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Los valores del dólar

Fuentes: La pupila insomne

El nacimiento del dólar está firmemente unido a la liberación de las 13 colonias y a la formación de los Estados Unidos de Norteamérica como estado y nación. Así el primer gobernante que devino como triunfador de la guerra anticolonial, George Washington, desde 1789 a 1797, decretó la creación del dólar como moneda de cambio […]

El nacimiento del dólar está firmemente unido a la liberación de las 13 colonias y a la formación de los Estados Unidos de Norteamérica como estado y nación. Así el primer gobernante que devino como triunfador de la guerra anticolonial, George Washington, desde 1789 a 1797, decretó la creación del dólar como moneda de cambio en la recién creada república. Fue en 1792 cuando se dio la orden ejecutiva de la formalización del dólar, en ese momento solo como moneda de valor equivalente al oro o la plata contenida y no fue hasta 1794 que comenzó su circulación.

Eran dos monedas, las de oro con 24.75 gramos cada una y las de plata con 371.25 gramos las unidades. La raíz del nombre «dólar» se atribuye a una moneda centroeuropea nombrada Thaler , también denominada Daler . De allí devino la variación al definitivo nombre dado al Dólar. Su forma física fue prácticamente similar a las monedas españolas de esa época del reino de Carlos I. De esta historia antigua data la base que hacía equivalente el valor del papel moneda con su resguardo existente en oro físico en las arcas del joven estado norteño.

Según pasaron los años y se arraigó la expansión norteamericana en nuevos territorios y el desarrollo económico bajo el esquema del capitalismo, se iniciaron los grandes comercios y los bancos con sus propietarios con mayores ambiciones por encima de los intereses nacionales. Abraham Lincoln se anticipó a lo que venía al decir:

«Los poderes del dinero explotan a la nación en tiempo de paz y conspiran contra ella en tiempos de adversidad. Es más despótico que la monarquía, más insolente que la autocracia, más egoísta que la burocracia. Veo en el futuro una crisis que se acerca, que me preocupa y me hace temblar por la seguridad de mi país. Las corporaciones se han entronizado. Una era de corrupción seguirá y el poder del dinero en el país se esforzará por prolongar su reinado trabajando sobre los prejuicios de la gente, hasta que la riqueza se acumule en unas pocas manos y sea destruida la República».

Durante el año 1900 el Congreso decretó por ley el valor del dólar de papel como equivalente al dólar oro, lo cual fue válido hasta la crisis entre los años 1933 y 1935. Desde esa era hasta la actual, y producto de la gran destrucción de muchos países europeos envueltos en la II Guerra Mundial emergió el gran capital norteamericano y el dólar se puso a la cabeza en cuanto a posesión de los mayores activos financieros, en que se apoyó en gran parte la reconstrucción europea occidental.

De esta forma los grandes bancos y empresarios estadounidenses han desarrollado internacionalmente sus tentáculos en la creación de grandes centros bancarios y financieros como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Ambos amparados en la custodia y visión de los gobernantes de turno en la nación americana, los cuales son representantes legítimos de la clase dominante y que de una forma u otra juegan un papel decisivo en la elección de los presidentes a elegir.

Cada vez más la incidencia de los grandes bancos juega un papel más importante en la decisión de a quién se pone a gobernar en el país capitalista más poderoso del planeta. Por primera vez, en 1990, George Bush padre, habló en los términos de un Nuevo Orden Mundial, en cuanto al desarrollo del sistema para el mundo capitalista; lo que podría entenderse como la necesidad de establecer un gobierno a escala mundial, basado en su modelo. Esto fue también promovido en la creación de la Trilateral, defendidos estos criterios por la teoría y la práctica de David Rockefeller y Zbigniew Brezezinski. También se formó un grupo de grandes multimillonarios, norteamericanos, ingleses y de otros países con gran peso en la economía mundial y que se conoce como Grupo Bidelberg .

Estos grupos de nivel mundial poseen una estrecha relación con el Complejo Militar Industrial donde se gastan billones en la producción de armas y experimentos para garantizar la «seguridad nacional del sistema capitalista». Clase aparte es la existencia del llamado Banco de la Reserva Federal, el cual esta dirigido por un miembro ejecutivo del Grupo Bidelberg y que es privada, o sea, su operación no es controlada por el gobierno de turno de los Estados Unidos, y es quien determina la impresión de más y más, dólares de papel. Sobre ello, Alan Greenspan, quien fuera presidente de la Reserva Federal y actual asesor de Obama, con anterioridad expresó: «La Reserva Federal es un organismo independiente y eso significa básicamente, que no existe otro organismo de gobierno, que pueda anular las acciones que tomamos».

