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China apuesta por la paz y su presupuesto de defensa sigue siendo moderado frente al resto de países

Fuentes: Rebelión

China, a lo largo de su historia de más de 5.000 años, ha sido predominantemente una civilización con una orientación defensiva, enfocada en la estabilidad interna y la protección de sus fronteras. En contraste con potencias como el Reino Unido, Francia, Estados Unidos u otros países occidentales, que han participado en numerosas guerras de conquista y colonización a lo largo de los siglos, China ha mantenido desde siempre una política de defensa territorial y no intervención en conflictos externos.

Incluso en su historia reciente, cuando ha modernizado sus fuerzas armadas, China ha evitado involucrarse en guerras extranjeras y ha promovido el diálogo diplomático para la resolución de conflictos. Su enfoque sigue siendo la estabilidad, el desarrollo y la cooperación internacional, en lugar de la expansión militar agresiva.

Hoy en día, China ha reiterado su compromiso con el desarrollo pacífico y la estabilidad global, algo que se refleja en su gasto en defensa. Para 2024, el presupuesto militar chino representa menos del 1,5% de su Producto Interno Bruto (PIB), una cifra considerablemente menor en comparación con otras potencias como Estados Unidos, Rusia y varias naciones europeas.

Comparación del gasto militar chino con el de otros países

Para poner en perspectiva la inversión en defensa de China, es útil analizar el gasto de otros países:

Estados Unidos sigue siendo, con diferencia, el país con mayor presupuesto militar del mundo. En 2023, destinó aproximadamente el 3,5% de su PIB a defensa, lo que se traduce en más de 880.000 millones de dólares (Statista lo sitúa en 916.000 millones de dólares). Este enorme gasto militar de Estados Unidos representa el 37,5% del gasto militar mundial.

Su influencia militar se extiende a través de alrededor de 800 bases militares en más de 70 países en el extranjero y una presencia naval dominante en diversas regiones estratégicas. Según datos recientes, Estados Unidos tiene desplegados aproximadamente 170.000 militares en más de 150 países (en Europa entre 80.000 y 100.000, en Indo-Pacífico cerca de 85.000 efectivos, en Medio Oriente alrededor de 10.000 militares, en África unos 6.000 y en América Latina y el Caribe unos 1.500 militares).

Rusia, inmersa en el conflicto en Ucrania, ha incrementado de forma importante su presupuesto de defensa en 2023 hasta alcanzar los 109.000 millones de dólares. Una cifra 9 veces inferior a la de Estados Unidos pero que en términos de participación en el PIB alcanza el 5,9%.

La Unión Europea, aunque con variaciones entre sus países miembros, está aumentando el gasto militar. Alemania, por ejemplo, ha elevado su inversión en defensa al 2% del PIB, mientras que Francia (2,1% sobre el PIB en 2023) y el Reino Unido (2,3% sobre el PIB en 2023) tienen cifras similares.

A la luz de estos datos, el gasto militar de China, por debajo del 1,5% sobre el PIB, se mantiene en niveles moderados y proporcionales a su estrategia de defensa, sin buscar una expansión militar desmedida.

Modernización con un enfoque defensivo

China viene reiterando que su inversión en defensa está enfocada en la modernización tecnológica y en la defensa territorial, en lugar de la expansión militar global. Su objetivo es reforzar la seguridad nacional y proteger su soberanía, especialmente en regiones estratégicas como el Mar de China Meridional y el estrecho de Taiwán.

A diferencia de otras potencias que han participado en numerosos conflictos en el extranjero, China mantiene una postura basada en la no intervención y el respeto a la soberanía de otros países. Su política de defensa está guiada por el principio de «defensa activa», lo que significa que sólo se usará la fuerza en caso de amenazas directas a su seguridad.

China mantiene un compromiso con la paz y el desarrollo regional, pero tiene que hacer frente a un entorno de seguridad cada vez más difícil debido a la creciente presencia militar de Estados Unidos en el Indo-Pacífico. La expansión de bases estadounidenses y sus alianzas militares buscan ejercer presión sobre China, lo que ha llevado al país a fortalecer su capacidad defensiva para garantizar su soberanía y estabilidad regional.

Estados Unidos ha desplegado un cordón de bases militares alrededor de China, con presencia en Japón, Corea del Sur, Filipinas, Guam y otros puntos estratégicos. Este despliegue representa una amenaza directa a la seguridad y estabilidad regional, obligando a China a reforzar su capacidad defensiva para garantizar su integridad territorial.

