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La marcha verde y la lucha de un pueblo valiente

Fuentes: Rebelión

A los Saharauis se les ha robado su territorio y su desarrollo como nación. El 6 de septiembre de 1991 no se declaró el fin de las hostilidades entre las fuerzas del Frente Polisario y Marruecos, sino que un simple armisticio, en el que los saharauis asumían el proceso de paz siempre y cuando la […]

A los Saharauis se les ha robado su territorio y su desarrollo como nación. El 6 de septiembre de 1991 no se declaró el fin de las hostilidades entre las fuerzas del Frente Polisario y Marruecos, sino que un simple armisticio, en el que los saharauis asumían el proceso de paz siempre y cuando la monarquía marroquí, respetara la decisión del referéndum, que debía ser conducido e implementado por la Organización de Naciones Unidas -ONU- a través de la Misión de las Naciones Unidas Para el Referéndum en el Sahara Occidental -MINURSO- Los saharauis han cumplido, han cedido, han esperado. Marruecos, España, Francia y la ONU han traicionado los compromisos asumidos.

Una declaración de alto al fuego surgida en un marco poco estable, que poco a poco comenzó a mostrar esa fragilidad, consolidando el temor respecto a que el proceso de referéndum nació malherido, sobre todo por las presiones de la Casa Real Marroquí, que avalada por sus alianzas con España, Francia y Estados Unidos, desconoció el censo efectuado por España el año 1974 y los requisitos necesarios para identificar los votantes autorizados. Elemento crucial, pues de esa manera Marruecos aumentó artificialmente el número de votantes, sumando a miles de colonos traídos a los territorios ocupados, modificando la naturaleza de dicho referéndum.

Una marcha vergonzosa y criminal

Situación que comienza a tener su explosión bélica, con uno de los acontecimientos más vergonzosos llevado a cabo por la Monarquía marroquí: La Marcha Verde. Proceso político destinado a presionar a las Naciones Unidas, a España y preparar el escenario de la invasión al Sáhara occidental. Marcha iniciada a mediados del mes de octubre del año 1975 y que cruza la frontera con el territorio saharaui el día 6 de noviembre. Marcando así el inicio de la ocupación Marroquí. Como también la consolidación de la conducta indigna de la potencia ocupante hasta ese momento, España, que abandona el territorio del Sahara occidental, a manos de las fuerzas del fallecido rey Hassan II. El conflicto armado se desata entonces cuando España, Potencia Colonial desde el año 1885 en la zona, abandona el territorio del Sahara Occidental y permite la irrupción – por felonía y acuerdos firmados a espaldas del pueblo saharaui – de Marruecos y Mauritania, impidiendo, de esa forma, la organización de un referéndum por la independencia bajo el mandato de las Naciones Unidas.

La invasión del Sahara generó la resistencia del pueblo saharaui, agrupado en torno al Frente Popular de Liberación de Saguía el Hamra y Río de Oro -Frente Polisario- fundado el año 1973, que ha desafiado a Marruecos y su política de anexión del territorio saharaui. Mauritania en esta historia fue derrotado contundentemente por las fuerzas saharauis y obligado a firmar la paz el año 1977, continuando la contienda entre las precarias, pero heroicas fuerzas del Polisario contra el bien equipado ejército marroquí. Entre el año 1975 y 1991 se enfrentaron las fuerzas saharauis apoyadas por Argelia, principalmente, contra el Reino Alauita de Marruecos, asistido éste por Occidente: Francia y Estados Unidos al que se unieron en materia de apoyo financiero, tecnológico y labores de inteligencia, tanto Arabia Saudita como Israel. Dicha contienda se extendió, en el plano de acciones bélicas, hasta la declaración del cese al fuego el año 1991 bajo el auspicio de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) entidad que conformó, para garantizar este cese y el proceso de referéndum, la denominada Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum en el Sahara Occidental (MINURSO).

