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El Mundial en tiempo de canallas: Las infamias de Trump e Infantino

Fuentes: Rebelión

A la memoria del gran Sócrates, mediocampista brasileño y a otros tantos brillantes jugadores socialistas.

El Mundial de la ignominia

Este evento “deportivo” está inmerso en un mundo en crisis, terriblemente convulso, caótico y podrido por los conflictos bélicos, los genocidios, el racismo, la hiperviolencia social y el calentamiento planetario. Las guerras en Europa y en el Medio Oriente son las más violentas. En la actualidad existen entre 50 y más de 130 conflictos armados activos a nivel global. Pero no solamente es el mundo en la barbarie social, este torneo está envuelto en escándalos de corrupción, de violencia y de racismo generados por el energúmeno genocida y pederasta de Donald Trump y el hipercorrupto Gianni Infantino, presidente de la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA). Ambos, por supuesto, rechazan totalmente el espíritu del Fair Play (Juego limpio).

¿Por qué la FIFA no expulsa a Israel, un estado genocida, que ha asesinado a 567 futbolistas palestinos? Es muy loable que la Federación Noruega de Fútbol (NFF) encabece una campaña institucional dentro de la FIFA y la UEFA para suspender a Israel de las competiciones internacionales. La NFF argumenta la violación de los estatutos sobre derechos humanos y el doble estándar frente al precedente de Rusia, solicitando que se apliquen sanciones concretas. Con motivo de una manta: “Las Malvinas son argentinas” al terminar el juego entre Inglaterra y Argentina, La FIFA declaró que puede procesar a los jugadores argentinos y a la federación de futbol porque su código disciplinario prohíbe cualquier “mensaje que no sea apropiado para un evento deportivo” en los estadios, incluidos los de “naturaleza política, ideológica, religiosa u ofensiva”. La FIFA cínicamente considera que este hecho si transgrede su código disciplinario, mientras su protección política a Israel no lo es, al igual que no lo es el Premio de la Paz otorgado a Trump.

Es absolutamente falso que el fútbol une pacíficamente a los países: “El mundo unido por un balón” es un eslogan demagógico, cínico; por el contrario, los confronta por un exacerbado nacionalismo fomentado en cada uno de los partidos: el orgullo nacional se eleva a niveles absurdos. “Si la guerra es la continuación de la política por medio de las armas” (Clausewitz), el fútbol es la continuación de la política por medio del balón: el fútbol como política y la política como fútbol. De hecho, el fútbol ha provocado guerras como la de Honduras y el Salvador: La Guerra del Fútbol, ocurrida en julio de 1969, fue un conflicto armado de cuatro días que dejó un saldo de 6 mil muertos: Para la historia universal de la infamia, hubiera escrito Jorge Luis Borges. Aunque los partidos clasificatorios para el Mundial de México 1970 avivaron la tensión, la guerra se originó por disputas migratorias y agrarias, detonadas cuando miles de campesinos salvadoreños fueron expulsados de tierras hondureñas.

https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/07/14/columnas/el-futbol-es-la-guerra-el-ultimo-de-la-banca

George Orwell (1903–1950), no muy aficionado al fútbol, consideraba que este espectáculo era una “guerra sin disparos”. En su famoso ensayo de 1945, El espíritu deportivo, argumentó que las competencias internacionales fomentan un hipernacionalismo tóxico, donde el deseo de ganar a toda costa destruye el juego limpio y genera odio entre naciones: “Siempre me asombra oír decir que el deporte crea buena voluntad entre las naciones, y que, si los pueblos del mundo pudieran enfrentarse en partidos de fútbol o críquet, no tendrían ningún interés en luchar en el campo de batalla. Incluso sin ejemplos concretos (como los Juegos Olímpicos de 1936), se podría deducir de principios generales que las competiciones deportivas internacionales desembocan en orgías de odio.”

Orwell escribió el texto tras la visita del equipo soviético FC Dynamo Moscow a Gran Bretaña en 1945, un evento cargado de propaganda política y tensión. Orwell observó que, en lugar de fomentar la amistad entre los pueblos, el partido generó aversión. La victoria como obsesión: Orwell sostenía que el deporte moderno está ligado al auge del nacionalismo. Para él, el público y los jugadores no buscan una «sana convivencia», sino el prestigio de humillar al rival y demostrar la supuesta superioridad de su propio país. El deporte como opio de las masas: En sus obras de ficción, como su novela distópica 1984, Orwell utiliza el fútbol y otros pasatiempos como herramientas que el régimen totalitario utiliza para mantener a la población ignorante y distraída de los verdaderos problemas sociopolíticos. Trump en su naturaleza fascista quisiera ser el Big Brother con su lema “Hagamos grande otra vez a América” (MAGA).

