La reforma de la Ley de Glaciares impulsada por el presidente Javier Milei, con el aval de los gobernadores mineros, choca de frente con la información científica del flamante informe de Naciones Unidas que alerta sobre la «quiebra global hídrica». Con glaciares en retroceso, debido al innegable impacto del calentamiento global, defender la norma vigente significa salvar cada gota de agua y la vida.