Recomiendo:
0

Trump propone un presupuesto récord en defensa y recortes en salud, vivienda y ciencia

Fuentes: Rebelión

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, propuso aumentar 44 % el gasto en defensa a 1.5 billones de dólares en su presupuesto de 2027, la mayor solicitud de este tipo en décadas, lo que refleja su énfasis en las inversiones militares por encima de los programas internos, mientras se desarrolla la guerra en Irán, al tiempo que planteó un recorte de 10 % en programas federales no relacionados con la defensa.

El proyecto de presupuesto pretende reforzar las operaciones de aplicación de leyes migratorias y deportaciones, eliminando aspectos de un programa de ayuda para el reasentamiento de refugiados; mantener los fondos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en los niveles del año en curso y aumentar los fondos del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) para seguir abriendo centros de detención, incluidos 100.000 cupos para adultos y 30.000 familias.
Antes de pronunciar un discurso a la nación esta semana sobre la guerra con Irán, Trump dio a entender que el ejército es su prioridad, preparando el terreno para un choque en el Congreso.
“Estamos peleando guerras. No podemos ocuparnos del cuidado infantil”, manifestó Trump en un evento privado en la Casa Blanca. “No es posible que nos ocupemos del cuidado infantil, Medicaid, Medicare, todas estas cosas individuales”, añadió. “Pueden hacerlo a nivel estatal. No se puede hacer a nivel federal”.
Pide quitar recursos a programas sociales y aumentarlos para proyectos de “construcción y embellecimiento” en Washington.
En su proyecto de presupuesto para el próximo año, Trump plantea un fondo de 10.000 millones de dólares dentro del Servicio de Parques Nacionales para proyectos de “construcción y embellecimiento” en Washington.
Cancela más de 15.000 millones de dólares de la ley bipartidista de infraestructura de la era del ex presidente Joe Biden, incluidos fondos para proyectos de energía renovable y recortes a los subsidios de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica.
También pide un recorte de 19 % en el Departamento de Agricultura, que pone fin a apoyos universitarios; otro de 13 % para el Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano, y una disminución de 12 % al Departamento de Salud y Servicios Humanos, incluidos recortes a un programa de asistencia de calefacción para personas de bajos ingresos.
El proyecto del gobierno plantea recortar 5.600 millones de dólares al presupuesto de la NASA para 2027, lo que incluye un recorte de 3.400 millones de dólares en la unidad científica de la agencia espacial.
Este recorte supone una reducción de 23 %, mientras el nuevo director de la NASA planea una serie de nuevas misiones en el marco del programa lunar insignia de Estados Unidos.
Con déficits anuales de casi 2 billones de dólares y una deuda de más de 39 billones de dólares, los balances federales de Estados Unidos operan en números rojos desde hace tiempo.
El presupuesto del presidente llega mientras la Cámara de Representantes y el Senado siguen enredados por el gasto del año en curso y estancados por la financiación del DHS; los demócratas exigen cambios al régimen de aplicación de leyes migratorias de Trump que los republicanos no están dispuestos a aceptar.

Recorte a 9.400 puestos de trabajo de la TSA y 1.500 millones de dólares del presupuesto

La Casa Blanca propone recortar más de 9.400 puestos de trabajo y algo más de 1.500 millones de dólares de la Administración de Seguridad del Transporte (TSA), que cuenta con 60.000 empleados y se encarga de las operaciones de seguridad aeroportuaria, según documentos presupuestarios.
Estos detalles forman parte de un documento presupuestario del Departamento de Seguridad Nacional, que supervisa la TSA, y que a su vez forma parte de la propuesta presupuestaria de la Casa Blanca para el próximo año fiscal.
El Congreso celebrará audiencias sobre la solicitud presupuestaria de la Casa Blanca a finales de este mes, mientras los legisladores buscan alcanzar un nuevo acuerdo presupuestario antes de que finalice el año fiscal el 30 de septiembre. Algunos legisladores republicanos han impulsado la privatización total de la TSA.
Los detalles del presupuesto no guardaban relación con el estancamiento en la financiación del DHS en el Congreso para el año en curso, que ha provocado retrasos en los aeropuertos debido a que los empleados de la TSA no han recibido su salario.
El viernes, el presidente Donald Trump propuso exigir a los aeropuertos más pequeños que utilicen seguridad privada en lugar de la TSA como primer paso hacia la privatización de la agencia creada tras los atentados del 11 de septiembre de 2001. La Casa Blanca afirmó que este cambio reduciría la plantilla de la TSA en más de 4.500 puestos de trabajo. La TSA propone recortar otros 4.800 puestos de trabajo mejorando la eficiencia, eliminando el personal en los carriles de salida y suprimiendo redundancias.
Los recortes de personal ahorrarían más de 500 millones de dólares.

