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[Crónicas sabatinas] Más acá y por debajo del soberanismo-independentismo

Falacias presidenciales, falsaciones de postulados, no participación… y el mejor chiste del año

Fuentes: Rebelión

La justicia vale más que un imperio, aunque ese imperio abarque toda la curva del sol. León Felipe   Cambiaban las banderas de un país a otro para que no se notase que gobernaban los mismos. El Roto, 17 de octubre de 2014   I Antes del monotema otros temas… y antes de ellos unos […]

La justicia vale más que un imperio, aunque ese imperio abarque toda la curva del sol.

León Felipe

 

Cambiaban las banderas de un país a otro para que no se notase que gobernaban los mismos.

El Roto, 17 de octubre de 2014

 

I

Antes del monotema otros temas… y antes de ellos unos apuntes sobre el gran-tema-monotema. Como una red alambicada: ¡es casi imposible escaparse!

Empecemos por el chiste, la risa siempre es saludable, mueve músculos imprescindibles, se ganan días de vida agradable con su práctica, ayuda al buen vivir.

El periodista e historiador (y guionista y ex presentador de Polònia) don Toni Soler, comisario de los eventos del Ayuntamiento de Barcelona con motivo del «tricentenario», defendió el pasado lunes 20 de octubre el carácter inclusivo de los actos organizados y la rigurosidad de los contenidos [las cursivas, si aparecen, son mías]. Añadió (es el final del chiste): «El encargo principal era que nadie se sintiera excluido«. ¿A que es para morirse de risa y no parar en 300 años más? ¿A que se han desternillado como cuando Bruno Oro interpreta a don Artur Mas en el discursito final de Polònia?

Seguimos ahora por la falacia. Preguntado por una de las posiciones que hasta el momento ha tomado ICV-EUiA sobre el 9N (hay varias en combate y parece ser que la participación en la agitación nacionalista ha triunfado), don Francesc Homs, Quico para los amigos, el conseller presidencial, ha remarcado que todo el mundo es libre de decidir si quiere participar o no el 9N -¡una gran reflexión desde luego!- y ha añadido, con toda la afabilidad del mundo, que Joan Herrera (¡socio de su partido en el frente nacional-soberanista!) es libre de hacer como los líderes del PP catalán y de C’s, Alicia Sánchez-Camacho y Albert Rivera, que son contrarios al «derecho a decidir» y ya han dicho que no irán a votar.

¿A qué es muy agudo el conseller de la presidencia de la Generalitat de Cataluña? ¿Será tan falaz afirmar una cosa así como decir, por ejemplo, que don Homs y sus colegas va a hacer lo mismo el próximo 9N que haría el señor chupasangre-obrera Grífols, si estuviera por aquí, o incluso que el señor Josep Anglada de Plataforma por Catalunya? ¿La izquierda debe seguir, cogida de la mano y con la otra en su cuello, con compañías tan agradables?

No parece que pueda haber dudas sobre este punto pero por si fuera necesario (que no lo es): a los actos propagandísticos nacionalistas-independentistas acuden ciudadanos y ciudadanas que comparten esa cosmovisión que tan bien representa doña Carme Forcadell. Cualquier otro escenario parece inconsistente. Como no hay ninguna duda razonable del significado político-publicitario del 9N: ¿qué vamos a hacer ese día los ciudadanos que no somos nacionalistas ni independentistas? Pues no ir donde no debemos ir y recordar por ejemplo, fue a finales de noviembre de 1975, poco después de la muerte del general golpista Franco, a dos trabajadores de la construcción, comunistas e internacionalistas, Paco Téllez y Alejo García, que habían luchado contra la opresión política de la cultura y la lengua catalanas y fueron detenidos y torturados aquellos lejanos días en la comisaría policial.

