Inauguró Javier Milei, el pasado 1 de marzo, las sesiones ordinarias del Congreso. Fue una “puesta en escena”, cual show mediático, dirigido a su público.
Categoría: Argentina
En la apertura de las sesiones legislativas el pasado 1º de marzo hubo elementos del discurso que fueron falsos. El Presidente sostuvo que, al asumir en 2023, los indicadores sociales eran peores que los de la crisis de 2001. Esta declaración es falsa: las series históricas demuestran que tanto la pobreza como la indigencia, la desigualdad y el desempleo eran significativamente más graves en 2001 que al finalizar la gestión del Frente de Todos. No existe métrica comparable que respalde la idea de que el punto de partida de 2023 fuera el peor de la historia democrática.
El oficialismo cerró en el senado el proceso de aprobación de la mal llamada “modernización laboral”. Pretende sellar así un cambio de época, el ocaso de todo un tiempo histórico de derechos laborales y poderío sindical.
La reforma laboral impulsada por Milei elimina la figura del Régimen de Trabajo Agrario que reconocía la relación del empleador con los trabajadores rurales temporarios y vuelve a las condiciones impuestas durante la dictadura militar. El sociólogo Juan Manuel Villulla describe la modificación con un caso ocurrido en la zona núcleo del agronegocio y señala los aciertos y errores de las gestiones peronistas.
Paro nacional de CTERA, gremios docentes de la CGT y docentes privados. Rechazo a la propuesta salarial de Kicillof en PBA. También en Entre Ríos, Corrientes y Jujuy.
Durante una entrevista con el podcast “La Fábrica”, Mauricio Macri afirmó que “un pobre de hoy vive igual o mejor que casi un rey de hace cien años, porque tiene cloaca, tiene agua corriente, tiene acceso al transporte público y a la educación pública. O sea, en los lugares donde las cosas funcionan”.