Aclaración.
El carácter de semita es una definición/clasificación racial ¡no religiosa! Quiere decir que refiere a una región geográfica, específicamente a la antes denominada: Oriente próximo (principalmente el sudoeste de Asia); no a una religión en particular, como ser la judía. Por lo cual, decir: anti semita implicaría decir anti fenicio, anti libanés, anti palestino, anti iraní, entre otros.
Los que suscriben la presente no consideran correcto discriminar por razas, colores de piel, religiones ni otros. Sin embargo, podemos aseverar que somos descendientes de semitas, en particular de libaneses. Una cultura que ha aportado tanto a las ciencias que hoy se consideran de occidente.
De miserables.
La expresión: “…morirá una civilización…” encubre el hecho de que: no iba/va a “morir” una civilización, sino que iba/va a ser asesinada. Y, por ende, pretende ocultar a los genocidas, representados en los siniestros personajes de: D. Trump y B. Netanyahu.
Estos dos últimos, sumados a sus: súbditos-coristas (como el patético caso de Milei en Argentina), son solidariamente responsables y esperamos que nadie ose escudarlos en preceptos asimilables a la fatídica y nefasta “obediencia debida y punto final”. Todos ellos se suman a los genocidas para los cuales no debe existir olvido ni perdón.
Equivalente rasero debiera caberles a todos aquellos medios -incluso los pseudo-progresistas o pseudo-opositores- que enarbolan tristes parodias de la igualmente nefasta “teoría de los dos demonios”. Esto sucede, al referirse a los pueblos árabes, de Venezuela y otros empleando los términos-conceptos: “terroristas”, “extremistas”, “régimen” y otras que solo debieran proferirse en referencia a quienes pretenden dominar por el terror y sucesivos actos de violencia, es decir: Trump, USA, Netanyahu, Israel y a los intereses imperiales a los que representan.
Todos los medios y comunicadores a los que les “quepa el sayo”, así como a los timoratos, a los que temen perder la pauta publicitaria y por ende callan u omiten adrede, sepan que representan la miseria más profunda del ser humano frente a la dignidad de los pueblos que no únicamente no temen perder sus trabajos, sino que ofrendan su propia vida para defenderse del poder imperial.
Pero, hablamos de Imperio y por supuesto -como no puede ser de otro modo- del carácter antihumano. Hablamos entonces, de voceros al servicio del imperialismo y del desparpajo con el que livianamente reparten pretendidas escusas (más bien: engaños) y prorrumpen venablos para arengar a la turba de fanáticos sedientos de sangre ajena. Pero… ¿de quién hablamos? Hablamos de los intereses económicos y por ende geopolíticos representados en Israel, USA y la OTAN.
¿Acaso estamos siendo exagerados al hablar así de dos “países”: USA e Israel? revisemos solo algunos puntos de la historia y rápidamente:
- USA reconocía las independencias de las nuevas naciones de nuestramérica, solo para impedir el regreso del dominio de España, Inglaterra y Francia, esto es expresamente reconocido en el mensaje de despedida de Washington: “Contra los insidiosos artificios de la influencia extranjera – os conjuro, ciudadanos, a que me deis crédito- el celo de un pueblo libre debe estar constantemente alerta, puesto que la historia y la experiencia demuestran que la influencia extranjera es uno de los enemigos más perniciosos del gobierno republicano […]”1. Ello, sumado a la doctrina Monroe, constituye la postura hipócrita con la que -realmente- pretende seguir dominando y expoliando a los pueblos de nuestramérica.
- Herzl planteaba -en su libro “El Estado judío”- ¿cuál sería el mejor lugar para dicho fin? Encontrando dos alternativas: Palestina o Argentina. Por cuestiones geopolíticas en las que no vale redundar, se decantaron por Palestina. Pero… ¿Qué pensaba el autor respecto de esta empresa acometida por el movimiento sionista y cómo consideraba a los pobladores de Asia? Con sus propias palabras huelgan agregados: “Para Europa formaríamos allí un baluarte contra el Asia; estaríamos al servicio de los puestos de avanzada de la cultura contra la barbarie. En tanto que Estado neutral, mantendríamos relación con toda Europa, que tendría que garantizar nuestra existencia. Respecto”2.