La falsación anunciada. El relato nacionalista solía transcurrir según este guión: 1. La sociedad civil se la levantado y ha irrumpido de forma masiva en el ágora pública. 1.1. Masiva y espontánea. 2. La sociedad civil ha construido sus propias organizaciones (ANC de manera destacada). 3. Los partidos y fuerzas afines no han agitado ni han hecho apenas trabajo de ruptura y separación. 4. Tampoco, por supuestísimo, el gobierno de la Generalitat. 5. Todos ellos se han limitado a recoger las demandas de la ciudadanía; no han hecho otra cosa sino representar demandas «populares». 6. Han exigido, sin más preámbulos ni diseños, el ejercicio del «dret a decidir» (expresión inventada por los ciudadanos) y la independencia. 7. La Administración se ha mantenido y se mantiene neutral en todo momento 8. Representa, sigue representado, la voluntad, las voluntades diversos de todos/as los ciudadanos catalanes.

Pues bien, piensen en el 9N, pensemos en el papel de la Administración, no sólo de su gobierno, y recordemos este ejemplo como ilustración de una falsación en toda regla. ¡Hasta sir Karl se levanta excitado de tu tumba por las bondades del contraejemplo! ¿Neutralidad de quién? ¿Espontaneidad ciudadana? ¿UN gobierno y unos partidos anexos que no han apostado por la ruptura de todas-todas?

Me olvidaba. Carme García se ha dado de baja en ICV. Ella, con lenguaje muy pero que muy de izquierdas, defiende la independencia «como una oportunidad para Cataluña». ¿Para Cataluña como un todo homogéneo? ¡Qué cosas! Se va, según ha dicho, por el déficit democrático de la dirección de su partido y porque, en su opinión, se ha secuestrado el debate sobre lo que ella sigue llamando «cuestión nacional» (tras la reunión del miércoles no es imposible que se replantee su decisión).

En todo caso, de acuerdo, es su decisión. ¿Cuántos militantes históricos no han abandonad ICV, EUiA y otras formaciones de izquierda por sus derivadas profundamente nacionalistas, por su lenguaje marcadamente independentista? Unos cuantos, muchos más que unos cuantos. Eso sí, con una pequeña-gran diferencia. En el caso de Carme García, el informativo del mediodía de TV3 del martes 21 de octubre le dedicó más de tres minutos, declaraciones suyas incluidas. ¡Lo nunca visto en la historia de la televisión, ahora sí y desde hace años, abiertamente nacionalista!

¿Cuándo le han preocupado a TV3 las salidas o entradas de militantes en organizaciones de izquierda? ¿Cuándo tiempo hubiera dedicado TV3 al caso de un militante de ICV o EUiA que se diera de baja de estas organizaciones por estar hasta el mismísimo moño de su deriva nacionalista e independentista, alterando todos los principios y resoluciones de su tradición internacionalista y nunca nacionalista?

 

II

Perdón, me he olvidado antes. Pero es el que asunto me afecta directamente. En lo más hondo.

EUiA (miren, relean los documentos fundacionales de la formación, algunos de ellos redactados por Francisco Fernández Buey y tómense luego varias pastillas de Orfidal si las tienen a mano), Esquerra (des)Unida i Alternativa (¿a qué?), decía, aprobó en su reciente consejo nacional una resolución a favor de participar en las movilizaciones del 9-N. ¡Unos genios de la estrategia!

Irán a votar, por tanto, a pesar de mil razones en contra, el próximo 9N. Todos a una, como un solo hombre o una sola mujer… Pero no se lo crean, las disidencias se cuentan por centenares. ¿A qué esperarán para montar un cirio descomunal?

Y no sólo eso. Uno de sus diputados, David Companyon, el mismo que se dejó ver -para que todo el mundo lo viera, y al lado del coordinador de la organizador y senador Nuet, el mismo que hace poco parecía hablar de federalismo en un artículo publicado en rebelión- el pasado domingo en la concentración nacionalista de Omnium y ANC, muy cerca de la señora de Mas y escuchando apasionado a la señora Carme Forcadell, ha anunciado que participará en el 9N votando Sí-Sí. ¡Todo un alternativo de izquierdas e independentista!