Crisis inflacionaria

Estados Unidos está ante una crisis inflacionaria sin precedentes, con esta afirmación comienza el análisis de Wall Street Easy LLC sobre la situación económica.
El último conflicto con Irán llevó a la inflación al 13% y la economía de Estados Unidos tardó años en recuperarse.
Pero este año, la guerra ya causó el doble de daños y aunque la paz se firme hoy el desastre ya está asegurado.
1- El petróleo sube por el conflicto en el estrecho de Ormuz. La economía se frena y los impuestos que recauda el gobierno caen. El déficit explota.
2- El tesoro necesita dinero y emite más deuda, pero los bancos centrales extranjeros ya no quieren comprarla.
3- Tienen que pedir prestado a mercados privados. Esto hace que el dólar se fortalezca y las tasas de interés suban.
4- Un dólar fuerte es lo que hace que los 350 billones de dólares de deuda global sean imposibles de pagar.
En los ochenta la FED subió las tasas al 20% para frenar la inflación. Hoy, con una deuda de 36 billones eso sería un suicidio financiero.

Se desploma la economía estadounidense
Por Eduardo Andrade Bone

Estados Unidos enfrenta actualmente dos factores clave que influyen en su economía y en la vida cotidiana de sus ciudadanos, la inestabilidad en Oriente Medio y las políticas arancelarias que afectan el poder adquisitivo de los sectores sociales con menos recursos. Los aranceles de Trump han sido nefastos para los Estados Unidos, junto a la brutal agresión bélica desatada contra Irán, lo que está pasando la cuenta a la Administración de Donald Trump.
La situación geopolítica en Oriente Medio, particularmente las tensiones que involucran a países como Israel e Irán, tienen implicaciones directas para Estados Unidos y para la economía a escala global. En el lenguaje económico, cada vez se habla más de recesión y estanflación, pues se disparan los precios de muchos productos y el crecimiento económico (2.0% PIB) se encuentra relativamente estancado y su subida está determinada por los vaivenes económicos comerciales que los propios Estados Unidos han creado, de allí que la caída económica del país es de absoluta responsabilidad de los republicanos y su presidente Trump. 
Asimismo, la inestabilidad económica que afecta a EE UU golpea los mercados energéticos internacionales. Dado que Oriente Medio es una región clave en la producción de petróleo (20%), lo que significa que ante cualquier conflicto se tienden a disparar los precios del crudo, impactando directamente en los precios de energía a nivel global.
Durante el mandato de Trump, Estados Unidos, bajo amenazas, impuso aranceles a productos importados, especialmente procedentes del sudeste asiático y en especial de China. Los aranceles de la gestión Trump han sido drásticos, pues con esas medidas se ha pretendido resolver los problemas económicos propios a costa del resto del mundo, lo que finalmente no ha dado los resultados esperados. Las medidas de Trump además han sido cuestionadas y declaradas ilegales por las Corte Suprema de su propio país. De allí que el sistema capitalista imperialista estadounidense se va erosionando gradualmente y se encuentra en pleno desplome. Ahora puede seguir mutando algo, pero finalmente puede perecer, todo es cuestión de tiempo.
Todo esto nos indica que la mentada reindustrialización de los Estados Unidos no funciona. El sector manufacturero tiene que enfrentar costos más altos en los insumos y por ende muchos son renuentes a invertir. El desempleo es de alrededor del 5% y los trabajadores informales constituyen un 9%. En abril del 2025 se perdieron 100.000 puestos de trabajo. Lo que refleja que el Gobierno de Trump no cuenta con una estrategia económica y comercial. Por ejemplo, la Universidad de Yale, ha señalado que el último año se han producido más de 50 medidas a la política comercial, produciendo una gran volatilidad sin precedentes.    
