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Crisis en Oriente Medio, Siria al cadalso, Naciones Unidas dixit

Fuentes: Rebelión

«El informe Mehlis, sin pies ni cabeza, avalado por Naciones Unidas, amenaza a Siria y absuelve a Líbano, enfrentándolos, e incrementando la inestabilidad en OM, a merced del belicismo de Estados Unidos, Israel y Francia» Desde que Francia creó y dividió artificialmente Siria y Líbano en 1943 «concediéndoles» la independencia, los conflictos no han cesado, […]

«El informe Mehlis, sin pies ni cabeza, avalado por Naciones Unidas, amenaza a Siria y absuelve a Líbano, enfrentándolos, e incrementando la inestabilidad en OM, a merced del belicismo de Estados Unidos, Israel y Francia»

Desde que Francia creó y dividió artificialmente Siria y Líbano en 1943 «concediéndoles» la independencia, los conflictos no han cesado, ni las intervenciones exteriores políticas y militares de Israel, EE.UU, Francia y Naciones Unidas, llegando a la guerra civil en 1975. En 1978 Israel, con Saharon a la cabeza, invade Líbano anexionándose la parte Sur, en connivencia con la derechista Falange Cristiana libanesa, llegando hasta Beirut. En 1989 Líbano y Siria, firman los acuerdos de Taef, contribuyendo a finalizar el interminable conflicto, que culmina cuando Hizbolá derrota y expulsa del Líbano al ejército israelí en el 2000. Israel aún sigue ocupando las Granjas de Shebaa libanesas y los Altos del Golán sirios, a las puertas de Damasco, manteniendo la presión en la zona, con el consentimiento y apoyo estadounidense, europeo y de NU. Siria, además de estar en la zona, tiene una frontera con Iraq de 600 km y de 70 con Israel.

El acoso a Siria y Líbano con la Resolución 1559 (2004) en la que se pide a Siria que retire los 14.000 soldados del valle de la Bekaa, anulando así los acuerdos de Taef de 1989.

El 14 de Febrero 2005 es asesinado el Primer Ministro libanés Rafiq Hariri, que para serlo, había de ser musulmán sunní por imposición colonial francesa y repartiendo el resto de los cargos políticos entre las distintas confesiones religiosas, propiciando así una confrontación latente. Inmediatamente después del asesinato, Estados Unidos e Israel acusan a Siria, sin dudarlo ni un momento, cuando ellos son precisamente los principales sospechosos por ser los más beneficiados en que la zona se convulsione -que es lo que están haciendo- perjudicando a sirios y a libaneses. Desde el asesinato de Hariri, la inestabilidad ha crecido y los atentados en Líbano no han cesado, indicio habitual de la presencia estadounidense e israelí.

Todo este negocio, y no otra cosa es, viene envuelto en solemnes Resoluciones de NU y por el informe Detlev Mehlis, jefe de la «Comisión Internacional Independiente de Investigación de NU» entendiendo lo de » Internacional e Independiente» según el modelo al uso, donde lo primero que llama la atención es la suplantación de los Tribunales Internacionales, por quiénes ni los reconocen y que son los instigadores; Estados Unidos e Israel, imponiendo una justicia a la carta, a la medida de sus intereses.

La cuestión no está en que Siria sea o no responsable, o si es más o menos democrática, sino que no se rinde a Israel, no bendice la ocupación de Iraq y tiene relaciones con Irán, mientras que, Líbano sí parece ha apostado por la servidumbre; excepto Hizbolá, que mantiene a raya a Israel. Así las cosas, la suerte está echada y el veredicto decidido, Siria ya es culpable, pero no una o varias personas en concreto, sino toda Siria, lo mismo que toda Palestina o todo Iraq y todo Irán. Así cualquier intervención boicot y embargo quedan ya justificados previamente.