Otras razón más, por si faltara alguna, para no acudir a la jornada de agitación independentista insolidaria. ¿Y si todo el mundo que acude vota SI-SI y algunos, para aparentar diversidad, SI-NO?

 

III

Los otros asuntos.

Mientras se anuncia que un elemento tan imprescindible para todos los hogares como el agua subirá el 2,47% en Barcelona el próximo año (la inflación ha sido del 0,1% en los primeros nueve meses del año, por no entrar en convenios y salarios), menos eso sí del incremento medio de este año que ha sido del 8,56%, el juez del caso Sant Pau, asunto denunciado por el comité de empresa del hospital, investiga el dinero de la fundación. Hacienda ha detectado que los ingresos por donaciones no van a parar al hospital.

Vale la pena no olvidar este caso. Tirando del hilo, con paciencia, no es imposible que se pongan en cuestión los poderes políticos, eclesiásticos y civiles-dominantes de la sociedad catalana. De antes del proceso y durante su singular despliegue.

Lo apuntamos en la agenda de la densa «Crema catalana» de amiguismos y corrupción.

 

IV

La última del la multinacional Barça-Qatar. Tras los casos de Laporta, Messi, Neymar, Sandro Rosell y otros que se me escapan, la justicia, la sección novena de la Audiencia de Barcelona, rechaza suspender el ingreso en prisión del ex president Josep Lluís Núñez.

El empresario y su hijo sobornaron a inspectores de Hacienda. El conocido como caso «Hacienda» es considerado el mayor o uno de los mayores casos de corrupción de Cataluña. ¡Y mira que no es nada fácil ubicarse en un lugar tan destacado!

Condenado a seis años de cárcel por cohecho (el Supremo rebajó posteriormente la pena), don Núñez, todo un intocable en su día, una patum que se codeaba con el president de la Generalitat Jordi Pujol y con la flor y nata de la burguesía catalana, Millet no excluido, ha tramitado una petición de indulto.ç

El auto de la Audiencia carga con dureza también contra la institución del indulto: «resabio de la arbitrariedad regia del antiguo régimen». Sólo en casos muy determinados tendría sentido.

 

V

«La actividad de Barnaclínic, fuera de la fiscalización de Salud. La Generalitat excluye al brazo privado del Clínic de la norma que regula la actividad de pago en la red pública», así titulaba Jessica Mouzo el pasado 21 de octubre una información.

La instrucción que prepara el Departamento de Salud para regular los supuestos en los que se puede realizar actividad privada en los centros del Sistema Sanitario Integral de Utilización Pública (Siscat), el formado por centros públicos y privados concertados con la Generalitat, «no afectará al modelo de Barnaclínic, el brazo privado del hospital Clínic de Barcelona». Pese a que la clínica pertenece al centro público, propiedad de la Generalitat, el director del Servicio Catalán de la Salud, Josep Maria Padrosa, justificó que Barnaclinic quede al margen de la normativa reguladora. «Barnaclínic es totalmente diferente. No se toca porque no es un centro del Siscat».

El centro atiende a pacientes privados (Juan Carlos I, en su día, entre ellos) y comparte espacio físico y personal con el Clínic. A pesar de que usuarios y entidades sociales han denunciado en diversas ocasiones las puertas giratorias (el paciente entra en la pública y acaba siendo atendido en la privada pagando y con mucha menos espera) y dobles listas de espera entre el hospital público y su brazo privado, «Padrosa excluyó a Barnaclínic de la instrucción y emplazó a la resolución del litigio judicial con ACES para tomar o no medidas contra la clínica privada».

