El
presidente de Estados Unidos, Donald Trump, propuso aumentar 44 % el
gasto en defensa a 1.5 billones de dólares en su presupuesto de 2027, la
mayor solicitud de este tipo en décadas, lo que refleja su énfasis en
las inversiones militares por encima de los programas internos, mientras
se desarrolla la guerra en Irán, al tiempo que planteó un recorte de 10
% en programas federales no relacionados con la defensa.
El
proyecto de presupuesto pretende reforzar las operaciones de aplicación
de leyes migratorias y deportaciones, eliminando aspectos de un programa
de ayuda para el reasentamiento de refugiados; mantener los fondos del
Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en los niveles del
año en curso y aumentar los fondos del Departamento de Seguridad
Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) para seguir abriendo centros de
detención, incluidos 100.000 cupos para adultos y 30.000 familias.
Antes
de pronunciar un discurso a la nación esta semana sobre la guerra con
Irán, Trump dio a entender que el ejército es su prioridad, preparando
el terreno para un choque en el Congreso.
“Estamos peleando guerras.
No podemos ocuparnos del cuidado infantil”, manifestó Trump en un evento
privado en la Casa Blanca. “No es posible que nos ocupemos del cuidado
infantil, Medicaid, Medicare, todas estas cosas individuales”, añadió.
“Pueden hacerlo a nivel estatal. No se puede hacer a nivel federal”.
Pide quitar recursos a programas sociales y aumentarlos para proyectos de “construcción y embellecimiento” en Washington.
En
su proyecto de presupuesto para el próximo año, Trump plantea un fondo
de 10.000 millones de dólares dentro del Servicio de Parques Nacionales
para proyectos de “construcción y embellecimiento” en Washington.
Cancela
más de 15.000 millones de dólares de la ley bipartidista de
infraestructura de la era del ex presidente Joe Biden, incluidos fondos
para proyectos de energía renovable y recortes a los subsidios de la
Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica.
También
pide un recorte de 19 % en el Departamento de Agricultura, que pone fin a
apoyos universitarios; otro de 13 % para el Departamento de Vivienda y
Desarrollo Urbano, y una disminución de 12 % al Departamento de Salud y
Servicios Humanos, incluidos recortes a un programa de asistencia de
calefacción para personas de bajos ingresos.
El proyecto del gobierno
plantea recortar 5.600 millones de dólares al presupuesto de la NASA
para 2027, lo que incluye un recorte de 3.400 millones de dólares en la
unidad científica de la agencia espacial.
Este recorte supone una
reducción de 23 %, mientras el nuevo director de la NASA planea una
serie de nuevas misiones en el marco del programa lunar insignia de
Estados Unidos.
Con déficits anuales de casi 2 billones de dólares y
una deuda de más de 39 billones de dólares, los balances federales de
Estados Unidos operan en números rojos desde hace tiempo.
El
presupuesto del presidente llega mientras la Cámara de Representantes y
el Senado siguen enredados por el gasto del año en curso y estancados
por la financiación del DHS; los demócratas exigen cambios al régimen de
aplicación de leyes migratorias de Trump que los republicanos no están
dispuestos a aceptar.
Recorte a 9.400 puestos de trabajo de la TSA y 1.500 millones de dólares del presupuesto
La
Casa Blanca propone recortar más de 9.400 puestos de trabajo y algo más
de 1.500 millones de dólares de la Administración de Seguridad del
Transporte (TSA), que cuenta con 60.000 empleados y se encarga de las
operaciones de seguridad aeroportuaria, según documentos
presupuestarios.
Estos detalles forman parte de un documento
presupuestario del Departamento de Seguridad Nacional, que supervisa la
TSA, y que a su vez forma parte de la propuesta presupuestaria de la
Casa Blanca para el próximo año fiscal.
El Congreso celebrará
audiencias sobre la solicitud presupuestaria de la Casa Blanca a finales
de este mes, mientras los legisladores buscan alcanzar un nuevo acuerdo
presupuestario antes de que finalice el año fiscal el 30 de septiembre.
Algunos legisladores republicanos han impulsado la privatización total
de la TSA.
Los detalles del presupuesto no guardaban relación con el
estancamiento en la financiación del DHS en el Congreso para el año en
curso, que ha provocado retrasos en los aeropuertos debido a que los
empleados de la TSA no han recibido su salario.
