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¿Es ahora la solidaridad internacional una forma de terrorismo?

La guerra es la paz, la libertad es la esclavitud, la ignorancia es la fuerza

Fuentes: Rebelión

Cuando George Orwell escribió su novela ‘1984’, era muy consciente de los peligros del totalitarismo y de la amenaza a nuestras libertades que suponía el adoctrinamiento y la manipulación de la opinión pública, ya fuera por parte del gobierno o del sector privado.

No se trata sólo de «noticias falsas» sino de la destrucción del lenguaje. Pero, ¿podría Orwell haber previsto la locura de un Presidente de los Estados Unidos y el uso corrupto de las palabras por parte del Secretario de Estado Mike Pompeo?

Irán, Corea del Norte y Siria ya estaban en la «lista negra» de Estados Unidos de países que supuestamente patrocinan el terrorismo. Ahora Cuba ha sido añadida a esa lista falsa. De hecho, si Trump quisiera denunciar a los países que promueven el terrorismo, tendría que empezar por los propios Estados Unidos y su uso asesino de aviones teledirigidos, el bombardeo terrorista de civiles en el Afganistán y el Iraq, que actualmente está siendo investigado por la Fiscal Jefe Fatou Bensouda de la Corte Penal Internacional en La Haya. Reflexionaría sobre la producción y el comercio de armas que matan indiscriminadamente, incluidas las minas terrestres, las bombas de racimo y las armas de uranio empobrecido.

¿Cuál es la contribución de Cuba al «terrorismo»? ¿Su solidaridad con Bolivia, Nicaragua y Venezuela justifica que se la considere patrocinadora del terrorismo, como sugirió Pompeo? ¿Qué significa la palabra «terrorismo» en el diccionario de Pompeo? ¿No es una forma de «discurso de odio», una forma de «noticias falsas» destinadas a desinformar al público para continuar las ambiciones de «cambio de régimen» de Washington?

En el año 2017, la Experta Independiente de la ONU sobre Derechos Humanos y Solidaridad Internacional, Virginia Dandan, llevó a cabo una misión oficial muy profesional de la ONU en Cuba, en nombre del Consejo de Derechos Humanos. Su informe destacó las contribuciones de Cuba a una cultura de paz en todo el mundo y su ayuda altruista a muchos países en desarrollo, en particular mediante el envío de sus médicos para ayudar a los servicios médicos a muchos países que solicitaban dicha asistencia, en particular en relación con los repetidos brotes del Ébola en África. De hecho, desde 1959 Cuba ha enviado a los países afectados por desastres «ejércitos de túnicas blancas» en nombre de la solidaridad internacional y de lo que podemos llamar la diplomacia médica. https://documents-dds-ny.un.org/doc/UNDOC/GEN/N17/220/84/PDF/N1722084.pdf?OpenElement y https://undocs.org/es/A/HRC/38/40/Add.1

Tras el éxito de la misión de Dandan en Cuba y la presentación de su informe al Consejo de Derechos Humanos, Cuba ha seguido enviando médicos y enfermeras a muchos países necesitados, incluidos países europeos como Italia y Andorra. Se ha informado de que Cuba ha tenido hasta 37.000 trabajadores médicos ayudando en 67 países. https://apnews.com/article/98cfdbf5c4a62a40eba648723e452f3e y https://www.thenation.com/article/world/cuba-doctors-covid-19/ Esto también se refleja en un informe reciente publicado en la revista Time Magazine.

En ‘1984’, los lemas del Gran Hermano se basaban en el «doble pensamiento» -esa capacidad humana de aceptar simultáneamente dos creencias mutuamente contradictorias como correctas. Todos recordamos que los Ministerios de la Verdad, el Amor, la Paz y la Abundancia en Oceanía se aseguraron de que la feliz población de Oceanía creyera en la benevolencia de sus líderes. ¿Pero quién en su sano juicio podía creer en la buena fe de Donald Trump y Mike Pompeo? Al igual que con los lemas de ‘1984’, el uso de doble pensamiento de Trump ilustra su expectativa de que el pueblo estadounidense -y el mundo- simultáneamente acepten la creencia de que Cuba es un estado terrorista, aunque no se puede ocultar que practica la solidaridad internacional, como lo confirman los informes de la ONU y el procedimiento del Examen Periódico Universal (EPU) del Consejo de Derechos Humanos.

El «noticiero» de Trump no le sobrevivirá. No hay ninguna evidencia de que el gobierno cubano sea o haya sido el cerebro de ningún ataque terrorista en ningún lugar del mundo. Cuba tampoco está en posición de financiar actividades terroristas, siendo ella misma víctima de sanciones draconianas que han asfixiado su economía.

Gregory Meeks, congresista demócrata de Nueva York, es el nuevo presidente del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes. Comentó que la inclusión de Cuba en la lista negra de Trump no tiene como objetivo ayudar al pueblo cubano y sólo complica las cosas, porque intenta atar las manos de la administración Biden. Hablando con la Associated Press, Meeks señaló que esta designación a menos de una semana de la finalización de la presidencia de Trump y tras la incitación de Trump a «un ataque terrorista interno en la capital de los EE.UU. … eso es hipocresía».

Es demasiado absurdo para las palabras. Los países candidatos eminentes para la lista serían, por supuesto, Arabia Saudita, que comete diariamente ataques terroristas contra el pueblo de Yemen, donde innumerables niños han sido víctimas de atentados terroristas, y donde hoy existe la mayor crisis humanitaria del mundo. Y quien ahora son llamados terroristas en el libro de jugadas de Trump -los hutíes-, debieran ser sustituido por Mohammad bin Salman al Saud.

Esperemos que después del 20 de enero Joe Biden y Kamala Harris tengan el valor de borrar estos abusos de última hora de la Administración Trump y que se levanten los 60 años de crueles embargos, bloqueos financieros y sanciones, tal como lo exige la Asamblea General de las Naciones Unidas en 28 resoluciones, la última de las cuales fue adoptada el 7 de noviembre de 2019. https://www.un.org/press/en/2019/ga12212.doc.htm

Alfred de Zayas, es experto Independiente de las Naciones Unidas sobre la promoción de un orden internacional democrático y equitativo (2012-2018).

Traducción CSCA

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