Joan Canals, responsable de política sanitaria de CC OO, se ha unido a los detractores de la norma. Denunció que la instrucción excluya a Barnaclínic y se haya «olvidado» además de la ley de incompatibilidades, que prohíbe a un profesional de la pública atender a los mismos pacientes en la vía privada. «A Barnaclínic le afecta esta instrucción porque es propiedad del Clínic y comparte espacio y trabajadores con él», ha recordado.

 

IV

La instrucción que investiga la pérdida de un ojo de Ester Quintana en la huelga general del 14 de noviembre de 2012 ha arrancado su fase final en el juzgado de Instrucción número 11 de Barcelona. El subinspector y el escopetero de los Mossos d’Esquadra imputados se han ratificado en sus declaraciones anteriores: siguen negando que se disparara balas de goma en el lugar y momento en el que se encontraba Quintana.

Tanto la Fiscalía como la propia víctima no creen en la declaración de los agentes de la policía autonómica. Los dos se sentarán en el banquillo de los acusados por un delito de lesiones.

Carla Vall, la letrada de Quintana, se ha mostrado satisfecha: «la verdad se está abriendo camino gracias a la presión popular y de colectivos como Ojo con tu ojo y Stop balas de goma«. El equipo de abogados de Quintana acusará a los dos agentes por un delito de lesiones con pérdida de órgano principal y utilización de instrumento peligroso (El ministerio público realizará la misma acusación pero considerándola una imprudencia, lo que modificaría considerablemente las penas).

La instrucción llega a su punto final y solo falta que la acusación aporte un informe oftalmológico que complemente el psicológico y el biomecánico que ya han sido presentados. Dos peritos aseguran que la lesión de Quintana «es perfectamente compatible con las heridas provocadas por una bala de goma».

Ester Quintana, que se ha mostrado satisfecha con el proceso que está llevando a cabo la justicia, ha criticado la actitud no solo de los mossos sino de la propia Consejería de Interior: «Hace muchos meses que Ramon Espadaler se puso en contacto conmigo, aunque seguía asegurando que los mossos no dispararon». El caso Quintana ha tenido media docena de versiones por parte de la conselleria de Interior de los gobiernos de la Generalitat. Espadaler ha llegado a admitir haber abierto una investigación a los agentes implicados «por ocultar que habían estado cerca del lugar donde se encontraba Quintana. Manifestó que se había disparado una salva disuasiva pero negó que fuera con balas de goma.»

 

V

Sobre el caso olvidado o poco recordado.

Liechtenstein también investiga a Jordi Pujol, padre, por blanqueo de capitales, a través de un procedimiento legal abierto por un órgano judicial del país, Princely Court of Justice. Eso sí, Suiza, muy suya, rechaza colaborar con la juez española sobre el origen de la fortuna del clan Pujol-Ferrusola y Andorra niega que haya negociaciones con España para confiscar bienes de personas investigadas.

 

PS: Se ha formado en el Parlamento catalán, con el apoyo CiU, una comisión de investigación sobre las hazañas corruptoras de don Jordi Pujol el ex honorable. La preside David Fernández, de las CUP. Conclusión: las elecciones anticipadas están al caer. La comisión se va al carajo con ellas.

 

VI

Tomo pie en reflexiones del profesor y filósofo Miguel Candel. Los errores, todos ellos, son míos; también las interpretaciones con escaso o nulo sentido o sin fundamento suficiente.

¿Es necesario recordar a estas alturas de la jugada que las preguntas de la consulta-referéndum independentista son (asunto reconocido incluso por algunos de los partidos promotores del frente nacional independentista) en gran parte ambiguas? ¿Debemos seguir hablando de «pueblo catalán», entidad abstracta de sesgo romántico que suele presentarse como sujeto de derechos? ¿De qué derechos? ¿No son los únicos sujetos reales de derecho los ciudadanos, por más que su individualidad esté determinada en parte por valores compartidos, o colectivos como las clases sociales que tienen derechos que protegen su situación de no poder? ¿Se precisa qué mayorías se considerarán representativas de la voluntad de los habitantes de Cataluña y votantes complementarios (excluidos los catalanes que residan en el resto de España)? ¿Somos o no somos convocados por una institución, el gobierno de la Generalitat, que en ningún momento ha dado pruebas de la más que necesaria neutralidad institucional ante las opciones que se someten a votación? ¿No es más bien todo lo contrario? ¿No existe una Comisión de Transición Nacional que solo contempla paisajes independentistas?