El viernes, el
presidente Donald Trump propuso exigir a los aeropuertos más pequeños
que utilicen seguridad privada en lugar de la TSA como primer paso hacia
la privatización de la agencia creada tras los atentados del 11 de
septiembre de 2001. La Casa Blanca afirmó que este cambio reduciría la
plantilla de la TSA en más de 4.500 puestos de trabajo. La TSA propone
recortar otros 4.800 puestos de trabajo mejorando la eficiencia,
eliminando el personal en los carriles de salida y suprimiendo
redundancias.
Los recortes de personal ahorrarían más de 500 millones de dólares.
Crisis inflacionaria
Estados
Unidos está ante una crisis inflacionaria sin precedentes, con esta
afirmación comienza el análisis de Wall Street Easy LLC sobre la
situación económica.
El último conflicto con Irán llevó a la inflación al 13% y la economía de Estados Unidos tardó años en recuperarse.
Pero este año, la guerra ya causó el doble de daños y aunque la paz se firme hoy el desastre ya está asegurado.
1-
El petróleo sube por el conflicto en el estrecho de Ormuz. La economía
se frena y los impuestos que recauda el gobierno caen. El déficit
explota.
2- El tesoro necesita dinero y emite más deuda, pero los bancos centrales extranjeros ya no quieren comprarla.
3- Tienen que pedir prestado a mercados privados. Esto hace que el dólar se fortalezca y las tasas de interés suban.
4- Un dólar fuerte es lo que hace que los 350 billones de dólares de deuda global sean imposibles de pagar.
En
los ochenta la FED subió las tasas al 20% para frenar la inflación.
Hoy, con una deuda de 36 billones eso sería un suicidio financiero.
Se desploma la economía estadounidense
Por Eduardo Andrade Bone
Estados
Unidos enfrenta actualmente dos factores clave que influyen en su
economía y en la vida cotidiana de sus ciudadanos, la inestabilidad en
Oriente Medio y las políticas arancelarias que afectan el poder
adquisitivo de los sectores sociales con menos recursos. Los aranceles
de Trump han sido nefastos para los Estados Unidos, junto a la brutal
agresión bélica desatada contra Irán, lo que está pasando la cuenta a la
Administración de Donald Trump.
La situación geopolítica en Oriente
Medio, particularmente las tensiones que involucran a países como Israel
e Irán, tienen implicaciones directas para Estados Unidos y para la
economía a escala global. En el lenguaje económico, cada vez se habla
más de recesión y estanflación, pues se disparan los precios de muchos
productos y el crecimiento económico (2.0% PIB) se encuentra
relativamente estancado y su subida está determinada por los vaivenes
económicos comerciales que los propios Estados Unidos han creado, de
allí que la caída económica del país es de absoluta responsabilidad de
los republicanos y su presidente Trump.
Asimismo, la inestabilidad
económica que afecta a EE UU golpea los mercados energéticos
internacionales. Dado que Oriente Medio es una región clave en la
producción de petróleo (20%), lo que significa que ante cualquier
conflicto se tienden a disparar los precios del crudo, impactando
directamente en los precios de energía a nivel global.
Durante el
mandato de Trump, Estados Unidos, bajo amenazas, impuso aranceles a
productos importados, especialmente procedentes del sudeste asiático y
en especial de China. Los aranceles de la gestión Trump han sido
drásticos, pues con esas medidas se ha pretendido resolver los problemas
económicos propios a costa del resto del mundo, lo que finalmente no ha
dado los resultados esperados. Las medidas de Trump además han sido
cuestionadas y declaradas ilegales por las Corte Suprema de su propio
país. De allí que el sistema capitalista imperialista estadounidense se
va erosionando gradualmente y se encuentra en pleno desplome. Ahora
puede seguir mutando algo, pero finalmente puede perecer, todo es
cuestión de tiempo.
Todo esto nos indica que la mentada
reindustrialización de los Estados Unidos no funciona. El sector
manufacturero tiene que enfrentar costos más altos en los insumos y por
ende muchos son renuentes a invertir. El desempleo es de alrededor del
5% y los trabajadores informales constituyen un 9%. En abril del 2025 se
perdieron 100.000 puestos de trabajo. Lo que refleja que el Gobierno de
Trump no cuenta con una estrategia económica y comercial. Por ejemplo,
la Universidad de Yale, ha señalado que el último año se han producido
más de 50 medidas a la política comercial, produciendo una gran
volatilidad sin precedentes.