La Marcha Verde comenzó a la par de la decisión de la Corte Internacional de Justicia de La Haya quien hizo público un dictamen para dar cuenta de si el Sáhara occidental era, al momento de la colonización por España un territorio sin dueño -Terra Nullius- y si la Si la respuesta a la primera pregunta fuera negativa conocer entonces ¿Cuáles eran los vínculos jurídicos entre este territorio y el Reino de Marruecos y la entidad mauritana? La Corte Internacional de Justicia de La Haya hizo público su dictamen, ante las alegaciones marroquíes el 16 de octubre de 1975. Dicho dictamen no estableció vínculos de soberanía territorial entre el territorio del Sahara Occidental y el Reino de Marruecos o el conjunto Mauritano. Los vínculos jurídicos establecidos en dicha sentencia no daban, por lo débil de la alegación y las pruebas presentadas, el justificante para «reintegrar» un territorio sin consulta alguna a sus habitantes. Nada probaba que existiese, en el pasado, un Estado que englobase los territorios del Sahara y Marruecos, por ende no habría destrucción de la unidad territorial marroquí, ni derechos por reponer una supuesta integridad territorial inexistente, a pesar del sustento político y jurídico en contrario que sostenía Marruecos, arrastrando a Mauritania en ello.

La tesis sostenida por Marruecos no tuvo éxito, pero ello no impidió que este país, el mismo día de conocerse la opinión de la Corte de La Haya, diera continuidad a la denominada Marcha Verde convocada por Hassan II, y en la que se movilizó 350.000 personas, que se lanzaron a través del desierto para reivindicar el territorio del Sahara, enmarcados en el color verde que representa el color del Islam, queriendo de ese modo darle una legitimidad histórica y religiosa a un acto de despojo, ocupación y violación del derecho internacional. Unido a esos civiles, 25 mil soldados entraron a territorio saharaui violando desde entonces los derechos del pueblo saharaui.

Maradona presta su imagen para legitimar la ocupación

La monarquía marroquí instituyó como fiesta nacional el día 6 de noviembre de 1975, que celebra el despojo de la patria saharaui y la violación de sus derechos, el chantaje y la violación del derecho internacional. El año 2015 estas celebraciones fueron apoteósicas pues se cumplían 40 años del saqueo al pueblo saharaui y había que encubrirlo de una manera que entorpeciera la real comprensión de los hechos. Incluso en la capital del Sáhara ocupado, El Aaiun el famoso jugador de fútbol Diego Armando Maradona se hizo presente vistiendo la camiseta de la selección de Marruecos, para conmemorar el genocidio del pueblo saharaui. Los medios internacionales, mayoritariamente celebraron los goles y bailecitos del ex jugador argentino, sin ofrecer una línea al trasfondo de este acto deleznable.

Este año 2016 el «Pibe de oro» nuevamente estará en los territorios ocupados, llenándose los bolsillos del oro de una Monarquía corrupta y criminal. Vestirá de corto para jugar «El Partido Por la Paz» El «pelusa» ídolo del futbol argentino participará así, en un partido de exhibición organizado por la Real Federación Marroquí de Fútbol y su presencia servirá, indudablemente, al régimen marroquí para proclamar su soberanía sobre el Sáhara Occidental, que ningún país del planeta reconoce, ni aún los aliados incondicionales de Marruecos como España y Francia. ¿Sabrá Maradona la paz de la que se hace gala? ¿Sabrá de los campamentos de refugiados y que medio millar de presos saharauis se encuentran en cárceles y mazmorras de esta Monarquía? ¿Conocerá de los anhelos de cientos de miles de Saharauis por conseguir su autodeterminación? No se exculpa la ignorancia pero menos aún se perdona la complicidad.

La nueva conmemoración de la Marcha Verde nos lleva a recordar un viejo aforismo que sostiene «la historia no se repite pero… como no recordar con este hecho violatorio de las opiniones de una Corte Internacional, las numerosas violaciones a la resolución número 242 de las Naciones Unidas, que ordenaba a Israel retirarse de los territorios ocupados luego de la Guerra de los Seis Días, en el año 1967 y en lugar de ello, hasta el día de hoy dicho país sigue colonizando territorios que legítimamente pertenecen al pueblo palestino. Y esto es así, y seguirá siendo de esta manera, mientras las principales potencias involucradas no den los pasos necesarios para que la situación tome los cauces establecido por el derecho internacional público. Una cruel realidad mientras la violación de los derechos de autodeterminación de los pueblos sea una práctica constante en el campo de las relaciones internacionales.

