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Defensa, disuasión y modernización militar

¿Qué sabemos del ejército chino?

Fuentes: Rebelión

Desde el pensamiento progresista occidental existe una larga tradición crítica hacia el militarismo, el incremento del gasto en defensa y las carreras armamentísticas. Sin embargo, analizar el desarrollo militar de China exige situarlo en el contexto estratégico en el que se produce.

Durante las dos últimas décadas, China ha modernizado profundamente unas fuerzas armadas concebidas para la defensa nacional y la protección de su soberanía. Para Pekín, disponer de una capacidad militar creíble constituye una condición necesaria para preservar su independencia, su integridad territorial y su propio sistema político frente a la creciente agresividad estratégica de Occidente contra China. Agresividad estratégica que se plasma militarmente en la OTAN (con programas hacia el Indo-Pacífico -¿qué hace la Armada española patrullando el mar de China?-), en las alianzas bilaterales militares de Estados Unidos con Japón, Corea del Sur, Filipinas o Australia (con las bases militares norteamericanas en esos países rodeando a China), en el AUKUS (integrado por Australia, Reino Unido y Estados Unidos), en el QUAD (formado por Estados Unidos, Japón, India y Australia), en el acuerdo militar entre Estados Unidos y Taiwán, en la Trilateral (de Estados Unidos, Japón y Corea del Sur), o en los Five Eyes (integrado por Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Australia y Nueva Zelanda).

Es en este escenario donde debe analizarse la transformación del Ejército Popular de Liberación (EPL).

Una doctrina basada en la defensa y la disuasión

China define su estrategia militar como esencialmente defensiva. Su política oficial tiene como objetivos preservar la soberanía nacional y la integridad territorial, rechazando expresamente la búsqueda de la hegemonía y la expansión territorial.

Su legislación establece que las fuerzas armadas deben actuar conforme al principio de “defensa activa”, donde China no iniciará conflictos armados, aunque responderá si considera amenazado su territorio, su soberanía o sus intereses fundamentales.

Un elemento central es su política nuclear. China mantiene firmemente el principio de “no ser el primero en utilizar armas nucleares” (No First Use) y declara que no empleará ni amenazará con emplear armamento nuclear contra Estados que no dispongan de él. Define su arsenal nuclear como instrumento de disuasión.

Esta concepción también debe entenderse desde la historia china. Incluso durante los muchos siglos en los que fue la mayor potencia económica y militar mundial, China no invadió a sus vecinos ni desarrolló un sistema colonial como el construido por las potencias europeas.

A ello se añade una memoria contemporánea marcada por las intervenciones extranjeras en China del llamado “Siglo de la Humillación”, las guerras del Opio y la posterior invasión y genocidio japoneses. La defensa de la soberanía ocupa por ello un lugar central en la concepción china de la seguridad.

La modernización del Ejército Popular de Liberación (ELP)

Sobre esta base doctrinal se está desarrollando una importante transformación de las fuerzas armadas chinas.

Durante los últimos años, todas las ramas del EPL han incorporado nuevas plataformas y tecnologías destinadas a operar en un campo de batalla crecientemente digitalizado. En el desfile militar del 3 de septiembre de 2025, China presentó una nueva generación de equipos, entre ellos el tanque Tipo 100, nuevos misiles antibuque de la serie YJ y sistemas láser y de microondas destinados, entre otras funciones, a neutralizar drones.

También mostró los componentes de su tríada nuclear —sistemas terrestres, submarinos y aviación estratégica— reforzando la credibilidad de su capacidad de disuasión.

La transformación resulta igualmente visible en el ámbito naval. El nuevo buque de asalto anfibio Tipo 076 incorpora tecnologías relacionadas con el portaaviones Tipo 003, especialmente sistemas de catapultas electromagnéticas capaces de operar con aeronaves tripuladas y no tripuladas.

El salto tecnológico de la aviación china

El desarrollo de la aviación militar china recibió especial atención después de la batalla aérea entre India y Pakistán de mayo de 2025. La Fuerza Aérea pakistaní empleó cazas J-10C y misiles PL-15 de fabricación china frente a la aviación india, equipada con modernos cazas occidentales Rafale.

Pakistán derribó varios aviones Rafale indios y no sufrió ninguna baja. Los mercados bursátiles reaccionaron al día siguiente con las acciones de Dassault Aviation, fabricante del Rafale, cayendo tras la batalla, mientras que las de AVIC Chengdu Aircraft Corporation, fabricante del J-10C, experimentaban una fuerte revalorización.

El episodio ha aumentado además la atención internacional sobre los cazas chinos de quinta generación ya operativos y sobre los de sexta generación actualmente en desarrollo.

La carrera hipersónica

Otro ámbito en el que China ha realizado importantes avances es el de las armas hipersónicas.

El sistema más conocido es el DF-17, asociado a un vehículo de planeo hipersónico capaz de maniobrar durante el vuelo, dificultando su interceptación mediante defensas antimisiles convencionales. China dispone asimismo del DF-41, un misil balístico intercontinental destinado a reforzar su capacidad de disuasión nuclear, y del YJ-21, un misil hipersónico antibuque.

Uno de los desarrollos de China que mayor atención ha generado al Congreso norteamericano es el ensayo con éxito de un vehículo hipersónico de gran altitud (HGV) transportado mediante un Sistema de Bombardeo Orbital Fraccional (FOBS). Un cohete impulsa el vehículo hasta una trayectoria orbital parcial antes de abandonar dicha órbita y dirigirse hacia su objetivo a velocidades hipersónicas.

Los misiles balísticos tradicionales desarrollan una curva elíptica desde el disparo hasta el impacto que puede ser calculada una vez que los radares, situados en las 57 bases norteamericanas que rodean en dos círculos a China, han detectado el lanzamiento, disponiéndose de tiempo suficiente (más de una hora) para preparar su interceptación. Sin embargo, el Sistema de Bombardeo Orbital Fraccional (FOBS) puede permitir aproximaciones con recorrido zigzagueante aleatorio desde el espacio orbital que tras ser detectadas por los radares tan solo tardan 2 o 3 minutos en impactar, imposibilitando la respuesta de las defensas antimisiles.

Un nuevo equilibrio estratégico

China está desarrollando capacidades destinadas a impedir que un adversario, que es tecnológicamente muy avanzado, pueda imponerle por la fuerza decisiones que afecten a su soberanía o a sus intereses fundamentales.

Esperemos que el principal efecto estratégico de la modernización militar china sea hacer mucho más difícil la posibilidad de una guerra.

Pedro Barragán. Economista y editor de China Información y Economía. Autor de Por qué China está ganando.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.