Sin embargo, dichas políticas
también han provocado tensiones comerciales y represalias por parte de
otros países, lo que ha significado una reconfiguración de las cadenas
de suministro y un aumento generalizado de costos para empresas y
consumidores. Y en vista de esta situación creada por las políticas de
Trump, cada vez más países comienzan a extender su mirada hacia los
BRICS+.
Ambos factores tienen repercusiones directas en el pueblo
estadounidense: El aumento en los precios del petróleo se traduce en
combustibles más caros y en un incremento general de los costos de
transporte y bienes de consumo. Los aranceles elevan el precio de
productos importados como fertilizantes, electrónicos, canasta básica,
ropa y materiales industriales.
Aunque algunos sectores industriales
se benefician en algo, vale decir los menos, el impacto mayor lo tienen
que pagar los sectores sociales con menor poder adquisitivo, haciendo
crecer la desigualdad social y un desempleo que comienza a crecer
gradualmente, ante una economía decadente como la de los Estados Unidos.
Las
medidas económicas de la gestión del llamado emperador Trump, con sus
aranceles y guerra contra Irán, han castigado además a sus aliados
belicosos de la Unión Europea y al sudeste asiático. Trump pretendió
golpear a China, pero el país asiático tomó sus medidas, desvió sus
exportaciones con holgura y cerró el año 2025 con un superávit comercial
histórico de 1,2 billones de dólares.
El Gobierno en materia
económica busca reestructurar los aranceles al acero y aluminio, pues
estos elevan los costos de importación. De allí, que las empresas deben
hacer modificaciones a las malas noticias reiteradas. Lo difícil es que
se adapten al desconcierto que genera el mal manejo económico de la
deficiente Administración Trump.
Mientras que el conflicto en
Oriente Medio afecta principalmente a Estados Unidos a través de la
energía y su nefasta política exterior, los aranceles tienen un impacto
más directo en toda la economía doméstica. En concreto los aranceles no
han dado los resultados esperados, producto de las propias políticas de
la gestión de Trump. En conjunto, ambos factores contribuyen a un
aumento de la crisis que dispara el costo de vida y a una mayor presión
económica, esencialmente sobre los ciudadanos.
Ahora, ante toda esta
situación de crisis económica global (aranceles-guerra), aún no se
conocen todas las consecuencias reales para una economía de EE UU en
retroceso, además de los alcances globales en cada país. Cabe destacar
finalmente que la deuda de este país ya supera casi los 39 millones de
dólares, mientras comienza el proceso de desdolarización, pues muchos
países vienen perdiendo la confianza en la divisa estadounidense y
vuelven su mirada hacia los BRICS+.
Finalmente cabe destacar que la
imagen de EE. UU. y de Trump se ha deteriorado a escala global, la
propia popularidad del mandatario estadounidense ha caído
progresivamente a un 31% de apoyo y un 62 % que desaprueba su gestión
económica, lo que nos indica que Estados Unidos, ante los aranceles y la
brutal guerra contra Irán, el país se estanca y se desploma
progresivamente, ante un futuro inmediato que no es precisamente
halagador.
Eduardo Andrade Bone. Analista Político. Comunicador Social. WMP/PP/AIP.
China detona la era del oro global y vende Bonos del Tesoro norteamericano
El
sistema financiero nacido tras la Segunda Guerra Mundial ha sufrido su
golpe más contundente. China ha dejado de ser el financista de los
Estados Unidos, ejecutando una venta masiva y estratégica de sus bonos
del Tesoro por un valor de 630.000 millones de dólares. Este movimiento
no es solo una transacción; es el desmantelamiento activo del
«privilegio del dólar» por parte de la segunda economía del mundo.
Los
reportes financieros confirman que el Banco Popular de China (PBOC) ha
completado 16 meses consecutivos de compras masivas de oro, acumulando
más de 2.300 toneladas métricas. Al deshacerse de casi el 50% de sus
bonos estadounidenses, Pekín envía un mensaje claro al mercado global:
la confianza en la deuda de EE UU se ha evaporado.
Este fenómeno
provocó un hito histórico el 3 de abril de 2026: por primera vez en 30
años, el valor del oro en las reservas de los bancos centrales ($4
billones) superó oficialmente al valor de la deuda estadounidense en sus
manos ($3.9 billones). El mundo está imitando a China, huyendo del
papel hacia la seguridad del activo más antiguo de la humanidad.