¿Tiene valor universal e intemporal al «derecho de autodeterminación»? ¿No es el caso que la jurisprudencia acumulada en el seno de las Naciones Unidas, señala Candel, ha venido acotando sistemáticamente ese derecho en un marco de supuestos tales como la existencia de situaciones de dominio colonial o privación de los derechos civiles básicos, reconocidos en la Declaración Universal de Derechos Humanos de 10 de diciembre de 1948, escenarios que nada tienen que ver con la situación actual de Cataluña? ¿No es el caso de que origen de la proclamación de ese derecho -«hecha al alimón por el presidente norteamericano Wilson y por un tal Vladímir Ilich Ulianov», recuerda Candel- se sitúa en el más que particular contexto del hundimiento, como consecuencia de la Primera Guerra Mundial, de diversos imperios, ellos considerados como «cárceles de pueblos», como el otomano, el ruso o el austro-húngaro? ¿Aquellas circunstancias, donde se daban todos los ingredientes que las Naciones Unidas consideran necesarios para que se pueda reivindicar el derecho de «autodeterminación», en su lenguaje de «libre determinación», son nuestras circunstancias? ¿No es el caso, apunta también Candel, que da la «casualidad» de que, por lo que hace al menos al imperio otomano y al austro-húngaro, «su fragmentación permitió que otros imperios, como el británico, lograran presencia o influencia en algunos de los países o territorios resultantes del proceso»? ¿Es incorrecto afirmar que -«casualmente» por supuesto- el proceso se admite cuando resulta favorable para los vencedores y, cuando no lo es, se coarta? ¿No fue el caso de que la reciente descomposición de Yugoslavia fue alentada con entusiasmo por Alemania y Estados Unidos? ¿Es disparatado afirmar que atribuir al derecho de autodeterminación un carácter universal e irrestricto podría llevar a la sacralización de la atomización social? ¿Yerran o no yerran profundamente los compañeros de izquierda que creen que el único camino democráticamente transitable hacia la reforma avanzada de la Constitución, incluso hacia un nuevo proceso constituyente (aunque de hecho no lo hubo en su día), sea precisamente la vía catalana independentista abierta por ANC y «pavimentada por CiU y ERC», con aliados inesperados?

 

VII

Se ha publicado estos últimos días una crítica a un manifiesto -«Por la unidad del pueblo trabajador. Decimos ¡No a la independencia! de Cataluña»- que, sin duda, como cualquier texto, exige matices y críticas. La cuestión: ¿también esas críticas?

Han titulado su escrito «¿De qué unidad del pueblo trabajador hablan?» y lo firman -nada menos- un conjunto de líderes de la izquierda sindical «española» (en terminología nacionalista: ¡no son catalanes!). Algunos de los firmantes, para mayor decepción del que suscribe, son miembros de CoBAS, de las Comisiones de Base. Yo soy miembro de este sindicato.La referencia: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=191101

En el manifiesto criticado, para que podamos valorar mejor la aproximación de estos líderes sindicales de izquierda española, se señala: Se recuerda que Artur Mas ha votado en el Congreso de los diputados el rescate a la banca con dinero público, la reforma laboral o la de las pensiones y en Cataluña se ha convertido en el más «aplicado y sumiso ejecutor de los dictados del FMI y Merkel, con recortes en sanidad, educación y servicios básicos», con el argumento de que «no hay dinero», mientras sus partidarios se dedicaban a saquear las arcas públicas. «¿Qué hace nadie que se diga de izquierdas yendo de la mano de esta gente?», señalan los firmantes del Manifiesto (entre ellos, José Sanchís Sinisterra y Ramon Fontsaré).