Desde 2018, el mundo ha contemplado una intensificación de la competencia económica y geopolítica de Estados Unidos, una confrontación que comenzó como una guerra comercial contra China pero que rápidamente ha evolucionado hacia una confrontación más amplia. Se trata de un intento por parte de Estados Unidos de contener el ascenso pacífico de China y frenar su legítimo derecho a desarrollarse y jugar un papel en el escenario global. Ante esta situación, China ha tenido que adaptarse y responder con una estrategia integral que incluye la modernización militar, el fortalecimiento de alianzas y la promoción de un nuevo orden internacional más justo y equitativo.

A pesar de los esfuerzos de Estados Unidos por rodear China con bases y alianzas militares (como AUKUS y el QUAD), Beijing ha logrado expandir su influencia en la región, consolidando su presencia en el Mar de China Meridional y fortaleciendo su capacidad para responder a cualquier amenaza externa.

Para ello, China ha acelerado su modernización militar con el objetivo de defender su soberanía y garantizar la seguridad nacional frente a la creciente presión militar de Estados Unidos y sus aliados. La modernización de las Fuerzas Armadas, incluyendo el desarrollo de tecnologías avanzadas como misiles hipersónicos y capacidades en inteligencia artificial, es esencial para asegurar su integridad territorial, especialmente en áreas de tensión como el Mar de China Meridional.

En este sentido, viene trabajando en la modernización de sus fuerzas armadas para responder a las crecientes provocaciones externas y dentro de esta modernización destaca el fortalecimiento de su flota naval, con portaaviones avanzados como el Fujian (003) y destructores de última generación; el desarrollo de misiles defensivos de largo alcance como el DF-21D y el DF-26, diseñados para disuadir incursiones en el Mar de China Meridional y el estrecho de Taiwán; y la expansión de su fuerza aérea, con la incorporación del caza de quinta generación J-20, capaz de garantizar la seguridad del espacio aéreo chino.

Igualmente y ante la creciente actividad militar extranjera en las aguas cercanas a China, (hasta España ha enviado a su armada militar a patrullar el Mar de China) el país ha reforzado su estrategia de Negación de Acceso (A2/AD, por sus siglas en inglés: Anti-Access/Area Denial) con el fin de impedir la injerencia externa en su zona de seguridad nacional. Esto incluye la fortificación de islas en el Mar de China Meridional, lo que permite una defensa más efectiva ante incursiones foráneas; el desarrollo de submarinos estratégicos equipados con sistemas de defensa avanzados; y las mejoras en ciberseguridad y guerra electrónica, con el fin de evitar vulnerabilidades en caso de conflictos híbridos.

Ampliando esta última idea y frente a la militarización del espacio y el ciberespacio, promovida por Estados Unidos, aboga por mantener estas áreas como bienes comunes globales. La seguridad en el ciberespacio y el espacio exterior es crucial para la paz y la estabilidad internacionales y China sigue comprometida con la cooperación global para evitar una carrera armamentista en estos dominios. Igualmente, promueve la cooperación internacional en ciberseguridad, buscando un enfoque multilateral para gestionar los riesgos en el ciberespacio y prevenir el uso de tecnologías digitales para la agresión y el espionaje. Este enfoque contrasta con las tácticas de confrontación utilizadas por otros países que buscan dominar el ciberespacio a expensas de la seguridad colectiva.

China y su compromiso con la paz mundial

China no busca la confrontación ni la expansión militar, pero no puede ignorar la presión ejercida por Estados Unidos y sus aliados en la región. Frente a la instalación de bases militares extranjeras en sus alrededores y las crecientes maniobras militares en sus proximidades, China ha tomado medidas para garantizar su seguridad y la paz duradera en Asia-Pacífico .

A pesar de los intentos de Estados Unidos para contener el desarrollo de China, el país sigue apostando por un enfoque defensivo, basado en la estabilidad, el desarrollo tecnológico y la cooperación regional.

A lo largo de los años, China ha promovido iniciativas para la paz y la cooperación internacional. Ha sido un actor clave en misiones de mantenimiento de la paz de la ONU, ha participado en esfuerzos diplomáticos para resolver conflictos internacionales y ha promovido el desarrollo económico global a través de iniciativas como la Franja y la Ruta.

Mientras algunas naciones incrementan su gasto militar y participan en conflictos en el extranjero, China sigue apostando por una estrategia de seguridad basada en la estabilidad y la cooperación internacional. Con un presupuesto militar controlado y un enfoque defensivo, el país demuestra que su prioridad sigue siendo el desarrollo pacífico y la armonía global.

(Artículo publicado originalmente en China información y economía)

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.