Sin embargo, dichas políticas también han provocado tensiones comerciales y represalias por parte de otros países, lo que ha significado una reconfiguración de las cadenas de suministro y un aumento generalizado de costos para empresas y consumidores. Y en vista de esta situación creada por las políticas de Trump, cada vez más países comienzan a extender su mirada hacia los BRICS+.
Ambos factores tienen repercusiones directas en el pueblo estadounidense: El aumento en los precios del petróleo se traduce en combustibles más caros y en un incremento general de los costos de transporte y bienes de consumo. Los aranceles elevan el precio de productos importados como fertilizantes, electrónicos, canasta básica, ropa y materiales industriales.
Aunque algunos sectores industriales se benefician en algo, vale decir los menos, el impacto mayor lo tienen que pagar los sectores sociales con menor poder adquisitivo, haciendo crecer la desigualdad social y un desempleo que comienza a crecer gradualmente, ante una economía decadente como la de los Estados Unidos.
Las medidas económicas de la gestión del llamado emperador Trump, con sus aranceles y guerra contra Irán, han castigado además a sus aliados belicosos de la Unión Europea y al sudeste asiático. Trump pretendió golpear a China, pero el país asiático tomó sus medidas, desvió sus exportaciones con holgura y cerró el año 2025 con un superávit comercial histórico de 1,2 billones de dólares.
El Gobierno en materia económica busca reestructurar los aranceles al acero y aluminio, pues estos elevan los costos de importación. De allí, que las empresas deben hacer modificaciones a las malas noticias reiteradas. Lo difícil es que se adapten al desconcierto que genera el mal manejo económico de la deficiente Administración Trump. 
Mientras que el conflicto en Oriente Medio afecta principalmente a Estados Unidos a través de la energía y su nefasta política exterior, los aranceles tienen un impacto más directo en toda la economía doméstica. En concreto los aranceles no han dado los resultados esperados, producto de las propias políticas de la gestión de Trump. En conjunto, ambos factores contribuyen a un aumento de la crisis que dispara el costo de vida y a una mayor presión económica, esencialmente sobre los ciudadanos.
Ahora, ante toda esta situación de crisis económica global (aranceles-guerra), aún no se conocen todas las consecuencias reales para una economía de EE UU en retroceso, además de los  alcances globales en cada país. Cabe destacar finalmente que la deuda de este país ya supera casi los 39 millones de dólares, mientras comienza el proceso de desdolarización, pues muchos países vienen perdiendo la confianza en la divisa estadounidense y vuelven su mirada hacia los BRICS+.
Finalmente cabe destacar que la imagen de EE. UU. y de Trump se ha deteriorado a escala global, la propia popularidad del mandatario estadounidense ha caído progresivamente a un 31% de apoyo y un 62 % que desaprueba su gestión económica, lo que nos indica que Estados Unidos, ante los aranceles y la brutal guerra contra Irán, el país se estanca y se desploma progresivamente, ante un futuro inmediato que no es precisamente halagador.
Eduardo Andrade Bone. Analista Político. Comunicador Social. WMP/PP/AIP.                                                                        

