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Sobre afirmaciones de Donald Trump contra la forma actual con que funciona el sistema hegemónico

Fuentes: Rebelión

Articulistas de izquierda se han centrado en la crítica de dichos de Trump, los latinos, musulmanes, el muro en la frontera… Han desatendido otros que son rupturistas y explican la oposición y silenciamiento a su candidatura del poder fáctico global a través de sus medios, políticos, académicos, militares. Si se quiere el término de la […]

Articulistas de izquierda se han centrado en la crítica de dichos de Trump, los latinos, musulmanes, el muro en la frontera…

Han desatendido otros que son rupturistas y explican la oposición y silenciamiento a su candidatura del poder fáctico global a través de sus medios, políticos, académicos, militares.

Si se quiere el término de la civilización presente hay afirmaciones significativas del candidato republicano que deben integrarse a la batalla de ideas.

En Estados Unidos alguien llega a decir que habría un golpe militar de ganar él.

Trump golpea en sus discursos tres pilares de la política de dominación occidental: la economía y las finanzas globales sin barreras; la OTAN como defensa de Occidente; la guerra de conquista contra Rusia.

Es decir tres formas para apoderarse de la riqueza y los recursos naturales en beneficio del 1%.

Trump denuncia que empresarios norteamericanos para obtener grandes ganancias desatienden el bienestar de su población. Propone ir a una economía centrada en lo nacional.

Donald Trump está apoyado «por sectores marginales del gran capital que, como él, son aislacionistas porque no tienen sus intereses fundamentales en el plano internacional sino en el mercado interno» [Guillermo Almeyra].

El candidato presidencial republicano, Donald Trump, amenazó hoy con sacar a EE.UU. de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Apuntó que el organismo trata de frenar su plan de imponer impuestos a las compañías estadounidenses que tratan de instalarse en el extranjero para aminorar los costos. «Habrá un impuesto», dijo. «Si creen que van a despedir a toda su gente, mover su planta de producción a México, construir aparatos de aire acondicionado y pensar que van a vender esos aparatos de aire acondicionado en los Estados Unidos, entonces tendrán que pagar un impuesto». [La Tercera]

Un tema para la izquierda. Aislarse y crear industrias y empleos en los países en desarrollo en lugar de consumir y pagar a bajo precio mercancías de las potencias hechas por trabajadores con sueldos miserables.

Un analista opuesto a Trump escribe que si pone impuestos a los autos armados en México el comprador norteamericano deberá pagarlos mucho más caros. Prefiere desempleados a cambio de precios más bajos para ocupados.

El drama de los migrantes va paralelo a esto. Un enfoque de izquierda debe defender que nadie tiene que verse obligado a abandonar su país y su gente; y que la obligación de la política en el sur es crear puestos de trabajo. Los 7 mil millones de habitantes de la Tierra deben tener una vida digna en sus sociedades.

En el caso mexicano se arruinó mediante un tratado el campo dejando a millones sin medios de subsistencia. El maíz vendría de Estados Unidos.

Sobre la OTAN hace Trump una crítica aguda.

En Wisconsin dijo que los miembros de la OTAN «no pagan su parte justa» respecto a la aportación que hace EE.UU. y que el bloque es «obsoleto». «O bien paguen, incluso para las deficiencias del pasado, o tienen que salir. Y si así se rompe la OTAN, que se rompa», dijo Trump.

Además, en una entrevista con ‘The New York Times’, Trump afirmó que la Alianza «fue diseñada para la Unión Soviética, que ya no existe» y «no fue diseñada para el terrorismo».

A Trump no solo le importan poco los aliados de EE.UU. en la OTAN y la Unión Europea, sino que «no está por la labor de mantener los compromisos ante ellos», opina, Anne Applebaum, columnista del periódico norteamericano ‘The Washington Post’. [Kamil Krzaczynski Reuters, RT]

La política exterior norteamericana es mundial y se basa en última instancia en la fuerza propia y con sus socios de la OTAN, alianza que de atlántica por los hechos ya no tiene mucho.

Su meta mayor es dominar Rusia y China y uno de los medios necesarios es la OTAN de modo que plantearse su término tiene consecuencias. La izquierda quiere la paz por lo tanto ese punto de vista de rechazo le es importante.

Trump dice que si es elegido presidente de EEUU, examinará la posibilidad de reconocer Crimea como parte de Rusia y abolir las sanciones. [Sputnik]

Trump dispara al centro de la política exterior imperial. Es decir dentro de la misma sociedad norteamericana la desacredita.

Una de sus banderas de injerencia es la democracia, Chile, Siria, Libia… «Creo que a la hora de hablar sobre los derechos civiles, nuestro propio país tiene muchos problemas en este ámbito y es muy difícil para nosotros involucrarnos en los asuntos de otros Estados», dijo Trump. «Cuando todo el mundo ve la mala situación que tenemos en EE.UU, y, al mismo tiempo, aleccionamos a los demás sobre las libertades civiles, no me parece que seamos un buen instructor», subrayó. [RT]

El punto político no es Trump por supuesto, un personaje impredecible frente a una Clinton impulsora clara de la guerra. Es no levantar un discurso de izquierda incluyendo en la argumentación desde el imperio el caso Trump. Una cosa es rechazar planteamientos de Trump y otra silenciar la visión crítica que hace pública y tiene aceptación en USA.

Ni Trump ni Obama-Clinton. La paz y el cambio a un mundo socialista sostenible. Pero no faltan los analistas que desean una continuidad de la política mundial tradicional. La economía libre, la OTAN, la guerra de cerco a Rusia y China.

Por un Movimiento para una nueva civilización, sustentable-solidaria

Blog del autor: www.malpublicados.blogspot.com

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.