Antonio Gramsci decía y decía muy bien: “Todo es político… es decir la vida misma.” Toda relación humana, toda relación social, es una relación política. Aristóteles, el filósofo, lo decía muy claro: el hombre es un animal político [zoom politikón]. Nada tan cierto como eso y el fútbol se perciba como mero deporte amateur (actividad lúdica) o como deporte mercantilizado (negocio capitalista), o como ambas cosas, es un hecho político, es una relación política; una relación entre los propios sujetos deportistas y, en su caso, entre los jugadores profesionales , las empresas futbolísticas y el público espectador.

El Mundial 2026 es la vigésima tercera edición de la Copa Mundial de la FIFA. Este torneo es histórico por ser el primero organizado por tres países (Canadá, México y Estados Unidos) y el primero en contar con la participación de 48 selecciones. México es el primer país en organizar tres copas del mundo (después de las ediciones de 1970 y 1986), Estados Unidos es el sexto en albergar al menos dos ediciones (tras el certamen de 1994) y Canadá es sede por primera vez en su historia. El primer Mundial de fútbol organizado por la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA) se realizó en Uruguay en 1930 participando 13 selecciones nacionales, cuyo primer campeón fue el país sede. La FIFA cuenta con 211 asociaciones o federaciones de distintos países y territorios alrededor del mundo, superando a la cantidad de estados soberanos reconocidos (193) por la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

FIFA, una larga historia de corrupción

La Federación se fundó en París en 1904, cuya sede desde 1934 está en Zúrich, Suiza. Supuestamente la Copa Mundial pretende unir a personas y pueblos de todo el planeta, consolidando el fútbol como un lenguaje universal de paz, inclusión y esperanza. La FIFA, en apariencia, promueve este mensaje de unidad global para conectar culturas a través del deporte con un espíritu de fraternidad, pero en los hechos es una farsa total donde impera una ideología mercantilista corporativa y también funcionando como instrumento político de poderosos intereses de algunos países hegemónicos. La FIFA ha subordinado el deporte al mercado y a la política. Como muchas instituciones, su historia corre paralela al desarrollo del capitalismo y a las vicisitudes de los conflictos mundiales.

La FIFA representa la historia moderna de fútbol como la organización de la competencia cuatrianual internacional, el negocio más lucrativo del espectáculo deportivo para las masas. Los tres últimos presidentes son Gianni Infantino (Suiza/Italia): Asumió el cargo en febrero de 2016; Joseph Blatter (Suiza): Ejerció el mandato desde 1998 hasta su destitución en 2015; João Havelange (Brasil): Dirigió la institución durante 24 años, desde 1974 hasta 1998. Todos ellos representan la corrupción extrema, pero Infantino ha ido más allá al vincularse políticamente de forma servil abyecta a Donald Trump. La profunda corrupción de la FIFA no podría llevarse a cabo, a su vez, sin el contubernio de la mayoría de los gobiernos de las naciones integrantes del corporativo y de los países participantes como sedes de la Copa Mundial. LA FIFA despliega un poder económico y político supranacional, global. “Es hoy una de las organizaciones más influyentes del planeta. Aunque no es un Estado ni un organismo gubernamental, posee capacidad para influir en decisiones políticas, deportivas y económicas de numerosos países. Su capacidad de movilizar gobiernos, atraer inversiones multimillonarias y moldear decisiones políticas internacionales supera, en algunos casos, la de muchos gobiernos nacionales. En distintos sentidos, puede considerarse una organización supranacional con amplia autonomía política y económica. La FIFA utiliza el futbol como herramienta de legitimación internacional y diplomacia global. Consciente de ello, negocia directamente con gobiernos asuntos relacionados con seguridad, infraestructura, exenciones fiscales (como en el caso de México) y marcos legales especiales para sus eventos. El futbol deja de ser entretenimiento para constituirse en un espacio de disputa económica, social, cultural y política.”

