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Seis meses de papado de Francisco

¿Margaritas en el Vaticano?

Fuentes: Rebelión

«Quia vidisti me, credidisti. Beati, qui non viderunt et crediderunt! » Juan, 20:29   Ver para creer. Ángulo inferior izquierdo de la portada del «cotidiano comunista» Il Manifesto del domingo 15 de septiembre de 2013. Antetítulo: Tras la carta a Repubblica, segunda postal del papa al Manifesto. Titular: «Mirad los ojos de los niños sin […]

«Quia vidisti me, credidisti. Beati, qui non viderunt et crediderunt! »

Juan, 20:29

 

Ver para creer. Ángulo inferior izquierdo de la portada del «cotidiano comunista» Il Manifesto del domingo 15 de septiembre de 2013. Antetítulo: Tras la carta a Repubblica, segunda postal del papa al Manifesto. Titular: «Mirad los ojos de los niños sin vida». Firmado: Francesco. Traduzco el texto:

Numerosas llamadas y cartas de sorpresa y consenso, y alguna de contrariedad, a los breves mensajes del papa «en un cotidiano comunista». También nos ha llamado la [agencia de prensa] ANSA. Solo podemos confirmar la procedencia inequívoca del otro lado del Tíber [NdT: el Vaticano] y la segura paternidad de Francisco de las «postales» al Manifesto. Ayer llegó otro breve mensaje que, por su intensidad, les proponemos inmediatamente.

Queridos hermanos y hermanas, buenos días. Gracias por esta hospitalidad. Para mí es un deber escribir más allá de la soledad de la comunidad y en la comunión del silencio. Quisiera hablar aún de la guerra, la nueva guerra que nos amenaza en Siria, aunque hombres de buena voluntad se ocupan en estas horas de encontrar una solución de diálogo, la única posible. Lamento que un hombre recto, el presidente de una gran potencia, para convencer a su pueblo de la intervención militar haya abierto la ventana de los horrores. «Miren -dijo- a los ojos de los niños muertos por las armas químicas, miren esos ojos, esa mirada fija». El Nuncio estadounidense me revela que se han distribuido fotos de esos ojos a los pilotos de los cazabombarderos. Cómo no asustarse. Hablando desde la plaza de San Pedro, yo también expresé mi dolor por esos niños destrozados. Miré aquellos rostros y aquellos ojos. ¿Acaso nos dicen ahora que hay que hacer otra guerra y matar todavía más inocentes, como ya ocurre en otras partes del mundo? No. Eso significaría matarlos dos veces, hacer otro estrago. Cierto: quienquiera que haya sido el criminal culpable, tiene que pagar: ante los hombres y ante Dios. Pero la respuesta no es la guerra que produce en todo el mundo ojos de niños sin vida ni sonrisa. En la plaza de San Pedro hablé también del mercado de las armas: no hay un mercado bueno de armas legales y otro malo de armas ilegales. Están fuera de la ley todas las armas. Y la guerra. Abandonen todo vana pretensión de intervención militar. Que la paz esté con nosotros.

El pasado 13 de septiembre, día en que el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) informaba de que en los últimos 40 días habían llegado 3.300 refugiados sirios en pateras hasta las costas de Sicilia, en el periódico Il Manifesto habían recibido con gran sorpresa el primer email del papa Francisco. Decía así esa primera «postal» de Bergoglio:

Hermanos, buenos días. He leído en los periódicos que, visitando un centro de acogida para inmigrantes, yo, al parecer, solo dije: «Abrámosles los conventos cerrados». En realidad, dije, pensé y comuniqué mucho más. Quisiera explicarme mejor, pues la idea es esta: no crear riqueza ni beneficio con estructuras de la Iglesia, que debe volver a ser pobre. Cristo, en su edad adulta, era un sin techo. Así pues, abramos también los conventos abiertos, los que se han transformado en hoteles de cinco estrellas, los que se han convertido en apartamentos de altos prelados, direcciones de sedicentes óperas pías, confiados a confraternidades multinacionales de santos que ni siquiera yo conozco. Que se conviertan en albergues internacionales de acogida y de paz, como deberían hacerlo, una vez transformadas, todas las bases militares del mundo. Roma, cuna de la cristiandad, también es el corazón hotelero y de negocios del catolicismo organizado. Lo cierro a partir de hoy. Ayúdenme a cerrarlo. La Iglesia no es una renta inmueble: pertenece a los senderos de la humanidad. Universalistas y ecumenistas del mundo, únanse.

Recién se cumplieron seis meses del papado de Francisco, tiempo suficiente para hacer un primer balance. A los más desconfiados no les convencieron enseguida los primeros gestos del nuevo papa: la revolucionaria elección del nombre de Francisco en honor de San Francisco de Asís, el cambio de liturgia, protocolo, ropa, lenguaje. Para juzgar a un papa, conviene fijarse en lo sustancial: su acción como jefe de Estado. Ver qué ejemplo predica cuando toca las opacas esferas del poder y el dinero vaticano. Y ahí la acusación de Graciela Yorio, la hermana del sacerdote Orlando Yorio, quien denunció a Bergoglio como el responsable de su secuestro y de las torturas que padeció durante cinco meses de 1976, invitaba a la prudencia total: «Es la persona indicada para tapar la podredumbre. Es el experto en tapar». Eso dijo la Yorio cuando lo eligieron para el trono de Pedro.