La
administración en Washington enfrenta ahora una crisis de liquidez sin
precedentes. Al retirarse China —su mayor cliente histórico—, el
Departamento del Tesoro se ve obligado a buscar respaldo en activos
tangibles de manera urgente.
En este contexto de necesidad de
«oxígeno» financiero, destaca la reciente operación donde EE UU se llevó
100 millones de dólares en oro físico desde Venezuela hacia sus
refinerías, según confirmó el Secretario del Interior, Doug Burgum.
Aunque la cifra es pequeña comparada con los billones que maneja Asia,
el hecho de que Washington recurra a estas extracciones directas de
metal evidencia la urgencia por respaldar su tambaleante hegemonía con
recursos reales y minerales críticos.
Ante el vacío de compradores externos, el sistema estadounidense se ve forzado a:
Subir
las Tasas de Interés: Para atraer a nuevos prestamistas, EE UU ha
tenido que encarecer el costo del dinero, lo que dispara las hipotecas y
los préstamos personales.
Monetizar la Deuda: La Reserva Federal se
ve tentada a imprimir moneda para cubrir sus propios bonos, una maniobra
que alimenta la inflación y debilita el poder adquisitivo global.
El «Efecto China» ha dejado al dólar sin su respaldo tradicional, generando un terremoto en las economías globales:
Encarecimiento
de la Vida: Como el petróleo y los alimentos se tasan en dólares, la
pérdida de confianza en la moneda inyecta volatilidad y alzas de precios
en todo el planeta.
La Nueva Realidad de Reservas: Países como
Brasil e India están diversificando sus ahorros hacia el oro y monedas
locales, acelerando la fragmentación del sistema financiero
internacional.
La confianza del consumidor cae al mínimo histórico en abril
La
confianza del consumidor en Estados Unidos descendió en abril a su
nivel más bajo desde que existe registro, en un contexto marcado por el
aumento de la inflación y la incertidumbre derivada del conflicto con
Irán. El índice preliminar de la Universidad de Michigan se ubicó en
47,6, frente a 53,3 en marzo, según datos publicados.
La encuesta,
realizada entre el 24 de marzo y el 7 de abril, mostró un deterioro
significativo en las expectativas de los hogares. Los consumidores
prevén que los precios aumenten 4,8% en los próximos 12 meses, un punto
porcentual más que en marzo y el mayor salto desde que el presidente
Donald Trump anunció amplios aranceles hace un año. Para los próximos
cinco a diez años, anticipan una inflación anual de 3,4%, ligeramente
superior al mes previo.
El precio de la gasolina, que supera los US$4
por galón y se encuentra en su nivel más alto desde 2022, presiona el
presupuesto de los hogares y podría reducir el gasto discrecional. La
pérdida de poder adquisitivo coincide con un mercado laboral menos
dinámico y con una percepción generalizada de que el costo de vida
continúa en ascenso.
El indicador de condiciones actuales cayó a
50.1, también un mínimo histórico, mientras que el índice de
expectativas retrocedió a su nivel más bajo desde 1980. La evaluación de
los consumidores sobre su situación financiera igualó el peor registro
desde 2009.
«Muchos consumidores culpan al conflicto con Irán por los
cambios desfavorables en la economía», señaló Joanne Hsu, directora de
la encuesta. Afirmó que las expectativas podrían mejorar cuando los
hogares perciban que los problemas de oferta derivados del conflicto han
disminuido y que los precios de la gasolina comienzan a moderarse.
Inesperadamente Estados Unidos suma 178.000 puestos de trabajo en marzo
Las
empresas estadounidenses sumaron 178.000 nuevos empleos en marzo, en un
repunte notable después de un febrero decepcionante. De acuerdo al
informe mensual del Departamento del Trabajo (DOL, por sus siglas en
inglés), la contratación se recuperó luego de la pérdida de 133.000
puestos el mes anterior. En medio del comienzo de la guerra con Irán y
los impactos económicos que está teniendo, la creación de empleo superó
con creces las previsiones, triplicando lo estimado por los analistas,
aunque advierten que es probable que las repercusiones del conflicto se
noten en las contrataciones más adelante.