https://estepais.com/tendencias_y_opiniones/fifa-poder-economico-politico-mundial-2026/

Hay muchos análisis críticos sobre la historia negra de la FIFA como el libro El lado sucio del fútbol; una investigación sobre “la red de corrupción que involucra a grandes multinacionales, cadenas de televisión, clubes y jugadores en un negocio de ganancias exorbitantes a costa de la pasión de millones de aficionados en los cinco continentes… El lavado de dinero, la evasión fiscal, el nepotismo, la manipulación de atletas en campañas políticas y el tráfico de influencias son los escándalos…” frecuentes de la FIFA. Otro libro es El lado oscuro del fútbol. El entramado legal de la FIFA. El verdadero lado siniestro de la FIFA “radica en un historial de corrupción sistémica, explotación laboral, imposición de monopolios económicos y blanqueamiento de regímenes autoritarios que han transformado el deporte más popular del mundo en un negocio turbio a gran escala. A lo largo de las décadas, la FIFA ha operado con un nivel de influencia geopolítica superior al de muchos países, utilizando el balón como moneda de cambio para acumular riqueza y poder absoluto.”

El FIFA Gate: Sobornos y Votos Vendidos. El caso de corrupción en la FIFA (o FIFA Gate) fue uno de los mayores escándalos de corrupción en la historia del fútbol, revelado en 2015 tras una investigación del Departamento de Justicia de los Estados Unidos. El escándalo mundial ocurrió en 2015. Esta red criminal operaba comprando sedes mediante la venta de votos para asignar los Mundiales Rusia 2018 y Qatar 2022. Derechos televisivos: Redes de sobornos multimillonarios con empresas de marketing para monopolizar las transmisiones. Caída de líderes: El arresto de decenas de directivos y el fin del mandato del expresidente Joseph Blatter. Explotación Laboral y Derechos Humanos: El costo humano detrás del espectáculo ha dejado cicatrices profundas en la historia del fútbol moderno: Qatar 2022: Miles de trabajadores migrantes de Asia y África laboraron bajo el sistema Kafala (similares a la esclavitud moderna) para construir estadios, con miles de muertes no reconocidas. La FIFA guardó silencio ominoso.

Requisitos obligatorios de la FIFA a los países sede del Mundial: Desplazamiento social: Históricamente, la FIFA exige la limpieza de favelas y barrios marginales (como en Brasil 2014) para construir infraestructura que luego queda abandonada como “elefantes blancos”. El Negocio Abusivo con los Países Anfitriones: Organizar una Copa del Mundo se ha convertido en un pésimo negocio para las naciones y un éxito redondo para la FIFA: Exención de impuestos: La FIFA obliga por contrato a los gobiernos locales a condonarle el pago de impuestos sobre todas sus ganancias. Leyes a la medida: La organización impone reformas exprés a las leyes soberanas, como obligar a Brasil a legalizar la venta de cerveza en estadios debido a compromisos con su patrocinador Budweiser. Monopolio comercial: Desplazamiento absoluto de comercios y marcas locales en perímetros exclusivos alrededor de los estadios, como en el caso de México en la periferia del Estadio Azteca. El Impacto Moderno y Explotación del Jugador: Las dinámicas actuales bajo la presidencia de Gianni Infantino siguen despertando duras críticas debido a la sobresaturación del negocio: Colapso físico: La expansión del Mundial a 104 partidos y torneos masivos como el nuevo Mundial saturan el calendario, llevando a los futbolistas al borde de la lesión crónica. Precios prohibitivos: La elitización de las entradas aleja el fútbol de las clases populares, con boletos para finales que superan miles de dólares. El costo del boletaje para la final del Mundial ronda entre los $20 mil y $34,500 dólares. Se estima que el aumento de los costos por las entradas ayudará a la FIFA a superar los $15.000 millones de dólares en ingresos en este ciclo de la Copa del Mundo, lo que supondría un récord para el organismo rector del fútbol mundial. Como siempre, la rendición de cuentas será opaca.

