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Trump: Un discurso por fuera de la realidad en medio de un aumento del desempleo y protestas

Fuentes: Rebelión

El miércoles Donald Trump habló en cadena nacional para referirse a la actualidad de la guerra contra Irán: su discurso triunfalista y lleno de mentiras no logra disfrazar la realidad del conflicto, que está muy lejos de ser la victoria total. El movimiento «No Kings», que engloba decenas de organizaciones y activistas, convocó más de 3.300 protestas en los 50 estados de EE UU con la participación de 8.000.000 de manifestantes.
En febrero se perdieron 92.000 empleos y la desocupación subió al 4,4%.

En su discurso, Trump quiso convencer al pueblo estadounidense por enésima vez de que la guerra está prácticamente ganada y que la operación Epic Fury es un rotundo éxito. Nuevamente repitió que Estados Unidos había destruido la capacidad de Irán para presentar cualquier tipo de amenaza a los Estados Unidos. Que habían destruido completamente su flota, su Fuerza Aérea y que ya le quedaban pocos misiles con los que realizar ataques en la región. Más temprano Irán había lanzado un ataque con misiles hacia Israel que fue considerado por diversos medios como el más grande desde el inicio de la guerra, además de que continúa atacando infraestructura de países del Golfo.
Sin embargo, Trump procedió a decir que los objetivos de Epic Fury ya estaban casi todos cumplidos y que, a pesar de que ellos no habían buscado cambiar el régimen iraní (una mentira obscena teniendo en cuenta las múltiples declaraciones de funcionarios estadounidenses que esperaban que los propios iraníes derrocaran a su gobierno tras los primeros ataques), en los hechos lo habían logrado tras el asesinato de figuras importantes y la asunción de funcionarios «mas dispuestos a negociar» con Estados Unidos. Sin embargo, dijo que la guerra continuaría «entre dos o tres semanas» y amenazó nuevamente a Irán con destruir su infraestructura energética si continúa combatiendo y de bombardearlo hasta llevarlo «de vuelta a la Edad de Piedra donde pertenecen».
Respecto al estrecho de Ormuz, cuyo cierre por parte de Irán está causando aumentos en los precios del combustible y generando una crisis de abastecimiento cuyo efectos ya se empezaron a sentir en todo el mundo, Trump sostuvo que Estados Unidos no necesita el petróleo y el gas que se transporta por el estrecho, ya que es básicamente «autosuficiente» y además cuenta con las reservas de Venezuela. Aquellos países que lo necesiten deberán tomar en sus manos la tarea de reabrirlo y de «cuidar su petróleo», en alusión a los imperialismos europeos.
Esta declaración tiene dos objetivos claros: castigar a los aliados estadounidenses de la OTAN que se han negado a tomar parte de manera activa en la guerra contra Irán tirándoles la responsabilidad de la reapertura de Ormuz y disfrazar el hecho de que Estados Unidos no está dispuesto a realizar una operación militar de semejante escala temiendo que podría tener un costo inaceptable para el pueblo estadounidense donde la guerra ya es sumamente impopular.
Respecto a los efectos del cierre de Ormuz en Estados Unidos, Trump dijo que los aumentos del petróleo son de «corto plazo» y procedió a autoelogiar su programa económico, diciendo que había eliminado la inflación de cuajo y que la economía estadounidense estaba más fuerte y próspera que nunca. Sin embargo, el trabajador promedio estadounidense ve el galón de combustible irse a 4 dólares (usd 6 en la costa oeste) y los fantasmas de un aumento de la inflación que reduzca aún más su poder adquisitivo. Una situación políticamente peligrosa para Trump, cuyos niveles de aprobación están más bajos que nunca y que tiene que enfrentar las elecciones de medio término en noviembre. Tampoco tomó nota de la última movilización de No Kings, una de las más grandes de la historia de Estados Unidos, donde participaron 8.000.000 millones de personas y que entre sus consignas principales estaba el «no a la guerra».
Además, si Trump buscaba con su cadena nacional generar alguna calma en los mercados, logró todo lo contrario: el barril de petróleo aumentó un 4% apenas terminado su discurso mientras que las Bolsas de Japón y Corea del Sur también experimentaron caídas una vez terminado.
El mensaje de Trump fue un fiel reflejo de la situación actual de su gobierno y de la posición que se encuentra Estados Unidos en Medio Oriente: con la posibilidad de una victoria rápida frustrada, sin objetivos estratégicos claros y una crisis del precio y abastecimiento de combustible autoinfligida, Trump y su gobierno se desesperan para encontrar una salida al problema en el que ellos mismos se metieron, mientras sus aliados prefieren darle la espalda (no por razones humanitarias, sino para autopreservarse) y el pueblo estadounidense ya demuestra claramente su hartazgo con esta aventura imperialista. Si la posibilidad de una verdadera victoria de Estados Unidos aún existe, cada día que pasa se hace menos posible.

Al menos ocho millones de personas participaron en las marchas anti-Trump ‘No Kings’

El movimiento, que engloba decenas de organizaciones y activistas demócratas, convocó más de 3.300 protestas en los 50 estados de EE UU para repudiar lo que llama «autoritarismo» de Trump.
Los manifestantes denunciaron en esta tercera edición de la jornada la «guerra ilegal», además de reafirmar sus críticas contra los «abusos» del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE).
La movilización principal ocurrió ante decenas de miles de personas en Mineápolis, la mayor ciudad del estado de Minnesota, epicentro de la indignación nacional contra ICE y la Patrulla Fronteriza porque sus agentes mataron ahí a los ciudadanos estadounidenses Renee Good y Alex Pretti en enero.
La Casa Blanca desestimó las protestas, calificándolas de «sesiones de terapia» para el «trastorno por Trump», un término utilizado por el presidente Trump y el oficialismo para burlarse de la oposición.
Los organizadores aún no han entregado cifras oficiales de participación, pero miles de personas en ciudades como Nueva York, Washington DC, Minneapolis, Chicago y Los Ángeles participaron en la jornada.
Las manifestaciones en Estados Unidos ocurren mientras la desaprobación a Trump alcanza su mayor nivel de sus dos mandatos, pues un 59 % de los estadounidenses reprueba su gestión, según reveló una encuesta de Fox News.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.