- “En 1907, un dirigente sionista, Isaac Epstein, planteó el problema: ‘sobre todos los temas debatimos -dijo-, pero de una cosa nos olvidamos: que hay en nuestra tierra querida un pueblo entero que se aferra a ella hace cientos de años y nunca se le ocurrió abandonarla’.”3 [en referencia al pueblo palestino]. Quedando así, aunque implícita, más que clara, la intención de expulsarlos o exterminarlos.
- Desde antes del mayo de 1948 se sucedieron asedios, persecuciones, masacres y sendos delitos de lesa humanidad contra el pueblo palestino, a manos del sionismo. Todo ello, enmascarado en mentiras que siguen siendo repetidas hasta el día de hoy (2026). Mentiras del ente sionista que -en sus inicios, incluso- fueron desmentidas por el mediador -enviado por la Liga de las Naciones- Conde Bernadotte. Cabe destacar que este último fue asesinado por los mismos sionistas.
- En 1974, Rodolfo Walsh reportaba para el diario argentino Noticias: “Otra vez los rockets de los Phantom se han abatido sobre las aldeas del Líbano, un país pequeño que no tiene ejército ni aviación y cuyo pecado es dar refugio a 300.000 palestinos, una décima parte de los expulsados de su patria por los israelíes. Nuevamente los campamentos de refugiados son descriptos como “bases” guerrilleras. Visité uno de esos campamentos, el de Nabatiyeh, al día siguiente de su casi total destrucción por los aviones israelíes, el 16 de mayo de este año. Vi las pequeñas casas arrasadas como por una enorme topadora, los utensilios de cocina desparramados, ropa de mujer colgando de los árboles calcinados. Eso no era una base.”4 Nuevamente, con mentiras y cinismo el régimen sionazi ataca Líbano, pretendiendo una limpieza étnica. Ese mismo año y ante la presión de la embajada de Israel en Argentina, la editorial del diario sostenía -entre otras-: “La descripción objetiva de la injusticia histórica que ha venido soportando el pueblo palestino sólo con malicia puede interpretarse como una actitud antisemita o persecutoria de la comunidad judía de nuestro país.”5
- Jean Genet también reportaba acerca de la matanza de los refugiados palestinos en Sabra y Chatila6 a manos de los sionistas y los “falangistas” libaneses. Esta última agrupación fascista, fue apoyada y abastecida por los mismos EE.UU. e Israel. Pero, cuando la matanza aconteció, las fuerzas israelíes habían ocupado parte de Beirut (capital del Líbano), supuestamente incumpliendo el “acuerdo” obtenido por el mediador enviado por los Estados Unidos. Cualquier similitud con los “incumplimientos” de Israel de hoy día no es una coincidencia sino una continuidad coherente y consecuente de los poderes imperiales.
- Como lo reflejaba Gregorio Selser: “… Yair Klein, presidente de la empresa de asesoría militar Spearhead (Punta de Lanza), quien personalmente adiestró a unidades de combate antiterroristas y de guardaespaldas en Sudáfrica y Sudamérica, explicó para ahorrar equívocos: ‘Lo único que diré acerca de mis clientes es que nos aseguramos de que no sean ni árabes ni comunistas. La extrema derecha es okey (sic), pero no la izquierda’.”7
- Como corolario podemos simplemente tomar las palabras de Moshe Menuhin -escritor religioso judío-: “Los nacionalistas ‘judíos’ son nazis ‘judíos’ y yo siento vergüenza que me identifiquen con ellos y con sus causas herejes”.8
Como podemos exponer, desde el mismo origen de ambos países en cuestión, se reafirman caracteres de dominación imperial y de superioridad racial al entenderse enviados para eliminar la “barbarie”. En ello, las circunstancias históricas hacen que los dichos de Simón Bolívar. “… Y los Estados Unidos, que parecen destinados por la Providencia para plagar la América de miserias a nombre de la libertad…”9 se queden cortas, puesto que EE.UU. junto a Israel parecen creerse destinados a plagar de miseria y muerte a todo el planeta.