En el texto se afirma también que «los catalanes, junto al resto de españoles, sufrimos los mismos ataques y recortes. (…) No es cierto que los recortes que sufrimos en Cataluña sean porque «Madrid nos roba». Las políticas de saqueo y recortes vienen impuestas por los mandatos de Washington y Berlín a través de la Troika, que la clase política, tanto en Madrid como en Barcelona, aceptan sumisamente y ejecutan sin miramientos mientras mantienen sus corrupciones y privilegios. Rajoy y Mas, Mas y Rajoy son las dos caras de una misma moneda (…)».

Aseguran también que la creencia en que la independencia de Cataluña creará mejores condiciones para el cambio político y social en el resto de España es falsa, totalmente falsa. Porque lo único que conseguirá es «dividir y enfrentar al pueblo catalán entre sí y con el resto del pueblo español». Con el que, alegan los firmantes, «compartimos no sólo unos intereses comunes, sino una misma tradición de lucha y multitud de lazos históricos y culturales, afectivos y familiares». Por ello afirman que «una amplia mayoría rechazamos la Cataluña y la España actuales, dependientes de la Troika, degradadas por una clase política depredadora y corrupta, empobrecidas y sin un proyecto propio de futuro. Pero sí queremos luchar unidos por una Cataluña y una España diferentes, que hagan suyas las convicciones y la tradición progresista y de izquierdas de millones de demócratas, librepensadores, catalanistas, republicanos, socialistas, comunistas o anarquistas». Remarcan, finalmente, que «solo será posible una Cataluña mejor, más justa, con plenas libertades y reconocimiento de su identidad propia en el marco de una España soberana y de progreso, plural, profundamente democrática y unida. Pero la unidad debe ser solidaria y voluntariamente decidida. Por eso los abajo firmantes, que nacimos y/o vivimos en Cataluña, llamamos a apoyar la unidad del pueblo trabajador. Decidamos ¡No a la independencia!». Insisto: decidamos «NO a la independencia». ¿Se manifiestan en contra del ejercicio del derecho de autodeterminación solidario? No lo parece.

El otro escrito, el crítico. Sin detenerme a comentar punto por punto los comentarios, unos breves apuntes:

1. «Es común escuchar a algunos dirigentes de la izquierda, a «demócratas» de toda la vida y hasta a no pocos ultraizquierdistas, defender apasionadamente el derecho de autodeterminación de los pueblos, la unidad de los trabajadores y los pueblos y sus firmes convicciones internacionalistas contra los nacionalismos. Pero cuando los pueblos resuelven autodeterminarse empiezan los problemas. Su lógica «progresista» se muestra tan democrática como la de cualquier demócrata burgués: reconocen el derecho pero no el ejercicio del derecho mismo.»

Además del lenguaje usado (demócratas de toda la vida entre comillas, ultraizquierdistas,… ¿y qué serán ellos y ellas?), ¿a qué saben lo que se cuece en Cataluña? ¿A qué son amables y gentiles en sus formulaciones? ¿A qué buscan puntos de unidad con gentes trabajadoras que no piensan como ellos?

¡Demócrata burgués! ¿Y eso que será por cierto?

2. No sólo eso, hay más:

«Todos tenemos derecho al trabajo, a la vivienda, a una vida digna. ¿Qué constitución democrática no reconoce esos derechos? [muchas, por cierto] Pero cuando un parado/a, un desahuciado de la vivienda o un pobre reclama ¿dónde están sus derechos? el Gobierno de turno, la patronal y los «demócratas» se encargan de hacerle entender en qué consiste la democracia bajo este sistema capitalista y este régimen monárquico: una cosa es el derecho y otra el ejercicio del derecho mismo [¿esto no es ultraizquierdismo en su lenguaje?]. El único derecho real es el de la propiedad privada de los medios de producción y, en cambio, los demás son formales. Lo mismo les ocurre a esta izquierda con el derecho a la autodeterminación: está muy bien…hasta que un pueblo exige ejercerlo.»