https://es.wikipedia.org/wiki/Caso_de_corrupci%C3%B3n_en_la_FIFA

En este Mundial la FIFA ha llegado a una profunda corrupción, especialmente de carácter política al someterse a los dictados de Trump. Infantino se ha visto como un lacayo abyecto, así como la manipulación aberrante de dos grandes figuras como Leo Messi y Cristiano ronaldo; especialmente el primero, pues juega en el Inter de Miami cuyos dueños Jorge, José y Juan Carlos Mas Santos, hijos de Jorge Mas Canosa (1939-1997), reconocido anticastrista y acusado de terrorista junto con Luis Posada Carriles. Los hermanos Mas son grandes empresarios inmobiliarios, además de ser acusados de lavado de dinero. Pero además de esos vínculos de Messi con la ultraderecha estadounidense, lo peor es la simpatía prosionista y los discretos nexos con Netanyahu.

https://elpais.com/diario/1998/07/13/internacional/900280814_850215.html

https://youtube.com/shorts/SvB-8U6Qae4?si=6hzpgWrDYQoTn3MC

https://agenciaajn.com/noticia/lionel-messi-es-sionista-la-larga-relacion-del-astro-argentino-con-la-comunidad-judia-e-israel-308706

Donald Trump recibió el primer Premio de la Paz de la FIFA: El fútbol une al mundo de manos de Gianni Infantino, una vileza del tamaño de un estadio. El galardón le fue entregado el 5 de diciembre de 2025 en el Centro John F. Kennedy de Washington D. C. Fue un premio de consolación al no recibir el Premio Nobel de la Paz. La FIFA, que tiene previsto otorgar este reconocimiento anualmente, destacó los esfuerzos de Trump para promover la paz y la estabilidad global, mencionando específicamente su labor en el alto al fuego entre Israel y Palestina. El Premio de la Paz se otorga justamente en el marco de la guerra del Imperialismo yanqui contra Irán, que se recrudeció en estos días finales del Mundial precisamente cuando los EU lanzan nuevos ataques y bombardeos a ese País: Un premio de la paz otorgado a quien tiene las manos bañadas en sangre, pederasta, y genocida en Gaza, especialmente de niños, al igual que en Irán. Caso similar ocurrió con el Premio Nobel de la Paz de 1973 otorgado al entonces secretario de Estado estadounidense, Henry Kissinger, otro genocida en Vietnam y en Chile. Kissinger también tuvo influencia en la FIFA como el mundial en Argentina 78: El general-dictador argentino Jorge Videla entró acompañado de Kissinger al vestuario del equipo peruano, donde leyó un mensaje escrito del también dictador peruano Francisco Morales Bermúdez sobre la importancia de la “hermandad entre los pueblos argentino y peruano”: Argentina necesitaba ganar por un marcador de 6 goles a favor, y lo consiguió… Años después, Kissinger fue decisivo para que Estados Unidos fuera sede del mundial de 1994.

La corrupción arbitral como nunca antes: Trump llegó al colmo pidiendo el favor, mejor dicho, ordenándole a Infantino levantar la sanción impuesta por un árbitro al delantero estadounidense Folarin Balogun para que pudiese jugar un partido eliminatorio contra Bélgica, algo jamás visto en la historia de los mundiales. Esto es un ejemplo de: primero: el bajo nivel arbitral de este Mundial; segundo: la parcialidad de algunos árbitros para favorecer a equipos, como ha sido el caso para Argentina.

A lo anterior, autoritariamente el gobierno de EU impuso una política racista y policiaca contra participantes del Mundial como la negativa injustificada a la entrada de un árbitro africano: Omar Abdulkadir Artan, considerado el mejor colegiado de África, fue deportado por las autoridades migratorias de Estados Unidos en junio de 2026 al llegar al aeropuerto de Miami para participar en el Mundial. Tras ser retenido e interrogado por 11 horas, las autoridades fronterizas lo declararon «inadmisible» alegando presuntos vínculos con organizaciones terroristas, una medida por la cual fue devuelto inmediatamente a Turquía. El rechazo a la selección iraní para hospedarse en territorio estadounidense obligó a este equipo a viajar e instalarse en Tijuana, ciudad fronteriza mexicana. Algo mucho peor es el crimen cometido en plena competencia futbolística por agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) contra un trabajador mexicano el 7 de julio en Houston, Texas, una ciudad sede del Mundial. Días después, el ICE asesinó a un trabajador colombiano en el estado de Maine. Es la undécima persona asesinada a tiros por agentes federales de migración desde el inicio del segundo mandato de Donald Trump. En estas últimas semanas, el ICE ha roto el récord de detener a diez mil personas en cinco días. El ICE ha venido funcionando como la temible Gestapo en tiempos hitlerianos. Aunque el imperialismo norteamericano no es un Estado fascista, si tiene rasgos de esta naturaleza política. Mientras tanto, la FIFA una vez más guarda silencio abominable ante las infamias de Trump, teniendo como vil cómplice a Infantino.