La tasa de desempleo
también descendió ligeramente desde el 4.4% registrado en febrero. Parte
de esta caída se explica porque la fuerza laboral se redujo en 396.000
personas en marzo, lo que implica menos competencia por los puestos
disponibles.
Una porción significativa del crecimiento provino del
sector salud, donde se generaron 76.400 empleos. Este aumento estuvo
impulsado por el regreso de 31.000 trabajadores de la empresa Kaiser
Permanente tras el fin de una huelga en febrero. Las fábricas añadieron
15.000 empleos, aunque en términos generales el panorama no es
exactamente positivo para el sector manufacturero, que ha perdido
puestos en 14 de los últimos 16 meses. La construcción, por su parte,
sumó 26.000 empleos, probablemente favorecida en parte por temperaturas
más cálidas durante el mes, han señalado los analistas.
La solidez
del dato del empleo resulta especialmente llamativa en el marco de la
desaceleración general del mercado laboral a lo largo del último año,
golpeado por las políticas migratoria y arancelaria impulsadas por la
Administración de Donald Trump. El Banco de la Reserva Federal de Dallas
estimó que podría haber una pérdida neta de trabajadores, mientras que
la Reserva Federal ha calculado que la oferta laboral podría aumentar
apenas en unos 10.000 empleos mensuales este año.
A esta debilidad
generalizada del mercado laboral se añade la guerra en Irán, que ha
ensombrecido aún más las perspectivas macroeconómicas. En ese sentido,
la mayoría de los economistas que se han pronunciado tras la publicación
de los datos laborales este viernes considera que el impacto del
conflicto y del encarecimiento de la energía aún no se refleja
plenamente en las cifras de marzo. “Los datos son en gran medida
retrospectivos y probablemente no incorporan el efecto reciente del alza
en los precios energéticos ni otros riesgos asociados a la guerra en
Irán”, escribió Thomas Simons, economista jefe para Estados Unidos de la
firma de inversión Jefferies.
Este informe le da cierto respiro a la
Reserva Federal. El conflicto con Irán ha puesto al Banco Central en
una posición complicada, al presionar al alza la inflación y, al mismo
tiempo, amenazar la solidez del mercado laboral. Las cifras actuales
sugieren que el empleo se mantiene firme, lo que otorga a las
autoridades del Banco Central un margen mayor para concentrarse en
contener la inflación —lo que apunta a un retraso para nuevas
reducciones en las tasas de interés.
El año pasado, las empresas
estadounidenses generaron en promedio apenas 9.700 empleos mensuales, el
ritmo más débil fuera de una recesión desde 2002. La incertidumbre
derivada de las políticas comerciales y migratorias del presidente
Donald Trump ha llevado a muchas compañías a frenar nuevas
contrataciones. Un indicador publicado por el DOL mostró el nivel de
contratación más bajo desde abril de 2020, en pleno confinamiento por la
pandemia.
Las empresas han evitado despedir a sus trabajadores
actuales, configurando lo que los economistas describen como un
escenario de “ni contratar ni despedir”, que termina dejando fuera del
mercado a los solicitantes más jóvenes. A esto se suma la creciente
preocupación por el impacto de la inteligencia artificial en los empleos
de nivel inicial.
Los nuevos puestos se concentran principalmente en
los sectores de salud y asistencia social. Esta tendencia responde, en
parte, al envejecimiento de la población estadounidense, un fenómeno que
también se puede ver en otras economías avanzadas.
“El repunte mayor
al esperado en las nóminas no agrícolas en marzo responde sobre todo a
la reversión de factores como las huelgas y el clima que afectaron la
contratación en febrero, más que a una aceleración sostenida del mercado
laboral”, señaló Stephen Brown, economista jefe para Norteamérica en
Capital Economics. Al referirse al alza en los precios del petróleo,
advirtió que “el golpe al poder adquisitivo de los consumidores podría
debilitar la demanda y, en consecuencia, la contratación en el corto
plazo”.
Red Strike26 convocó a una huelga general
La
red Strike26 ha formalizado el llamado a una huelga general masiva para
el pasado 5 de abril, una iniciativa que no solo busca vaciar las
oficinas y las fábricas, sino desconectar por completo el motor
financiero del país.
Lo que comenzó como un rumor en redes sociales
bajo el hashtag #Strike26 ha escalado hasta convertirse en un desafío
frontal al Despacho Oval.
