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La inauguración de la legislatura catalana desde la perspectiva de la Candidatura d'Unitat Popular

Gestos y propuestas que deben reconocerse

Fuentes: Rebelión

Para David Fernández, por su coherencia


«Nuevas formas de hacer política» es un lema-concepto de delimitación no inmediata. Es razonable que sea así. Las nociones vagas o imprecisas (que no asignificativas), conceptos dialécticos los llamaba Georgescu-Roegen si no ando errado, tienen esta característica. Pero, con un mínimo esfuerzo, se entienden bien y apuntan a nudos en absoluto marginales de la praxis y la teoría políticas. «Democracia» es otro ejemplo conocido, otro concepto «vago».

Practicar esas «nuevas formas» consiste, por ejemplo, en no reducir la política a la política institucional ni a electoralismo permanente. Consiste en tener muy en cuenta -y en serio- la noción de representatividad y la defensa real de intereses marginados. En no pasar ni hacer pasar gato por liebre. Consiste en defender un concepto participativo y no demediado de democracia. Pasa por no dejarse ganar-corromper a la primera -o cuarta- de cambio por los privilegios que otorga la política practicada de forma ortodoxa, en general servil y al servicio de los grandes poderes. Consiste en romper con estilos, instituciones y temas supuestamente intocables (la infame genuflexión ante el régimen monárquico es un ejemplo destacado). Pasa, de manera esencial, por tener siempre muy presentes los sectores más desfavorecidos y agredidos de nuestra sociedad. Pasa por abonar y ayudar a la participación directa de la ciudadanía-obrera en los asuntos públicos. Tiene que ver con la consideración de la política como ética de lo colectivo, no como ámbito de la falacia, el engaño y de los listillos. Pasa por pensar de forma no mecánica con nuestra propia cabeza. Consiste también en pensar y practicar gestos alejados de ceremonias cansinas en formato burgués tradicional: su liturgia no es nuestra liturgia. Etc. Manuel Sacristán y Francisco Fernández Buey, como en tantos otros temas y ocasiones, nos enseñaron sobre todo ello.

Viene esto a cuento de la inauguración de la nueva legislatura catalana y de los gestos y propuestas de la Candidatura d’Unitat Popular. La CUP, una formación anticapitalista e independentista, ha defendido propuestas y ha realizado gestos en este inicio de legislatura que han conmovido a algunos ciudadanos que no somos independentistas pero que coincidimos con centenares de las propuestas que ellas y ellos defienden con coherencia.

La décima legislatura catalana arrancó la mañana del lunes 17 de diciembre en el hemiciclo del Parc de la Ciutadella de Barcelona. Los diputados de la CUP lucían camisetas contra los recortes y los desahucios que, según palabras de Aitor Lagunas, «constituían un llamativo aporte de aire fresco entre una marea de corbatas, vestidos de gala y permanentes de peluquería» [1], marea no sólo compuesta por las prendas de vestir de diputados y diputadas de la derecha extrema nacionalista catalana y de la derecha extrema nacionalista españolista.

No sólo ha sido eso. La CUP ha propuesto como presidente de la cámara catalana a un ciudadano valenciano desahuciado que intentó suicidarse antes de perder su casa y como miembro de la mesa del Parlament a Ester Quintana, la compañera manifestante que perdió un ojo durante el 14-N «gracias» a las «democráticas» actuaciones de los Mossos d’Esquadra del don Felip, el Puig-mentiroso (La presidencia de la cámara continuará en manos de Núria de Gispert, una militante de Unió Democràtica, el sector más duro y conservador de la coalición gobernante. Las «izquierdas» parlamentarias se abstuvieron, no votaron en contra, si mi información es correcta).

Para los otros puestos de la mesa del Parlament, los diputados de la CUP «han votado a un joven asesinado supuestamente por un policía de paisano y otro víctima de un grupo fascista en el País Valenciano, una inmigrante fallecida en un centro de internamiento temporal, un sindicalista despedido de la empresa de transportes públicos de Barcelona».

Sus votos, los votos de la CUP, han sido declarados nulos. Nunca una anulación de voto tuvo tanta razón, tanta fuerza y generó tanta emoción. Gracias, compañeros, gracias.

Como bautismo político no está mal. Esa es la senda.

Se cuenta que el mundo de la empresa y las grandes fortunas catalanas están alarmados ante los nuevos escenarios. Pues mejor imposible. En la zona alta de Barcelona, en Pedralbes, donde viven los Urgandarin y los Kim Faura, recelan de una agenda soberanista demasiado acelerada pero, sobre todo, de una presión impositiva que ponga el acento en las capas más adineradas como fórmula para esquivar los nuevos recortes. La pela es la pela [2].

A ellos, a estos sectores privilegiados lo que les gusta, lo que no les asusta, son otras cosas. Esta por ejemplo: la Generalitat ha prescindido de 5.649 trabajadores en dos años; el grueso del recorte son interinos: a 4.311 les han arrojado a la calle sin ninguna indemnización. Que les den, piensan, que se las apañen como puedan. ¡A nosotros, piensan, no nos importa un higo! La coordinadora del sector de la Generalitat en CC OO, Sílvia Cegarra, esta vez sí, habla con razón de un ERE encubierto de coste cero.

¿Hay o no hay motivos para gesticular, para protestar, para lanzar y abonar senderos alternativos, para no transitar caminos trillados? Los llamarán demagogos o cosas peores pero los gestos y propuestas de la CUP son compartidos por todos los activistas que se toman la política y la transformación socialista en serio, muy en serio.

Notas:

[1] http://www.publico.es/447533/camisetas-de-algodon-y-negociaciones-sotto-voce-en-el-parlament#cup

[2] Clara Blanchar, El País (Catalunya), 17 de diciembre de 2012, pp. 1-2 [http://ccaa.elpais.com/ccaa/2012/12/16/catalunya/1355686313_714656.html]

Salvador López Arnal es miembro del Frente Cívico Somos Mayoría

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.