China detona la era del oro global y vende Bonos del Tesoro norteamericano

El sistema financiero nacido tras la Segunda Guerra Mundial ha sufrido su golpe más contundente. China ha dejado de ser el financista de los Estados Unidos, ejecutando una venta masiva y estratégica de sus bonos del Tesoro por un valor de 630.000 millones de dólares. Este movimiento no es solo una transacción; es el desmantelamiento activo del «privilegio del dólar» por parte de la segunda economía del mundo.
Los reportes financieros confirman que el Banco Popular de China (PBOC) ha completado 16 meses consecutivos de compras masivas de oro, acumulando más de 2.300 toneladas métricas. Al deshacerse de casi el 50% de sus bonos estadounidenses, Pekín envía un mensaje claro al mercado global: la confianza en la deuda de EE UU se ha evaporado.
Este fenómeno provocó un hito histórico el 3 de abril de 2026: por primera vez en 30 años, el valor del oro en las reservas de los bancos centrales ($4 billones) superó oficialmente al valor de la deuda estadounidense en sus manos ($3.9 billones). El mundo está imitando a China, huyendo del papel hacia la seguridad del activo más antiguo de la humanidad.
La administración en Washington enfrenta ahora una crisis de liquidez sin precedentes. Al retirarse China —su mayor cliente histórico—, el Departamento del Tesoro se ve obligado a buscar respaldo en activos tangibles de manera urgente.
En este contexto de necesidad de «oxígeno» financiero, destaca la reciente operación donde EE UU se llevó 100 millones de dólares en oro físico desde Venezuela hacia sus refinerías, según confirmó el Secretario del Interior, Doug Burgum. Aunque la cifra es pequeña comparada con los billones que maneja Asia, el hecho de que Washington recurra a estas extracciones directas de metal evidencia la urgencia por respaldar su tambaleante hegemonía con recursos reales y minerales críticos.
Ante el vacío de compradores externos, el sistema estadounidense se ve forzado a:
Subir las Tasas de Interés: Para atraer a nuevos prestamistas, EE UU ha tenido que encarecer el costo del dinero, lo que dispara las hipotecas y los préstamos personales.
Monetizar la Deuda: La Reserva Federal se ve tentada a imprimir moneda para cubrir sus propios bonos, una maniobra que alimenta la inflación y debilita el poder adquisitivo global.
El «Efecto China» ha dejado al dólar sin su respaldo tradicional, generando un terremoto en las economías globales:
Encarecimiento de la Vida: Como el petróleo y los alimentos se tasan en dólares, la pérdida de confianza en la moneda inyecta volatilidad y alzas de precios en todo el planeta.
La Nueva Realidad de Reservas: Países como Brasil e India están diversificando sus ahorros hacia el oro y monedas locales, acelerando la fragmentación del sistema financiero internacional.

La confianza del consumidor cae al mínimo histórico en abril

La confianza del consumidor en Estados Unidos descendió en abril a su nivel más bajo desde que existe registro, en un contexto marcado por el aumento de la inflación y la incertidumbre derivada del conflicto con Irán. El índice preliminar de la Universidad de Michigan se ubicó en 47,6, frente a 53,3 en marzo, según datos publicados.
La encuesta, realizada entre el 24 de marzo y el 7 de abril, mostró un deterioro significativo en las expectativas de los hogares. Los consumidores prevén que los precios aumenten 4,8% en los próximos 12 meses, un punto porcentual más que en marzo y el mayor salto desde que el presidente Donald Trump anunció amplios aranceles hace un año. Para los próximos cinco a diez años, anticipan una inflación anual de 3,4%, ligeramente superior al mes previo.
El precio de la gasolina, que supera los US$4 por galón y se encuentra en su nivel más alto desde 2022, presiona el presupuesto de los hogares y podría reducir el gasto discrecional. La pérdida de poder adquisitivo coincide con un mercado laboral menos dinámico y con una percepción generalizada de que el costo de vida continúa en ascenso.
El indicador de condiciones actuales cayó a 50.1, también un mínimo histórico, mientras que el índice de expectativas retrocedió a su nivel más bajo desde 1980. La evaluación de los consumidores sobre su situación financiera igualó el peor registro desde 2009.
«Muchos consumidores culpan al conflicto con Irán por los cambios desfavorables en la economía», señaló Joanne Hsu, directora de la encuesta. Afirmó que las expectativas podrían mejorar cuando los hogares perciban que los problemas de oferta derivados del conflicto han disminuido y que los precios de la gasolina comienzan a moderarse.

