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Contra la gran amenaza fantasma (y II)

Fuentes: Rebelión

Alberto Garzón, Desiderio Cansino y John Hilary son autores, como dijimos, de un excelente, breve, oportuno y necesario libro de intervención que acaba de publicar la editorial El Viejo Topo: La gran amenaza. Sobre el Tratado de Libre Comercio entre los Estados Unidos y la Unión Europea. En él se recogen el escrito didáctico e […]

Alberto Garzón, Desiderio Cansino y John Hilary son autores, como dijimos, de un excelente, breve, oportuno y necesario libro de intervención que acaba de publicar la editorial El Viejo Topo: La gran amenaza. Sobre el Tratado de Libre Comercio entre los Estados Unidos y la Unión Europea. En él se recogen el escrito didáctico e informado de los dos primeros -«50 preguntas y respuestas sobre el Tratado de Libre Comercio entre los Estados Unidos y la Unión Europea»-, ya dimos cuenta de él en la anterior entrega, y un segundo texto del tercer autor: «El acuerdo transatlántico sobre comercio e inversión», páginas 45-111. Me centro en este segundo.

El acuerdo transatlántico sobre Comercio e Industria (ATCI o TTIP) es definido por JH como un «extenso tratado sobre libre comercio e investigación que están negociando en secreto la Unión Europea y Estados Unidos». En coincidencia con Cansino y Garzón, JH señala que el «objetivo es llevar a cabo las conversaciones lo más rápidamente posible y sin que los detalles lleguen a la opinión pública», con la esperanza, vana si nos empeñamos, «de poder cerrar las negociaciones antes de que la ciudadanía de Europa y EEUU descubra la verdadera envergadura de la amenaza que supone el TTIP». Su trabajo y el libro que comentamos, y el esfuerzo de todos nosotros, transitan en sentido contrario.

Algunas de las tesis y reflexiones de la aportación de JH:

1. El verdadero objetivo del TTIP no es estimular el comercio eliminando los aranceles entre EEUU y UE: son tan bajos que apenas pueden reducirse.

2. La principal finalidad, ya reconocida explícitamente, es eliminar las «barreras» reguladoras (es decir, derechos y conquistas sociales) que limitan los beneficios potenciales de las grandes corporaciones a ambos lados del océano.

3. Esas barreras son nuestras normativas más preciadas en materia de derechos sociales y medio ambiente.

4. Además, el TTIP anhela nuevos mercados abriendo más el sector de los servicios públicos y la contratación pública a las empresas transnacionales «lo que amenaza con provocar nuevas olas de privatizaciones en sectores clave como la sanidad o la educación». Conocemos estas historias para no dormir.

5. Lo más preocupante: «El TTIP pretende conceder a los inversores extranjeros el derecho de demandar a gobiernos soberanos frente a tribunales de arbitraje ad hoc para reclamar pérdidas de beneficios derivadas de decisiones sobre política pública». Pérdidas o potenciales pérdidas.

6. En la práctica, ese mecanismo de resolución de conflictos al que se aspira elevaría al capital transnacional a un estatus jurídico equiparable al de un Estado nación.

7. Ni que decir tiene que los principios más básicos de la democracia, no siempre realizados, tanto en Estados Unidos como en la UE quedarían más que minados. La democracia realmente existente sería una forma de conjugar los verbos poder y dominar por las grandes multinacionales.

8. De este modo, la finalidad básica del TTIP es un intento de abrir y desregular mercados a ambos lados del Atlántico. «Es un asalto a las sociedades europea y estadounidense por parte de las corporaciones transnacionales con el objetivo de abrir y desregular mercados a ambos lados del Atlántico».

9. Recuérdese, además, el ocultismo del engendro diseñado: el jefe del equipo negociador de la UE, el español Ignacio García Cercero, aseguraba en una carta a su homólogo norteamericano que la Comisión Europea bloquearía el acceso público a todos los documentos relacionados con las negociaciones o el desarrollo del TTIP y que no serían accesibles para el público durante los próximos 30 años. ¡Le llaman democracia, cuando así lo hacen, y no lo es, en absoluto!

10. El lector/a puede encontrar información complementaria en las páginas 96-98 del libro.

En síntesis: un libro de intervención que merece nuestra lectura y difusión. Un excelente instrumento para la acción Hay mucho en juego, nos va mucho en ello. Recuerden la tesis del clásico: no basta con interpretar y comprender el mundo, se trata de transformarlo.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.