Lo mismo nos ocurre, ¡qué nos ocurre! ¡A qué son exactos y justos! ¿Sabrán los firmantes de este papel que en Catalunya nadie habla del derecho de autodeterminación sino que todo el mundo (del nacionalismo al que ellos apoyan) se expresa en términos de un inexistente dret a decidir, usado precisamente para evitar sea como sea el uso de la expresión «derecho de autodeterminación»? ¿Lo saben o no lo saben?

3. Luego una hermosa pincelada:

«Los defensores de la «unidad» y el «internacionalismo» hablan del nacionalismo en general, procurando no hacer distinción. El problema es que no se puede explicar el nacionalismo catalán, vasco o gallego sin hacer mención al nacionalismo más grande, a ese que llama nacionalistas a los demás pero oculta el suyo propio, el nacionalismo español».

¡Qué gran novedad conceptual, nadie había reparado en ello!

«Ese nacionalismo que es el reflejo de la España reaccionaria, la que mantuvo y mantiene su unidad a la fuerza, la España de la Iglesia, los oligarcas y banqueros, los latifundistas y los generales, sumisa con los «grandes», con la Troika y los imperialismo mayores, pero despótica y arrogante con los «pequeños». El otro nacionalismo, el catalán, cuando es profesado por los sectores populares, es la envoltura de la indignación social y reflejo de la reivindicación de un derecho negado por siglos y aplastado por la fuerza cuando se hizo necesario».

El nacionalismo español, que yo no comparto desde luego, no puede tener defensores populares en ninguna circunstancia; el catalán, en cambio, sí, mira por donde.

Pero no sólo es eso, queda el remate final. Entrañable:

«No distinguir entre estos dos nacionalismos es la postura típica de los nacionalistas españoles, se arropen con la bandera rojigualda o con la republicana.»

¿Quién no distingue? ¿Saben que el nacionalismo catalán es, hoy por hoy, profundamente neoliberal y con intersección no vacía con planteamientos de la Liga del Norte? Por lo demás: o se es nacionalista A o se es nacionalista B. ¡Qué lógica la suya, impecable! Ser nacionalista catalán está muy bien, mola mucho si eres un petit botiguer o un trabajador de CaixaBank pero sentirse español, ser incluso nacionalista español (no es mi caso en ninguno de los dos casos), está muy mal. Eso siempre es reaccionario. Azaña lo era, sin duda; Negrín también; Pablo Iglesias lo es, y puestos lo es también Julio Anguita. Sin prejuicios: son parte de la caverna reaccionaria española aunque se arropen o arroparan con la bandera republicana.

4. Pero lo mejor es el final:

«Los internacionalistas, los defensores de la unidad de la clase obrera y de los pueblos no podemos en forma alguna estar del lado del nacionalismo español. Si Catalunya se independiza, seguiremos a su lado, defendiendo su decisión. Y desde el respeto absoluto a esa decisión seguiremos batallando por la libre unión con el resto de pueblos del Estado español, por una Federación de Repúblicas Ibéricas, donde la Republica catalana brille en pie de igualdad con todas las demás, luchando todos juntos contra la UE del capital y por una Europa de los trabajadores y los pueblos.»

Es quan dormo que hi veig clar, escribió J. V. Foix. Pero algunos no, a algunos no se les puede aplicar: no ven claro ni durmiendo. ¡Federación de Repúblicas ibéricas donde la República catalana brille en pie de igualdad…! Por favor, ¿conocen la situación política catalana realmente existente? ¿Tienen idea de la acual correlación de fuerzas? (Por cierto, ¿brillar en pie de igualdad con B y C? ¿Brillar? ¿Eso cómo se come?)