Inesperadamente Estados Unidos suma 178.000 puestos de trabajo en marzo

Las empresas estadounidenses sumaron 178.000 nuevos empleos en marzo, en un repunte notable después de un febrero decepcionante. De acuerdo al informe mensual del Departamento del Trabajo (DOL, por sus siglas en inglés), la contratación se recuperó luego de la pérdida de 133.000 puestos el mes anterior. En medio del comienzo de la guerra con Irán y los impactos económicos que está teniendo, la creación de empleo superó con creces las previsiones, triplicando lo estimado por los analistas, aunque advierten que es probable que las repercusiones del conflicto se noten en las contrataciones más adelante.
La tasa de desempleo también descendió ligeramente desde el 4.4% registrado en febrero. Parte de esta caída se explica porque la fuerza laboral se redujo en 396.000 personas en marzo, lo que implica menos competencia por los puestos disponibles.
Una porción significativa del crecimiento provino del sector salud, donde se generaron 76.400 empleos. Este aumento estuvo impulsado por el regreso de 31.000 trabajadores de la empresa Kaiser Permanente tras el fin de una huelga en febrero. Las fábricas añadieron 15.000 empleos, aunque en términos generales el panorama no es exactamente positivo para el sector manufacturero, que ha perdido puestos en 14 de los últimos 16 meses. La construcción, por su parte, sumó 26.000 empleos, probablemente favorecida en parte por temperaturas más cálidas durante el mes, han señalado los analistas.
La solidez del dato del empleo resulta especialmente llamativa en el marco de la desaceleración general del mercado laboral a lo largo del último año, golpeado por las políticas migratoria y arancelaria impulsadas por la Administración de Donald Trump. El Banco de la Reserva Federal de Dallas estimó que podría haber una pérdida neta de trabajadores, mientras que la Reserva Federal ha calculado que la oferta laboral podría aumentar apenas en unos 10.000 empleos mensuales este año.
A esta debilidad generalizada del mercado laboral se añade la guerra en Irán, que ha ensombrecido aún más las perspectivas macroeconómicas. En ese sentido, la mayoría de los economistas que se han pronunciado tras la publicación de los datos laborales este viernes considera que el impacto del conflicto y del encarecimiento de la energía aún no se refleja plenamente en las cifras de marzo. “Los datos son en gran medida retrospectivos y probablemente no incorporan el efecto reciente del alza en los precios energéticos ni otros riesgos asociados a la guerra en Irán”, escribió Thomas Simons, economista jefe para Estados Unidos de la firma de inversión Jefferies.
Este informe le da cierto respiro a la Reserva Federal. El conflicto con Irán ha puesto al Banco Central en una posición complicada, al presionar al alza la inflación y, al mismo tiempo, amenazar la solidez del mercado laboral. Las cifras actuales sugieren que el empleo se mantiene firme, lo que otorga a las autoridades del Banco Central un margen mayor para concentrarse en contener la inflación —lo que apunta a un retraso para nuevas reducciones en las tasas de interés.
El año pasado, las empresas estadounidenses generaron en promedio apenas 9.700 empleos mensuales, el ritmo más débil fuera de una recesión desde 2002. La incertidumbre derivada de las políticas comerciales y migratorias del presidente Donald Trump ha llevado a muchas compañías a frenar nuevas contrataciones. Un indicador publicado por el DOL mostró el nivel de contratación más bajo desde abril de 2020, en pleno confinamiento por la pandemia.
Las empresas han evitado despedir a sus trabajadores actuales, configurando lo que los economistas describen como un escenario de “ni contratar ni despedir”, que termina dejando fuera del mercado a los solicitantes más jóvenes. A esto se suma la creciente preocupación por el impacto de la inteligencia artificial en los empleos de nivel inicial.
Los nuevos puestos se concentran principalmente en los sectores de salud y asistencia social. Esta tendencia responde, en parte, al envejecimiento de la población estadounidense, un fenómeno que también se puede ver en otras economías avanzadas.
“El repunte mayor al esperado en las nóminas no agrícolas en marzo responde sobre todo a la reversión de factores como las huelgas y el clima que afectaron la contratación en febrero, más que a una aceleración sostenida del mercado laboral”, señaló Stephen Brown, economista jefe para Norteamérica en Capital Economics. Al referirse al alza en los precios del petróleo, advirtió que “el golpe al poder adquisitivo de los consumidores podría debilitar la demanda y, en consecuencia, la contratación en el corto plazo”.