Había que esperar y ver lo que ocurría con el banco vaticano, el Instituto para las Obras de Religión (IOR), con las finanzas vaticanas y con la Curia, es decir, con el gobierno del Vaticano. En el mes de mayo, Ernst Von Freyberg, el nuevo presidente del IOR, abogado de familia noble, miembro de la orden de Malta, alto directivo de una empresa de trabajo temporal y presidente de unos astilleros en los que se construyeron buques de guerra para la Marina alemana, recibió a la prensa y anunció que, para limpiar la mala imagen del IOR aplicaría una política de tolerancia cero, para lo cual había contratado «a los máximos consultores del mundo expertos en políticas de antilavado de dinero, Promontory, de Estados Unidos, para revisar una por una todas las cuentas que tenemos [serían 19.000] y para revisar nuestros procedimientos y estructuras para que cumplamos con los máximos estándares internacionales en antilavado de dinero». La consultora Promontory se había ocupado de «limpiar» varios escándalos financieros en corporaciones como AIG, Citigroup, Morgan Stanley o Allied Irish Banks. Posteriormente Von Freyberg informó de la publicación en Internet de un «Informe anual» a partir de este año.

En realidad, Francisco había iniciado la reforma «cultural» del banco del Vaticano el pasado mes de abril cuando suprimió el pago de 25.000 euros anuales a cada uno de los cardenales de la Comisión Cardenalicia de Vigilancia: los italianos Tarcisio Bertone  y Domenico Calcagno, el brasileño Odilo Scherer, el francés Jean-Louis Tauran y el indio Telesphore Placidus Toppo 1 .

El día 26 de junio Francisco instituyó una comisión de investigación que estudiara la actuación del IOR y negó la posibilidad del secreto de oficio y de cualquier otra restricción para dicha Comisión. En efecto, daba carta blanca a los miembros de esa Comisión para que entraran en las entrañas de la banca vaticana. No es de extrañar entonces que el 1 de julio dimitieran el antiguo director y subdirector del IOR, protagonistas de la gestión anterior. Aire nuevo.

El 19 de julio Bergoglio constituyó otra comisión de investigación, que se ocuparía de la simplificación y racionalización de los organismos existentes y de una más cuidadosa planificación de las actividades económicas de todas las administraciones de la Santa Sede «para evitar el dispendio de recursos económicos, para promover la transparencia en la adquisición de bienes y servicios, para perfeccionar la administración del patrimonio mueble e inmueble para operar cada vez con mayor prudencia en el sector financiero, para garantizar la correcta aplicación de los criterios contables y garantizar asistencia sanitaria y seguridad social a todos los que tienen derecho». Según lo declarado, Francisco quería ver claro en las oscuras cuentas vaticanas.

Había comenzado también una operación de limpieza de las finanzas vaticanas que no sólo afectaba a las actividades pastorales sino también a las caritativas de la Santa Sede. Cierto que no se trata de una revolución total, sino que parte de y colabora con el establishment, como demuestra que ya en junio el Banco Santander había dado su disponibilidad para poner a disposición de la Prefectura sus conocimientos y recursos formativos procedentes de su amplia red de relaciones con el mundo universitario internacional 2. El perfil de los miembros de la Comisión es claramente conservador e institucional: como presidente, un economista maltés ex presidente del comité nacional para la introducción del euro en la isla, miembro del consejo directivo de la principal sociedad de consultoría maltesa; como secretario, monseñor Vallejo Balda, miembro del Opus Dei, desde 2011 secretario de la Prefectura de asuntos económicos de la Santa Sede, etc.

Pese a todo, llegaban señales de nuevos tiempos en el Vaticano, y Leonardo Boff escribía un artículo augurándose una «primavera vaticana». Sin embargo, comenzaron a circular voces y críticas sobre los nombramientos de papa Francisco 3. El papa recibió información sobre los escándalos homosexuales en Uruguay de monseñor Battista Ricca, el prelado que, nombrado el 15 de junio, controlaría a la comisión investigadora y el consejo de administración del IOR. Battista Ricca ha sido confirmado en el cargo y el papa dijo que se había abierto una investigatio previa, según lo previsto por el derecho canónico. Además, ha dado también qué hablar el nombramiento de Francesca Immacolata Chaouqui como miembro de la comisión de reordenamiento de los departamentos económico-administrativos del Vaticano. La han acusado de ser uno de los cuervos que filtraron los vatileaks. Según información aparecida en el diario Il Giornale, propiedad de la familia Berlusconi, en su cuenta twitter había tres mensajes muy polémicos. Uno decía que el cardenal Bertone era un corrupto; otro, que el exministro de Economía italiano, Giulio Tremonti, era homosexual, y un último, que Ratzinger sufría de leucemia 4. A finales de agosto un cardenal ha entregado al papa un informe en el que se afirma que varios de esos tweets de la cuenta de Francesca Chaouqui son falsos 5.

El 31 de agosto tuvo lugar el paso de poder más esperado: renunció el antiguo Secretario de Estado, el poderoso cardenal Bertone, y fue nombrado monseñor Pietro Parolin para el cargo. Con el nombramiento de Parolin, nacido en 1955, con carrera diplomática en Nigeria, México y reciente nuncio en Venezuela, terminan los siete años de gobierno de Bertone, que ha estado marcado por los escándalos del banco vaticano y los vatileaks. Bertone, al dejar el cargo, denunció que en los dos últimos años le han destinado acusaciones injustas y que había una «red de cuervos y víboras». Salió dando un portazo.

Los vaticanistas se preguntan si estas señales son presagio de una nueva oleada de leaks vaticanos en otoño. Es muy posible teniendo en cuenta que entre dinero, poder y evangelio no habrá jamás convivencia pacífica. Un incrédulo, al leer una crítica del papa al bombardero Obama y una petición de ayuda a cambiar la iglesia y hacerla más pobre, más para los pobres, en un periódico «comunista», no puede sino observar, con toda prudencia, que, aunque es otoño, han salido un par de margaritas. ¿Durarán? Creer para ver.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.