Cada 6 de noviembre, nos recuerda la analista Salka Embarek , la monarquía marroquí celebra el inicio de la ocupación de la patria saharaui, acontecimiento que dio inicio al genocidio de su población, la vulneración de todos su derechos y el robo de sus riquezas «cuestión que año tras año vuelve a poner sobre la mesa la responsabilidad de España, el abandono de la que fuera una más de sus provincias, junto a su población, el inconcluso proceso de descolonización, las resoluciones de la ONU a favor de los derechos del pueblo saharaui, la necesidad de hacer cumplir a Marruecos con la legalidad internacional y la imposición de la justicia para el pueblo saharaui como su derecho a ser soberano»

En los territorios ocupados, nos refiere Embarek y aquellos que han logrado traspasar el muro físico y de desinformación que se ha tejido sobre el Sáhara Occidental, la Monarquía Marroquí reprime con dureza todo intento de resistencia del pueblo saharaui. «Secuestra periodistas y defensores de derechos humanos, los somete e torturas y amenazas. El régimen marroquí ataca a los saharauis que se manifiestan o se concentran en las ciudades de El Aaiún, Dajla o Smara para reivindicar sus derechos. Despliega sus cuerpos policiales en las ciudades ocupadas y arma a los colonos contra la población saharaui cercando y aislando sus barrios. Controla y persigue a los activistas, a las organizaciones de derechos humanos que considera ilegales. Prohíbe la entrada de observadores internacionales al territorio, detiene a los saharauis en forma arbitraria, los encarcela y tortura, para después someterlos a juicios sumarísimos, en los que se dictan largas sentencias de años contra ellos, por el solo hecho de haber participado en una manifestación pacífica»

La Marcha verde no sólo significó la presencia como Potencia ocupante de marruecos en suelo Saharaui sino el inicio del transtierro de su población. La población saharaui, que logró huir de la invasión, por parte de las fuerzas militares marroquíes el año 1975, atravesó cientos de kilómetros de calcinante desierto bajo el bombardeo de la aviación de Marruecos que lanzaba Napalm y fósforo blanco. Esa población que logró sobrevivir a la sed, las inclemencias de la hamada, las enfermedades terminó estableciéndose en una zona del sur de Argelia denominada Tindouf. Una región donde el vivir se dificulta en extremo. Allí donde las temperaturas alcanzan los 50 grados, también se viven catastróficas inundaciones de un barro que destruye todo, como fue en noviembre del 2015.

A pesar que nada parece sobrevivir en la Hamada, los saharauis han logrado colmarla de su esperanza, de su vida, en condiciones de salud y alimentación deficientes. El orgullo y la dignidad de este pueblo tienen mucho que decirnos, en base a su convicción política y el derecho a recuperar de pleno derecho su tierra. El vivir en una serie de campamentos que reciben el nombre de sus provincias ocupadas: Dajla, Aussert, Smara, El Aaiun, Boujdour y su capital administrativa Rabouni, la organización del gobierno saharaui y la vocación pacífica, laboriosa y esperanzadora de su pueblo destaca por la disciplina, el vigor y el orgullo de ser Saharaui. La sensación y luego la certeza que se tiene al visitar estos territorio, es que existe y tenemos una deuda con esos hombres y mujeres, que se palpa en cada Wilaya, en cada Daira, en cada Jaima donde miles de seres humanos sueñan con recuperar lo que les ha sido arrebatado a sangre y fuego.

Parafraseando a Blaise Pascal es posible dar cuenta que la dignidad tiene razones que los inmorales desconocen y que el recordar -de este recordis latino, de «volver a pasar por el corazón»- la lucha del pueblo saharaui permite entender que la dignidad de los hombres y mujeres de esta parte del mundo, los eleva a la categoría más alta del ser humano, aquella que habla de una sociedad digna, valiente, clara en sus objetivos, paciente, astuta, valerosa, entusiasta y que a pesar de décadas de despojo, abandono y represión, no flaquea en sus anhelo de una patria que vaya desde Saguia El Hamra hasta el Río de Oro. Desde la Hamada Argelina hasta la costa atlántica. Y eso los indignos, los viles, los injusto y vergonzosos, los que lucran con los derecho de los pueblos, los que envilecen la condición humana, lo desconocen y no lo entenderán jamás, que la Dignidad tiene nombre de Sáhara

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.