Los organizadores han sido tajantes: la
huelga no es una protesta simbólica, es un intento deliberado de
colapsar la operatividad del país para imponer una agenda de tres ejes
innegociables.
La plataforma Strike26 ha estructurado sus demandas en
torno a puntos que tocan las fibras más sensibles de la opinión pública
y la seguridad nacional:
Desmantelamiento de ICE: Exigen el cierre
inmediato del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, denunciando
violaciones sistemáticas a los Derechos Humanos y un uso
desproporcionado de la fuerza en las fronteras.
Fin de la «Era
Trump»: Los convocantes exigen la salida del poder de la actual
administración, calificándola de «régimen» y acusándola de erosionar las
instituciones democráticas.
Transparencia Total en el Caso Epstein:
En un giro que busca movilizar a diversos sectores sociales, exigen la
apertura total y sin censura de los archivos de Jeffrey Epstein,
alegando que la protección de las élites debe terminar.
«Si el
sistema no trabaja para el pueblo, el pueblo no trabajará para el
sistema», reza el manifiesto publicado por el comité organizador.
Al
apuntar al lunes 5 de abril, la huelga buscó generar un efecto dominó
en los mercados internacionales y en las cadenas de suministro que aún
se recuperan de la volatilidad reciente.
Analistas de Wall Street ya
observan con cautela el impacto que un ausentismo masivo tendría en
sectores clave como el transporte, la logística y los servicios básicos.
Mientras tanto, desde la administración Trump, la retórica fue de
firmeza, calificando la convocatoria como un intento de «sabotaje
antipatriótico».
Trabajadores del Stadium SoFI de Los Angeles amenazan con una huelga
A
poco más de 60 días del inicio del Mundial, la FIFA se enfrenta a una
nueva crisis: amenazas de huelga por parte de miles de trabajadores del
SoFi Stadium, sede del torneo en Los Ángeles y lugar donde se disputará
el primer partido de la selección estadounidense, informó Los Tiempos de
Nueva York.
El SoFi Stadium, hogar de Los Angeles Chargers y Rams de
la NFL en el suburbio de Inglewood, albergará ocho partidos del
Mundial: cinco de la fase de grupos, dos de dieciseisavos de final y uno
de cuartos de final.
La selección estadounidense de Mauricio
Pochettino jugará dos de sus tres partidos de la fase de grupos, contra
Paraguay y Turquía, en este estadio con capacidad para 70.000
espectadores y un coste de 5.500 millones de dólares.
Triunfa huelga docente en Los Angeles
La
sección Local 99 del Sindicato Internacional de Empleados de Servicios
(SEIU) anunció en redes sociales que logró un acuerdo provisional con
“importantes avances”, entre ellos aumentos salariales y más horas. El
distrito informó que se había alcanzado un acuerdo de principio con SEIU
Local 99, lo que permitiría que las escuelas abrieran el martes 14, y
que trabajarían para ultimar los detalles de un acuerdo provisional.
SEIU
Local 99 indicó que el acuerdo provisional también incluía protecciones
contra la subcontratación, frenaba los despidos en el área de
tecnología de la información y aumentaba la dotación de personal. SEIU
Local 99 pidió a sus afiliados que se presentaran a trabajar con
normalidad el martes y agradeció a los sindicatos aliados y a la
comunidad de Los Ángeles, al afirmar que la “victoria nos pertenece a
TODOS”.
Docentes, directores y personal estaban preparados para
abandonar sus labores e ir a una huelga si no se alcanzaba el acuerdo.
Los sindicatos que representan a los maestros y a los directores
llegaron a acuerdos contractuales provisionales con el segundo distrito
escolar más grande del país durante el fin de semana.
Los tres
sindicatos, que representan a unos 70.000 trabajadores en todo el
Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles, se habían comprometido a ir a
la huelga si alguno de los tres no alcanzaba un acuerdo provisional.
Los
tres sindicatos nunca han ido a la huelga al mismo tiempo. Los
administradores se han mantenido en funciones durante anteriores paros
de maestros para ayudar a que las escuelas siguieran abiertas. Ese fue
el caso en 2023, cuando los trabajadores de Local 99 se declararon en
huelga y los maestros se sumaron durante tres días. Unas 150 de las
1.000 escuelas del distrito permanecieron abiertas.
Con información de: La Jornada, Resumen Latinoamericano, Perfil, Rebelión, aporrea.org, Finanzas Digital, REUTERS
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


