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Muros y minas antipersonas, la estrategia de Marruecos para frenar a los saharauis

Fuentes: Público

El reino de Marruecos, además de construir un muro para frenar a los saharauis, ha generado un entramado de minas antipersonas en el desierto que impide moverse con tranquilidad. Se estima que en el Sáhara Occidental hay siete millones de explosivos.

  

Una mujer que trabaja desactivando minas en el Sáhara. JOSE CARMONA

 

Suena inabarcable; un muro en el desierto. En escenarios rojos e inhóspitos que parecen trasladados de Marte se levanta una masa de arena y polvo de 2.700 kilómetros que tiene como utilidad separar el reino de Marruecos de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) . Un muro del que no se habla, que apenas se ve y que muchos saharauis no han visto porque hay tantas minas a su alrededor que visitarlo es un plan peligroso.

Por longitud, solo le supera la muralla china, y de instalarse en Europa conectaría Madrid con Auschwitz . En ocho tramos extendidos a lo largo y ancho de la región en disputa por las dos naciones, Marruecos levantó una frontera física sobre lugares clave para su sostenibilidad. La zona más rica en fosfato y el mar con más recursos para la pesca se encuentran sitiados por una de sus paredes. Esta titánica construcción deja en anécdota el muro entre EEUU y México, de 500 kilómetros. O el de Berlín, de 155.

De este modo, el pueblo saharaui se encuentra acotado en varios puntos cardinales por montículos de arena instalados con la venia de Arabia Saudí . Y por si este despliegue no sirviera para restringir los movimientos del Frente Polisario y la RASD, los aledaños al muro están plagados de minas antipersonas. Se estima que la construcción está abrigada por unas siete millones de bombas.

Estos africanos dicen que no hay que preocuparse por las minas. Si oyes una estallar es que no te ha tocado a ti, y la que tú pises no vas a llegar a escucharla. En mitad del desierto y vestidas con melfas azules se puede encontrar a las integrantes del Sahrawi Mine Action Women Team (SMAWT), nueve heroínas anónimas que luchan para desminar su hogar. Dicen que desde que la organización existe han desactivado un millón de explosivos y no comprenden que se diga que, a día de hoy, haya paz en el Sáhara.

Desde que se iniciara el conflicto hay más de 2.500 personas desmembradas por estas bombas ocultas. Desde la Sahrawi Mine Action Coordination Office (SMACO) hacen balance de este 2019 y encuentran que han logrado neutralizar 7.870 minas terrestres, mientras que el Frente Polisario ha destruido 20.493 minas antipersonas y 8.793 artefactos explosivos.

Una beduina entre minas

 

Nómada en el desierto del Sáhara Occidental. JOSE CARMONA

En ese contexto tan salvaje y deshumanizado, a solo 25 kilómetros del muro y a unos 80 de Tifariti, una de las ciudades del Sáhara bajo control de los saharauis, vive una mujer. Es el último ser humano de la zona antes de toparse con el muro y no sabe escribir su nombre. Es nómada por convicción, dice, porque prefiere vivir aislada antes que abandonar su tierra y mudarse a Argelia, donde están los campos de refugiados. Ella es saharaui; está sola, pero está en casa. Lleva tres meses instalada en aquel punto, algún lugar entre Tifariti y Al Mahbes. Un militar cuenta que el territorio se conoce como Tiernit.

«Yo sufrí los bombardeos de Um Draiga «, dice en hassaní mientras hace aspavientos para terminar de explicarse. La mujer recuerda aquel febrero de 1976, cuando Marruecos lanzó napalm y fósforo blanco desde el aire y 3.000 saharuis perecieron. Las minas ya no dan miedo. La escasez ni se antoja preocupante. Mientras que el pozo que han excavado siga dando agua no harán las maletas. Consigo, además de su haima, porta unas 20 cabras y una tienda de campaña marca quechua. Ahora ejerce de abuela y tiene a su cargo dos nietos. El más pequeño tiene fiebre, pero el médico más cercano está a dos horas en coche. No se la ve preocupada.