Red Strike26 convocó a una huelga general

La red Strike26 ha formalizado el llamado a una huelga general masiva para el pasado 5 de abril, una iniciativa que no solo busca vaciar las oficinas y las fábricas, sino desconectar por completo el motor financiero del país.
Lo que comenzó como un rumor en redes sociales bajo el hashtag #Strike26 ha escalado hasta convertirse en un desafío frontal al Despacho Oval.
Los organizadores han sido tajantes: la huelga no es una protesta simbólica, es un intento deliberado de colapsar la operatividad del país para imponer una agenda de tres ejes innegociables.
La plataforma Strike26 ha estructurado sus demandas en torno a puntos que tocan las fibras más sensibles de la opinión pública y la seguridad nacional:
Desmantelamiento de ICE: Exigen el cierre inmediato del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, denunciando violaciones sistemáticas a los Derechos Humanos y un uso desproporcionado de la fuerza en las fronteras.
Fin de la «Era Trump»: Los convocantes exigen la salida del poder de la actual administración, calificándola de «régimen» y acusándola de erosionar las instituciones democráticas.
Transparencia Total en el Caso Epstein: En un giro que busca movilizar a diversos sectores sociales, exigen la apertura total y sin censura de los archivos de Jeffrey Epstein, alegando que la protección de las élites debe terminar.
«Si el sistema no trabaja para el pueblo, el pueblo no trabajará para el sistema», reza el manifiesto publicado por el comité organizador.
Al apuntar al lunes 5 de abril, la huelga buscó generar un efecto dominó en los mercados internacionales y en las cadenas de suministro que aún se recuperan de la volatilidad reciente.
Analistas de Wall Street ya observan con cautela el impacto que un ausentismo masivo tendría en sectores clave como el transporte, la logística y los servicios básicos.
Mientras tanto, desde la administración Trump, la retórica fue de firmeza, calificando la convocatoria como un intento de «sabotaje antipatriótico».

Trabajadores del Stadium SoFI de Los Angeles amenazan con una huelga

A poco más de 60 días del inicio del Mundial, la FIFA se enfrenta a una nueva crisis: amenazas de huelga por parte de miles de trabajadores del SoFi Stadium, sede del torneo en Los Ángeles y lugar donde se disputará el primer partido de la selección estadounidense, informó Los Tiempos de Nueva York.
El SoFi Stadium, hogar de Los Angeles Chargers y Rams de la NFL en el suburbio de Inglewood, albergará ocho partidos del Mundial: cinco de la fase de grupos, dos de dieciseisavos de final y uno de cuartos de final.
La selección estadounidense de Mauricio Pochettino jugará dos de sus tres partidos de la fase de grupos, contra Paraguay y Turquía, en este estadio con capacidad para 70.000 espectadores y un coste de 5.500 millones de dólares.

Triunfa huelga docente en Los Angeles

La sección Local 99 del Sindicato Internacional de Empleados de Servicios (SEIU) anunció en redes sociales que logró un acuerdo provisional con “importantes avances”, entre ellos aumentos salariales y más horas. El distrito informó que se había alcanzado un acuerdo de principio con SEIU Local 99, lo que permitiría que las escuelas abrieran el martes 14, y que trabajarían para ultimar los detalles de un acuerdo provisional.
SEIU Local 99 indicó que el acuerdo provisional también incluía protecciones contra la subcontratación, frenaba los despidos en el área de tecnología de la información y aumentaba la dotación de personal. SEIU Local 99 pidió a sus afiliados que se presentaran a trabajar con normalidad el martes y agradeció a los sindicatos aliados y a la comunidad de Los Ángeles, al afirmar que la “victoria nos pertenece a TODOS”.
Docentes, directores y personal estaban preparados para abandonar sus labores e ir a una huelga si no se alcanzaba el acuerdo. Los sindicatos que representan a los maestros y a los directores llegaron a acuerdos contractuales provisionales con el segundo distrito escolar más grande del país durante el fin de semana.
Los tres sindicatos, que representan a unos 70.000 trabajadores en todo el Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles, se habían comprometido a ir a la huelga si alguno de los tres no alcanzaba un acuerdo provisional.
Los tres sindicatos nunca han ido a la huelga al mismo tiempo. Los administradores se han mantenido en funciones durante anteriores paros de maestros para ayudar a que las escuelas siguieran abiertas. Ese fue el caso en 2023, cuando los trabajadores de Local 99 se declararon en huelga y los maestros se sumaron durante tres días. Unas 150 de las 1.000 escuelas del distrito permanecieron abiertas.

Con información de: La Jornada, Resumen Latinoamericano, Perfil, Rebelión, aporrea.org, Finanzas Digital, REUTERS

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.