son ya conocidas por la población de Somalia. En una reciente manifestación en el sur de Mogadiscio, a la que acudieron unos 5.000 musulmanes, los manifestantes denunciaron el apoyo estadounidense a los desacreditados señores de la guerra. Ellos corearon eslóganes antiamericanos y compararon al presidente de EEUU, George W. Bush, con un nazi. «No queremos ser gobernados por señores de la guerra que reciben dinero de los norteamericanos,» gritaron. Los líderes del gobierno interino de Somalia han culpado también al apoyo estadounidense a las milicias de los señores de la guerra por los recientes choques armados en Mogadiscio y otros lugares del país. «El gobierno norteamericano ha financiado a los señores de la guerra durante la última batalla ocurrida en Mogadiscio; no hay duda de ello,» señaló el portavoz del gobierno, Abdirahman Dinari, al Washington Post. «Esta cooperación… sólo sirve para alimentar la guerra civil.»

El Consejo de Sabios Musulmanes de Somalia ha condenado también a EEUU por instigar los últimos combates en Mogadiscio. El Consejo ha dado a conocer una declaración de cinco puntos, en la que critica a la a la Administración norteamericana y llama a la población a apoyar a la Unión de Tribunales Islámicos. «El gobierno de EEUU está detrás de la lucha que ha tenido lugar en la capital y persigue la pura destrucción de nuestra religión y comunidad,» señala la declaración.

De este modo, la financiación secreta por parte de la CIA a los señores de la guerra somalíes para que combatieran a la UTI ha tenido efectos contrarios a los esperados y ha fortalecido a la milicia islamista. Uno de sus líderes, Sheij Hassan Dahir Aweys, advirtió recientemente al presidente norteamericano George W. Bush en una carta que EEUU «perderá la guerra que está librando en contra del pueblo somalí» por medio de la coalición de los señores de la guerra. «Esto nos ha estallado en la cara, francamente,» declaró John Prendergast, del International Crisis Group, al New York Times el 7 de junio. «Hemos reforzado la mano de aquellos por cuya presencia nos inquietábamos.» Prendergast estima que la CIA ha estado suministrando de 100.000 a 150.000 dólares al mes a los señores de la guerra.

El 5 de junio, la UTI declaró la victoria sobre la coalición de los señores de la guerra, tras tomar Mogadiscio. Estos últimos huyeron de la ciudad tras tres meses de duros combates. Cabe señalar que ellos habían estado controlando la capital desde el fin del régimen de Barre. No hay duda, pues, de que esta victoria de las milicias islamistas supone una gran derrota para EEUU en la región.

Este costoso fracaso podría producir un cambio en las políticas estadounidenses en Somalia. Algunos altos responsables norteamericanos indicaron esta semana que Washington podría mantener ahora conversaciones con la Unión de Tribunales Islámicos. Recientemente, Sean McCormack afirmó que la Administración Bush «se reservaba el juicio» acerca de este grupo cuando se le preguntó si EEUU iniciaría contactos con él. «Creo que, como cuestión de principio, deberíamos trabajar con los grupos o individuos que tengan un interés en una mejor, más pacífica y más estable Somalia… y que estén también interesados en luchar contra el terrorismo.» «No debemos olvidar que los así llamados islamistas han creado un sentido de estabilidad en Somalia y han promovido la educación y otros servicios sociales, mientras que los señores de la guerra mutilaban y asesinaban a civiles inocentes,» declaró, por su parte, Ted Dagne, un especialista en el Cuerno de África del Servicio de Investigaciones del Congreso, al New York Times.