Y por lo demás, puestos a criticar manifiestos, ¿por qué no han dicho nada, nada de nada, del infame manifiesto firmado por Guardiola, Savall, Sala i Martí y Carreras, entre otros, en la prensa internacional? ¿Nada que decir sobre este manifiesto de la intelectualidad orgánica burguesa, me expreso en sus términos, del independentismo catalanista profundamente neoliberal?

Deben ser que son del Barça, les debe gustar la ópera y la música antigua… pero ¿y Sala i Martí? ¿Encaja también entre sus preferencias? ¿no! Pues entonces…

 

VIII

Declaraciones a Catalunya Ràdio del que probablemente sea el futuro president de la Generalita de Catalunya, 17 de octubre de 2014, el de La Sexta del pasado domingo, el que seguía considerando magnífico aquel spot publicitario de su partido donde explicaba los horrores de la «marca España» y las infinitas maravillas de la «marca Cataluña»:

«Hagámoslo de una vez, por favor. Lo pido con la esperanza y al mismo tiempo con la angustia de quien sabe que perder el tiempo no es bueno. Necesitamos hechos, por el amor de Dios! Quiero hechos de una vez y creo que es lo que quiere la gente de este país. No discutamos más. Se dice independencia, en todo el mundo. Cada vez que alargamos algo, estamos alargando las carencia de este país… No empecemos de nuevo un proceso de negociación, no podemos permitirnos una reforma constitucional…. No tenemos tiempo.»

No discutamos más, no nos informemos bien. Independencia, independencia,… como en el campo del Barça-Qatar.

 

IX

Domingo, 19 de octubre.

Madrid, marea blanca con fuerte presencia ciudadana. Temas sociales, sanidad pública, Ébola, en puesto destacado.

Concentración en Tarragona, recordando el accidente de Vandellòs I de hace 25 años (19 de octubre de 2014), el más grave de la industria nuclear española (nivel 3 en la escala del INES) y europea. El fuego se propagó hasta el reactor y estuvo a punto de provocar una fusión del núcleo. Unas 100 personas en la concentración convocada por Ecologistas en acción donde se leyó un manifiesto que pedía un calendario de cierre de las nucleares..

Barcelona, masiva concentración en el centro de la ciudad. Motivo: independencia, independencia, independencia. Asistentes en las primeras filas, justo al lado de la señora de Mas, de Núria Feliu y de Oriol Junqueras: el senador Nuet de EUiA y varios dirigentes de ICV.

 

X

Jueves 16 de octubre, TV3, «Polònia», un programa de humor de máxima audiencia. Se compara a un intelectual, que ellos llaman español, partidario del derecho de autodeterminación, que ellos llaman dret a decidir, con un enfermo de Ébola.

Aparte del tacto y la delicadeza de la ocurrencia, en numerosos ambientes independentistas rige la convicción, que apenas puede discutirse (no escuchan, no oyen, no atienden, no interpretan, no toman nota de los nombres), de que no hay ningún intelectual del resto de Sefarad (incluyendo Euskadi, Galicia y el País Valencia desde su perspectiva y lenguaje) que se haya manifestado públicamente en esa dirección en los últimos meses.

Por muchos nombres que facilites la respuesta siempre es la misma: no nos engañemos, los intelectuales españoles son todos unos centralistas y unionistas, otro de los términos afables extendido en los media independentistas.

 

XI

Una recomendación con pregunta y recuerdo.

La recomendación: Jordi Llovet, «Apàtrides», Quadern (El País), 23 de octubre de 2014, p. 5.

La pregunta: «¿podemos imaginarnos que un diario de Cataluña dedicase una portada a publicar una especie de «Yo acuso» dirigido al president Artur Mas, que es quien nos ha ubicado en esta especie de medio laberinto y medio delirio?»

El recuerdo: Jordi Pujol inauguró una vez, hace ya tiempo, el curso académico del Col.legi de Filosofia.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.