Si queremos otra forma organizativa del Mundial, se debe cambiar radicalmente a la FIFA. Es necesaria una profunda reestructuración democrática y eso requiere, a su vez, también reestructurar a la enorme mayoría de las federaciones integrantes que están en manos de burocracias corruptas. La FIFA no debe estar bajo la sumisión del poder y del dinero.

México: Entre la fiesta del relajo y la represión a movimientos sociales

Mientras en los EU la barbarie social se presenta bajo régimen racista y policíaco, aquí la barbarie se presenta bajo una hiperviolencia social con miles de homicidios. Entre 2018 y la primera mitad de 2026, se registraron aproximadamente 277,358 homicidios, por un lado; y por otro, existen al día de hoy cerca de 135 mil desapariciones forzadas. Este país es uno de los más violentos y peligrosos del mundo. Miles de desaparecidos están en fosas clandestinas: México es una fosa común. Una de las causas principales de esta hiperviolencia son la existencia de grandes y poderosos cárteles del narcotráfico, en muchos casos en complicidad con las autoridades gubernamentales de todos los niveles que son objeto de escándalo público, especialmente derivados de la profunda corrupción del partido en el poder: Movimiento de Renovación Nacional (Morena), autodenominada Cuarta Transformación, una especie de mutación política del viejo partido en el poder durante décadas (PRI).

Hubo tres ciudades sedes: Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara. Está última metrópolis es la capital de Jalisco, entidad federativa sede del poderoso Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). El gobierno federal tuvo que armar un sistema de seguridad denominado Plan Kukulkan, que involucró a 100 mil elementos policíacos y militares. Los gastos operativos de la defensa rondan los $14.000 millones de pesos. Además, se asignaron $1,500 millones para gastos en obras de infraestructura requerida para el Mundial.

Este plan de seguridad nunca antes se había instrumentado para atenuar la hiperviolencia y mucho menos para ayudar en la búsqueda de las decenas de miles de desaparecidos. Los homicidios persisten y también las desapariciones forzadas. Muchos millones de pesos se erogaron en obras de ornato urbano e infraestructura de movilidad urbana (transporte público) mientras que la precariedad de equipamiento e infraestructura continúa en la mayoría de las colonias proletarias metropolitanas. Toda esta erogación millonaria es opaca en la rendición de cuentas: la corrupción rueda perfectamente como un balón. Como hemos dicho, la FIFA sin poner un solo centavo, a los países sede les exige infraestructura urbana y exención de impuestos de sus ganancias, lo cual se cumplió al pie de la letra.

En los estadios de futbol, coliseos del capitalismo, no sólo tienen su lugar las disputas entre modernos e incruentos gladiadores, cuya magnificación mítica –por la televisión– los hace salvadores de la patria. Este deporte, sobre todo en los torneos mundiales, se ha convertido en una mercantilización absoluta, mezquina y fuente de ganancias supermillonarias; pero, además, en una forma de sometimiento ideológico de las clases dominadas. A la burguesía y a su Estado les conviene la pasividad política de los sectores oprimidos, de ahí que el fútbol empresarial, más allá del espectáculo deportivo, sea también opio del pueblo y casi razón de Estado. El jugador número 12 también quiere hacer sus goles, y si los festeja escandalosamente, mejor; quiere ser uno más de los protagonistas del mundial. Lo que vemos, oímos y padecemos en las calles es un buen ejemplo de lo que llamamos echar relajo, aunque, en esta ocasión, acompañado de actos vandálicos y desmanes. En París, Londres y La Haya se registraron violentos enfrentamientos, incendios de vehículos y disturbios tras la victoria de Francia en los cuartos de final de la Copa del Mundo y posteriormente con la eliminación de este País ante España.