A todo lo anterior, se suma la eterna “doble vara”. El país que ha usado la bomba atómica contra población civil, no una sino dos veces (a saber y hasta ahora), es decir: Estados Unidos (EE.UU. o USA) puede y es avalado para desarrollar armas nucleares, al tiempo que este mismo país: a) ocupa un lugar en el Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas (pareciera un chascarrillo de mal gusto); y, b) exige a otros países que no las desarrollen, por considerarlos naciones “bárbaras”, “extremistas”, etc. y por ende: peligrosas (más que una broma de mal gusto, una real “tomada de pelos”). Siendo que, es el mismo EE.UU. el que posee fuerzas militares de invasión/ataque, secuestra presidentes electos democráticamente, impone bloqueos genocidas y acusa de peligrosos a los que solo se defienden; bastaría contabilizar cuantos países ha invadido y cuantas guerras y dictaduras ha organizado USA. Además, la misma Organización de Naciones Unidas (ONU), antes de nacer como tal, es decir desde que fuera la “Liga de las Naciones” ya había propugnado por la existencia del Estado judío de Israel; por lo que no se debe ser muy despierto para darse cuenta por qué la ONU también juega “diplomáticamente” con esa “doble vara” y para quién baraja las cartas ganadoras.
De dignidad.
Hoy está más vigente que nunca la idea de Ernesto Che Guevara: ser capaces de sentirse indignados ante cualquier injusticia, en cualquier lugar del mundo y luchar para que ella acabe. Hoy, esa lucha contra la injusticia se encuentra representada en las banderas: de Irán, de Palestina, del Líbano, de Yemen, de Irak, de Cuba, de Venezuela, y de todos los pueblos que se niegan a someterse a la bota del imperio… todos ellos representan la verdadera dignidad del ser humano y porqué no, la posibilidad del anhelado “hombre nuevo”.
Sin embargo, el imperio sigue conspirando, se rearma, se toma el tiempo para reaprovisionar su arsenal; insta a sus aliados de la OTAN a empobrecer y hambrear a sus pueblos para:
- Redireccionar los fondos hacia la inversión en la industria militar;
- Emplear a su población -por necesidad de trabajo o forzándolos con nuevas leyes- en las filas de su ejército.
A su tiempo, sus bastas redes de difusión distorsionan la realidad. A veces solo repitiendo, a ratos disfrazándose de oposición con destino a cualquier desinformada persona de buena voluntad. Así lo hacen los periodistas cómplices; la maquinaria de Hollywood que crea enemigos y aliados a su antojo, mientras que aún existe aquel público “desprevenido” víctima de los sentidos comunes impuestos por el imperio, que acuden a los cines detrás de las supuestas piezas críticas, como “Barbie”, disfrazados y confundidos con y en la masa informe e irracional (donde tal vez algún pseudo progre decide no vestirse de rosado pero oculta alguna prenda u objeto del mismo color para “no quedar del todo fuera”).
Si bien la victoria de Irán es la victoria renovada de la dignidad de un pueblo, también lo es de un pueblo común: iraníes, yemeníes, palestinos, libaneses… unidos. Y, por más que nadie puede dudar de que se trata de una gran victoria, al mismo tiempo constituye una batalla más en el camino a la victoria final, que se suma a las libradas por Cuba, Vietnam, la U.R.S.S., entre tantas que demuestran que el “Imperio” no descansa y que no se le puede dar tregua alguna.
El “alto al fuego” es un eufemismo o treta tan remanida que ya no sorprende el incumplimiento por parte de USA e Israel; resultando una actuación -que solo un tonto puede creer- lo de hablar de que uno u otro atacó “sin avisar”. Luego, sirve para permitirle a EE.UU. no admitir su flagrante derrota, al tiempo que se arroba ser “gestor de paz”; mientras apuesta al desgaste natural de la movilización social, a la pasividad de los Estados “disidentes” y a que Israel -supuestamente de modo autónomo e inconsulto- desgaste militarmente a sus víctimas, mientras el Imperio (del que ambos: EE.UU. e Israel son parte) se prepara para arremeter con más fuerza.
El Imperio es manejado por arteros prestidigitadores de títeres como Trump y Milei. Así: exigen el desarme mientras aceleran su carrera armamentista, llaman al diálogo y bombardean/atacan a traición mientras transcurren las “negociaciones”, imponen leyes internacionales ¡pero! solo para que las cumplan los demás mientras ellos incumplen todo tratado internacional que estorbe a sus planes imperiales, etc. Pero no es que el Imperio tenga una doble moral, son fieles a la moral genocida y terrorista propia del imperialismo.
