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ACNUR alerta de una crisis humanitaria inminente en Afganistán

Fuentes: Rebelión

ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, ha avisado de la crisis humanitaria que se cierne sobre Afganistán, a medida que el recrudecimiento del conflicto incrementa el sufrimiento humano y el desplazamiento de civiles.

Desde enero de 2021, unos 270.000 afganos se han visto forzados a desplazarse dentro del país –principalmente a causa de la inseguridad y de la violencia–, lo que sitúa la cifra global de población desarraigada en 3,5 millones de personas.

En las últimas semanas, las familias forzadas a abandonar sus hogares citan el empeoramiento de la situación de seguridad en Afganistán como el principal motivo de su huida.

Además de los continuos enfrentamientos, los civiles desplazados han informado a ACNUR y a sus socios de diversos casos de extorsión a manos de grupos armados no estatales, así como de la presencia de artefactos explosivos improvisados en las principales carreteras del país. También se han registrado numerosas disrupciones en la prestación de servicios sociales, así como una pérdida de ingresos generalizada a raíz de la creciente inseguridad.

Durante el primer trimestre de este año, la cifra de víctimas mortales entre la población civil se ha incrementado en un 29% respecto a 2020, conforme a los datos de la Misión de Asistencia de Naciones Unidas en Afganistán. Entre los objetivos de estos ataques se contaba un porcentaje cada vez mayor de mujeres y de niños.

Las necesidades de quienes han tenido que huir de manera repentina son acuciantes. En el marco de la respuesta coordinada ante la situación, ACNUR y sus contrapartes están proporcionando alojamiento de emergencia, alimentos, asistencia médica, agua, instalaciones de saneamiento y dinero en efectivo a los afganos recientemente desplazados, pese a las dificultades para alcanzar a los grupos vulnerables.

La situación de conflicto prolongado, las elevadas tasas de desplazamiento forzoso, el impacto de la COVID-19, los frecuentes desastres naturales –incluidas las sequías– y el agravamiento de la pobreza han llevado la resiliencia de la población afgana al límite. Los niños y los jóvenes representan en torno a un 65% de la población afgana que se encuentra tanto dentro como fuera de Afganistán.

De no alcanzarse un acuerdo de paz que ponga fin al actual conflicto en Afganistán, se producirán más desplazamientos forzados en el país, así como en los Estados colindantes y más allá.

Irán y Pakistán acogen a casi el 90% de la población afgana desplazada, con un total de más de 2 millones de refugiados afganos registrados. Ambos países han dado acceso al territorio y protección a los refugiados afganos, así como acceso a la educación y la sanidad a través de sus respectivos sistemas nacionales. No se debe dar por sentado que estos países continúen con su hospitalidad y sus políticas inclusivas, que se han mantenido a lo largo de décadas y generaciones.

ACNUR agradece el compromiso de los gobiernos de Irán y de Pakistán para con el derecho de asilo, ante los retos sanitarios y socioeconómicos planteados por la COVID-19. En caso de que se produzcan nuevos desplazamientos, estamos preparados para reforzar la asistencia humanitaria en todos los países de acogida.

En estos momentos críticos, pedimos a la comunidad internacional que incremente su apoyo al Gobierno y al pueblo de Afganistán, así como a los países vecinos, con un espíritu de solidaridad y de responsabilidad compartida.

Actualmente, la disponibilidad de recursos humanitarios está cayendo drásticamente. El llamamiento de ACNUR para financiar la situación de Afganistán (incluidas las operaciones de asistencia a refugiados afganos en Pakistán y en Irán) solo ha recibido el 43% de los 337 millones de dólares necesarios y hace falta más apoyo.