La Resolución 1636, Octubre 2005, basada en el informe Mehlis, de 61 páginas con 223 párrafos ( http://daccessdds.un.org/doc/UNDOC/GEN/N05/563/70/PDF/N0556370.pdf?OpenElement ),
es resumen de 16.711 páginas elaboradas por los 30 investigadores de la Comisión, y que sólo ha sido entregado al Gobierno libanés a quién se exculpa, y no al sirio, sobre el que caen todas las sospechas y algo más, cuando en la investigación inicial se cometieron toda clase de «errores» de una torpeza increíble o de encubrimiento. ¿Cómo se explica que después de una explosión de mil Kg de TNT, ya, al día siguiente, la calle estuviera reparada y abierta al tráfico destruyendo el escenario del crimen y sus pruebas, sin que el Juez Instructor Mezher lo supiera (párrafos 65 y 66)? ¿Cómo es posible que la comisión recoja las declaraciones de las autoridades responsables de la investigación a través de testigos, incluidas las de un par de jueces, jefes de policía, etc. y no directamente?. ¿Es normal que el Juez Mezher que inicia la investigación minutos después del crimen, sea sustituido a la semana por el juez Abou Arraj, quién ni llegó a reunirse con él y con quién sólo se comunicó por teléfono, según «declaración de un testigo» párrafo 46, y que Abou Arrai fuera a su vez reemplazado, justo al mes, por el juez Elías Eid?

¿Es normal que el general Al-Sayyed, «Jefe de la Sûreté genérale (sic)» que oye la explosión en su despacho y dice que cree que son «aviones militares israelíes que atraviesan la barrera del sonido» párrafo 59, y que al ser informado del crimen, no envíe a nadie de la Sûreté, mientras él permanece en su oficina?

El párrafo 94 dice «no se han obtenido pistas ni indicios sólidos sobre la motivación y la razón del asesinato… [éste, según varios testigos, continúa el informe]… no podía haber ocurrido sin que las autoridades libanesas tuvieran conocimiento de él, ni sin la aprobación Siria.» Sorprende la deducción tragicómica, diseñada por la Comisión de NU.

En las conclusiones, párrafo 215 a 233, se cierra el informe con afirmaciones tales como que el asesinato fue cometido por un grupo con una basta organización y considerables recursos, con la participación conjunta de libaneses y sirios. Que el asesinato fue probablemente de carácter político y no de individuos aislados, sino de un grupo sofisticado y que hay sobradas razones para creer que el fraude, la corrupción y el blanqueo de dinero podrían ser otros móviles de los individuos que participaron en el asesinato -y continúa el informe- después de meses de vacío en la seguridad, apela a la necesidad de superar el sectarismo y separar la seguridad de la política.

En medio de este tinglado neocolonial, se le exige a Siria, que facilite a los miembros de la Comisión acceso «irrestringido» a todos los lugares, con allanamiento incluido y todo tipo de registros, que detenga a todo el indique la Comisión, y puedan interrogar a sirios fuera del país, sin la presencia de ninguna autoridad siria, e incluso, la Comisión ha requerido al propio Presidente sirio Al-Assad para que comparezca. Como es lógico, y por un elemental principio de soberanía, el Gobierno se ha negado, motivo por el que se les acusa de crimen y de obstrucción. Todo esto recuerda a los inspectores de Naciones Unidas en Iraq, que durante 12 años estuvieron preparando la ocupación criminal de todos conocida. ¿Qué otra cosa sino intentan hacer ahora?

El informe no tiene pies ni cabeza, es una pura contradicción donde todo es posible, pero lo único que está claro es que aumenta la tensión en la zona para no aclarar nada, pero sí que ésta cadena de irregularidades, contradicciones y hostigamiento, traducido a resoluciones, amenazas y a informes de NU, no presagian nada bueno. El asesino o asesinos ¿no serán los que tanto instigan y tan interesados están en controlar la zona, aunque sea bañada en sangre, tal como ahora está sucediendo? Sherlock Holmes creo que diría que sí, sin duda, sin dudarlo.

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