Poesía de Roque Dalton:
Las leyes son para que las cumplan
los pobres.
Las leyes son hechas por los ricos
para poner un poco de orden a la explotación.
Los pobres son los únicos cumplidores de leyes
de la historia.
Cuando los pobres hagan las leyes
ya no habrá ricos.
Por todo ello, podríamos adelantar que no son confiables y entonces, reflexionemos:
- Si no existe confianza ¿se puede estar tranquilo mientras el Imperio esté intacto?
- Si la moneda estadounidense -el “dólar”- y por ende la moneda de sus secuaces, no depende de una reserva en metálico, sino de su valor “fiduciario” forzado por medio del control del petróleo (no olvidemos los “petrodólares”) y en la gestación continua de guerras; entonces: ¿a EE.UU. le conviene la paz? Y, por ende: ¿Puede existir verdadera paz si el Imperio existe?
La respuesta está en la historia o mejor, en el historial delictivo del imperialismo con sede en USA e Israel. Ambos con bombas nucleares y un largo prontuario de: países invadidos, presidentes asesinados, entre otros.
No nos engañemos, esto no es una cuestión de religiones, es una cuestión de dominio colonial “remozado”. Debemos decir no más nazis, no más ukronazis, no más sionazis y, por lo tanto: no más Imperio.
Para nosotros y para todos los pueblos que se pretendan libres y que ostenten la libre determinación, el imperialismo puede proveernos una sola paz -la única que conoce-: la de los cementerios.
Queremos recordar las palabras de Carlos Quijano:
“Desde su origen -puede decirse- Estados Unidos ha sido un gran factor de desequilibrio y desorden. A medida que el imperio y la conquista se extendían, se extendían también los males y peligros. Fue ya, desde la Primera Guerra Mundial, el centro del capitalismo. La Segunda Guerra Mundial consolidó su hegemonía. Todos los vicios del capitalismo se concentraron en él. Desde hace más de medio siglo; el mundo vive para cargar las culpas de Estados Unidos; dictan la ley; tienen el monopolio de la verdad y la virtud; invaden países; deponen gobiernos; instalan otros; ordenan lo que se puede hacer y lo que no; constriñen a todos, merced al dólar convertido en única moneda internacional; a que les paguen sus ocios, sus despilfarros y sus crímenes. Maniqueístas, han dividido al mundo en buenos y réprobos; ávidos y sórdidos, han pretendido hacer de los demás sus siervos. El mundo solo respirará en libertad cuando el Imperio se derrumbe, cuando los países, todos los países, recuperen su capacidad de decisión.”
De este modo; con estas palabras pronunciadas en 1971, en Montevideo (Uruguay) y publicadas en “en Marcha” (N°1542); no pretendemos refrendar sino demostrar una vez más: lo antiguo de la estratagema imperial y su moral genocida fundada en el latrocinio. Y entonces, preguntarnos finalmente: ¿somos conscientes de lo bajo que hemos caído como humanidad si pretendemos la paz del y con el Imperio? La solución está a la vista.
1 SELSER, G. (1994). Cronología de las Intervenciones Extranjeras en América Latina (1776-1990). (1ª ed.) México: UACM.
2 HERZL, T. (2004). EL ESTADO JUDÍO. (2ª ed.) Buenos Aires: Organización Sionista Argentina.
3 BRIEGER, P. (2010). EL CONFLICTO PALESTINO-ISRAELÍ. (1ª ed.) Buenos Aires: Capital Intelectual.
4 WALSH, R. (2006). LA REVOLUCIÓN PALESTINA. Rosario: Kolectivo Editorial “Ultimo Recurso”.
5 Ibidem. 4.
6 GENET, J. (1982). 4 horas en Chatila.
7 SELSER, G. (1988). Israel exporta su obsesión nacional. (miércoles 14 de diciembre de 1988, pp.15) Buenos Aires: Página 12.
8 Ibidem. 4.
9 Ibidem. 1.
D.S. Lic. Eugenio Rolón (h)
D.S. Lic. Ernesto Eugenio Rolón (n)
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