Después de la debacle económica, política, social que encabezó George W. Bush, el desprestigio internacional del gobierno hizo pensar a los estrategas del sistema, que había que buscar una figura capaz de representar un CAMBIO, que lo pedía a gritos el pueblo norteamericano y la opinión pública mundial. Ya evidenciado el escándalo de las Torres Gemelas y la generación de la llamada «Ley Patriótica», la mentira de la existencia de armas de destrucción masivas en Iraq y los campos de concentración en Guantánamo y otros países.

Se lanzó la candidatura de un senador de ojos bondadosos, sonrisa permanente, con un discurso florido de cambio, donde decía lo que la gente le apetecía oír y cuya campaña fue apoyada y manipulada al aprovechar la expectativa de esperanza que recorría la opinión pública mundial; así resultó electo con votación arrolladora, Barack Obama. Ahora bien, a la vez de resultar electo su discurso y filosofía de cambio, lejos de tomar el rumbo de sus promesas electorales se han ido dirigiendo no a un campo de disminuir las políticas del gobernante anterior; sino que lo realizado es la expansión de estas políticas, a la vez que se organizan gastos de miles de billones de dólares salidos de las áreas de la Reserva Federal, que cada vez posee menos reserva y responde menos a los intereses de la nación norteamericana y sí a los altos magnates bancarios de Wall Street. Si se analiza quien rodea y asesora al presidente tendremos una visión más clara, de quien manda realmente en Estados Unidos; la Casa Blanca, o Wall Street.

  • Presidente de la Reserva Federal; Ben Bernanke. (1)
  • Asesor del Presidente: Alan Greenspan. (1)
  • Henry Kissinger: Embajador Especial del consejo de Estado. (2)
  • Robert Gates: Sec. De Defensa. (2)
  • Paul Volcker: Comisión Recuperación Económica (2)
  • James Steinberg: Sec. Economico Adjunto de estado. (2)
  • Hillary Clinton: Vicepresidenta. (2)
  • Richard Haass: Enviado Especial Dpto. de Estado. (2)
  • Almirante Dennis Blair: Director Seguridad Nacional. (2)
  • Timothy Geithner: Secretario del tesoro. (2)
  • General James Jones: Adj. Seguridad Nacional. (2)
  • Thomas Danilon: Asesor Adjunto para la Seguridad Nacional. (3)
  • León Panetta: Jefe de la CIA. (4)
  • Larry Summer: CFR. (5)
  • George Mitchell: Wall Street- Lobbista de la Familia Real Saudita
  • Barack Obama: Vinculado a Wall Street y al Grupo Bidelberg, mas de 20 años.
  1. Grupo Bidelberg.
  2. Grupo Bidelberg, Org. Trilateral y Consejo de Relaciones Exteriores.
  3. Org. Trilateral y C.F.R.
  4. Lobbista de Wall Street.
  5. Org. Trilateral, grupo Bidelberg.

Los gobiernos capitalistas a escala internacional cada vez más se ven atrapados por la abundancia de los «dólares estímulos» del actual gobernante Barack Obama, hacia donde fluyen los miles de millones impresos en la Reserva Federal, que ya no se corresponden con su valor en oro en las arcas del actual gobierno. Hasta cuándo se le seguirá haciendo la corte a este gobierno de los banqueros de Wall street y del Grupo Bidelberg, pisoteado los intereses de otras áreas del planeta en aras de seguir enriqueciéndose y de imponer eso que llaman eufemísticamente «Nuevo Orden Mundial». Se conoce claramente la dirección hacia donde han ido los estímulos de Obama a los grandes consorcios bancarios, mientras el desempleo aumenta y las viviendas de la población caen una tras otra.

No citaré a Carlos Marx, ni a Federico Engels, sino a modo de conclusión les entrego el texto de lo escrito por el tercer presidente de los Estados Unidos, Thomas Jefferson:

«Creo que las instituciones bancarias son más peligrosas para nuestras libertades, que lo ejércitos permanentes. Si el pueblo estadounidense alguna vez permite a los bancos privados controlar la emisión de su moneda, primero por la inflación, después por la deflación los bancos y corporaciones que crecerán alrededor de los bancos privaran a las personas de todos sus bienes hasta que sus hijos despierten sin hogar en el continente que sus padres conquistaron».

Cualquier semejanza con lo que pasa actualmente en los Estados Unidos, NO ES PURA COINCIDENCIA.

http://lapupilainsomne.wordpress.com/2010/12/22/los-valores-del-dolar/