Los festejos populares posteriores al partido –la elite que si presenció el partido en los estadios no le interesa rozarse con la chusma– presentan los rasgos característicos de la Fenomenología del relajo (1966), título del excelente ensayo del filósofo Jorge Portilla (1919–1963). Tal como lo define Portilla, el relajo es “esa forma de burla colectiva, reiterada y a veces estruendosa”. El fenómeno de la inconciencia colectiva, característico de esta singular conducta del relajo, se expresa en un nacionalismo espurio y en una algarabía carente de valor. Portilla también define al relajo “como la suspensión de la seriedad frente a un valor propuesto a un grupo de personas”. Dicha actitud es la negación de ciertos valores individual o socialmente dados; un extrañamiento del propio sujeto cuya alineación lo hace presa de actos furibundos. Hay pues, una falsa alegría en los festejos. El relajo, dice Portilla “es un movimiento autodestructivo. Es una actitud justamente contraria a la actitud normal y espontánea del hombre a los valores cuando los valores actúan en la conciencia como pauta de autoconstitución. El hombre del relajo efectúa un movimiento irracional que consiste en la supresión de todo futuro regulado”. El relajo es también la trivialidad de la vida” y –como afirma este lúcido pensador– esta conducta deja la realidad desatendida. Para esta muchedumbre, la crisis no existe; le da la espalda a una conciencia crítica de la realidad social del país. El relajo sabotea la búsqueda de libertad, nos sugiere Portilla. El balón convertido en fetiche genera un espíritu frívolo. La algarabía artificial con bulla que presenciamos es la expresión de una sociedad infantilizada, inmadura.

En muchos casos el festejo irracional deriva en una violencia del sujeto consigo mismo y los demás individuos, al tiempo que se cometen actos vandálicos. La agresión, sobre todo de la persona alcoholizada, se torna muy peligrosa, destructiva y autodestructiva. Es un escape a la nada. El desahogo desenfrenado del individuo, carente de identidad propia pero que se hace anónima en la multitud, puede desembocar en actos violentos. Esto sucedió en la concentración de cientos de miles en el festejo tras el triunfo de México contra Ecuador en Paseo de la Reforma y la zona del Ángel: cinco muertes relacionadas con las celebraciones de la Copa del Mundo. Cuatro personas fallecieron —tres por asfixia dentro de un maremágnum y una por un paro cardiorrespiratorio— y una más murió tras el partido inaugural por problemas cardiovasculares. Los videos de grupos de “hooligans bananeros” “festejando” vandalizando equipamiento urbano o locales comerciales es un ejemplo deplorable de este relajo violento desquiciado inmerso en una sociedad hiperviolenta. En estos festejos no se vio por ningún lado algún operativo de seguridad del Plan Kukulkan.

https://www.redalyc.org/journal/870/87066697005/html/

Donde sí entraron en acción los efectivos policíacos fue contra las movilizaciones de protestas pacíficas de colectivos de madres y padres buscadores de sus familiares desaparecidos. Una de las mayores infamias del gobierno de Morena de la Ciudad de México a cargo de Clara Brugada Molina fue la represión y criminalización contra colectivos de madres buscadoras, que consistió en agresiones físicas, cercos policiales y campañas de estigmatización. Los incidentes más graves se suscitaron en las inmediaciones de la Ciudad de México, donde elementos de seguridad reprimieron y encapsularon a los colectivos para frenar su exigencia de justicia ante una crisis que supera las 135,000 personas desaparecidas. Organizaciones internacionales como Amnistía Internacional documentan que las buscadoras enfrentan sistemáticamente violencia física, amenazas de muerte y el deterioro integral de su patrimonio y salud física y mental. A su vez, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo nunca ha querido ni recibir en Palacio Nacional a los representantes de dichos colectivos, ni dialogar con ellos. No obstante, sí abrió las puertas del Palacio para recibir a Gianni Infantino, y al Pato Merlín, una mascota. Tal ignominia ha sido característica de su estilo personal de gobernar, a pesar de que su régimen se autodefine como “humanista”.

Actos de solidaridad humanitaria, de reivindicación anticolonialista y protesta contra el genocidio

La extrema mercantilización del fútbol profesional en todo el mundo, entre otras cosas, ha traído la corrupción de la FIFA y un público de elite, pero también asoman expresiones políticas de profunda solidaridad con los pueblos sojuzgados y objeto de exterminio genocida como Palestina. La dialéctica tensa de la relación entre el negocio deportivo dominado por el capital bajo el cálculo frío de las ganancias, la enajenación social, y el espectáculo del fútbol en si mismo, como actividad lúdica, genera actos sensibles de dignidad humana de naturaleza política como el antirracismo y la lucha por la paz y la justicia social y el bienestar popular.

Es difícil negar todas las consecuencias negativas en las que se envuelve el espectáculo de masas del torneo más importante del mundo. Dentro y fuera de los estadios suceden hechos oprobiosos, especialmente fuera de ellos, derivados de la enajenación con el fanatismo frenético. El microcosmos social dentro de los recintos del espectáculo genera pasiones diversas: hay de espectadores a espectadores y de fanáticos a fanáticos. A pesar de todo, fue imposible ocultar manifestaciones políticas admirables de la memoria histórica de pueblos como la de la República Democrática del Congo. Patrice Lumumba (1925–1961), primer ministro anticolonialista de ese País fue recordado en los partidos en los que jugó el equipo nacional: Lumumba –asesinado en 1961 por el gobierno de Bélgica y la CIA estadounidense– se hizo presente gracias a Michel Nkuka Mboladinga («Lumumba Vea»), un aficionado congoleño que se volvió viral por permanecer completamente inmóvil con el brazo levantado durante los 90 minutos de los partidos.

Otro caso admirable fue el entrenador del equipo de Egipto, Hossam Hassan, quien celebró la clasificación histórica de su equipo a octavos de final ondeando una bandera palestina en la cancha y dedicarle apasionados mensajes de apoyo al pueblo de Gaza. Esta demostración de solidaridad con el pueblo palestino ya lo había demostrado el gran jugador Lamine Yamal haciéndose viral en mayo de 2026 ondeando la bandera palestina desde el autobús durante la celebración del título de La Liga española con el FC Barcelona.

El 11 de junio, inauguración del Mundial en la Ciudad de México, Colectivos de madres buscadoras, maestros, pensionados, transportistas, campesinos y personal de salud convocaron a una mega manifestación de protesta con el propósito de visibilizar sus peticiones. Las muestras de solidaridad internacional hacia las madres de personas desaparecidas en México tuvieron gran relevancia por la empatía de turistas extranjeros frente a la crisis humanitaria del país. El caso de Monterrey: Durante los primeros partidos de la Copa Mundial 2026 en el estadio, integrantes del colectivo Renacer se manifestaron en las inmediaciones del recinto. Decenas de aficionados suecos se acercaron a escuchar a las madres, observaron los retratos de sus familiares y les ofrecieron emotivos abrazos y palabras de aliento.

La necesidad de otro fútbol en una sociedad democrática y socialista

Frantz Fanon (1925–1961), en su imprescindible libro Los condenados de la tierra (1961), afirmaba que: “La concepción capitalista del deporte es fundamentalmente distinta de la que debería existir en un país subdesarrollado. El político (…) no debe preocuparse por formar deportistas sino, hombres conscientes que, además, sean deportistas. Si el deporte no se integra a la vida nacional, es decir, a la construcción nacional, si se forman deportistas nacionales y no hombres conscientes pronto se contemplará la podredumbre del deporte por el profesionalismo, el comercialismo. El deporte no debe ser un juego, una distracción que se brinda la burguesía de las ciudades. La tarea más importante es comprender en todo momento lo que sucede en el país. No hay que cultivar lo excepcional, buscar el héroe, otra forma del líder. Hay que elevar al pueblo, ampliar el cerebro del pueblo, llenarlo, diferenciarlo, humanizarlo.»

Indudable la vigencia del pensamiento revolucionario de Fanon. El fútbol profesional como espectáculo popular debe volver a sus raíces plebeyas en el marco de otra sociedad distinta que le confiera importancia a la naturaleza lúdica del deporte. Debe reivindicarse el espíritu que impregnó Sócrates (1954–2011) con la democracia corinthiana; un movimiento revolucionario en los años 80 liderado por el futbolista Sócrates, Wladimir y Casagrande en el club brasileño Corinthians. Los jugadores instauraron un sistema autogestionario donde todas las decisiones del equipo se decidían por voto igualitario (desde fichajes hasta concentraciones), desafiando la dictadura militar (1964–1985) y logrando éxitos deportivos.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.